Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."

Aspectos clave que amenazan la convivencia entre turistas y residentes.

Deja un comentario

Recuerdo cuando a mediados de los años ´90 y tras el éxito de Barcelona´92 algunas zonas de la capital condal se convirtieron de la noche a la mañana en zonas turísticas. A muchos barceloneses les sorprendió entonces descubrir las restricciones de acceso en algunas zonas del Parque Güell,  o las grandes colas en las aceras en torno a las entradas de la Sagrada Familia.

Pero en aquella época a nadie, ni por asomo, se nos había ocurrido acuñar el término turismofobia. Y no es que no nos molestase que de pronto tu barrio se convirtiera casi por completo en una zona azul de aparcamiento. Es que a nadie se le ocurría  culpar a aquellos amables señores, algunos ciertamente pintorescos, que tan amablemente habían escogido venir a gastarse su dinero en nuestra ciudad.

Muchas cosas han cambiado en los últimos 20 años, pero en mi opinión las dos que resultan clave son, y por este orden. Primero, que se han acrecentado los problemas y las desigualdades en las ciudades y segundo que parte de la sociedad ha decidido poner el foco de culpabilidad sobre el turismo.

En una ciudad como Barcelona con un arraigado ideario de los beneficios del turismo, todo ello ha derivado en que, en el 2017 la percepción de saturación turística superó por primera vez a la percepción del turismo como medio para seguir atrayendo riqueza para la ciudad.

En mi opinión cabe preguntarse si el exceso de turistas en algunas zonas de la ciudad es de veras el origen del conflicto, o si por el contrario es una peligrosa cortina de humo que oculta los verdaderos problemas de esta y otras ciudades de características similares. Dicen que para resolver los problemas es fundamental hacerse las preguntas correctas, y en ese sentido, ninguno de los objetivos del desarrollo sostenible apuntado por Naciones Unidas para el 2030 ha señalado al turismo como una de las amenazas a las que hacer frente en los próximos años.

Los nuevos retos a los que las ciudades deberán enfrentarse en un futuro que empezó ayer, han dejado los problemas del pasado verano a la altura de una tarea para escolares, y han situado en el epicentro de la problemática municipal una serie de preguntas más propias de una asamblea de Naciones Unidas, que de un pleno municipal.

parque Guell

La lista de problemas urbanos a los que hacer frente en los próximos años, al margen del pretendido problema turístico, muy bien podrían ser la siguiente:

1.Incremento de las desigualdades urbanas entre ricos y pobres.

Sin necesidad de mirar las infraviviendas del tercer mundo, según un informe de ONU-Habitat ,en la propia Europa esta aumentando la segmentación urbana entre barrios para ricos y pobres en pocos kilómetros de distancia. En los casos más extremos podemos ver como familias sin recursos co-habitan en ocasiones entre edificios de 4500€ el m2 ocupando locales o pisos sin suministros.

2. Falta de vivienda y aumento del precio de los pisos tanto de compra como de alquiler.

Este es probablemente uno de los pocos puntos relacionados directamente con el fenómeno turístico. Junto con los vuelos low cost ha hecho que la cifra de turistas en las ciudades vaya en aumento. Sin embargo la disminución de las viviendas protegidas y la nueva normativa que ha facilitado la irrupción de las VUT han demostrado tener mucho más que ver con este problema.

3. El cambio climático y los efectos de la contaminación.

Los efectos de la contaminación ya tienen como responsable directo de la misma a las urbes en un 70%. El consumo energético y la emisión de gases invernadero han convertido los espacios municipales en un foco de riesgo para la salud. Sanear sus atmósferas va a pasar por algo más que regular el transporte y la movilidad urbana.

4. El reto de alimentar a toda la población urbana.

El número creciente de habitantes requerirá, cada día de más tierras y recursos que lógicamente se situarán a cada vez más distancia kilométrica con el lógico inconveniente de una logística que aumentará el volumen de residuos y de contaminantes. Aunque la lógica pueda hacernos pensar que a mayor consumo, mayor volumen y mayor negocio. La realidad es que la sobreexplotación de recursos ya está ocasionando serios problemas a unas administraciones que en la práctica pagamos todos.

5. El problema del acceso al agua potable.

Si alguien tiene la tentación de pensar que esto es un problema solo de las zonas subdesérticas,  que reflexione sobre la realidad del abastecimiento en algunas zonas del litoral y de las islas del Mediterráneo y se pregunte porque se detectan movimientos empresariales tan importantes para la privatización de un recurso básico. El problema del agua se está viendo agudizado por periodos de sequía cada vez más largos y algunos expertos auguran que en el futuro estará en el centro de algunos de los grandes conflictos internacionales.

6. La formación de superciudades con una sobrepoblación urbana.

Ya dijimos en el anterior post dedicado a realidad de las futuras megalópolis  que algunos núcleos crecerían de manera descontrolada fruto de las migraciones y que eso plantearía problemas para los que será necesario generar auténticas estructuras de estado dentro de los propios países para gobernar concentraciones de varias decenas de millones de habitantes.

7. Los servicios como nuevo motor industrial.

El modelo orientado a la prestación de servicios busca preferentemente la implantación en  grandes urbes. Las grandes marcas y la actividad turística y financiera necesitan de mano de obra y de consumidores en un entorno cercano. No es de extrañar que las dos sedes de Amazon y sus 50.000 puestos de trabajo prometidos, hayan acabado ubicándose en Nueva York y Washington respectivamente. Este tipo de decisiones son un duro baño de realidad para aquellos que apuestan  por la repoblación del mundo rural y tienen un potente efecto de llamada sobre poblaciones que tienden a saturarse.

8. El envejecimiento de la población.

Lo datos de la OMS no dejan dudas con respecto a la tendencia en Europa y la única manera de revertirlos pasa por la aportación que haría la inmigración  a gran escala ,con los problemas de crecimiento  descontrolado que ya hemos visto. La otra opción nos aboca a una población cada vez más envejecida y dependiente de unos servicios que actualmente ya son insuficientes.

9. La creciente inseguridad ciudadana.

En muchas ciudades aparece ya como el principal problema para la población, y no nos referimos a las pintadas realizadas a un autobús de turistas, que alcanza una dimensión ridícula, frente a la nueva amenaza terrorista o las mafias de crimen organizado. La creciente exclusión social de algunos colectivos va a ser un verdadero problema para aquellas ciudades incapaces de redefinir sus políticas de integración social y con estrategias de seguridad ciudadana deficientes.

Hay que tener presente, además, que la idea de impedir el acceso de turistas en un entorno tan amplio como puede ser el de una ciudad es pretender ponerle puertas al campo, es decir, intentar poner límites a algo que no los admite.

Aquellas ciudades, por tanto,  que no contemplen dentro de sus planes estratégicos la resolución de problemas como los que acabamos de citar, corren el riesgo de vivir situaciones de colapso en las que, desgraciadamente, los turistas serán unas meras víctimas.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario