Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Cosas que (debería) aprender de la penúltima crisis turística… (II)

En los distintos foros empezamos a escuchar conceptos que aunque no eran nuevos desde luego no tenían, hasta hace unos días, ni la importancia ni la presencia que ahora se les adivina dentro de nuestro sector. En pocos días nos hemos familiarizado con conceptos legislativos, de márqueting, tecnológicos e incluso sanitarios que antes no formaban parte de nuestro vocabulario. Conceptos como ERTE, low touch economy, hibernación, zoom, human centry, e incluso el cacareado distanciamiento social, aparecen a diario en todos los medios de comunicación. A pesar de que ahora mismo, nadie tiene muy claro cual va a ser su grado de influencia en nuestra sociedad en adelante. 

En el sentido más estricto del término el  aprendizaje se define como » el proceso a través del cual el ser humano adquiere o modifica habilidades, destrezas, conocimientos o conductas, fruto de la experiencia directa, el estudio, la observación, el razonamiento o la instrucción». En definitiva, se trata de aprovechar nuestras experiencias para adaptarnos a nuevas situaciones. Por eso, y a pesar de la máxima que dice que seria suficiente con aprender una sola cosa en nuestra vida para darle sentido, mis verdaderos deseos de aprendizaje, lejos de seguir incrementando el glosario personal con nuevos tecnicismos y  dado el tremendo sacrificio al que parece nos está abocando la actual situación, serian los siguientes:

  • El éxito de una nueva forma de liderazgo. Basada en el ya mencionado human centry y en los éxitos compartidos en lugar de los individuales. En la revalorización de la figura del experto capaz de ofrecer una visión de mejora colectiva por encima de cualquier interés particular. Solo así se me ocurre que podremos hacer frente a los verdaderos problemas que genera nuestro actual ritmo de vida.
  • Reordenar con éxito nuestros valores personales. Ya hemos visto que no es tan difícil dejar de lado nuestros intereses particulares para enfocaros en los colectivos. Pero además este último encierro nos ha enseñado a valorar, la creatividad, la positividad, la importancia de dar ejemplo y ser congruentes, la de estar conectados con los demás, nuestra capacidad de adaptación, el coraje, la capacidad analítica fruto de nuestra propia curiosidad. Y muy probablemente, y para mí la más importante, a hacernos a partir de ahora las preguntas correctas sobre nosotros mismos y lo que nos envuelve. Los valores deberían ser a partir de ahora y más que nunca, un apartado al mismo nivel que nuestras competencias.
  • La seguridad total, no existe. En lineas generales el ser humano le gusta disfrutar de una capacidad de elección relativa para sentirse seguro, pero es que además en los últimos años necesitábamos disponer de ella de manera inmediata y cómoda. Muy probablemente cuando termine la actual situación de confinamiento deberemos convivir con una seguridad aparente más que una real y para esto va a ser necesario reeducarse en muchos aspectos para ser capaces de perseguir de nuevo nuestra propia felicidad. La flexibilidad y la polivalencia van a ser dos de las herramientas de las que ya no podremos desprendernos. Y entender que el planeta está compuesto por seres interdependientes debería elevarse al rango de nueva ley interplanetaria.

aprendizaje y mundo

  • Que el éxito social se mida de forma diferente. A ver si definitivamente exigimos que se haga en base al compromiso, la honestidad y la capacidad que tengamos de empatizar y de inspirar a los demás. Poniendo en el centro aspectos como la corresponsabilidad nacida de un liderazgo personal bien entendido. En resumidas cuentas se trata de perder parte de nuestra soberbia para ganar algo de humildad.
  • La globalización debería ser humanizada. Soy de los que están plenamente convencido de que tiene cosas buenas y  que son la clave para reconstruir el futuro. Esta claro que también ha generado sus problemas, como  la actual dimensión de esta crisis, pero sin duda también nos facilita la coordinación necesaria para salir de la mejor manera. La globalización favorece la dispersión de los centros de poder y por tanto facilita una visión más universal de los problemas. Facilita el reparto de los recursos allí donde de verdad se necesitan. Permite poner en contacto de manera simultanea a expertos de todo el mundo en tiempo real para poder hacer frente a cualquier problema. Incluso la propia tecnología nos ha permitido estar en contacto y humanizar nuestro aislamiento. Como en tantos casos, el peligro no es la herramienta, sino el uso que hagamos de ella.
  • La naturaleza es nuestra primera piel y como tal debería ser tratada. Ahora ya no quedan dudas sobre la importancia de conservar la biodiversidad. Reducirla, por poco que sea, hace que la naturaleza y sus leyes, funcionen peor. En realidad además de proveernos de recursos se trata de una barrera que nos protege de la carga vírica que podemos llegar a sufrir. El estrés que provocamos sobre la naturaleza, al igual que el que sufrimos los humanos, reduce las defensas naturales y aumenta la carga de patógenos. La biología, la sociología la medicina, y por supuesto la economía, deben ponerse de acuerdo para reescribir los pilares de nuestra especie. Y no se puede prescindir de ninguno de ellas.

En el fondo la impresión personal que me queda es que el futuro, vayan ustedes a saber porque, se nos ha adelantado con la exigencia de construir un mundo nuevo y que nuestro éxito como especie va a depender en gran medida de como lo construyamos. Esto no se va a tratar de construir uno de esos catastróficos y deprimentes  mundos que se escenifican en las novelas de ciencia ficción, sino de establecer una sociedad del bienestar más sostenible, viable  y equilibrada a partir de mañana. Y ojalá además, que esta  nos permita seguir haciendo la mayor cantidad de turismo posible. Como un necesario elemento de intercambio, entendimiento y protección de nuestra diversidad  intercultural.