Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."

Web 3,  NFT, Tokens y otras cosas que aunque parezca mentira, te interesan.

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No nos engañemos, no es que me apasione el tema del que vamos a hablar, es que necesito hacerlo para ver si me aclaro un poquito. Porque, aunque aún me cueste ver su aplicación en nuestro sector, al menos en el corto plazo, me da que estamos frente a la verdadera revolución tecnológica. Y no esa que nos vendieron en su día del internet de las cosas…

¿Qué representa la llegada de la WEB 3.?

Por resumir este tema en una sola frase. Si la web nº 1 iba de links, la nº  2 va de likes y la nº 3 irá de tokens.

O dicho de otra forma, si la web de los comienzos, llamada 1.0, giraba en torno a los hiperenlaces, y la web 2.0 lo hace en torno a las redes sociales; la web 3.0 se basa en los tokens, las unidades digitales de intercambio de tecnologías blockchain, o cadenas de bloques. (Si, lo se, yo sigo sin enterarme muy bien pero quédate con lo del token que verás que tiene todo el sentido. Te lo aclaro más abajo…)

Lo importante es entender que este nuevo modelo de web tiene muchos servicios basados en la economía del token, y que la propiedad y el control de estos servicios estaría repartido entre los dueños de los tokens, que son también usuarios. Y por eso me parece tan verídica, porque una vez empoderados los usuarios, no va a ver quién tenga capacidad para dar marcha atrás. 

Imagino que como yo, habrás descubierto que la clave para entender este entramado es saber que es un token. Básicamente y ciñéndonos a una definición estándar se trata de una “unidad de valor emitida por una persona o una empresa…”  A mi me ayuda mucho pensar que es como una ficha de casino, que fuera del mismo no te sirve para nada pero dentro es el equivalente a una moneda. Ahora imaginaros lo mismo pero en un negocio como el hotelero donde los token te dan derechos a determinados privilegios y servicios. ¿A que ya empezáis a verle la parte más práctica?  Efectivamente los llamados “utility token” permiten el acceso futuro a los productos o servicios ofrecidos por una empresa y no se crean para ser una inversión, sino para otorgar privilegios y ventajas para un usuario respecto a esos productos o servicios. ¿Verdad que todos entendemos los privilegios otorgados a través de la acumulación de puntos de fidelización?. Pues en lugar de puntos imaginad que les llamamos tokens, se pueden comprar y además nos ayudan a financiar un proyecto hotelero determinado, ya que se pueden monetizar de manera inmediata.

Para que se entienda mejor donde radica el poder de esta evolución vale la pena plantearse lo siguiente:

La web 1.0, el vulgarmente conocido como internet, es de solo lectura: es unidireccional y algo así como un banco de información infinito, la mayoría de los participantes éramos exclusivamente consumidores de contenidos.

La explosión de la web 2.0 trajo las redes sociales y la interactividad con el usuario, ya que estos creaban y siguen creando buena parte de su contenido. Es la era de compañías como Facebook, Google, Apple o Amazon, que crean servicios centralizados y dependientes de estas corporaciones. Y claro, la paradoja es que los usuarios acaban dándose cuenta de que ellos crean, pero son las compañías tecnológicas las que monetizan.  Después de esta web 2.0, en la que  las tecnológicas nos dejaron jugar hasta el momento en que necesitaron cobrarnos en forma de nuestros datos privados por los servicios prestados, ¿os acordáis de la famosa frase de si no te cuesta nada, es que el producto eres tu…?. Pues eso… el producto eres tu pero la pasta se la lleva otro. Lo digo con segundas porque francamente aún no he entendido la obsesión de algunos por subir determinados contenidos y experiencias personales a la red. Como si acabar facilitando gratis hasta tu talla de calzoncillos no fuese suficiente. En fin…

La realidad, sin embargo, es que lo que llega es la Web 3.0 ( o web3), con la promesa de una web donde el usuario vuelve a estar en el centro como creador, pero sobre todo como poseedor, como dueño de esos tokens que van a definirnos a cada usuario con un perfil único en Internet basado en el historial de nuestras búsquedas. Ese perfil se usará para personalizar la experiencia de navegación a cada individuo por separado. Y las maquinas van a llegar a un grado de personalización jamás conocido hasta la fecha. De hecho se habla de robots capaces de “interpretar” y “sentir” en base a la información procesada.

Y aquí es donde entran en juego los llamados NFT. Estos son un tipo de token que se refiere a activos coleccionables y son únicos, con lo que pueden representar por ejemplo una identidad digital. Pero no una identidad con información sociodemográfica almacenada en una base de datos, sino algo con más información, parte de ella sensible, pero almacenada en una cadena de bloques que incrementa la seguridad de nuestros datos.

La otra tipología de NFT es la que se asemeja a una inversiones a efectos legales, es como un derecho o una garantía de que si adquieres ese NFT tendrás un contraprestación o beneficio determinados a cambio del mismo. Tales como upgrades, ventajas exclusivas o incluso productos solo al alcance de propietarios de dichos NFT.

En resumen, un mundo de posibilidades en el que la tecnología permitirá encriptar y empoderar al usuario al margen del propietario de la herramienta en la que se sustenta.

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