Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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La masificación turística ya es un tema pontificio.

Ayer, domingo 28 de abril y aprovechando su visita a la bienal de Venecia El Papa Francisco aprovechó para advertir del impacto del cambio climático y el turismo de masas en su visita a la ciudad italiana. Para ser justos con el pontífice hay que aclarar que el lugar lo exigía y este no fue el tema principal de su discurso, también habló del móvil, la importancia del arte, se reunió con las presas de una cárcel y celebró una misa en la plaza de San Marcos.  Pero como la actualidad manda… ¿Turismo y Papa?. Comprenderéis que no la podía dejar pasar…  

Como era de esperar y después de este “anuncio Papal”, se publicaron diversas noticias que abordan el tema de la masificación turística en destinos populares de todo el mundo. Como ya hemos dicho algunas veces, este fenómeno que ha ido en aumento en los últimos años, plantea desafíos importantes para la sostenibilidad y la calidad de vida de las comunidades locales.

Uno de los hechos más preocupantes sobre la masificación turística es el impacto negativo que puede tener en el medio ambiente. La llegada masiva de turistas a destinos naturales puede provocar la degradación de ecosistemas frágiles, la contaminación del aire y del agua, y la pérdida de biodiversidad. Además, la construcción descontrolada de infraestructuras turísticas puede alterar paisajes y contribuir al cambio climático.

Otro aspecto a considerar es el impacto social que tiene la masificación turística en las comunidades locales. El aumento exponencial del turismo puede generar problemas como la gentrificación, el encarecimiento de la vivienda, la saturación de servicios públicos, el agotamiento de los recursos y la pérdida de identidad cultural. Además, el turismo de masas puede provocar tensiones entre los residentes locales y los visitantes, generando conflictos sociales y culturales.

Pero a pesar de estos inconvenientes, es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. El turismo es una fuente importante de ingresos para muchas comunidades locales, generando empleo, impulsando el desarrollo económico y promoviendo la conservación del patrimonio cultural. Además, el turismo puede fomentar el intercambio cultural y contribuir al entendimiento entre diferentes culturas. Y para ser más exactos, para algunos habitantes en lugares subdesarrollados de nuestro planeta, la única oportunidad de crecimiento económico, generación de empleo, una oportunidad de autorrealización y la herramienta principal para la conservación del patrimonio cultural y natural de sus regiones. Y al que le cueste creerlo solo tiene que señalar con el dedo dos destinos relativamente cerquita en el mapa donde uno sea un destino turístico y el otro no, para darse cuenta que los niveles de seguridad, higiene, formación y servicios que exigen los primeros son más beneficiosos para la población local, de lo que pueden llegar a alcanzarse en los segundos. Y eso, unido a la oportunidad que para muchas personas aporta de escapar de la pobreza, también es una consecuencia del turismo. Aunque al parecer, ayer en Venecia no tocaba hablar de ello.  

Así que en lugar de centrarnos a modo de mantra en todo lo malo, mi propuesta seria centrarnos en buscar soluciones allí donde después del pertinente análisis se constate que realmente existen desajustes. En este sentido y a modo de ejemplo se me ocurre que algunas podrían ser las siguientes:

  1. Establecer límites de capacidad en los destinos turísticos para controlar el número de visitantes permitidos en un determinado periodo de tiempo.
  2. Implementar sistemas de reservas y turnos para acceder a lugares turísticos populares, de manera que se distribuya de forma equitativa la afluencia de visitantes.
  3. Fomentar la diversificación de la oferta turística, promoviendo la visita a destinos menos conocidos y descongestionando los lugares más masificados.
  4. Regular el desarrollo de infraestructuras turísticas, limitando la construcción descontrolada de hoteles, restaurantes y otros servicios en zonas sensibles.
  5. Promover el turismo responsable y sostenible, educando a los visitantes sobre la importancia de respetar el medio ambiente y las comunidades locales.
  6. Establecer tasas turísticas o impuestos especiales para financiar la conservación del patrimonio cultural y natural de los destinos turísticos.
  7. Incentivar la visita en temporada baja, mediante campañas promocionales y descuentos especiales para reducir la concentración de turistas en determinadas épocas del año.
  8. Mejorar la gestión del transporte público en los destinos turísticos, fomentando el uso de medios sostenibles y eficientes para reducir la congestión vehicular.
  9. Impulsar la participación activa de las comunidades locales en la toma de decisiones sobre el desarrollo turístico, garantizando su involucramiento y beneficio directo.
  10. Establecer códigos de conducta y normativas específicas para regular el comportamiento de los visitantes en espacios naturales protegidos y sitios culturales sensibles.

Estoy profundamente convencido de que para abordar los desafíos que plantea la masificación turística, es fundamental adoptar un enfoque sostenible y responsable en la gestión del turismo. Esto implica promover un turismo más equitativo y diversificado, que respete los derechos de las comunidades locales y proteja el medio ambiente. Asimismo, es necesario implementar medidas para regular el flujo turístico, controlar la capacidad de carga de los destinos y promover prácticas sostenibles en la industria turística.

En conclusión, la masificación turística es un fenómeno complejo que plantea desafíos importantes para los destinos turísticos en todo el mundo. Si bien es cierto que este fenómeno puede tener impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades locales, también es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. Para garantizar un desarrollo sostenible del sector turístico, es fundamental adoptar un enfoque responsable y equilibrado que permita conciliar los intereses de todos los actores involucrados. Y por supuesto alejarnos de los discursos simplistas que tienden a lanzar mensajes confusos sin ningún tipo de criterio ni utilidad.

Esos, mejor déjaselos a tu cuñado para la cena de Navidad…