La crisis del 2008 dejó al descubierto la necesidad de modificar el obsoleto modelo turístico Nacional y la exigencia de encontrar nuevas palancas de desarrollo que hicieran posibles la transformación de dicho modelo en España. En nuestro país se puso en marcha una iniciativa, surgida a partir del Plan Nacional e Integral de Turismo 2012-2015, cuyo objetivo consistía en generar los mecanismos adecuados para facilitar la rápida incorporación de diversos tipos de innovación en los destinos
La Secretaría de Estado de Turismo lideró el proyecto Destinos Turísticos Inteligentes (DTI), un plan pionero a nivel internacional, impulsado y gestionado por SEGITTUR, la Sociedad Estatal Española de Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas, cuyo objetivo era implantar un nuevo modelo de mejora de la competitividad y desarrollo turístico basado en la gobernanza y la corresponsabilidad turística.
Tras la implantación de sus bases, la transformación en un Destino Turístico Inteligente supone en la actualidad la revalorización del destino a través de la innovación y la tecnología cuyas ventajas resultantes son fundamentalmente las siguientes:
- Un aumento de la competitividad, gracias al mejor aprovechamiento de sus recursos turísticos y a la identificación y creación de otros.
- Una mejora en la eficiencia de los procesos de producción y comercialización.
- Un impulso al desarrollo sostenible del destino en sus tres vertientes: medio-ambiental, económica y socio-cultural.
- Una mejora de la calidad de la estancia de los visitantes y de la calidad de vida de los residentes.
- Hacer de la estrategia turística la base para la dinamización económica del territorio garantizando sus efectos positivos en el largo plazo.
Pero en definitiva y para que se entienda, ¿Qué es un destino turístico inteligente? En síntesis es un destino turístico innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, accesible para todos, que facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino y mejora la calidad de vida del residente.
El éxito del modelo de Destinos Turísticos Inteligentes propuesto por la Secretaría de Estado de Turismo ha despertado el interés de múltiples destinos que han iniciado su proceso de distinción como Destino Turístico Inteligente de la mano de SEGITTUR en diferentes etapas desde el año 2013.
Tras casi 10 años de funcionamiento el interés por el proyecto DTI como modelo de desarrollo de las regiones ha trascendido fuera de España, Cozumel y Tequila en Méjico y Medellín en Colombia han logrado está distinción y Segittur trabaja en nuevas propuestas a nivel internacional. Un reconocimiento al liderazgo de las políticas turísticas españolas, que ha sido además apoyado recientemente por la Organización Mundial del Turismo.
Entre ellos se cuentan destinos de muy distinta tipología, ya que todos ellos tienen cabida en una metodología que aporta un enfoque integral y plantea una estrategia de futuro basada en la gobernanza, la sostenibilidad, la accesibilidad, la innovación y la tecnología como ejes vertebradores.

Cómo convertirse en un DTI
Tal como hemos dicho anteriormente, la metodología de Destino Turístico Inteligente se basa en el análisis de los destinos alrededor de cinco ejes: gobernanza, innovación, tecnología, sostenibilidad y accesibilidad, promoviendo una visión integradora del territorio incluyendo todas las áreas de gestión y todos los actores que inciden y participan en su desarrollo.
El proceso metodológico se divide en dos ciclos el primero, diagnóstico y planificación, responde a la necesidad de hacer un diagnóstico integral del destino, conociendo así el punto de partida, para pasar a diseñar un plan de acción que integre la propia estrategia del destino para su transformación en Destino Turístico Inteligente.
El ciclo dos, de ejecución y seguimiento, es en el que se materializan las acciones necesarias para conseguir la distinción Destino Turístico Inteligente a través de la puesta en marcha del plan de acción. A partir de ahí, el destino entra en un proceso de mejora continua que garantizará su capacidad para hacer frente con éxito a los retos y transformaciones que plantea el nuevo entorno económico, social y tecnológico.
Vale la pena destacar que ese espíritu de mejora continua y de autoevaluación es precisamente la herramienta idónea que permite estar constantemente actualizado y enfocado en las necesidades del turista, el entorno y de la población local. El objetivo de las empresas tanto públicas como privadas que se encuentran bajo el paraguas de un DTI, debería ser contribuir de la manera más efectiva que esté en sus manos en la evolución de dicho territorio.
En nuestro país, Segittur es el organismo encargado de implantar la metodología, y de resolver cualquier información adicional sobre los requisitos, necesidades o inicio del proceso. Y a través de su página web, aporta un sinfín de información que van desde la tramitación hasta la búsqueda de soluciones y proveedores organizados en los 5 ejes fundamentales de un DTI. Incluida una categoría adicional con soluciones que permiten dar respuestas a la pandemia provocada por el COVID-19.
Y es que, aunque aparentemente el objetivo sea muy sencillo y se vertebre en primera instancia en torno a la experiencia de turistas y visitantes, en el proceso intervienen diversas disciplinas como la de Infraestructuras, Indicadores y Semántica, Movilidad y plataformas de transporte, Energía y medio ambiente, Gobierno y servicios públicos 4.0, etc… lo que da una idea de la complejidad de llevar a cabo una norma que permita el completo desarrollo de estos destinos.
Para ver que destinos han conseguido dicha distinción, solo tienes que pinchar en este enlace y visitar el que más te guste.

















