Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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6ª Edición del Salardú Country Rock Festival.

Sombreros de ala ancha, botas camperas con puntera y tacón alto, pañuelos anudados al cuello, cinturones con hebillas imposibles, comida típica americana y música country a todas horas…

¡¡¡ Es el festival Country de Salardú,… en pleno Pirineo catalán !!!

Lo se, suena a capricho del mismísimo Donald Trump,… pero la verdad es que nada que ver. Os lo explico.

Reconozco que la idea me produjo la misma sorpresa que descubrir que algunos de los mejores caballos de pura raza española de este país se criaban en Les, una población del Valle de Arán próximo a la frontera de Francia, pero ambas noticias son ciertas.

Si bien es cierto que en el caso de esta prestigiosa yeguada su privacidad hace difícil comprobarlo, en el caso del Festival de Country Rock de Salardú tendréis una nueva ocasión de comprobarlo, los próximos días 22, 23, 24 y 25 de agosto… y tomad nota de que con esta ya van seis ediciones!!!.

El éxito de este tipo de festivales  no es evidente hasta que asistes al primero de ellos. No se trata tan solo de un grupo de incondicionales del género western con una idea romántica y legendaria de lo que forjó los pilares de la historia de los EEUU.  Si bien su estética sigue fielmente los patrones de la indumentaria de los cowboy, y como no, de las  cowgirls, la mayoría de los asistentes poco tienen que ver con esta icónica y legendaria figura que adquirió especial trascendencia en la segunda mitad del siglo XIX, con el surgimiento de las rutas ganaderas desde Texas hacia el norte de los Estados Unidos tras la guerra civil.  Fué esta época, cuando el transporte de los animales por tierra requería de jinetes y monturas de gran destreza y resistencia, lo que despertó el interés de un género cinematográfico ambientado en territorios inhóspitos e indómitos, pero a la vez llenos de belleza y evocadores de una libertad como ya no la conocerá el hombre del siglo XX.

La música country es un género musical que vertebra este tipo de festivales. Surgido en los años 20 en las regiones rurales del Sur de Estados Unidos, simboliza la vida en el campo para buena parte del planeta que tiene en sus acordes cierta idealización de la vida rural, la sencillez y la autenticidad de sus gentes. 

El country tiene sus propias coreografías y esta considerado como un género de baile propio. Este tiene influencias de distintos estilos populares, como los bailes irlandeses, el swing o los bailes tradicionales de los agricultores americanos. El baile country es muy apreciado por su ambiente cordial y aunque en Europa es aún un desconocido, no son pocos los americanos capaces de levantarse rápidamente de la mesa para acompañar las notas de una buena canción en cuanto suenan los primeros acordes.

Aseguran sus practicantes que el baile country aporta muchos beneficios a quienes lo practican, tanto para su cuerpo como para su mente. Tu cuerpo notará los efectos positivos en unas pocas sesiones. Y es que al parecer bailar como lo hacen en el sur de Estados Unidos te servirá para reducir tu tensión arterial gracias a sus pasos rápidos que mejoran la circulación de la sangre hacia el corazón y además, te permitirá aumentar la energía de tu cuerpo e incluso te ayudará a evitar el desarrollo de enfermedades como la osteoporosis.

Ya veis,  a la lista de sensación de libertad,  tributo de la vida sencilla y canto a la autenticidad, tenéis que añadirle que es una estupenda forma de socializar, de salir a divertirse  y que muy probablemente ganareis en salud.

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La Asociación de Empresarios de Salardú, junto con el Ayuntamiento de esta localidad creyeron hace seis años en el potencial de una temática que se ha consolidado para sorpresa de muchos y que este año juntará hasta siete conciertos en los cuatro días del festival.

Además se ofrecerán workshops para aprender a bailar y mejorar tu técnica de la mano de trece coreógrafos de nivel internacional. Podrás visitar una exposición de vehículos americanos, pasear entre los diversos puestos del recinto donde encontrarás cualquiera de los originales artículos de la indumentaria western y saborear la comida típicamente americana.

Para los más pequeños existe una zona infantil con diversas atracciones y juegos que abrirán durante todo el día.

El horario de apertura del recinto es desde  las 10:00 horas hasta las 02:00 de jueves a domingo y por si aún no tienes tus entradas te dejo el link para conseguirlas aquí.

 

 


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BAGERGUE. Primer pueblo de Cataluña incluido en la red de los pueblos más bonitos de España.

El pueblo de Bagergue, en la Vall d’Aran, fue galardonado el pasado sábado 27 de julio como uno de los pueblos más bonitos de España.

Según la asociación Los Pueblos más Bonitos de España, Bagergue es la única localidad catalana que ha ingresado en esta entidad, y que engloba a pueblos de menos de 15.000 habitantes bajo su exclusiva marca de calidad. Y es que según nos confirmaron desde la propia asociación, nacida en Barcelona, es precisamente la ausencia de subvenciones públicas lo que garantiza la total independencia de los galardones que tan solo obedecen a criterios estrictamente cualitativos.

Al acto de reconocimiento acudieron la delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera; el subdelegado del Gobierno en Lleida, José Crespín, así como el alcalde de Bagergue, Marc Tarrau, y el presidente de la asociación, Francisco Mestre.

Este último manifestó su satisfacción por tener por primera vez un pueblo catalán en la lista de los más bonitos de España. Y aprovechó para explicar la importancia que tiene para esta privilegiada localidad formar parte de este grupo de localidades y el impacto y proyección que generará a nivel turístico.

Para celebrar la jornada, se realizó un visionado del vídeo de la Ruta Romántica de Arán y la proyección del vídeo de los once nuevos pueblos más Bonitos de España 2019. A continuación, tuvo lugar una muestra de bailes tradicionales a cargo dels Gripets deth Naut Aran, una visita por las calles de Bagergue, y una degustación de productos locales, a manos de productores y restauradores del pueblo, que puso de manifiesto el alto nivel que alberga esta pequeña localidad de tan solo 107 habitantes a 1419 mts de altitud. El más alto de la Val d’Aran.

Cualquier época del año en Bagergue es espectacular, los inviernos con nieve abundante, la primavera con flores que cubren todos los prados, en verano con la vida que abunda en todas sus montañas y en otoño, cuando podemos asistir a un festival de colores, gentileza de la exuberante naturaleza que lo rodea.

Bagergue ostenta además la máxima distinción que otorga la asociación Viles Florides, por tercer año consecutivo con cuatro Flores de Honor. Este movimiento quiere mostrar y poner en valor la riqueza natural y paisajística del territorio mediante el reconocimiento público de todos aquellos proyectos de ajardinamiento, ornamentación floral, mobiliario urbano y espacios lúdicos que, tanto en el ámbito público como privado, son un ejemplo a seguir.

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Pero… ¿como se llega a formar parte de esta asociación?.

Los requisitos técnicos parecen a priori muy sencillos. Tener menos de 15.000 habitantes y un patrimonio natural o arquitectónico certificado es algo al alcance de muchas poblaciones de nuestra geografía. Y recibir una petición del pleno del Ayuntamiento para ingresar en tan selecto grupo, no parece muy complicado de negociar a cambio de alimentar, en el menor de los casos, el orgullo de pertenencia a una localidad galardonada. Lo verdaderamente meritorio viene después, a la hora de cumplir con la carta de calidad que impone la propia asociación.

Los criterios de calidad urbanística, arquitectónica, así como la existencia de diversos servicios como el de alojamiento, restauración, o incluso los meramente lúdicos y comerciales hacen indispensable la implicación de todos los vecinos y sectores para poder optar a presumir de pueblo.

Se trata de vertebrar el bienestar de la población residente a través de aportar servicios como por ejemplo zonas verdes, un parquing, una zona peatonal, un servicio de limpieza eficiente, etc… y convertir así, el día a día de sus gentes, en un recurso turístico merecedor de un reconocimiento. Dándole el valor que se merece al tremendo esfuerzo que llevan a cabo todos ellos por mantener sus negocios, actividades y su patrimonio cultural en contra de los intereses y el frenético patrón de vida actual.

Servidor tiene la sospecha de que lejos de la equivocada idea de que las zonas rurales deben convertirse en los nuevos parques temáticos,  de una cada vez más distante población urbanita, los habitantes e Bagergue ya sabían que tenían uno de los pueblos más bonitos de España. En realidad este galardón sirve sobretodo para que nos enteremos los demás.

Y es que, según apunta su Exmo. Alcalde MArc Tarrau, ser de pueblo esta de moda, Y a partir de ahora los habitantes de Bagergue se han ganado por derecho propio, poder decir que:

– Son de pueblo…

– …de pueblo bonito!!!!

Felicidades a todos ellos.

 

 


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El cambio climático exigirá en breve, reinventar el turismo en el Pirineo.

Dicen que hablar del tiempo, es perder el tiempo…

Pero cuando un grupo de científicos se juntan para analizar sus datos, lo someten a estudio y te lanzan sus conclusiones en forma del impacto que tendrá en tu vida en pocos años. Te das cuenta de que jamás volverás a sacar el tema tan frívolamente en un ascensor…

Y es que después de leer los resultados del estudio sobre el cambio climático en los Pirineos, elaborado por cerca de 100 científicos y expertos de ambos lados del Pirineo, descubres que a la tradicional despoblación,  la falta de relevo generacional y al abandono de determinados oficios, les ha salido un catalizador de proporciones planetarias.

El informe asegura que cogiendo el valor medio anual de temperaturas máximas entre los años 1961 y 1990, que no fue precisamente un periodo glacial, el valor medio anual en el 2030 subirá entre + 1ºC y +2.7 ºC, pero es que en el 2050 estarán entre +2 ºC y +4ºC.

Vale, no parece mucho. Pero vamos a pensar que necesitamos +/- 0 ºC para que nos nieve en un sitio privilegiado como es una pista de esquí a unos 1800-1900 mtrs. Lo que significa que en un futuro necesitaremos una temperatura de -4 ºC para poder empezar a innivar las pistas.

¿Sabéis cuantos días hemos tenido esa temperatura mínima desde Diciembre al 10 de Marzo de este año en una cota de 2228 m.,  en la estación meteorológica de Sasseuva, en el Valle de Arán?  Tan solo 28 días. Y recordemos que hablamos de mínimas registradas, lo que no significa que se garanticen largos periodos de producción de nieve.

¿A que ahora si que empieza a dar miedo…? Sobretodo porque en cuanto a la evolución futura de las precipitaciones no se han obtenido cambios significativos, de manera que en esa misma lógica, podríamos tener muchos más días de agua que de nieve.

En resumen, los primeros resultados del proyecto CLIMPY son apabullantes. En el Pirineo Central y  a 1800 m. el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050 según la referencia actual, mientras que el periodo de permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes. Si solapamos estos datos sobre un calendario como el de esta temporada 2018-2019 no cuesta hacerse a la idea del escenario que le espera a los aficionados al deporte blanco en escasos 30 años.

En lugares como Baqueira la temporada habría empezado hacia el 27 de enero y el espesor máximo seria de 125 cm, pero otros como la Molina se irían hasta el 3 de febrero con un máximo de de 50 cm de espesor y a principios de marzo tendrían seriamente comprometida su continuidad.  Otras en cotas más bajas ni siquiera tendrán ocasión de abrir.

A los que trabajamos en estas zonas del Pirineo esto empieza a sonarnos familiar, y para aquellos que puedan pensar que el escenario es algo alarmista hay que recordarles que ya se ha constatado que la temperatura ha subido en +1.2ºC entre el 1949 y el 2010 y que la progresión en los próximos años se prevé que será geométrica.

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Pero por si esto no fuese ya un dato preocupante, el estudio profundiza además en diversos aspectos que afectarán a la actual biodiversidad, los ecosistemas, los recursos hídricos y a la propia generación de energía eléctrica.

Volviendo al tema del turismo. Uno de los aspectos que se pone de manifiesto claramente, es que el Pirineo podría perder atractivo turístico invernal en muchos de los actuales enclaves de las estaciones de esquí. En los últimos años ya se ha visto reducido el número de días esquiables, es decir aquellos con una acumulación de nieve de unos 30 cm, que es la que permite esquiar con normalidad en la mayoría de estaciones.

Sin embargo, los destinos turísticos de nieve sienten cada vez una mayor presión por ofrecer paisajes idílicos y espesores casi polares durante centenares de kilómetros para poder atraer el interés de los esquiadores. Esto hace que muchas de ellas realicen fuertes inversiones para equiparse de sistemas de innivación artificial que a la postre ponen en riesgo su propia viabilidad económica, ya de por si, mayoritariamente frágil.

Si alguna entidad pública está pensando en reflotar activos turísticos invernales debería tener en cuenta que de los años 60 hasta el 2010, los días por debajo del famoso límite de los 30 cm han aumentado del 5 al 70% en estaciones de cotas bajas y entre el 4 y el 20% en las de cotas más altas,  según los años.

Igualmente la fecha de inicio de las temporadas, si solo se dependiera de la nieve natural, ha sufrido retrasos que han llegado hasta los 30 o 55 días según la cota de cada estación.

En cuanto al atractivo paisajístico, este también puede verse afectado negativamente al perder algunos de los elementos más importantes del mismo, ya que muchos de sus atributos alpinos como glaciares, ibones y turberas podrían verse seriamente afectados.

Entre 1984 y el año 2016 han desaparecido más de la mitad de los glaciares Pirenaicos y los que quedan están en un alarmante estado de retroceso.

Estos desajustes también generan otro tipo de inestabilidad en el territorio, como inundaciones, avenidas en los ríos, o corrimientos  de tierras ligados a ciclos de hielo y deshielo… Son estos riesgos naturales los que pueden amenazar más seriamente la integridad de infraestructuras turísticas y la propia seguridad de habitantes y turistas. Para tomar consciencia de esto, solo hay que darse una vuelta por las diversos pueblecitos de la cordillera y ver cuantos se sitúan bajo peñas, morrenas o peñascos de todo tipo, o cuantos se sustentan sobre cortados y acantilados relativamente cercanos.

Con el elevado estrés y la presión a la que sometemos a nuestro entorno, ni siquiera el clásico » – Lleva ahí siglos…!!!- «, suena ya como garantía de nada.

La única consecuencia positiva que se extrae del estudio es que dicho calentamiento traerá consigo temporadas más suaves en el Pirineo en estaciones como la primavera y el otoño, lo que podría derivar en una prolongación de la temporada turística de verano en la alta montaña, con menos días de lluvia y frío que los actuales.

Además si dicho calentamiento se produce, como es previsible en toda la península, este podría poner a los destinos de montaña como un lugar muchísimo más atractivo frente a otros con temperaturas que en el futuro serán excesivamente elevadas.

El infalible recurso de márqueting acuñado por el inconsciente colectivo pirenaico de:  « – cuando se cansen de la playa y no puedan dormir, ya subirán, ya…» parece que reclamará más fechas disponibles en el futuro calendario de verano.

La lista de recomendaciones que arroja el estudio para hacer frente en este sentido a la nueva situación que se avecina, tiene más el carácter de un plan de protección civil que de uno destinado a la profunda y necesaria remodelación de un sector.

Asegurar la integridad física de las personas frente a los peligros hidrometeorológicos y climáticos que puedan verse agravados por el cambio de modelos climáticos.  Promover una gestión equilibrada de los recursos hídricos y reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras frente al posible incremento de riesgos hidrológicos, geológicos y climáticos. Son inquietantemente primordiales para los autores del estudio.

Por supuesto, rediseñar el modelo turístico para hacer frente a la disminución del número de días esquiables, evitar nuestra presión ambiental, y potenciar otras actividades emergentes del turismo de montaña y naturaleza van a conformar una necesaria hoja de ruta tan urgente como inexorable para buena parte del Pirineo.

En esta linea será clave la calidad de la biodiversidad, el paisaje y el propio ecosistema de cada zona para poder presentarse en las mejores condiciones de competitividad en un breve espacio de tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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LA FORTALEZA DEL SECTOR PRIVADO. La palanca de actuación para el éxito de los destinos turísticos.

En el mundo existen innumerables playas paradisíacas, paisajes que cortan la respiración y bellísimas obras de arte que despiertan nuestros sentidos, y sin embargo, el ránquing de los principales destinos turísticos se repite con más bien pocas sorpresas, año tras año.

Luego  ¿sino es el recurso…?, ¿cual es el verdadero apoyo sobre el que se soporta un destino?. Para entender un poco mejor este caso, hagamos un viaje hacia algo más local. Imaginemos que deseamos visitar una zona virgen en medio de las montañas en la que se encuentran dos localidades. La una es exclusivamente residencial, sin servicios de ningún tipo. En la otra podemos encontrar de manera precaria, un colmado, una pensión y un restaurante.. ¿cual seria nuestro destino final?.

Efectivamente, convertir una visita de cualquier tipo en una visita turística, significa desarrollar una actividad económica en torno al recurso y ponerla al servicio del visitante. Y eso, salvo que nos encontremos bajo la máxima expresión del régimen intervencionista de un estado, es un papel mayoritariamente asumido por el sector privado.

Si a ello le unimos el beneficio aportado por la función social que tienen las empresas en cuanto a aportación de riqueza, mejora de la calidad de vida  y desarrollo de zonas subdesarrolladas, habremos encontrado el elemento sobre el que cimentar un verdadero desarrollo turístico.

No obstante, al sector privado le amenazan diversos peligros de carácter interno de los que deberíamos ser conscientes para intentar evitarlos. La lista de autoevaluación de la salud del tejido empresarial podría empezar perfectamente por aquí.

1.- La debilidad o ausencia de asociaciones.

Las asociaciones profesionales pueden ayudar de manera efectiva si se generan estructuras sólidas con poder de representación y de negociación, ya que no solo son una herramienta muy útil de representación frente a la administración y organizaciones sindicales,  sino que ayudan a mitigar esa soledad e incertidumbre a la que los empresarios debemos hacer frente al tratar temas como la regulación de horarios, condiciones laborales, fiscalidad o una simple mejora de nuestra gestión de compras.

2.- El cansancio de los agentes activos del territorio.

Conozco muy pocas personas que hayan iniciado un proyecto o liderado una organización sin ponerle todas las ganas e ilusión en ello. Pero desgraciadamente conozco otros tantos que han tenido la tentación de dejarlo frecuentemente. El común denominador en estos casos ha sido el enjuiciamiento y el descrédito inmediato al que se han visto sometidos por pertenecer a una asociación, como si ejercer ese papel de liderazgo no te permitiera tener  ideas propias.

3.- Falta de iniciativa y compromiso.

Ya sabemos que estas cosas requieren dedicación y tiempo. Y que algunos consideran que esto es perderlo. Si relacionarte entre profesionales, con los que muy probablemente aprendas cosas, y evitar la participación que te permite fomentar ideas e iniciativas te parecen un error. Enhorabuena…!!! efectivamente tu vocación está entre los servicios religiosos de clausura.

Proyectos empresa

4.- Las luchas de poder fruto de la inmadurez del sector o de un liderazgo demasiado débil.

En este tema el problema normalmente se resume en el ego. Lo cual no deja de ser curioso ya que el sentido de asociarse es el de juntarse con otras personas para conseguir un mismo fin. No obstante hay gente que se asocia para imponer su punto de vista a los demás, lo que normalmente acaba limitando la participación y debilitando a la organización.

5.- El exceso de polarización.

Existen innumerables asociaciones turísticas de distinto ámbito regional que pueden llegar a derivar en una falta de unidad en torno a las decisiones y medidas estratégicas que deben llevarse a cabo de manera unificada. Por eso son tan importantes personas generosas con una visión y capacidad analítica del conjunto al frente de estas organizaciones.

6.- Falta de formación y profesionalidad.

Todos hemos asumido  ya el carácter de puesto de trabajo refugio que ofrece el sector de la hostelería, y a los empresarios les duele pagar a veces a trabajadores chapuceros y desmotivados. Sin embargo, sin unas condiciones laborales dignas, estables y con una preparación del personal inadecuada, el sector se verá abocado a un deterioro progresivo de su oferta de servicios. Dicho de otro modo, despreciar la formación del personal tiene efectos más relevantes que despreciar la inversión de mantenimiento en nuestro inmovilizado material.

7.- Falta de ambición y confianza.

Esta claro que si tu no crees en tu propio proyecto es casi imposible que impulses con éxito ninguna actividad. Esto lo saben bien los bancos, ya que a menudo piden el aval personal como garantía de un préstamo, Y es que, si tu no confías en que devolverás el dinero, difícilmente conseguirás convencer a otro para que te lo deje. Lo mismo ocurre con los proyectos, si dejas de lado la pasión necesaria para llevarlos a cabo, no esperes que nadie te siga en ellos, por muy buenas que sean tus intenciones.

8.- El exceso de individualismo.

Una cosa es la competencia bien entendida dentro del sector, lo otro, contribuir a convertir el destino en una batalla campal donde el objetivo es hundir a los competidores  y perder de vista los beneficios de su colaboración frente a problemas comunes. Una competencia sana es además, un estimulo que ayuda a mejorar la calidad y a pensar soluciones imaginativas  para buscar elementos diferenciadores.  Y en algunos casos, una estrategia cuyo éxito requiere precisamente de la concentración de oferta.

9.- Desprecio de la calidad y atención al cliente.

En plena era del big data, la tecnología y la interconectividad de las cosas. El principal elemento de fidelización de nuestros clientes, según un estudio de Google y Greenberg, es precisamente la atención al cliente. Y es que aunque parezca mentira aún hay muchos sitios donde, o no se presta la debida atención a la calidad, o se ignora la soberanía del cliente. Tratarlos como si no fuéramos a verlos nunca más, es evidente que puede acabar arruinando un proyecto antes de empezarlo.

10.- La creación de productos al abrigo de las modas.

No es que ser disruptivo, emprendedor e innovador no sean una virtud, bastante de moda en la actualidad por cierto, es que también son una garantía de dificultades si nuestro producto no ha sido diseñado concienzudamente y esta en linea con el destino en cuestión. A ser posible aportando mayor valor y contribuyendo a diversificar la oferta de servicios de la zona.