Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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La Sostenibilidad, algo más que el cuidado del medioambiente.I (Planteamiento inicial)

A partir del informe Brundtland elaborado para la ONU en 1987, la sostenibilidad se define como “la capacidad de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades…”

Sin embargo la idea de mantener un modo de vida y unas actividades que sean sostenibles ha superado el campo de la discusión exclusivamente ambiental. Es decir, en el ámbito empresarial, aunque cada día menos, se puede encontrar algún discurso que transgrede el matiz de ser respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo es muy difícil encontrar a alguien defender que su actividad es insostenible, es como encontrar a alguien que se definiese como intelectualmente limitado.

El concepto de sostenibilidad, o sustentabilidad, es retóricamente más potente, engloba más campos y es socialmente más complejo de lo que su propia definición indica.

Este es el campo en el que deberemos movernos y fruto de ello, la complejidad de adaptarlo e integrarlo en la operativa de nuestro establecimiento más allá de las dos consabidas medidas destinadas al ahorro energético  que a menudo se ven más como una medida de ahorro de la propiedad que como una contribución real al futuro del planeta.

La discusión no es sencilla e incluso en muchos grupos de gerencia concienciados con la protección del medio ambiente surgen numerosas discusiones sobre que medidas aplicar, cuales tienen sentido y sobretodo cuales justifican un sacrificio en los costes y en la operativa.

En este sentido existen un gran número de acciones que podemos tomar bajo el paraguas de la sostenibilidad, pero para tener un impacto real sobre el cliente de nuestro establecimiento este debería percibir que se encuentra en el centro de las mismas, o mejor aún tomarlas él de manera consciente. Animarle a consumir productos de Km. 0, colaborar en el tratamiento de sus propios residuos, decidir el número y gasto de limpiezas que contrata, así como facilitarle el acceso a productos con envases reutilizables en lugar de desechables, pueden ser una manera efectiva de divulgar nuestras intenciones y empezar a ganar la credibilidad necesaria entre nuestros clientes.

Existe una manera de hacerlo donde ese compromiso sea firme, creíble y goce de una reputación entendible para la mayoría de nuestros clientes. Eso si, es una fórmula que admite pocos errores y servidor diría que imposible sino se está dispuesto a un serio ejercicio procedimental, de documentación y que desde luego requerirá de cierta inversión por nuestra parte.

La manera más fácil de saber si nos vamos a tomar en serio nuestro impacto en el entorno y si hemos adquirido un verdadero compromiso medioambiental es intentar conseguir un certificado a través de un label externo tipo ISO 14001 o EMAS de la Comisión Europea (Sistema Europeo de Ecogestión y Ecoauditoría). Estas son de carácter voluntario y a pesar de no ser ni fáciles ni rápidas, establecen unos parámetros cuyo cumplimiento por parte de la empresa es cada vez más valorado por consumidores y organizaciones.

pastor y rebaño

 

Entre las ventajas que pueden derivarse de conseguir un certificado de este tipo se encuentran: el aumento de la competitividad del negocio distinguiendo nuestros productos de los del resto de empresas, la mejora de la imagen de la marca, el reconocimiento y diferenciación de nuestro establecimiento frente a la competencia, una eventual disminución de los controles de la Administración, mejores condiciones en la obtención de pólizas de seguros y de préstamos bancarios, acceso a ayudas y subvenciones, disminución de los riesgos laborales fruto de las buenas prácticas aplicadas y ahorro en la factura de consumo energético y del agua… Además. la mejora de la eficiencia de los procesos productivos, pueden llevarnos al descubrimiento y aplicación de tecnología más productiva y menos contaminante.

En muchas comunidades la correcta gestión de determinados residuos es ya una obligación legal sujeta a una normativa acompañada de sus correspondientes herramientas disciplinarias, y muchos ven en ello la antesala del cobro y/o pago según sea la calidad de los residuos generados. Por lo que previsiblemente en el futuro será también una cuestión de la gestión de nuestros propios costes.

El económico es de por sí motivo y motor suficiente para tomar en cuenta medidas y desarrollar protocolos específicos de gestión, sin embargo antes de lanzarnos a implementar una batería de medidas en nuestro hotel, vale la pena tener claro cuales son los objetivos principales de la aplicación de un plan medioambiental con el objetivo de garantizar su éxito en el futuro.

Los principales objetivos a divulgar antes de entrar en los detalles de su gestión deberían ser los siguientes:

  • Crear conciencia, acerca del impacto ambiental de nuestra actividad y de nuestra empresa, solo así seremos capaces de tener en cuenta las consecuencias de nuestras acciones cotidianas y de la necesidad de cambiarlas para contribuir en la mejora de nuestro entorno.
  • Informar a cada miembro de la organización acerca de las acciones medioambientales que se esperan alcanzar.
  • Diagnosticar la posición actual de la empresa mediante la autoevaluación, revisando los aspectos ambientales de nuestras actividades y procesos que pueden generar impactos negativos.
  • Planificar, a partir de una visión realista de nuestras acciones en la actualidad para que podamos definir nuevos objetivos medioambientales y trazar las estrategias oportunas para alcanzarlos.
  • Definir los recursos que se necesitan para poder llevar a cabo las acciones que permitan alcanzar los objetivos planteados.
  • La implantación, se trata de poner en marcha las tareas para lograr nuestros objetivos. Es el momento de asignar los recursos personales, económicos, físicos y sobretodo de dotarnos de nuevos procedimientos, flujos de comunicación, controles y procesos. Conviene realizar auditorias para comprobar si se está implementando correctamente nuestro plan.
  • Verificación, comprobar la efectividad de las medidas tomadas. Esta se puede realizar a través de la monitorización de las actividades o bien comprobando los resultados del impacto que tienen las mismas en su entorno.
  • Ajustes y planes de actuación. En esta fase se adoptan las recomendaciones generadas tras la recopilación de datos y los resultados de las auditorias. Se trata de hacer mejoras para que las medidas tomadas se conviertan en permanentes y consoliden nuestra operativa con el menor impacto ambiental y de la manera más sostenible posible.

Solo después de entender esto podemos plantearnos involucrar a toda la organización en hacer un cambio de esta dimensión y aspirar a tener un éxito efectivo y continuado en el tiempo. En el próximo post veremos un ejemplo de las diferentes medidas que están a nuestro alcance

 


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Como diseñar un producto global y conseguir integrarlo en nuestro propio proyecto Hotelero. Tu filosofía.

¿No la tienes…? Pues la necesitas !!!,

Hemos dicho que el común denominador debe ser el cliente, pero al cliente tiene que hablarle alguien y  no puede ser un simple logo.

Por eso me parece indispensable empezar por este punto. Quizás creas que tu empresa tiene una filosofía clara, estas a veces se definen bajo conceptos muy generales como la vocación del servicio, la hospitalidad, la rapidez en el servicio, etc… A mi me han llegado a definir una empresa como familiar y pet friendly. El problema es que quién me la definía así era la responsable de márqueting a nivel nacional. Con todos los respetos, eso pueden ser dos características maravillosas, pero no serán suficientes. La filosofía se define como un conjunto de valores y aspiraciones de la empresa, y por lo tanto se antoja un poco más complicado de definir.

Es como andar por ahí  esperando que los demás crean en ti por tu cara bonita. Hay que tener en cuenta que cada día que pasa, los consumidores se fijan más en lo que hacemos que en lo que decimos que hacemos, así que pretender que crean en ti sin un mínimo de trabajo por tu parte es una autentica prueba de fe.  Especialmente si ni tu mismo  eres capaz de explicar tus propios valores, y recordemos que esto va cada día más de este tipo de valores intangibles difíciles de explicar.

Como primera pista para empezar a trabajar estos valores hay que señalar que deben basarse en los que tú consideras fundamentales. Al integrar tus valores en la filosofía empresarial, estos se convierten en parte de la forma de pensar de la empresa. Por eso, una empresa que tiene una cultura positiva tiende a ser más eficiente y productiva.

A menudo esto se confunde con la misión o visión de la empresa. Aunque complementarias, para mi son cosas diferentes, salvo que la empresa esté en un momento incipiente. Por ejemplo, una empresa que acabe de nacer puede compartir el mismo argumento en cuanto a su filosofía, visión y misión, pero si dicha empresa tiene 150 años de historia puede perfectamente mantenerse fiel a su filosofía y adaptar su misión y visión a medida que cambia el mundo a su alrededor.

En definitiva, tener una sólida filosofía empresarial es una buena manera de guiar a los empleados en la toma de decisiones. Debe ser una herramienta para fortalecer la marca y, porque no, hacer que el lugar de trabajo sea más agradable. Una vez que una empresa crea una filosofía empresarial debe enunciarla  a sus empleados, por dos motivos principalmente. El primero, para que actúen en consecuencia y el segundo, para que sean sus embajadores. Por eso cuando una empresa promulga grandes valores y  sus empleados hablan mal de ella, sencillamente está fracasando, o no se entiende. Y por lo tanto su mensaje no es fiable.

trabajo equipo

Tener una filosofía empresarial sólida es la piedra angular de un negocio o proyecto exitoso. Es más,  el proceso de desarrollar y comprender una filosofía empresarial debería ayudar a construir una organización integradora de talentos,  productiva y  bien preparada para manejar cualquier desafío que pueda enfrentar. Y ya hemos visto que los cambios comportan básicamente eso, retos, incerteza y desafíos…

Estas pueden ser algunas de las preguntas que deberíamos hacernos antes de definir nuestra filosofía. En este sentido te tranquilizará saber que no hay respuestas correctas o incorrectas ya que  todo depende de tu propia filosofía empresarial. Lo que si debes hacer es madurarlas bien y ser honesto contigo mismo, porque para que tengan  éxito tus actos deberán ser consecuentes con cada una de ellas. Recuerda que es difícil tomar decisiones que no están alineadas con lo que uno piensa.

  • ¿La gente primero o los beneficios primero?
  • ¿Se valora más la lealtad o la competencia?
  • ¿Los empleados primero o los clientes primero?
  • ¿Enfocarse en dar o enfocarse en recibir?
  • ¿Hacer lo que sea mejor para el cliente o hacer lo que se necesite para hacer la venta?
  • ¿Ser generoso con los salarios o pagar lo menos que legalmente puedas?
  • ¿Ser justo y razonable o buscar resultados a toda costa?
  • ¿Transparencia o solamente necesidad de saber?
  • ¿Relaciones honestas y fructíferas o tan solo productivas?
  • ¿Tener en cuenta el beneficio medioambiental o no?
  • ¿Contar con el entorno social, o no?
  • ¿Limitarnos a cumplir normativas o ir más allá?

Nótese que en ningún caso hemos hablado aún de los propósitos y motivos de la empresa que cuadrarían más con la definición de la misión de la misma,  ni del camino a largo plazo que deberíamos transitar para alcanzarlos,  que sería una descripción más cercana a la visión.

Soy consciente de que algunos textos son contrarios a este planteamiento y le dan la misma importancia a la misión, la visión y los valores. O incluso más a los primeros, y no es que no sean importantes, es que creo que la solidez de las empresas de servicios con una elevada carga relacional entre personas está precisamente en este último punto,  y mi experiencia es que mayoritariamente se trabajan más bien poco.

En cualquier caso no es menos cierto que responderte a ambas cuestiones nos ayudarán a generar una filosofía de empresa más solida, así que me parece oportuno hacer una breve referencia a ambas.

En cuanto a la visión. Ya hemos dicho que es el camino a largo plazo, algo así como el sueño que como empresa te gustaría alcanzar. Las cuestiones que te pueden ayudar a plantearlo pueden ser:

  • ¿Qué imagen deseo que tenga mi negocio?.
  • ¿Cómo quiero que se vea mi empresa en el futuro?
  • ¿A que se dedicará en el largo plazo?.

Para definir la misión. Conviene pensar en el motivo o propósito que tiene tu empresa. Si lo has entendido bien, además de poder vivir de ella debería tener un fin superior si quieres que tenga éxito, perdure en el tiempo y enganche al resto de colaboradores. La respuesta debería ser concreta, clara y breve. Debería ser capaz de ofrecer una respuesta inequívoca del tipo de decisiones y direcciones a tomar.  Conviene pensar en él como en “el grito de guerra” de la compañía, capaz de inspirar y liderar a todo tu equipo respondiendo a la pregunta de ¿Cómo vamos a triunfar?. Las preguntas que pueden ayudarte a definirlo son:

  • ¿Qué lugar pretendes ocupar en tu entorno social?
  • ¿Qué pretendes que represente tu marca?
  • ¿Para quién lo vas a hacer…?

Dicho esto, te darás cuenta de que la mayoría de respuestas quedan en una lista de buenas intenciones que son difíciles de concretar.  Especialmente en el caso de los valores. Sin embargo constituyen un excelente termómetro para responder “ el cómo”  de la consecución de tus objetivos. Algunas de las respuestas que pueden haber salido y que conjugan muy bien con el sector hotelero y el de servicios en general pueden haber sido las siguientes:

  • La clara orientación hacia el cliente.
  • El espíritu de mejora continuo.
  • La solidaridad, entre las personas del equipo y con terceros. La empatía.
  • La hospitalidad.
  • El compromiso con el entorno, tanto el social como el natural.
  • La divulgación de la cultura de la zona o de otros lugares.
  • La integridad y la gestión responsable.
  • La honestidad, la confianza y la equidad en nuestras relaciones con clientes y proveedores.

¿Ya la has definido…? Entonces ya podemos seguir.


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Como diseñar un producto global y conseguir integrarlo en nuestro propio proyecto Hotelero. (Introducción)

Fue un tal Eurípides de Salamina el que promulgo aquello de que:

 “…en esta vida hay que morir varias veces para después renacer, y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.”

Y si esto ya estaba claro en torno al 480 a.C. para un poeta, ¿Cómo es que seguimos alterándonos de manera recurrente cada vez que constatamos cualquier tipo de noticia negativa?.

Sin ánimo de entrar en un debate sociológico, a un servidor también le han contado lo del cerebro reptiliano, la pregunta que me queda es, sino hemos aprendido nada tras casi 2500 años de supuesta evolución.

Mi conclusión es que no importa los años que pasen para la humanidad, sin un proyecto o un objetivo claro la sensación de estar perdido no se ven muy diferentes desde un ágora clásica que desde la última planta del rascacielos de la city más moderna.

Será porque algunos pertenecemos a una generación que se incorporó al mercado laboral gestionando una crisis tras otra, o bien porque nuestro negocio tiene un carácter relacional tan grande que lo hace imprevisible. El caso es que a un servidor le preocupa más no conseguir crear una hoja de ruta apropiada que la cantidad de vicisitudes que nos puedan surgir en el camino, que por supuesto, no dudes que aparecerán.

Después de hablar con varios colegas, la mayoría de reacciones se mueven entre el miedo y la incertidumbre o porque no…, ambas a la vez. Y no es de extrañar. Actualmente la actividad turística en general y la hotelera en particular se han vuelto tan complejas que cuesta descifrar en qué consiste la responsabilidad de gerenciar un hotel. A parte de presentar unos buenos resultados en la cuenta de explotación, que aunque nadie discute que es importante, excitante lo que se dice excitante a priori no se presenta… . El problema principal es que la mayoría de profesionales sienten que conseguir sus objetivos se encuentra cada día más lejos de su control y a menudo en manos de la omnipresente globalización, que aunque todos sabemos lo que es,  no encuentras quién te explique, y mucho menos te advierta a tiempo,  de como te va a afectar de verdad  en tu negocio.

diagrama integrador

La realidad del mercado es que hoy en día ya no es suficiente con asegurar que se consigue guiar los recursos de una empresa hacia los objetivos previamente fijados. Ya que además importa el cómo y la calidad de las relaciones que se establecen en torno a dicha actividad.

Conceptos como la experiencia global del cliente, la responsabilidad social corporativa, la sostenibilidad, la digitalización, nuestro encaje dentro del movimiento smart, la integración de los procesos “ lean”, o la inexorable gestión de la reputación on line, deben estar integrados en nuestra gestión si queremos tener por igual un proyecto, un producto y una marca a la altura de los nuevos retos que se avecinan y de la nueva experiencia por la que están dispuestos a pagar nuestros clientes.

Algunos pensarán  que parte de estos procesos son la traducción 2.0 de otros que se venían desarrollando hasta la fecha, y quizás tengan razón.

 Pero no podemos olvidar que la manera de percibirlos, los equipos que deben llevarlos a cabo y sobretodo la manera de comunicarlos entre nuestros empleados y  clientes, ha evolucionado de una forma tan vertiginosa que aunque la esencia en algunos casos pueda ser la misma. La puesta en escena final es tan diferente que es difícil llamarla por el mismo nombre.

La pregunta es:

¿ Cómo integrarlo todo sin olvidar el verdadero propósito de nuestra actividad…?

Mi impresión es que el nexo común debe ser el cliente, y más concretamente, la experiencia del cliente.

Para empezar porque es la verdadera razón de nuestros negocios. (La mayoría de profesionales del sector saben responder correctamente a la pregunta de  – ¿quién les paga el sueldo? – )…

Pero sobretodo porque  cuanto más completa sea esta experiencia,  más campos y mejoras deberemos hacer en nuestra organización. Algo imprescindible teniendo en cuenta que cada día tenemos un cliente más preparado, informado y difícil de sorprender.

En los próximos capítulos daré mi visión personal de cómo vertebrarlo todo consiguiendo un establecimiento en disposición de ofrecer una experiencia Global, también llamada  de 360 ºC, a sus clientes. Y a la vez estar en condiciones de caminar de manera decidida hacia la consecución de un producto sostenible, con un fuerte compromiso social, y capaz de integrar con naturalidad las nuevas soluciones basadas fundamentalmente en la tecnología.


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¿Conoces a alguien…? La temida pregunta del verano.

La falta de mano de obra para cubrir los puestos de trabajo empieza a ser un problema recurrente para los gestores de empresas de servicios.  Pero desde hace ya unos años, el problema se acrecenta cada vez que se acerca la temporada de verano en la práctica totalidad de los destinos turísticos.

A los motivos intrínsecos a la actividad, principalmente en el caso de la hostelería, que no la convierten precisamente en una profesión de las más demandadas en los planes de estudio de los jóvenes. Le ha salido además la imposibilidad de conseguir remuneraciones que permitan compensar tales esfuerzos. Y es que hasta ahora, los inconvenientes producidos por la dureza de los horarios de trabajo, la ausencia de fines de semana o festivos con que conciliar mínimamente la vida familiar, o el propio desgaste que genera la constante atención al cliente, se veían mayoritariamente sufragados en el momento de recibir la nómina a final de mes.

Por cierto, si alguien piensa que esto es una exageración debería saber que la OMS ya ha reconocido como enfermedad el coloquial «burnout», es decir el síndrome del desgaste profesional. Y que ninguna de las situaciones anteriores ayudan a mitigarla.

Que no se entienda mal. Desde luego, nadie esta a favor de plantear un marco donde se fomenten los abusos ni la picaresca para defraudar al fisco. Y aunque seguramente todos hemos oído hablar de casos en este sentido, queda claro que este tipo de prácticas están muy lejos de la mayoría de empresarios responsables que forman parte del tejido empresarial turístico de este país.

De lo que se trata es de acompañar la nueva normativa con la posibilidad de aumentar en determinados casos ese numero de horas dentro del marco de determinados convenios colectivos. La actual regulación que acota aún más la posibilidad de poder realizar ese  máximo de 80 horas extras, ya ha dado al traste con el interés de muchos trabajadores de temporada que cuentan con ese sobre-ingreso para poder volver a sus casas con un colchón económico suficiente con que pasar los meses de inactividad hasta la próxima temporada dado que en sus lugares de residencia no existen ofertas de trabajo suficientes. Aclaro. Sencillamente no existen.  Ni estas,  ni otras.

Dicho de otro modo, con la posibilidad de ingresar por un importe aproximado de 2 semanas más de trabajo (80 hrs) no se sostienen familias durante los 4 o 5 meses restantes, en el mejor de los casos.

El boom de las VUT tampoco ayuda a crear oportunidades reales para ganarse la vida. Los precios de algunos apartamentos ocupados tradicionalmente por trabajadores han llegado a triplicar sus precios. Y el colmo del surrealismo, se produce en aquellos complejos donde el propio empresario ha puesto a la venta alojamientos que antes destinaba como habitaciones para albergar a sus empleados. Es el caso de algunos negocios ubicados en auténticos «prime line» que ahora confían en que sus plantillas se puedan costear algo cuatro calles más arriba…

Con este panorama no es de extrañar que la búsqueda de personal en algunos lugares este llegando a enfrentar a los propios empresarios, ya que muchos trabajadores «sacrifican» su lealtad por pura necesidad.

camareros

En esta tesitura sorprende que el grabe problema de la falta de mano de obra no entre como una prioridad básica en los planes estratégicos de desarrollo turístico de las comunidades autónomas o del gobierno.

En el caso de las primeras recordemos que tanto turismo, como educación y empleo son materias traspasadas a cada una de ellas. Y entre las tres conforman un trípode perfecto en el que apoyar las bases de una política seria que facilite la incorporación de cualquier tipo de colectivo al mercado laboral.

Ya sabemos que el sector sufre de la estacionalidad como una auténtica espada de Damocles, pero precisamente por eso, no tiene mucho sentido perpetuarse en los planes de estudio que no faciliten la incorporación al mercado laboral de los más jóvenes, o las prácticas de empresa de una manera más decidida y útil para el trabajador y el empresario, por ejemplo.

En el plano de la ocupación, lo más parecido que se ha hecho para ayudar al sector fue precisamente reconvertir a trabajadores provenientes de una construcción en crisis, en personal para la hostelería. Aumentando así el carácter de sector refugio de empleo. Pero sin darle continuidad con una apuesta clara por la calidad y especialización de sus profesionales. Y por supuesto sin planes de ayuda tal como ocurre en otros sectores como la agricultura, la automoción o en su momento el ya mencionado de la construcción, que llegó incluso a disponer de fondos europeos para ello.

Con este escenario no es de extrañar que buena parte del sector esté esperando que la robótica irrumpa de manera efectiva como la gran solución a los problemas de la mano de obra actuales.  Mi opinión es que el trabajador de la hostelería tal como lo conocemos actualmente va camino de desaparecer, y paradójicamente, no por la irrupción de nuevas tecnologías y hábitos de consumo, que también… Sino sobretodo, por la problemática que plantea su dependencia y escasez en momentos determinados de la temporada.

En su lugar, serán aquellas personas con una marcada vocación, capaces de trasmitir emociones, historias y de empatizar de manera natural con los clientes y sus propios compañeros,  los que a la postre,  formarán parte de esta industria turística.

Harán bien los empresarios en empezar a buscar entre sus plantillas a personas que reúnan este tipo de valores, en especial  la de adaptación al cambio, para ganar competitividad en un futuro próximo. Y abstenerse, de la tentación de aplicar políticas cortoplacistas enfocadas a valorar a los trabajadores sola y exclusivamente por su peso en una cuenta de explotación.

Pero de momento y hasta que llegue ese día. Urge, de manera casi agónica, una mayor profesionalización de los empleados del sector, y no precisamente elitista, sino centrada especialmente en aquellos que ocupan puestos base en nuestras organizaciones, como una de las pocas medidas para aumentar la rentabilidad de sus puestos y porque no,  su remuneración.

 

 

 

 


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Fitur 2019, resumen e impresiones.

Un año más, y ya van 39 ediciones desde que Fitur inició su andadura en 1980, la Feria de Turismo de Madrid nos ha dejado novedades, negocios, nuevas relaciones, curiosidades, premios a los más afortunados y muchas, muchas ganas de viajar y de conocer el resto del mundo.

La primera edición hace casi 40 años, contó con 1500 expositores de 37 países y 3000 visitantes profesionales. A falta de confirmar los números oficiales, esta pasada edición 2019 contó con 10.487 empresas expositoras de 165 países,  y 142.642 visitantes profesionales, además de los 110.860 del público general. Los organizadores calculan que esta mega fiesta de la hospitalidad mundial en la que todo el planeta presenta lo mejor de cada casa, generará un impacto de cerca de 325 millones en los cuatro días que ha durado.

El lo personal es una feria que me encanta. Siempre se ha dicho que el trabajo empieza cuando esta acaba y os aseguro que si la has preparado medianamente bien, trabajo a casa te llevas. Pero mientras dura, se respira en el ambiente una empatía y un  deseo de acogida como en ninguna otra.

Solo aquí te puedes encontrar a ninjas tomando vinos  con dos luchadores mejicanos en el stand de la rioja,  o a un astronauta que ilustra la futura vida en marte desde el stand por excelencia de la prehistoria. Este nuevo proyecto que se llevará a cabo desde una cueva en la localidad cántabra de Arredondo, propone recrear como sería una hipotética colonia en Marte.

Asi es… Fitur tiene estas cosas. Más de 15.000 años y 255 millones de kilómetros de distancia explicados así. Sin salir del stand de una provincia…

fitur 2019

En lo profesional los principales mensajes con los que me quedo de esta última edición son los siguientes:

1.- La presentación del Observatorio Fitur Next. Una plataforma creada para analizar y hacer difusión de aquellos modelos de negocio turístico capaces de enriquecer la experiencia del cliente, las vidas de las poblaciones residentes y mantener el equilibrio en el planeta.

2.- Fitur Cine y Fitur Música.  Turismos hay muchos, y esta novedosa sección monográfica dedicada al turismo cinematográfico,  responde a esta tendencia turística al alza motivada por el interés en  conocer las  localizaciones de películas y series de éxito. En el caso de Fitur Música se concentró en un festival de música alternativo y la reivindicación de este tipo de eventos  y festivales como recursos turísticos al alza.

3.- El año de la incertidumbre. Este Fitur ha coincidido con los 10 años de la crisis del 2009. A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años por parte del sector en sanearse y actualizarse, el creciente fenómeno de las múltiples economías colaborativas que invaden la actividad turística y la asignatura pendiente de la correcta digitalización del sector, han planteado un panorama más lleno de nubes que de claros.

4.- La desaceleración (para España) ya es una realidad. En el ambiente han pesado especialmente las dudas generadas por el Brexit, pero sobretodo la constatación de la recuperación de los destinos que son la competencia directa de nuestro país.  La publicación de las ocupaciones por parte del INE han acabado por confirmar los temores de que en el 2018 se ha cortado la tendencia del aumento de una ocupación que venia imparable desde el 2012, tras los sucesos de la primavera árabe en 2011.

5.- El sector del taxi se desacreditó, mucho y en directo…  Las consignas facilonas, las prácticas semimafiosas, el intento de chantaje y el conjunto de declaraciones, a cual más desafortunada…, chocaron de bruces con un sector que precisamente se caracteriza por ser mayoritariamente responsable en sus movilizaciones, muy discreto en sus actos y que está acostumbrado desde hace décadas a la competitividad y a la evolución constante dentro de un mundo que plantea crisis de diferentes naturalezas cada año. El colectivo en general equivocó el escenario y se enteró medio mundo…

6.- Bagergue  fué condecorado como uno de los pueblos más bonitos de España.  ¿Que no sabéis de que os estoy hablando…?, Pero entonces a que habéis ido a Fitur !!!. Pues si, Bagergue, un pueblecito de montaña del Valle de Arán fue condecorado y entró junto con otros 10 municipios en la red de «Los pueblos más bonitos de España», de la mano del cariño y de la dedicación de sus gentes. Para que lo conozcáis un poquito mejor, os dejo el siguiente enlace esperando que os animéis a visitarnos en cualquier época del año…

 

 


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LA FORTALEZA DEL SECTOR PRIVADO. La palanca de actuación para el éxito de los destinos turísticos.

En el mundo existen innumerables playas paradisíacas, paisajes que cortan la respiración y bellísimas obras de arte que despiertan nuestros sentidos, y sin embargo, el ránquing de los principales destinos turísticos se repite con más bien pocas sorpresas, año tras año.

Luego  ¿sino es el recurso…?, ¿cual es el verdadero apoyo sobre el que se soporta un destino?. Para entender un poco mejor este caso, hagamos un viaje hacia algo más local. Imaginemos que deseamos visitar una zona virgen en medio de las montañas en la que se encuentran dos localidades. La una es exclusivamente residencial, sin servicios de ningún tipo. En la otra podemos encontrar de manera precaria, un colmado, una pensión y un restaurante.. ¿cual seria nuestro destino final?.

Efectivamente, convertir una visita de cualquier tipo en una visita turística, significa desarrollar una actividad económica en torno al recurso y ponerla al servicio del visitante. Y eso, salvo que nos encontremos bajo la máxima expresión del régimen intervencionista de un estado, es un papel mayoritariamente asumido por el sector privado.

Si a ello le unimos el beneficio aportado por la función social que tienen las empresas en cuanto a aportación de riqueza, mejora de la calidad de vida  y desarrollo de zonas subdesarrolladas, habremos encontrado el elemento sobre el que cimentar un verdadero desarrollo turístico.

No obstante, al sector privado le amenazan diversos peligros de carácter interno de los que deberíamos ser conscientes para intentar evitarlos. La lista de autoevaluación de la salud del tejido empresarial podría empezar perfectamente por aquí.

1.- La debilidad o ausencia de asociaciones.

Las asociaciones profesionales pueden ayudar de manera efectiva si se generan estructuras sólidas con poder de representación y de negociación, ya que no solo son una herramienta muy útil de representación frente a la administración y organizaciones sindicales,  sino que ayudan a mitigar esa soledad e incertidumbre a la que los empresarios debemos hacer frente al tratar temas como la regulación de horarios, condiciones laborales, fiscalidad o una simple mejora de nuestra gestión de compras.

2.- El cansancio de los agentes activos del territorio.

Conozco muy pocas personas que hayan iniciado un proyecto o liderado una organización sin ponerle todas las ganas e ilusión en ello. Pero desgraciadamente conozco otros tantos que han tenido la tentación de dejarlo frecuentemente. El común denominador en estos casos ha sido el enjuiciamiento y el descrédito inmediato al que se han visto sometidos por pertenecer a una asociación, como si ejercer ese papel de liderazgo no te permitiera tener  ideas propias.

3.- Falta de iniciativa y compromiso.

Ya sabemos que estas cosas requieren dedicación y tiempo. Y que algunos consideran que esto es perderlo. Si relacionarte entre profesionales, con los que muy probablemente aprendas cosas, y evitar la participación que te permite fomentar ideas e iniciativas te parecen un error. Enhorabuena…!!! efectivamente tu vocación está entre los servicios religiosos de clausura.

Proyectos empresa

4.- Las luchas de poder fruto de la inmadurez del sector o de un liderazgo demasiado débil.

En este tema el problema normalmente se resume en el ego. Lo cual no deja de ser curioso ya que el sentido de asociarse es el de juntarse con otras personas para conseguir un mismo fin. No obstante hay gente que se asocia para imponer su punto de vista a los demás, lo que normalmente acaba limitando la participación y debilitando a la organización.

5.- El exceso de polarización.

Existen innumerables asociaciones turísticas de distinto ámbito regional que pueden llegar a derivar en una falta de unidad en torno a las decisiones y medidas estratégicas que deben llevarse a cabo de manera unificada. Por eso son tan importantes personas generosas con una visión y capacidad analítica del conjunto al frente de estas organizaciones.

6.- Falta de formación y profesionalidad.

Todos hemos asumido  ya el carácter de puesto de trabajo refugio que ofrece el sector de la hostelería, y a los empresarios les duele pagar a veces a trabajadores chapuceros y desmotivados. Sin embargo, sin unas condiciones laborales dignas, estables y con una preparación del personal inadecuada, el sector se verá abocado a un deterioro progresivo de su oferta de servicios. Dicho de otro modo, despreciar la formación del personal tiene efectos más relevantes que despreciar la inversión de mantenimiento en nuestro inmovilizado material.

7.- Falta de ambición y confianza.

Esta claro que si tu no crees en tu propio proyecto es casi imposible que impulses con éxito ninguna actividad. Esto lo saben bien los bancos, ya que a menudo piden el aval personal como garantía de un préstamo, Y es que, si tu no confías en que devolverás el dinero, difícilmente conseguirás convencer a otro para que te lo deje. Lo mismo ocurre con los proyectos, si dejas de lado la pasión necesaria para llevarlos a cabo, no esperes que nadie te siga en ellos, por muy buenas que sean tus intenciones.

8.- El exceso de individualismo.

Una cosa es la competencia bien entendida dentro del sector, lo otro, contribuir a convertir el destino en una batalla campal donde el objetivo es hundir a los competidores  y perder de vista los beneficios de su colaboración frente a problemas comunes. Una competencia sana es además, un estimulo que ayuda a mejorar la calidad y a pensar soluciones imaginativas  para buscar elementos diferenciadores.  Y en algunos casos, una estrategia cuyo éxito requiere precisamente de la concentración de oferta.

9.- Desprecio de la calidad y atención al cliente.

En plena era del big data, la tecnología y la interconectividad de las cosas. El principal elemento de fidelización de nuestros clientes, según un estudio de Google y Greenberg, es precisamente la atención al cliente. Y es que aunque parezca mentira aún hay muchos sitios donde, o no se presta la debida atención a la calidad, o se ignora la soberanía del cliente. Tratarlos como si no fuéramos a verlos nunca más, es evidente que puede acabar arruinando un proyecto antes de empezarlo.

10.- La creación de productos al abrigo de las modas.

No es que ser disruptivo, emprendedor e innovador no sean una virtud, bastante de moda en la actualidad por cierto, es que también son una garantía de dificultades si nuestro producto no ha sido diseñado concienzudamente y esta en linea con el destino en cuestión. A ser posible aportando mayor valor y contribuyendo a diversificar la oferta de servicios de la zona.