Turismo Transversal

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Hallowen vs Castañera, ¿dos tradiciones enfrentadas…? .

La fiesta de Todos los Santos tiene su origen en una celebración pagana para recordar a los que ya no están entre nosotros. Lo más interesante de esta celebración es que a pesar  de celebrarse en varios lugares del mundo de maneras muy diferentes, todas ellas tienen un origen muy antiguo, y contrariamente a lo que en nuestra cultura pudiera parecer, resulta que la más antigua de ellas es la que a priori nos parece más trivial y comercial. Y es que como veréis, la otoñal lucha entre la castaña y la calabaza viene cargada de más patrimonio cultural de lo que a priori pudiera parecer. Pero, ¿cuál es el origen de ambas tradiciones?

LA CASTAÑERA.

 Si vives en Cataluña, Aragón, Valencia o las Islas Baleares, la castañera es el símbolo por excelencia de esta época del año donde no solo abundan las castañas, sino también los tradicionales boniatos o panallets. Esta mujer es la representante de una de las fiestas más populares de estas regiones, la conocida Castanyada.

Tal como decíamos, la Castanyada proviene de una fiesta funeraria de hace muchos años relacionada con cultos paganos. Es una comida donde las castañas son el producto principal, pero los boniatos, la fruta confitada y los populares “panellets”, se acompañan con el tradicional moscatel, un vino dulce para postres que tiene su máximo protagonismo en estas fechas.

Su origen se remonta a del siglo XVIII derivada de los banquetes funerarios donde se comían legumbres o frutos secos. En el plano más espiritual este rito funerario perseguía una simbólica comunión con el alma de los difuntos. Siendo el proceso de asar las castañas, en concreto, el momento de mayor introspección en el que simultáneamente se rezaban las tres partes del rosario. El ritual perdió significado a lo largo de los años, pero no desterró de nuestra memoria la tradicional figura de la Castañera asando sus castañas en plazas o esquinas por toda nuestra geografía. Otra de las explicaciones que se derivan del origen de la Castanyada es que, durante la gélida víspera del Día de Todos los Santos, los campaneros se pasaban la noche haciendo sonar todas las campanas de las iglesias en los pueblos. Como era una tarea donde se necesitaba mucha energía, se comían castañas, panellets y boniatos para poder aguantar toda la noche y se regaba con un vino moscatel que era de gran ayuda para aliviar los rigores climatológicos de esas frías veladas.

Las castañas se comían asadas gracias a un entrañable personaje de estas fiestas, la castañera. Un símbolo sin precedentes a la que se representa con un abrigado traje tradicional y cuyo atuendo sigue existiendo a día de hoy, como vestimenta prioritaria de ese día en colegios y fiestas infantiles, donde niños y niñas van disfrazados con el mencionado traje tradicional.

HALLOWEN.

Halloween, es una festividad de origen druida, deriva de la expresión “Hallows’ evening” que significa justamente víspera de Todos los Santos. Según la Universidad de Oxford, sus orígenes se remontan a hace más de 3.000 años, cuando los pueblos celtas de Europa celebraban su año nuevo, llamado Samhain, en el que hoy consideramos el día 1 de noviembre. En la víspera de este festival de la cosecha gaélico se creía que los espíritus caminaban por la Tierra mientras viajaban al más allá, junto con otras criaturas, como hadas y demonios. Este ritual servía para despedir el dios del Sol, y dar la bienvenida a las noches cortas y frías que traía consigo el otoño. En estos rituales además de sacrificar animales a los dioses y reunirse alrededor de hogueras, los celtas llevaban disfraces, probablemente pieles de animales para confundir a los espíritus, o quizá para evitar que los poseyeran.

El concepto de la actual fiesta de Hallowen proviene de las costumbres exportadas a Estados Unidos a partir del año 1840 por inmigrantes fundamentalmente irlandeses. Estos difundieron una de las costumbres que sin duda se ha convertido en el gran icono de esta fiesta en Estados Unidos y Canadá, que no es otra que la costumbre de tallar los jack-o’-lantern, las calabazas gigantes huecas con una vela dentro.  A partir de entonces esta fiesta quedó arraigada pero no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921, cuando se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota. Su internacionalización definitiva se produjo a finales de los años 1970 y principios de los 1980 gracias al cine y a las series de televisión, especialmente cuando en 1979 se estrenó Halloween, de John Carpenter, una referencia del cine de terror.  El atractivo del siempre misterioso mundo oculto, la adrenalina generada por los sustos y el márqueting hicieron el resto.

Si en la tradición más Mediterránea la influencia cristiana y los productos típicos del otoño son los protagonistas, en la tradición anglosajona tallar calabazas, los famosos dulces de Halloween, el truco o trato, los disfraces fantasmagóricos, visitar atracciones embrujadas, contar historias de miedo o ver películas de terror son las actividades por excelencia.

En el Valle de Arán la localidad que mejor a sabido conjugar ambos mundos ha sido Tredós con un nutrido programa de fiestas donde se han conjugado por igual magia, sustos y tradición.

Será fruto de la globalización, pero un servidor este año ha celebrado la castanyada por la mañana en el colegio, ha disfrazado a los niños de monstruos para recorrer las calles del pueblo al grito de “truco o trato” por la tarde y después se ha ido de fiesta disfrazado de Catrina.

 Menos mal que me he guardado un par de panellets de piñones para reconciliarme conmigo mismo mañana en el desayuno.