Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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La falta de mano de obra, la crisis definitiva del sector turístico.

Cada día me quedan menos dudas de la profunda crisis que está atravesando el sector turístico en general y la hostelería en particular y que a pesar de todo sigue maquillándose gracias a los buenos resultados económicos que se alcanzan año tras año.

Lógicamente no me refiero a una crisis de precios. Ni a la de credibilidad, a pesar de los numerosos movimientos vecinales que denuncian la presión que sufren debido a la actividad turística en sus lugares de residencia, y eso que ambos temas dan para mucho. Pero lo que de verdad considero un problema estratégico capaz de dinamitar la buena salud de este sector desde dentro, no es otro que la falta de personal cualificado a pesar de los múltiples esfuerzos que casi todas las empresas vienen realizando por retener el talento, especialmente después de la pandemia.

La falta de atractivo de la profesión, las dificultades de conciliación, la precariedad laboral debido a la alta estacionalidad, o la alta rotación y baja fidelización motivadas por la constante demanda de este tipo de profesionales, son aspectos fundamentales que amenazan la competitividad de las empresas y la propia capacidad de progresión profesional de los trabajadores del sector.

En concreto el desafío de la gestión de los recursos humanos en el sector turístico español se encuentra con múltiples causas pero las más críticas en mi opinión son las siguientes:

1.- La pérdida de empleos y de talento. En especial después de la crisis humanitaria motivada por el Covid 19. Muchos de los trabajadores del turismo se pasaron a otros sectores y salieron para siempre de este mercado laboral, lo que ha provocado una gran fuga de talento, pero también y no menos importante, la pérdida de una experiencia muy difícil de recuperar.

2.- La falta de formación y de cualificación. La propia patronal Española cifra en torno al 60% de los trabajadores de este sector con un nivel de estudios bajo, que no supera en muchos casos el secundario. Además la polarización de muchas de las empresas turísticas y de hostelería dificulta los planes de formación continua tan necesarios para adaptarse a los cambios tecnológicos, sociales y medioambientales que demanda el mercado. Y por si fuera poco muchos de los planes que se dirigen al turismo son planes de reciclaje para ofrecer salidas profesionales en otros sectores, en lugar de pensar en mejorar la capacitación y condiciones laborales en este.

3.- Falta de atractivo y de reconocimiento de la profesión. Desde hace años el sector turístico tiene una imagen negativa asociada especialmente a la estacionalidad, la temporalidad, la inestabilidad, la escasa remuneración y la escasa proyección profesional y social, Eso ya de por si desanima a cualquiera, pero es que además en los últimos años algunos empresarios y profesionales han tenido que escuchar como les acusan de ser poco menos que los causantes de otros problemas sociales como la vivienda, la masificación o incluso la delincuencia en determinados destinos.

4.- La falta de adaptación y de innovación. Según datos del INE, en 2019 el porcentaje de las empresas turísticas que declaraban no haber realizado ninguna actividad de innovación era del 51.9%, frente al 36.8% del conjunto de empresas del resto de sectores. Un número excesivo que dificulta la adaptación a las nuevas tendencias y demandas de la sociedad y de los propios clientes. Si a esto le sumamos la irrupción de la IA en un sector como el de los agentes de viajes, con una escasa o nula formación sobre una herramienta con semejante potencial, la catarsis de algunos subsectores está servida.

Después de haber superado la Pandemia, haber pulverizado el pasado año 2023 los datos conseguidos en el 2019 y haber recuperado, además, la confianza de los inversores que cerraron en 2023 con una cifra de negocio cercana a los 4.000 millones de euros tan solo en activos hoteleros. La auténtica amenaza se cierne en la imposibilidad de encontrar profesionales capaces de liderar los proyectos y el crecimiento de un sector que cada día es más competitivo y dinámico a pesar de la imagen que se cierne sobre él.

Urge encontrar soluciones para una crisis que no es sencilla y que no parece poder resolverse de manera unilateral por parte de nadie.

En el plano más doméstico de las empresas, estas tienen que hacer un esfuerzo por facilitar la conciliación familiar. Esto ya no es un privilegio reservado a algunos puestos dentro de las organizaciones, aquellos que en otro tiempo conocíamos como los de «las oficinas», sino que es imperativo que después de cubrir los distintos turnos de servicio todos los trabajadores tengan ocasión de conciliar mínimamente su vida laboral y familiar. Afortunadamente es un paradigma que también está cambiando en el conjunto de la sociedad, que hace que por ejemplo, muchos restaurantes hayan podido adelantar su hora de cierre o puedan descansar más de un día a la semana sin ver excesivamente perjudicado su negocio.

Tan importante como esto, es la opción de facilitar el acceso a la vivienda, especialmente en aquellos destinos más estacionales. Y es cierto que no somos el único sector que lo sufre. Solo hay que preguntar estos días a los responsables de las explotaciones agrícolas en entornos rurales que no son a priori destinos turísticos, para darse cuenta de que es un problema general de carácter estructural. Pero mientras en la sociedad cale el mensaje de que la falta de vivienda es culpa del alojamiento turístico, lo cierto es que son pocas las administraciones que se muestran receptivas a aplicar las soluciones propuestas desde el propio sector. Hecho que aboca inevitablemente a tener que asumir el sobrecoste de financiar dichas viviendas de la formas más imaginativas, con cargo a la cuenta de explotación de los propios negocios.

Sin embargo, la que considero que es la gran asignatura pendiente por parte del sector en materia de recursos humanos es precisamente la de conseguir trasladar a la sociedad que los puestos de trabajo ofertados por esta industria de la felicidad, van más allá del personal de restauración o limpieza. Sino que las organizaciones turísticas ofertan un gran número de puestos de trabajo que ofrecen la posibilidad de desarrollar carreras profesionales muy satisfactorias que no solo se limitan a la atención al cliente. Pilotos, arquitectos, diseñadores, nutricionistas, expertos en relaciones laborales, docentes, instaladores, responsables de compras y por supuesto los indispensables ingenieros de sistemas. Son solo algunos ejemplos de los perfiles que también son indispensables en este sector.

Además, el sector turístico juega un papel fundamental que favorece en muchos casos la economía circular de las zonas en las que se ubica. Es gracias a la sensibilidad y compromiso de muchos de sus directivos por alcanzar el mayor número de objetivos de desarrollo sostenible posibles, por lo que sus acciones de responsabilidad social corporativa van desde la mejora de los entornos naturales que los rodean, hasta la inclusión social de algunos trabajadores con dificultades para encontrar un hueco en otras áreas. Pasando por supuesto, por todo tipo de interacciones que dinamizan el tejido económico de su entorno y en muchos casos liderando incluso políticas de reciclaje y reutilización de residuos.

Una asignatura pendiente, como decía, que será fundamental para luchar contra la verdadera crisis interna que amenaza nuestro sector.


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Las asignaturas pendientes del sector turístico.

No he dejado de darle vueltas a la reunión que motivó mi último post y a aquel contundente…  –  «No todo el mundo debería viajar…» – una afirmación que fue fruto de una amigable conversación improvisada y que me ha dejado claro que uno de los retos de nuestro sector para el s. XXI, se va a centrar en hacer una profunda reflexión y una amplia pedagogía a partes iguales.

De poco sirve que la mayor parte del sector por todo el mundo haya apostado de manera decidida por seguir la senda y el objetivo común del desarrollo sostenible. Así como el compromiso generalizado por parte de todo tipo de empresas relacionadas de manera directa o indirecta con la actividad turística, por cumplir con el mayor número posible de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fijados por la ONU para el 2030.

El turismo se ha convertido actualmente, según cifras de la propia OMT, en el mayor movimiento de personas de la humanidad. Y eso ha provocado errores y disfunciones en la gestión por parte de empresas y organismos tanto públicos como privados, lo que ha acabado por deteriorar la imagen de una actividad que en mi opinión, tiene muchos más aspectos positivos que negativos y cuyas culpas son en muchas ocasiones compartidas con otros sectores y servicios que poco tienen que ver con él.

La imposibilidad de vertebrar un discurso que explique las ventajas y beneficios que mayoritariamente brinda el turismo para las poblaciones receptivas, frente a ese otro relato impuesto, en ocasiones desde el desconocimiento, que magnifica sus aspectos negativos y menosprecia sus aportaciones, es sin duda, una de las grandes carencias del sector en la actualidad.

Mucho me temo que el desconocimiento y los prejuicios generados entre las poblaciones residentes, van a obligar a destinar una parte de los presupuestos dotados para la promoción exterior, a campañas de divulgación y concienciación sobre los valores y beneficios que genera una gestión ordenada del turismo. 

El peso de la actividad turística en nuestra economía no ha sido nunca motivo suficiente para tenerlo en cuenta por parte de las autoridades políticas más allá de una Secretaría de Estado y el consabido cacareo de cifras récord de llegadas de turistas anunciado en la Feria Turística de turno. Paradójicamente, ha tenido que ser la alarma producida por su supuesto impacto social lo que lo ha colocado definitivamente en la agenda de un gran número de administraciones, por lo menos, en el primer mundo. Los problemas de movilidad, de vivienda e incluso los de seguridad parecen ser ahora responsabilidades derivadas de la actividad turística, a pesar de que hablamos de disciplinas con una cartera y representación Ministerial en casi todos los países de la Unión Europea. Ministerios con un peso tan significativo como los de Transportes, Vivienda o Interior son incapaces de aportar soluciones a problemas que son de su competencia, allí donde hay una importante presencia de la actividad turística.

Tal como reza la página principal de este blog, una buena gestión turística permite extrapolar la misma de manera beneficiosa a sectores estratégicos para los habitantes de un país, tales como la sanidad, la educación, el medio ambiente, la seguridad, las infraestructuras, las comunicaciones… y así, una larga lista de materias cuya importancia incide de manera directa en el bienestar de cualquier sociedad.

 Ahora, además, podemos asegurar que ignorar la verdadera dimensión de la actividad turística o considerarla como una disciplina menor, es una fuente segura de problemas para cualquier sociedad. 

La mayoría de expertos coinciden en una nueva tendencia a nivel global sobre el aumento de viajeros originado por el deseo de viajar de las nuevas clases medias provenientes de economías emergentes y el aumento de desplazamientos anuales de aquellos que ya han interiorizado los viajes como una necesidad vinculada a su propio bienestar. Conscientes de ello, la mayoría de destinos persiguen un crecimiento con el objetivo de mejorar sus economías locales, lo que es una manera implícita de reconocimiento de la actividad turística. Sin embargo, es fundamental que este crecimiento se haga con una previa planificación en la que imperen las buenas prácticas en la gestión de los destinos, diversificando la oferta y equilibrando la demanda, creando una conciencia sobre el impacto positivo del turismo y siendo honestos acerca de lo negativo, y por supuesto, favoreciendo un crecimiento más sostenible y respetuoso con el medio ambiente y las comunidades locales.

Este, es un esfuerzo en el que deben participar todas las partes y no caer en la tentación por parte de determinados agentes, protagonistas dentro del sector público, de cargar toda la responsabilidad sobre el sector privado. Es muy fácil acusar de masificación turística la visita en determinados monumentos y a la vez, no hacer un esfuerzo por aumentar sus horarios de apertura, por ejemplo.   

Desengañémonos. A pesar de la buena voluntad y la concienciación de la mayor parte de la sociedad, la realidad es que actualmente aún hay un 54% que no renunciarán a visitar un destino a pesar de sus problemas de masificación, un 63% que no cree que la mayor presencia de turista empeore la calidad de sus viajes y un 60% no se plantea dejar de volar a pesar de los movimientos como el “fligskam”, aún siendo conscientes del aumento de la huella de carbono que eso implica

La mayoría de profesionales del sector ven de manera responsable la necesidad de escalar peldaños en torno a la sostenibilidad de sus negocios, y hay muchas muestras en el mercado que indican que eso se ha entendido y se realiza los esfuerzos para ello.  

Pero al mismo tiempo, existe un turista más preocupado por contar a amigos y familiares el famoso “yo estuve allí” que por conocer de verdad el enclave que visita. En este punto las redes sociales han jugado un papel crucial, la mayoría están más interesados en un selfi frente al monumento o paisaje de turno que por conocer realmente esos lugares. Y todos, nos hemos sorprendido haciéndonos alguna foto dándole la espalda a un recurso turístico de primer nivel en lugar de ponernos frente a él, para sencillamente disfrutar su belleza.    

Así que tal como decíamos al principio. Partamos de la necesaria reflexión, pero empecemos a concienciarnos y a reeducarnos cuanto antes. Y sobretodo, evitemos demonizar una actividad que es actualmente el sustento de una parte muy significativa de la sociedad en la que vivimos.


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El pensamiento crítico, el verdadero reto de la transformación digital.

Me apunto a la reciente controversia generada por lo que podríamos denominar el despertar de la sociedad frente a la irrupción de la Inteligencia Artificial (AI) dentro de nuestras vidas. Y digo despertar porque es obvio que ya hace tiempo que se encuentra entre nosotros y lo que algunos ven ahora con un pavor similar al que podría generar la mismísima Skynet de la saga Terminator, otros llevan años perfeccionándolo para que se cuele entre nuestros quehaceres más cotidianos.

 Y es que a pesar de todo lo que se escucha en estos días, mi opinión es que como toda herramienta no es ni buena ni mala, depende del uso que le demos. Eso sí, esta en concreto no sabemos hasta dónde puede llegar, y lo que es peor, al parecer aprende de todo aquello de lo que nosotros como especie la estamos nutriendo. Y claro, por si Twitter no había dejado claro la de mierda que llevan algunos en el cerebro, resulta que el mismísimo Chatgpt ha acabado por asegurar que la única solución para poder salvar el planeta pasa por la extinción de la raza humana. Dicho así, está claro que acojona, hasta el punto de que medio planeta se ha puesto a trabajar para intentar ponerle freno y regular su potencial desarrollo.  A estas alturas y con los precedentes que tiene la administración cada vez que intenta legislar sobre alguna novedad tecnológica, perdónenme pero me suena al tonto que intentó ponerle puertas al campo.

El tema parece más que relevante, incluso para algunos de los gurús de este nuevo mundo. El pasado 22 de marzo, más de 1.300 personas —entre los que se encuentran Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, Steve Wozniak, fundador de Apple o el historiador Yuval Noah Harari— se unían para firmar una carta abierta que pide ralentizar el desarrollo e implementación de esta IA para gestionar y controlar adecuadamente los «profundos riesgos para la sociedad y la humanidad» que suponen.  Hoy día 30 de abril, solo se habían adherido 27565 personas. Aunque en honor a la verdad hay que decir que no hay rincón en el planeta donde no nos estemos preguntando sino nos habremos pasado con el “invento”.

Parece algo contradictorio que la tecnología que por primera vez podría representar un salto exponencial en las capacidades humanas y permitirnos desarrollar nuevas fuentes de energía, el tratamiento para enfermedades incurables o el diseño de naves espaciales más eficientes que las que hacen los ingenieros humanos, esté generando tanto miedo a su alrededor con el pretexto de “amenazar nuestros datos y vidas privadas”.

 ¿Pero que creíamos que estaban buscando las legiones de empleados en lugares como Silicon Valley en EEUU, Silicon Fen en UK, Silicon Wadi en Israel, Silicon Oasis en Dubai, Shezhen en China o el  Skolkovo Technopark District en Rusia…?. ¿Diseñar Emojis…?.

Es cierto que muchos de ellos todo lo que buscaban eran medidas lo más efectivas posibles para captar nuestra atención y ser así más eficientes a la hora de vendernos sus productos, pero un servidor tiene la sensación de que en realidad esta espiral por captar nuestra atención ha conseguido un efecto de aborregamiento colectivo que está acelerando nuestro comportamiento como turba en lugar de mejorar nuestra sociedad. Culpar de ello a la inteligencia artificial, me parece pretencioso, lo verdaderamente preocupante es el declive de los valores e inteligencia presumiblemente humanos. La IA lo que ha hecho, ha sido constatar de una manera tan fría como brutal, hasta qué punto somos prescindibles los humanos si seguimos por este camino.

Lo explica mucho mejor el periodista y divulgador Johann Hari en su libro “El valor de la atención”, cuando nos advierte de que hemos perdido nuestro superpoder como especie en el momento en el que hemos perdido la capacidad para sentirnos presentes en el mundo.   Según Hari, el hecho de pasar horas en las redes consumiendo videos basura está en el origen, entre otras cosas, de comportamientos irracionales, negacionistas y por supuesto también de una falta de atención y capacidad colectivas que están siendo capaces de socavar incluso aspectos tan importantes de nuestra sociedad como la democracia o los más básicos derechos civiles.

Es decir, todo aquello sobre cuya solidez debería construirse una futura IA .

Al parecer la mayoría de expertos coinciden en aconsejar a los gobiernos que la solución frente a esta amenaza potencial pasa por tres fundamentos básicos que permitan aprovechar sus ventajas sin ponernos en riesgo ni individualmente, ni como especie.

La primera es crear estándares de certificación criptográfica en todo el mundo para autentificar la realidad de cualquier contenido de procedencia digital. El objetivo es establecer una línea básica de certeza que, como mínimo, permita a las personas tener la seguridad de que lo que están oyendo o viendo es real. Esto debería acabar con las noticias falsas, la suplantación de personalidad o las estafas, que ya se están produciendo.

La segunda es lanzar programas de comunicación para que el público comprenda el alcance de la inteligencia artificial generativa. Las personas deben aprender para poder defenderse contra nuevas falsificaciones audiovisuales.

Y por último, urgen a los gobiernos de todo el mundo a colaborar con la comunidad científica para crear una legislación que proteja los derechos individuales, estableciendo límites penales para tratar de frenar el uso tóxico de esta tecnología.

Por supuesto, a mis todas estas medidas me parecen bien. Pero no dejo de pensar que un tipo como Trump no necesita demasiada IA para avalar sus propias mentiras y que mientras no defenestremos a aquellos que se valen de la postverdad para sus propios y oscuros intereses, no habremos hecho nada.

Que en el planeta ya hubiesen «terraplanistas» con una elaboradísima teoría conspiranoica antes de la aparición de la IA, solo se combate con una mejor educación, más filosofía que enseñe a despertar un pensamiento crítico en la sociedad y por supuesto una mayor dosis de ética en todos los aspectos de nuestras vidas.  

De otro modo, va a ser difícil obtener otras respuestas de una inteligencia tan maravillosa como ecpática y fría como es la artificial, en especial, cuando le preguntemos por lo que opina de nosotros o por nuestro propio destino.      


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Web 3,  NFT, Tokens y otras cosas que aunque parezca mentira, te interesan.

No nos engañemos, no es que me apasione el tema del que vamos a hablar, es que necesito hacerlo para ver si me aclaro un poquito. Porque, aunque aún me cueste ver su aplicación en nuestro sector, al menos en el corto plazo, me da que estamos frente a la verdadera revolución tecnológica. Y no esa que nos vendieron en su día del internet de las cosas…

¿Qué representa la llegada de la WEB 3.?

Por resumir este tema en una sola frase. Si la web nº 1 iba de links, la nº  2 va de likes y la nº 3 irá de tokens.

O dicho de otra forma, si la web de los comienzos, llamada 1.0, giraba en torno a los hiperenlaces, y la web 2.0 lo hace en torno a las redes sociales; la web 3.0 se basa en los tokens, las unidades digitales de intercambio de tecnologías blockchain, o cadenas de bloques. (Si, lo se, yo sigo sin enterarme muy bien pero quédate con lo del token que verás que tiene todo el sentido. Te lo aclaro más abajo…)

Lo importante es entender que este nuevo modelo de web tiene muchos servicios basados en la economía del token, y que la propiedad y el control de estos servicios estaría repartido entre los dueños de los tokens, que son también usuarios. Y por eso me parece tan verídica, porque una vez empoderados los usuarios, no va a ver quién tenga capacidad para dar marcha atrás. 

Imagino que como yo, habrás descubierto que la clave para entender este entramado es saber que es un token. Básicamente y ciñéndonos a una definición estándar se trata de una “unidad de valor emitida por una persona o una empresa…”  A mi me ayuda mucho pensar que es como una ficha de casino, que fuera del mismo no te sirve para nada pero dentro es el equivalente a una moneda. Ahora imaginaros lo mismo pero en un negocio como el hotelero donde los token te dan derechos a determinados privilegios y servicios. ¿A que ya empezáis a verle la parte más práctica?  Efectivamente los llamados “utility token” permiten el acceso futuro a los productos o servicios ofrecidos por una empresa y no se crean para ser una inversión, sino para otorgar privilegios y ventajas para un usuario respecto a esos productos o servicios. ¿Verdad que todos entendemos los privilegios otorgados a través de la acumulación de puntos de fidelización?. Pues en lugar de puntos imaginad que les llamamos tokens, se pueden comprar y además nos ayudan a financiar un proyecto hotelero determinado, ya que se pueden monetizar de manera inmediata.

Para que se entienda mejor donde radica el poder de esta evolución vale la pena plantearse lo siguiente:

La web 1.0, el vulgarmente conocido como internet, es de solo lectura: es unidireccional y algo así como un banco de información infinito, la mayoría de los participantes éramos exclusivamente consumidores de contenidos.

La explosión de la web 2.0 trajo las redes sociales y la interactividad con el usuario, ya que estos creaban y siguen creando buena parte de su contenido. Es la era de compañías como Facebook, Google, Apple o Amazon, que crean servicios centralizados y dependientes de estas corporaciones. Y claro, la paradoja es que los usuarios acaban dándose cuenta de que ellos crean, pero son las compañías tecnológicas las que monetizan.  Después de esta web 2.0, en la que  las tecnológicas nos dejaron jugar hasta el momento en que necesitaron cobrarnos en forma de nuestros datos privados por los servicios prestados, ¿os acordáis de la famosa frase de si no te cuesta nada, es que el producto eres tu…?. Pues eso… el producto eres tu pero la pasta se la lleva otro. Lo digo con segundas porque francamente aún no he entendido la obsesión de algunos por subir determinados contenidos y experiencias personales a la red. Como si acabar facilitando gratis hasta tu talla de calzoncillos no fuese suficiente. En fin…

La realidad, sin embargo, es que lo que llega es la Web 3.0 ( o web3), con la promesa de una web donde el usuario vuelve a estar en el centro como creador, pero sobre todo como poseedor, como dueño de esos tokens que van a definirnos a cada usuario con un perfil único en Internet basado en el historial de nuestras búsquedas. Ese perfil se usará para personalizar la experiencia de navegación a cada individuo por separado. Y las maquinas van a llegar a un grado de personalización jamás conocido hasta la fecha. De hecho se habla de robots capaces de “interpretar” y “sentir” en base a la información procesada.

Y aquí es donde entran en juego los llamados NFT. Estos son un tipo de token que se refiere a activos coleccionables y son únicos, con lo que pueden representar por ejemplo una identidad digital. Pero no una identidad con información sociodemográfica almacenada en una base de datos, sino algo con más información, parte de ella sensible, pero almacenada en una cadena de bloques que incrementa la seguridad de nuestros datos.

La otra tipología de NFT es la que se asemeja a una inversiones a efectos legales, es como un derecho o una garantía de que si adquieres ese NFT tendrás un contraprestación o beneficio determinados a cambio del mismo. Tales como upgrades, ventajas exclusivas o incluso productos solo al alcance de propietarios de dichos NFT.

En resumen, un mundo de posibilidades en el que la tecnología permitirá encriptar y empoderar al usuario al margen del propietario de la herramienta en la que se sustenta.


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Febrero consolida las nuevas tendencias para los viajes en 2023.

Estamos ya en Febrero y me merece una reflexión sobre las predicciones para la hostelería realizadas a finales del 2022, ahora que vamos camino de terminar el primer trimestre. De las macro tendencias apuntadas a finales del año pasado para el sector hotelero, hay unas que tienen pinta de quedarse en el apartado de los futuribles, pero sin embargo hay otras que van camino de materializarse y a marcar la gestión de los próximos meses.

Entre las que me parecen más destacables están las siguientes:

La recuperación es un hecho.

Ni guerras, ni crisis, ni inflación… para nuestra sociedad postpandémica el deseo de viajar es ya considerada una forma de vivir momentos de felicidad y de desconexión para contrarrestar el peso del día a día e incluso como una manifestación vital. Es decir, una necesidad de primer orden cuya única duda que suscita es la de saber en que grado y segmento va a producirse la mayor demanda. Y es que según un reciente informe de Skyscanner solo el 6% tiene previsto ir menos de vacaciones que en el 2022.

Todo gira en torno a la experiencia

No se trata del destino, sino de la experiencia, o para ser más exactos de la experiencia en el destino. Las vacaciones experienciales son una de las grandes tendencias del turismo, y mucha gente elige “experiencias” singulares, a menudo vinculadas a empresas locales, en lugar del turismo de masas. Antes, sólo los hoteles de lujo atendían al “nicho de las experiencias”, presentándose como una experiencia en sí misma. Algunos por cierto de una manera algo torpe, basada en una pretendida exclusividad. Pero desde entonces las “experiencias” se han democratizado gracias a una nueva forma de entender la vida y al deseo de relevancia que nos ha invadido como sociedad tras el Covid-19

La falta de personal es la gran amenaza para la rentabilidad.

¿Más que la inflación y los tipos de interés…? Pues si, más. Y fruto de ese miedo son las numerosas llamadas que los equipos de recursos humanos que los hoteles de costas e islas están realizando ya sobre el personal que está realizando la campaña de invierno. El sector no está realizando los deberes que pasan no solo por la mejor remuneración de los puestos, que en la práctica ya le están costando más a los empresarios, sino sobretodo por la orientación y dignificación de una profesión que tiene más valor que el que se le otorga a nivel social. Además muchos negocios van a tener dificultades para encontrar personal y cubrir puestos básicos que permitan poner en marcha la actividad y por tanto incidirá negativamente en la primera línea de sus cuentas de explotación. En este sentido ya hay quién apunta que la mejor manera de contratar es la de capacitar al personal interno.

La inflación, los tipos de interés y la subida de la energía.

Si la falta de personal tendrá un impacto directo sobre los ingresos de la actividad, las tres circunstancias que acabamos de apuntar lo tendrán sobre la estructura de costes. La conocida crisis de suministros que afecta directamente en la subida del precio de la energía, los problemas para conseguir algunas mercancías y productos básicos, que ahora se fabrican bajo pedido y el coste de las materias primas, en especial de la alimentación van a poner muy difícil llevarse directamente el mismo porcentaje de ingresos que venía siendo habitual, a la línea del GOP del Hotel.

El miedo a la crisis por parte de un numero elevado de la población.

En cuanto a los consumidores, y por lo tanto potenciales clientes, la subida de precios, la tan temida inflación que les resta poder adquisitivo y que hace que deban destinar más dinero a la devolución de su endeudamiento por la subida consiguiente de los tipos de interés. Así como una lógica tendencia a protegerse y a incrementar sus ahorros, serán lo que defina la principal consecuencia negativa a la que deberemos hacer frente a pesar de las buenas expectativas que recoge la mayor parte del sector en este primer trimestre del año. Y es que podemos volver a ver aquella tendencia que ya se vio tras la crisis del 2008, con usuarios optando por destinos más cercanos, más asequibles y que les permitan descubrir lugares y experiencias sin necesidad de desembolsar mucho.

Más ecos, más verdes y más socialmente conscientes.

La mayoría de alojamientos han iniciado un camino que ya no tiene vuelta atrás en su afán de convertirse en establecimientos más sostenibles, una demanda que llega directamente de la sociedad y de sus propios viajeros, que buscan viajar dejando un impacto positivo a su paso. La sostenibilidad involucra todo tipo de medidas destinadas a cuidar el medioambiente, pero también tiene una vertiente social, que en el turismo se refleja especialmente con la cooperación entre proyectos locales y con la necesidad de saber que contribuimos al bienestar de los destinos turísticos de acogida.

Prepárate para acoger al nuevo cliente estrella…, ya todos somos nómadas digitales.!!!

Hasta la fecha, turismo y trabajo estaban básicamente vinculados con los viajes de negocio. El «bleissure» era la última de esas palabras destinadas a segmentar un tipo de viajero . Pero una de las nuevas tendencias es la del nomadismo digital, con personas que tienen un trabajo que les permite ir cambiando de lugar de residencia en cortos periodos de tiempo, o bien personas con posibilidades de teletrabajo que buscan disfrutar de periodos de descanso más allá de los convencionales. Como quiera que sea su condición lo cierto es que el que más y el que menos se ha apuntado a esta moda de los conocidos como “nómadas digitales”, y ya no se limitan al rango de empleos relacionados con la tecnología o la creatividad, sino que ahora cualquiera puede bajar a la recepción de tu hotel a pedirte por un lugar tranquilo donde tomar un café y conectarse a una videoconferencia cualquiera.


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12 tips para seguir apostando por una vida sostenible.

El conflicto bélico en Ucrania ha precipitado los planes de la Unión Europea hacia una transición energética que la lleve, según sus propios objetivos, a ser una economía neutra en emisiones de carbono en 2050. Las diversas estrategias energéticas diseñadas para el largo plazo -a veinte o treinta años- se han visto alteradas debido a los amenazantes cortes en el suministro a través del gaseoducto ruso.  Para hacer frente a esta situación se han acelerado las respuestas por conseguir la ansiada independencia energética europea. Sin embargo, a casi todos nos ha sorprendido que las primeras medidas que se hayan adoptado desde el Parlamento de la UE para sustituir el consumo de recursos fósiles por energías renovables autóctonas haya sido; aprobar que la energía nuclear y las centrales de gas sean consideradas como verdes.

Sin entrar en las consideraciones geopolíticas que acompañan esta decisión, que por supuesto existen, lo cierto es que a la mayoría nos deja cierta desazón pensar que la solución al menos a corto plazo no pasa precisamente por potenciar las ansiadas renovables.

En este punto admito que es fácil tirar la toalla e incluso darles algún crédito a las más ridículas teorías negacionistas sobre el cambio climático.

Así que la pregunta que surge es:  ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a frenar el cambio climático más allá de reciclar en casa…?.

Ahí va una lista de cosas que creo valen la pena tener presentes para crear tu propia receta, y es que tal y como comenté en posts anteriores cuando hablaba de tomar medidas desde tu establecimiento, lo importante es encontrar tu propia fórmula y hacerla duradera en el tiempo para que tenga el éxito deseado:

  1. Lo primero es convencerte de que puedes hacer algo al respecto. Porque puedes. Cualquier acción individual, por pequeña que sea, tiene un valor en si misma. Pero el verdadero poder radica en que ayuda a crear una conciencia colectiva y es un ejemplo maravilloso para aquellos que nos observan, especialmente los más pequeños.
  2. Si además tienes hijos y están en edad escolar, interésate por como se tratan los temas medioambientales en el colegio más allá de la consabida jornada de reciclaje. Pregunta si está presente en el día a día o se limita a las clases relacionadas con las ciencias naturales.
  3. Promueve buenas prácticas medioambientales dentro de tu empresa. Las nuevas tecnologías han abierto un mundo de posibilidades para colaborar e intercambiar conocimiento con 0 emisiones.
  4. Inscríbete a alguna revista o medio de comunicación que informe regularmente y con rigor sobre los temas relacionados con la naturaleza y el cambio climático.
  5. Participa de asociaciones con un espíritu constructivo, que aporten propuestas y nuevos enfoques de una forma respetuosa. Ya hay demasiada gente sermoneando por ahí sin un criterio ni científico ni mucho menos riguroso.
  6. Presta atención a la movilidad. Intenta desplazarte sin necesidad de recurrir a vehículos con motor, y en caso de tener que hacerlo, opta por el transporte público o colectivo. Si a pesar de ello necesitas conducir tu propio vehículo, recuerda que una conducción responsable puede ahorrar sustancialmente la factura del combustible.
  7. Cuida los temas relacionados con tu alimentación. No es obligatorio hacerse vegano, pero la reducción en ingesta de carne es algo que recomiendan todos los nutricionistas y tu salud te lo agradecerá. Consumir productos de temporada y de Km. 0 también ayuda a no depender de transportes ni industrias contaminantes.
  8. Intenta reducir el número de envoltorios de plástico comprando en lugares que ofrecen la posibilidad de hacerlo a granel o al menos en un packaging claramente reciclable y biodegradable.
  9. Infórmate sobre la posibilidad de contratar energías renovables en tu domicilio. Aunque recuerda que el principal objetivo es conseguir un mayor ahorro energético, por lo que es aconsejable tomar toda serie de medidas destinadas a reducirlo. Ajuste de temperaturas de consigna, sustitución de bombillas y electrodomésticos por los de bajo consumo, mejorar el aislamiento térmico, apagar electrodomésticos que no utilicemos, etc…
  10. Reduce tu consumo, compra lo que necesites y hazte una lista de necesidades. Intenta dar una segunda vida a tus objetos e intenta repararlos antes de sustituirlos. En el caso de la ropa, opta por tiendas de segunda mano o reciclada, si no has estado en ninguna quizás te lleves una sorpresa. Y sino recuerda que según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) lucir unos vaqueros nuevos supone un gasto de entre 2.130 y 3.078 litros de agua por pieza fabricada. Para pensárselo, vamos…
  11. Cuida tu salud y tu estado anímico. Y ojo que no es broma. Apostar por una vida en línea con los valores ambientales es bastante más exigente que dejarse llevar por algunos de los placeres más egoístas de la vida. Pero, ¿que sería de muchos de nosotros sin un propósito a la altura de los molinos de Don Quijote?. Eso si, intentemos no llevarlo al límite del fanatismo ni hagamos de cualquier postulado un dogma de fe. Recuerda que lo importante es generar una conciencia común que sea adoptada por el mayor numero de gente posible y a la mayoría no nos seducen ni los totalitarismos ni las verdades absolutas. Si podemos trasladar nuestras ideas con un puntito de humor… mejor.
  12. Vota en consecuencia. Si lo se… parece obvio. Pero a pesar de ser un tema de rabiosa actualidad, casi nadie se ha leído el programa en materia medioambiental y climática de ningún partido y son los que van a ocupar los máximos puestos de responsabilidad en las administraciones encargadas de llevar a cabo las medidas.

En fin, aunque confieso que a mí también se me quedó cara de bobo tras escuchar la resolución del parlamento Europeo…, ¡¡¡ Ánimo!!!, que no se diga que no tenemos recursos a nuestro alcance para contribuir a un mundo mejor y seguir viviendo con un propósito digno.


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La crisis que se avecina, la gran oportunidad para la revolución cultural.

En plena fiebre por “graduarnos” en esto de la sostenibilidad, en el sector turístico al menos, no dejamos de asistir a debates entre aquellos que la defienden acaloradamente y los que directamente tiran de tópicos para desistir en el intento.  Vivir en un país que merezca de verdad una etiqueta de sostenible, o al menos aspire a ella, no requiere de nosotros que volvamos a la época de las cavernas, pero desde luego nos exige un cambio de mentalidad y de modelo de bienestar que muy pocos se han planteado.

Seamos claros. Por muchas medidas que hayamos tomado para reducir la huella de carbono, son muy pocos los que entienden que eso no son más que los gestos mínimos que hay que hacer para iniciar el proceso de sostenibilidad de cualquier actividad. La mayoría de nosotros le estamos pidiendo a nuestros gobiernos que le den la vuelta al calcetín cuando nosotros no estamos dispuestos a realizar más que pequeños cambios en nuestra vida.

Pondré dos ejemplos fruto de dos datos que me llamaron poderosamente la atención tras mi visita a Costa Rica, uno de esos países que se acercan bastante y del que ya os hablé en un post anterior. 

El primero hace referencia a la convivencia con la fauna salvaje. Según palabras de un guía del Parque Nacional de Tortuguero, la vuelta del jaguar a esta zona ha hecho que hayan desaparecido siete perros de dicha la localidad en el último año fruto de los ataques de este animal. Si en muchas de nuestras zonas rurales nos escandalizamos cuando algún depredador ataca al ganado, no me quiero imaginar lo que podría pasar si los sorprendiéramos entrando en nuestras localidades. Pongámonos por un momento en su lugar, ¿Te imaginas que tu mascota desapareciese de tu jardín una noche cualquiera…? Porque la tendencia es pensar que atacan a pequeños animales desprotegidos de zonas remotas, pero la red está llena de videos de estos animales saltando verjas o persiguiéndolas por las calles. Aunque, dicho sea de paso, la realidad es que en los últimos años tan solo se hayan registrado tres ataques a humanos en toda Centroamérica.

Otro dato que te resultará mucho más cercano tiene que ver con la ingesta de carne. Si, esa de la que ya ha hablado algún ministro y ha acabado por banalizar el propio presidente del gobierno. Sin entrar en cómo les gusta la carne a ninguno de ellos, lo que si es una realidad es que la ingesta de carne en el país Tico es, según CORFOGA, la principal corporación ganadera del país, de 13.25 Kg anuales por habitante, 7.75 menos que los que recomienda la OMS que sitúa esta cifra en 21 Kg. En España según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, superamos los 50 Kg, y, por si fuera poco una tercera parte de ella es procesada. Si, la mayoría deberíamos plantearnos algo más que un ligero cambio en nuestra dieta.

A raíz de esto, yo también me hecho la misma pregunta, ¿significa que debemos adoptar el nivel de vida de Costa Rica?

Lo primero que se me ocurre es ir a comparar los últimos datos de la OCDE aportados a través de su Better Live Index. Algunos de los más significativos, son los siguientes;

ESPAÑACOSTA RICA
Ingreso familiar disponible per cápita,27155 USD16517 USD
Personas de 15 a 64 años con empleo remunerado62%55%
Empleados con horario de trabajo considerado muy largo2%22%
Adultos de 25 a 64 años con educación media superior63%43%
Esperanza de vida84 años81 años
Satisfacción general ante la vida (sobre 10)6,56,3

Viendo esto no parece que sea un buen negocio, al menos para los españoles, aunque Costa Rica figure entre los tres mejores países para jubilarse recomendados por la revista International Living, que recoge datos como el coste de la vida, la gobernanza, los beneficios para jubilados, el clima o la atención médica entre otros.

Sin embargo, está claro que acercarnos a niveles de equilibrio entre naturaleza y civilización semejantes implicaría apretar el botón rojo de la desaceleración y ya sabemos que todo lo que no sea crecer en el primer mundo, significa romper con cualquier lógica del funcionamiento socioeconómico. Algo para lo que el mundo desarrollado no está preparado ya que, paradójicamente, ni siquiera tiene conciencia de ello. Nuestra única esperanza es que las próximas generaciones sean capaces de entender mejor que nosotros esta urgencia y desarrollen un ideario de vida mucho más racional.    

El colapso climático en forma de tsunami arrasando las grandes ciudades del primer mundo todavía nos resulta excesivamente cinematográfico y lejos de la realidad. Pero si entendemos por colapso las consecuencias de la falta de energía y otros recursos básicos, así como la completa incapacidad de los gobiernos para satisfacer las necesidades de la población. A estas alturas ya no hay ciudadano europeo al que no le parezca un escenario más verosímil. Y aunque muchos aseguren que este “bache” solo se debe a la guerra de Ucrania, mi sensación es que se va a abrir un nuevo orden mundial y en nuestro caso, una oportunidad para una auténtica revolución cultural. Si como auguran algunas fuentes económicas los españoles seremos entre un 15% y un 20% más pobres en el 2024, fruto de ese decrecimiento impuesto a golpe de inflación, ¿Por qué no aprovecharlo para construir un nuevo imaginario colectivo donde el ideal sea una vida más austera y a la vez más consciente?

Que no se asuste nadie. Una vida austera, pero a la vez estimulante, más placentera y como digo, consciente. Donde nos demos tiempo para parar de vez en cuando y valorar las relaciones interpersonales y no solo recurramos a la meditación como un producto más del esnobismo. Donde le demos un papel más relevante a la salud, el deporte o simplemente el juego como herramienta de sociabilización y bienestar, donde la buena alimentación adquiera categoría de asignatura troncal en los colegios, donde se premie la creatividad y la cultura en cualquiera de sus formas y donde la tecnología se ponga al servicio de la calidad de vida con mayúsculas.

¿Utópico…?. Quizás. Pero el que tenga una idea mejor, le sugiero que no tarde demasiado en compartirla. A mi aún me acompañan las imágenes de una naturaleza recuperándose de manera milagrosa en cuanto nos encerramos en casa, y sin llegar a esos extremos. ¿No seria hora de aliviar un poquito esa presión?

Buscando dar respuesta a algunas de las propuestas que acabo de escribir, a mi se me han ocurrido un par de ideas para avanzar en ese camino, prometo compartirlas en el próximo post.


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El invierno de la tormenta perfecta.

Y no…, no me refiero a una de nieve que haya abonado nuestras montañas. Sino a la tremenda crisis provocada por los problemas en la falta de mano de obra, ya no me atrevo a pedir cualificada, con la que nos hemos encontrado este invierno en la mayoría de los destinos de montaña del Pirineo.

Decía Sófocles que «…acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho…» y a mi me da que antes de que se nos vaya definitivamente este invierno y se nos olviden las «peripecias» de los últimos meses. Es un buen momento para reflexionar sobre los distintos factores que nos han llevado hasta la actual situación, confiando en que el alma encuentre la manera de revertirla antes de que vuelva a repetirse el próximo mes de noviembre.

Conste que todos veníamos avisados de la creciente «crisis de talento» que sobrevolaba al sector turístico en general, y a la hostelería en particular. Especialmente tras el parón provocado por la Pandemia y las esperanzadoras declaraciones que han venido realizando algunos políticos que afirmaban que este es un sector que aporta poco valor añadido, estacional y precario. Un chollo, vamos…

El resultado, entre otros, ha sido una constante fuga de mano de obra hacia otros sectores percibidos como más seguros. Aunque en honor a la verdad no podemos decir que este haya sido el único motivo de la situación vivida este pasado invierno. Muchos de los problemas ya eran endémicos y característicos del sector. Otros en cambio, han venido a sumar en contra de las ya escasas posibilidades de reclutamiento a las que las empresas, incluidas las de trabajo temporal, han tenido que hacer frente para encontrar un candidato.

Vayamos viendo algunos de los elementos que han contribuido a desencadenar esta tormenta perfecta, vivida esta pasada temporada.

1.- Las diversas prórrogas de los ERTES hasta marzo. Lo que durante el mes de septiembre tenia ilusionado a muchos empresarios frente a la posibilidad de volver a su actividad profesional se desvaneció a partir del día 28 con el anuncio de la prórroga de los ERTE. Muchas de las personas que se veían de nuevo incorporándose a la actividad optaron por acogerse a unos subsidios que han acabado prorrogándose hasta el 31 de marzo del 2022 y que en la práctica han dejado a parte del sector sin la mano de obra necesaria.

2.- Los bajos salarios de algunos de los convenios colectivos. Desengañémonos. Nuestro sector no recoge precisamente lo que podríamos llamar unas condiciones laborales seductoras. La escasa diferencia entre el salario a percibir y el subsidio reconocido por el Gobierno, ha sido uno de los motivos por los que algunas personas han preferido quedarse en casa en modo «ahorro».

3.- La falta de vivienda. Los desorbitados precios del alquiler y la falta de oferta de alojamiento de media estancia en favor del vacacional que se registra en los destinos turísticos, han acabado por arruinar las posibilidades de desplazamiento de muchos trabajadores. Aunque muchos de los establecimientos han optado por facilitarles el alojamiento a sus empleados, la imposibilidad de tener un mínimo de posibilidades de conciliación y de privacidad, han hecho que muchas personas hayan optado por no hacer temporada de invierno, y un buen número de los que lo han hecho, han traspasado el riesgo de hacer frente al alquiler al empleador, ante la incertidumbre de continuidad laboral que despertaba la nueva ola de contagios.

4.- Aumento en las aspiraciones profesionales del trabajador. Y no solo la salarial, difícil de afrontar por cierto, para un empresariado en muchos casos sin liquidez, tras dos años sin ingresos. Es que además en la actualidad el trabajador aspira a trabajar mejor, estar más cómodo en su puesto y tener más tiempo libre. Algo difícil de armonizar con la frenética e intensa dinámica de la temporada de invierno.

5.- El techo de ingresos. La prohibición de poder trabajar más de 80 horas extras por contrato hacen que la imposibilidad de conseguir más ingresos ya no compensen ni el aumento de la jornada, ni la ausencia de descansos. En los casos en los que es el empresario el que le limita las horas al trabajador, además aparecen la frustración y el replanteamiento de si realmente vale la pena dedicarse a esto o no…

6.- Cambio de Valores. Muchos trabajadores ya no se plantean trabajos que no permitan una simultaneidad entre las obligaciones y tiempo libre. Algo muy difícil de conciliar en trabajos que exigen de la presencialidad como es el caso de la hostelería. Pero además aspiran a un entorno en el que puedan compartir sus principios y valores, especialmente aquellos relacionados con la sostenibilidad, el medioambiente o la responsabilidad social. Y esto es aún difícil de aplicar dentro de algunas de las tipologías de empresas, especialmente las más pequeñas.

7.- La gestión de la sexta ola. Ya sea por la poca gravedad de los contagios de esta última ola, por la saturación burocrática del sistema sanitario, por el hartazgo de la población o por todas ellas juntas. Lo cierto es que facilitar las bajas médicas tomando como prueba el autodiagnóstico de un test de antígenos ha hecho que el absentismo se elevase hasta el 12-15% de las plantillas en plena campaña de Navidades, en algún caso, coincidiendo con los días de mayor carga de trabajo.

El problema aunque explicado en clave local, tiene una dimensión absolutamente global y afecta a varios países a escala internacional según reconoce un informe de WTTC. Uno de los más afectados es otra potencia turística como son los Estados Unidos, donde se calcula que actualmente existen cerca de 6.6 millones de vacantes. Pero es que en países con menor tradición turística y de acogida como Dinamarca o Inglaterra, ya se están planteando cambiar por completo el profesiograma y la remuneración de un puesto de trabajo como el de camarero.

A pesar de que estoy convencido de que este es un sector con una gran capacidad de construir experiencias y carreras profesionales increíbles, no es menos cierto que está obligado a cambiar después de que la Pandemia haya destapado sus debilidades y precipitado cambios que antes ni se planteaban. La hostelería ha pasado de ser un sector refugio de empleo a uno de máximo riesgo y volatilidad. Y eso puede acarrear serias consecuencias en la calidad y la viabilidad de los proyectos. La mejora salarial, un mayor reconocimiento social y la necesaria conciliación social son actualmente el auténtico nudo gordiano que va a tener que desenredar el sector para recuperar su atractivo y hacer frente a las renovadas ganas de viajar de la población.


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Messi, Lionel y las multinacionales.

Me comentaba un amigo culé que con 41 años de diferencia la marcha de Messi le recordaba a la congoja que sintió cuando siendo un niño, su madre le despertó para anunciarle la muerte del popular naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, grabando una carrera de perros en Alaska. Por supuesto no se lo recordaba por la gravedad ni transcendencia de un y otro hecho, sino por esa sensación de vacío que deja una noticia tan hiriente como inesperada. Y es que muchos barcelonistas comparten la sensación de que han perdido mucho más que un gran jugador o un personaje público.

La historia del niño descubierto por Reixac al que el club accedió a pagarle un tratamiento para despertar su hormona del crecimiento, cuyo compromiso se rubricó en una servilleta de papel, que después creció convirtiéndose en el mejor jugador de todos los tiempos y sostuvo la hegemonía del club que confió en su potencial durante más de una década. Es una de esas historias con tintes de amor y épicos que bien podría haberse convertido en intemporal. Sobretodo para los que además, creyeron en el modelo de nueva catalanidad que representaban Leo y su familia.

Pasada la sorpresa, y tras el anuncio de su fichaje por el PSG. Me surge esa irrefrenable necesidad de entender que hace que un tipo que declara entre lágrimas que no se quiere ir, y que tiene innegablemente los recursos para no hacerlo. Se marche…

El año pasado, después del famoso burofax, creía tener claras las razones por las que aquel trabajador de altísimo nivel llamado Messi podía llegar a cesar en sus funciones. Y a pesar de que tal como pronosticaba, para retenerle, debían cambiar muchas variables. Es obvio que me equivoqué.

Hace tiempo que todos sabemos que el fútbol actual no es deporte. Ya ni siquiera es fútbol (reflejado al menos en el más puro «…11, contra 11…»). Tampoco me atrevo a llamarlo ya economía real. Jeques al margen, la cruda realidad es que prácticamente no hay un solo club de primer nivel que cuadre debidamente su balance. Pero lo que yo estoy descubriendo estos días es que este es un complejísimo negocio sustentado por esas multinacionales llamadas Messi, CR7, Mbappé, Neymar, SR4, etc… ellos son los que generan el interés de otras multinacionales, fondos de inversión y medios de comunicación. Estos chicos son multinacionales en si mismos y como tal, están al servicio de los caprichos del mercado.

Sospecho que el propio Messi lo descubrió de la manera más amarga el pasado 5 de agosto. Y eso le tiene que doler a cualquiera, especialmente a un tipo que disfruta más de su familia que de los grandes eventos donde le homenajean. Eso si, como hablamos del mejor del mundo en su campo, en 6 días estaba trabajando para la competencia. Y que esperábamos…

Fuente: https://www.hola.com/actualidad/20210201183586/messi-antonela-roccuzzo-familia-hijos-barcelona/

Pero volviendo a lo de antes. A partir de aquí, poco importa la persona, porque esta ya ha sido devorada sin saberlo por las intrigas palaciegas y los intereses que envuelven las decisiones más truculentas de cualquier corporación con presencia e intereses por todo el planeta. Asegura el profesor de economía de la UB Gonzalo Bernardos que la oferta del fondo de capital riesgo CVC Capital a la Liga demuestra que:

«… para un fondo de capital riesgo, La Liga vale más que ACS, Telefónica Sacyr y la mayoría de empresas que cotizan en el Ibex…».

¿ Os imagináis ese nivel de decisiones tomadas mientras haces un rondo…? Yo no. Ese tipo de decisiones son las que deben tomarse desde los más concienzudos consejos estratégicos de cualquier empresa. Y aquí es donde empieza el verdadero drama, los consejeros de la marca Messi no elaboraron en ningún momento un plan estratégico frente a los cambiantes escenarios que podían darse en el futuro, y menos aún teniendo en cuenta a la persona. He llegado a preguntarme si en algún momento debieron enterarse de que había una pandemia mundial. Pero luego he recordado que también tienen hoteles…. En cualquier caso se limitaron a cuidar la marca bajo los estereotipos de siempre. En ese sentido la marca, Messi + 10 + escudo del Barça, empezaba a tener cierto desgaste frente a la nueva, Messi + 30 + escudo del PSG, que agotó sus existencias en escasamente 24 horas. No me cabe duda de que el resultado habría sido muy parecido con cualquier otro número y escudo. Prueba de ello es que en su nuevo contrato el grueso de las negociaciones se centraron en la gestión de sus derechos de imagen que ocupaban más de 50 páginas.

El problema en mi opinión, es que los consejos vinieron de los de siempre, poco importa si fue su papá, los amigos, o el entorno familiar. Lo de menos es la forma en la que le llegó. Lo grabe es que lo hicieron directivos / consejeros con un perfil chusquero, acostumbrados al pelotazo y al dinero fácil. Irónicamente, al mayor artista del balón mundial le aconsejaron aquello de «patadón y palante…».

¿…De verdad todo lo que se les movió a nivel geoestratégico es la posibilidad de ganar más títulos…?, De los que por cierto solo uno parece suficientemente prestigioso. ¿En serio el objetivo es superar los 43 títulos de Dani Alves...? Vale que Messi actualmente tiene «solo» 38, pero ¿no basta con haber batido todas las estadísticas que le precedían a nivel individual y ser reconocido por buena parte del planeta como el mejor de todos los tiempos?. Alguien que de verdad puede escoger más allá de la felicidad que le acompaña y el dinero que jamás llegará a gastarse. Escoge…, ¿un nuevo proyecto deportivo?. ¿En serio…?

Para una de las pocas personas en el planeta a las que no les condiciona el dinero, ni el trabajo, ni tan siquiera un único estado que lo subsidie. Con una legión de seguidores en RRSS que supera los 265 millones de personas. Que si fuesen un país estaríamos hablando del 5º más poblado del mundo superado solo por China, India, Estados Unidos e Indonesia. Para alguien así. No digo que la ambición deportiva no esté muy bien… Pero en un mundo cambiante que entiende que debemos afrontar el futuro con nuevos valores como única posibilidad de supervivencia para nuestra especie, ¿Cuánto vale representar de verdad esos nuevos valores a nivel mundial?, ¿ Cuanto vale salir del la rueda de las ratas propuesta por poderes como la UEFA o los llamados clubes estado?. ¿Cuánto vale la posibilidad de encarnar, la felicidad, un proyecto profesional y tu propia marca personal?. ¿Cuánto vale convertirte en un nuevo icono mundial más allá de tus habilidades…?

Yo no se si Messi debería jugar gratis para el Barça. Seguramente no. Quizás no se lo merezcan porque es obvio que los consejeros del club tampoco han sido muy imaginativos ni honestos a la hora de buscar soluciones, pero si que creo que unos y otros han perdido la posibilidad de convertir la marca Messi, en algo eterno. En algo que revolucionase el juego, los organismos, los negocios, las estructuras deportivas y a la propia sociedad. Si los ingleses inventaron el fútbol, Messi podría haberlo convertido en la más bella expresión del deporte, la convivencia y la gratitud en si mismas. Si quería batir récords, ahora para poder siquiera replicarle, no habría bastado con tener unas habilidades extraterrestres, sino que además tendrías que comulgar con los valores de esta nueva humanidad. Si sus consejeros lo hubieran medido bien, la Pulga, era uno de los pocos iconos mundiales que por su forma de ser, podía gozar de credibilidad hablando de lo que se le antojara, desde conceptos relacionados con el human centry, pasando por los derechos universales o incluso la deforestación.

Tan solo debía demostrar que la multinacional que acompaña su nombre no tenía el poder de modificar ni su felicidad ni la de su familia. Tan solo debía levantar la cabeza y mirar.

Es obvio que Messi, ha cambiado la forma de jugar al fútbol que conocíamos, y solo por eso los buenos aficionados le estaremos siempre agradecidos Pero ignorando a Lionel, se le ha escapado una inmejorable oportunidad de revolucionar el fútbol mundial.

Por eso a mi, como a mi amigo, tampoco se me va esta congoja.


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La responsabilidad social corporativa II. Medidas y acciones a nuestro alcance.

En un plano más cercano podríamos decir que la RSC se basa sobretodo en mantener una actitud respetuosa y colaborativa con la población, los recursos y el patrimonio local. Pero también es una excelente forma de crear un engagement sincero con tus empleados, darles protagonismo y fomentar sus habilidades y sentimiento de pertenencia a la empresa. Algo que por supuesto también nos brinda la oportunidad de cuidar mejor de ellos.

Tal como detallamos en el anterior post, lo fundamental consiste en incorporar aspectos sociales y ambientales en la gestión del día a día de la empresa. Lo que excluye cualquier tipo de improvisación o medidas que no hayan sido cuidadosamente planificadas. No se trata simplemente de donaciones o caridad, tampoco es una medida pensada para realizar trabajos que simplemente nos hagan sentir mejor, eso ya hemos visto que se llama social washing. Proviene de una reflexión profunda de nuestro negocio y consiste en tomar todas las medidas oportunas para garantizar que los impactos de nuestra actividad personal o profesional sean positivos para los ecosistemas y el resto de la sociedad.

Con esta premisa y una clara voluntad de orientarnos hacia una política de implantación de responsabilidad soal, existen varias medidas que podemos poner en marcha de forma activa desde nuestro negocio y que bien podrían empezar por ser las siguientes:

trabajo infantil rsc

  • Cumplir con la legislación a nivel nacional e internacional en relación a la seguridad, la salud e higiene en el trabajo.
  • Cumplir escrupulosamente con la legislación en materia de contratación laboral.
  • Cumplir con la legislación en materia de igualdad de género.
  • Garantizar la igualdad de oportunidades y la paridad independientemente de la diversidad de raza o etnia.
  • Conocer y difundir entre empleados y clientes el Código Ético Mundial para el Turismo de la OMT y Naciones Unidas, favoreciendo su cumplimiento.
  • Contar con una política interna acorde con los Derechos Humanos y velar por que se cumplan.
  • Contar con medidas internas que velen por evitar la explotación infantil, de personas desfavorecidas y otras minorías de cualquier índole.
  • Tener una política y un protocolo de actuación claro en materia de anticorrupción y formar nuestro personal en el mismo.
  • Favorecer la conciliación entre nuestros trabajadores en un ambiente laboral sano y respetuoso.
  • Proteger el patrimonio local, no permitiendo la exposición o compra-venta de objetos históricos en el establecimiento.
  • Proteger el patrimonio natural, no permitiendo la exposición o compra-venta de especies protegidas en el establecimiento.
  • Facilitar circuitos de denuncia de aquellas medidas que no se cumplan de una forma fácil, rápida, eficaz y que garanticen la confidencialidad.
  • Fomentar el patrimonio cultural y natural local, favoreciendo el desarrollo y la venta de productos elaborados por empresas y artesanos de la zona.
  • Utilizar elementos de artesanía o diseños del territorio en la construcción o la decoración, para poner en valor el patrimonio arquitectónico local.
  • Fomentar la adquisición de mano de obra en el territorio para ayudar a las comunidades afincadas en la zona.
  • Adquirir los suministros y materias primas locales o de Km 0, favoreciendo a los productores primarios del entorno.
  • Adquirir cuando sea posible artículos provenientes del comercio justo, y evitar aquellos de empresas con sospechas de emplear malas praxis o abusos de cualquier tipo.
  • Donar aquellos bienes o materiales que ya no estén en uso a organizaciones benéficas.
  • Establecer una política interna que maximice el beneficio social y minimice el impacto negativo de nuestra actividad en el entorno y sus comunidades.
  • Apoyar iniciativas locales que contribuyan a la mejora de la calidad de vida y el bienestar de las personas.
  • Fomentar el voluntariado entre los empleados para llevar a cabo iniciativas que ayuden a la población y el entorno. Obviamente y en la medida de lo posible a cuenta del horario de trabajo. (La razón es obvia, pero por si alguien se lo pregunta, le diré que hacerlo a cuenta del tiempo del empleado va un poco en contra de su propia conciliación y el mérito es más bien personal).
  • Favorecer la conciliación familiar, el descanso y la desconexión digital fuera del horario de trabajo mediante medidas y acciones concretas.
  • Promover donaciones con fines benéficos y sin ánimo de lucro entre nuestros empleados y clientes.
  • Trabajar con otras entidades tejiendo redes y promoviendo consorcios para crear nuevos proyectos acordes a nuestra filosofía de sustentabilidad.
  • Promover acciones orientadas a conseguir la igualdad y reducir las brechas de acceso a oportunidades de cualquier tipo, entre la población
  • Organizar eventos con carácter solidario para financiar con la recaudación algún proyecto de apoyo a la comunidad.
  • Participar o promover campañas de concienciación para procurar la integración de aquellos colectivos más desfavorecidos.

Desde luego que construir un proyecto que cumpla con todos estos requisitos puede parecer de entrada imposible. No se trata de cumplir con todas estas medidas de manera obligatoria, es más, probablemente estas no deberían ser las premisas sobre las que deberíamos sustentar nuestra empresa ya que corremos el riesgo de que el mercado nos dé un amargo baño de realidad y terminemos fracasando en el que debería ser el objetivo principal de nuestra empresa. Ya sea la creación de patrimonio, la aportación de bienes y servicios o simplemente, la supervivencia de un proyecto en el tiempo.  Por otro lado, la mayoría de ejemplos de éxito de medidas de RSC que podemos encontrar en las redes son fundamentalmente campañas de engagement de las marcas con diferentes colectivos, y sus beneficios no son por ello nada despreciables, y menos aún, para aquellos proyectos a los que va dirigida esa ayuda.

Lo que si es ya una realidad sin ningún género de dudas, además del hecho de que tenemos la inexcusable obligación de cumplir con la legislación vigente. Es que concebir cualquier proyecto que no tenga en cuenta, o violente de forma deliberada, este principio de acciones y por tanto se construya en contra del bienestar futuro del planeta y de sus habitantes, es una empresa que más vale la pena no empezar.

Por el bien de nuestra propia supervivencia como especie.