En plena moda de la sostenibilidad, muchos estamos inmersos en conseguir la máxima eficiencia y economicidad de nuestras instalaciones y suministros. A la ya conocida reducción de costes se ha unido la reducción de la huella de carbono que se ha convertido en muchos casos en el nuevo grial, especialmente en un año en que la cuenta de explotación está orientada principalmente a evitar una sangría.
Fruto de esto muchos hemos descubierto lo mejorable que eran algunas gestiones y procesos que teníamos implantados en nuestros edificios y la importancia del funcionamiento de electroválvulas y otros sistemas que hasta hace poco nos eran completamente ajenos.
En esta búsqueda de la excelencia y la eficiencia energética, de pronto a un servidor le llegaron datos que parecían increíbles, intergalácticos, más propios de una película de ciencia ficción que de una realidad urbana y terrenal.
¿Era posible una reducción del coste de calefacción de un 90% de media y reducir el consumo en 15 kWh/(m²a)…?,
¿Y llegar a los 120 kWh anuales para el uso doméstico de agua caliente, plancha, microondas, nevera, televisión, etc…?
Seguramente después de leer esto has salido corriendo a buscar la última factura de luz y gas, ( yo lo hice…) y después de una rápida regla de tres creerás que es imposible. Es cierto que estos valores son aplicables a viviendas domésticas, pero las ratios valen tanto para una de 70m2 como para una de 800m2. La pregunta es evidente, ¿podrían extrapolarse a un edificio más grande?. Por supuesto que si…, siempre que este se construya con los criterios de una “passivhaus”.
El concepto no es ni mucho menos nuevo y tiene su origen en Estados Unidos allá por los años 80. El término Passivhaus proviene del alemán y su traducción literal sería “Casa Pasiva”, que hace referencia a la construcción de casas que no necesitan consumir energía para generar confort en su interior, o mejor dicho, reutilizan la energía generada por la misma casa. Su implantación definitiva se produjo en la década de los 90 en Alemania, con la creación del Instituto Passivhaus, que desarrolló un estándar y una certificación del mismo nombre, la Passivhaus.
Y dicho esto, me acabo de dar cuenta de que hablar de un invento de hace 40 años como una novedad y solución presente, no deja de resultarme inquietante…
Un edificio con certificación Passive House o Passivhaus, se define como una edificación de muy alta eficiencia energética y de bajo o nulo consumo energético, que es capaz de garantizar un confort excelente, en muchos casos mejorando las condiciones de habitabilidad de la vivienda con respecto a las condiciones exteriores en aspectos relacionados con la salud, como por ejemplo, la calidad del aire que respiramos.
Los principales criterios técnicos a seguir en una construcción PassiveHouse son:
Un aislamiento térmico perfecto. En el que se presta especial atención en optimizar la envolvente térmica mediante un buen aislamiento que será beneficioso para las condiciones tanto en invierno como en verano. Esto se aplica a las fachadas o paredes exteriores y las cubiertas pero también, y esto es menos habitual, a las soleras o forjados que también deben tener una baja transmitancia térmica.
Ventanas y puertas de altas prestaciones. Con una envolvente perfecta, sus “huecos” como las puertas y ventanas constituyen un punto débil de la misma, por ese motivo este es uno de los apartados en los que se pone más atención y cuidado a la hora de definir sus características en el proyecto. Vidrios y puertas deben reunir unas excelentes condiciones de aislamiento y protección solar, pero además debe esmerarse su correcta colocación durante la obra.
La ausencia de puentes térmicos. Los encuentros entre los distritos materiales y los huecos de unión de puertas y ventanas son puntos de fuga en todos los edificios y la pérdida de energía al exterior se produce a menudo por estos puntos. Por ese motivo se analiza cada detalle de la envolvente, para garantizar su correcta construcción y asegurarse de que tiene continuidad por todo el edificio. Se revisan mediante cámara térmica, fachadas, cubiertas y soleras, pero también las esquinas, los ejes, juntas, etc.
Hermeticidad al aire. Con una envolvente lo más hermética posible se ensaya con el denominado Blower Door test, que mide la tasa de renovación de aire y garantiza la correcta ejecución de una envolvente hermética y eficiente.
Ventilación mecánica con recuperación de calor. Con semejante aislamiento ya solo necesitas una máquina capaz de calentar o enfriar la casa. Esto se consigue con una ventilación mecánica con recuperador de calor para reaprovechar la temperatura del aire interior y precalentar o enfriar el aire limpio entrante antes de expulsar el aire viciado al exterior. La idea es sencilla. En el proceso de renovación del aire viciado de un entorno, como una casa particular, estas extrayendo aire ya climatizado que puedes reutilizar con un coste muy inferior.
Al margen de los apartados más técnicos que acabamos de ver de su construcción, también se tienen en cuenta los más tradicionales que tienen que ver con la ubicación y la orientación del edificio. De esta forma se analizan las protecciones solares incorporando persianas, estores, porches o vegetación. También se llega a estudiar que la energía consumida sea suministrada por fuentes de energías renovables, de manera que la instalación de placas solares e incluso la recuperación de aguas grises, también son habituales en estos edificios.
Pero sin duda, la característica fundamental de este tipo de edificios es el máximo rigor en todos los aspectos del desarrollo del proyecto, y su control activo mediante la auditoría constante del mismo. Desde el planteamiento, el diseño y planificación, hasta la elección de los materiales y por supuesto, el desarrollo y seguimiento de las obras de construcción.
Edificios más sostenibles, mejor construidos, con un mayor grado de confort para sus habitantes y capaces de conseguir un impacto casi nulo en el ecosistema. Con una desviación, además, en el coste total de apenas un 12-15% por encima de las viviendas tradicionales.
La siguiente pregunta que se me ocurre es :
¿ A que esperamos para implantar por ley la construcción de este tipo de edificios en lugar de permitir los actuales?










