Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Que deberíamos explicar sobre los JJOO antes de que sea tarde.

Después del revuelo suscitado tras el anuncio de la candidatura de los JJOO de invierno Pirineus-Barcelona-Zaragoza 2030, y teniendo en cuenta que desde la población local no se ha respirado precisamente un ambiente de euforia, me preguntaba que tipo de cosas les pueden interesar realmente a los habitantes del Pirineo de un evento de estas características. La respuesta creo que guarda más relación con los puntos básicos que debería explicar cualquier gestor de políticas turísticas. que con los de un organizador de eventos deportivos.

En mi opinión, las administraciones y organismos implicados harían bien en diseñar el proyecto, y por supuesto la comunicación relativa al mismo, buscando la complicidad de la gente en lugar de enfocarlo como una especie de plan Marshal para el Pirineo, en el que después de nueve años, ya casi nadie cree.

Antes de limitarse a presentarlos como una especie de elixir de revitalización territorial, valdría la pena desarrollar los Juegos paralelamente a los siguientes puntos y explicarle a los habitantes de las comarcas afectadas como se ha pensado solucionarlos aprovechando la gran cita olímpica. Por ejemplo:

Como se ha pensado fomentar su desarrollo sostenible en armonía con los recursos naturales del territorio. Los corrimientos de tierras, el aumento de contaminación lumínica o la explotación de recursos hídricos para la creación de infraestructuras o urbanizaciones debe ser algo perfectamente estudiado y diseñado para no arruinar un entorno tan sensible como el de las montañas.

Como se estimulará el desarrollo regional mediante la creación de empleo y la generación de ingresos que revitalicen las áreas económica y sociales. En este punto no cabe decir que vendrán muchos visitantes. Un plan bien diseñado debería tener en cuenta las posibilidades de recuperación de aquellas actividades que hayan caído en desuso o en el olvido con potencial para dinamizar la economía actual de la zona. Lo otro es limitarlo a una macro campaña de marqueting y fomentar monocultivos económicos. Lo que de verdad perdurará en el territorio son aquellas políticas destinadas a incentivar las relaciones económicas locales y estimular el crecimiento de otros sectores complementarios.

Como se gestionará la atracción de inversiones extranjeras de forma controlada. Esta claro que las grandes inversiones destinadas a distribuir riqueza lejos del territorio generan a corto plazo una relación poco fructífera para la población local. Los convenios de colaboración entre empresas externas e inversores locales son probablemente la fórmula más racional de darle continuidad a proyectos de toda índole a medio y largo plazo y por supuesto, son mucho más interesantes para el territorio.

Como conservar y poner en valor el patrimonio histórico, la cultura y el modo de vida locales. En este punto se han venido produciendo varios conflictos ya que tradicionalmente se ha entendido que crear productos y comercializarlos a costa de cierta banalización de los mismos consistía en un mercadeo poco respetuoso. Pero lo cierto es que no se respeta lo que no se conoce y generar un movimiento de masas en lugares con patrimonios culturales sensibles entraña un riesgo que bien merecen una protección e incluso una difusión de los mismos siempre que se respete su valor principal, sobretodo si al final entrañan un mal menor. En cualquier caso diseñar de antemano un programa de protección y divulgación puede ayudar tanto a la población local como a los visitantes a encontrar un punto de equilibrio.

Cómo se estimularán otras formas de cultura contemporánea, como eventos, festivales, etc. En el otro lado de la balanza está la magnífica oportunidad que la afluencia de gente ofrece para dar entrada a movimientos de vanguardia, artistas y todo tipo de iniciativas juveniles y universitarias que de otra forma quedarían lejos de estos territorios. Un evento singular de estas características puede tener un efecto reclamo nada despreciable.

Como se gestionará la conservación del entorno y el medio físico, mejorando el uso de zonas y áreas e incentivando mejoras en zonas deprimidas. Tener en cuenta la repercusión generada por un evento así para realizar campañas de sensibilización sobre los riesgos que corre el territorio en cuanto a incendios, contaminación, destrucción del patrimonio natural. Aprovechar también el marco que ofrece la planificación de un evento de esta magnitud para llevar a cabo una modificación de las normas e incluso un endurecimiento de las penas en caso de que sea necesario.

Como se ha planificado el desarrollo por comarcas, o por zonas, controlando el uso del suelo. Para las personas que están buscando una vivienda para instalar su domicilio en alguna comarca Pirenaica de las denominadas turísticas, este punto se explica por si solo. En los últimos años muchos de los POUM han destinado superficies para el uso residencial que se han acabado convirtiendo en muchos casos en un valor especulativo de la mano de sus usos turísticos. Aunque este es uno de los miedos principales para los habitantes de estas comarcas no es el único, la pérdida de derechos y usos de los recursos del territorio amenazan algunos de los medios de subsistencia de estas comarcas. La regulación sostenible de zonas agrícolas y de pasto o de explotaciones silvícolas y la correcta planificación de las zonas de equipamientos para la población residente debería estar contemplado en el mismo proyecto en el que se especifica donde y como se instalará un trampolín de salto.

Como aseguraremos que el desarrollo turístico contribuya al aumento de la calidad de la vida local. Este es un blog que habla precisamente de los muchos casos en lo que esto ocurre de manera natural y satisfactoria. A pesar de las múltiples noticias relacionadas con los problemas y las patologías turísticas cualquiera con un mínimo interés y espíritu crítico se dará cuenta de que siempre que se hagan las cosas mínimamente bien, el turismo aporta mayoritariamente más ventajas que inconvenientes en aquellas zonas donde existe un recurso turístico. Así que permitidme que rompa una lanza en su favor y enumere aquellas cosas que deberíamos desarrollar, ( y a veces se nos olvidan…) para generar un entramado de acogida lo más beneficioso posible para residentes y visitantes:

  • Buscar el equilibrio de los componentes del denominado producto turístico (calidad, capacidad y carga turística)
  • Diseñar estrategias de atracción enfocadas a determinado tipo de clientes y calidad de los mismos.
  • Controlar e incentivar la calidad del producto, recursos y servicios turísticos.
  • Desarrollar programas de formación profesional, de estudios superiores o de tecnificación.
  • Desarrollar la coordinación y el marco de agentes e intereses publico-privados.
  • Sensibilizar a la sociedad sobre los beneficios socio-económicos del turismo y su impacto en la mejora del tejido económico de la zona.
  • Rediseñar y mejorar los servicios, equipamientos e infraestructuras de la zona.

Conseguir en definitiva, la complicidad de la población local en el proceso de desarrollo de la candidatura y del proyecto no como un simple espectador que tiene que ceder parte de su espacio vital para mayor gloria patria, sino aprovechando la cita para poner soluciones a los problemas del territorio llegando incluso a legislar para garantizar su supervivencia y sostenibilidad si así fuese necesario.


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JJOO de invierno 2030. De la oportunidad, al lío.

Un acto organizado el pasado sábado 13 de noviembre en Vielha por el COE supuso un tímido pistoletazo de salida institucional a las aspiraciones olímpicas del Pirineo para el 2030. El acto se celebró en medio de un ambiente enrarecido que ha hecho que algunos no duden en bautizarlos ya, como los Juegos de la desinformación. Y es que pocas veces antes se ha evidenciado tan claramente el divorcio entre políticos, empresarios y vecinos en general, frente a un proyecto que debería partir como una oportunidad de crecimiento para las comarcas de montaña.

Los términos en los que se está planteando el debate sobre Juegos Olímpicos SI, Juegos Olímpicos NO, se me antojan a estas alturas tan ridículos como discutir si las drogas son buenas o malas. Si crees que es un tema sencillo con una solución fácil, intenta poner de acuerdo a alguien que trabaje para el proyecto hombre y a un sanitario de la unidad del dolor de un hospital cualquiera. Es obvio que ambos tendrán una visión distinta basada en certezas incuestionables y dos realidades antagónicas. Por eso, se me hace tan extraño aceptar que a estas alturas ya haya personas que sostengan posturas tan inamovibles y se nieguen a tener un diálogo mínimamente serio sobre la conveniencia o no de su celebración.

Las opiniones vertidas desde las distintas fuerzas políticas tampoco parecen aportar mucho. Lejos de contribuir a esclarecer dudas y disipar miedos, unos y otros se acogen a clichés propagandísticos a cuál más simple y sesgado.  Lo que debería servir como pretexto para abrir un debate serio sobre hacia donde deben orientarse las distintas políticas económicas y sociales orientadas a reducir la brecha de oportunidades que sufren las zonas rurales y los territorios de alta montaña en particular, se está convirtiendo en un derroche de populismos que ignoran deliberadamente los pros y contras que implicaría una decisión tan importante como estratégica.

Y es que, a raíz de las últimas informaciones aparecidas en la prensa, sospecho que el planteamiento actual tiene poco que ver con el cuidado real de los intereses de los habitantes del territorio y mucho con una especie de intercambio político en el que buena parte de los actores empiezan a concebir los Juegos como moneda de intercambio en un complicado juego de equilibrio de fuerzas territoriales. No solo porque así lo escenificara el actual Govern de la Generalitat, quién a las primeras de cambio ofreció a la CUP frenar la candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno hasta que no se haya realizado una consulta ciudadana al respecto, a condición eso sí, de que los anticapitalistas apoyen los presupuestos para el 2022. Es que además, el propio nombre de la candidatura ha hecho un extraño viajes desde su Pirineus 2030, hasta el Pirineus-Barcelona-Zaragoza 2030.  Bien mirado, ahora mismo esto tiene pinta de tener tanto éxito como la marca Pirineos, que empezaron planteándose tres países y acabaron disputándose los plenos de casi todas las entidades municipales de la cordillera.

Con semejante panorama, no es de extrañar que lo primero que haya hecho el mismísimo vicepresidente del COI, el Excmo. Sr, Samaranch Salisachs haya sido pedir «unanimidad» institucional y social antes de poder convertirse en sede.

El propio COI es consciente de que su marca e imagen se deterioran debido a las constantes negativas y dudas que han despertado diversos proyectos que en el pasado sirvieron más como propaganda para ensalzar el orgullo patrio, que como herramientas de dinamización social y deportiva.  Por ese motivo el máximo órgano institucional representativo de la gran familia olímpica ha flexibilizado año tras año sus exigencias sobre los requisitos que deben cumplir las sedes. Las nuevas directrices son claras: ni gastos innecesarios ni infraestructuras inútiles.  Desde el propio Comité Olímpico Internacional se ha incidido en este cambio de paradigma. “Ahora no es cuestión de ver qué puede ofrecer el territorio para tener unos Juegos, sino qué pueden ofrecer unos Juegos al territorio”.

A pesar de estos esfuerzos, el ruido de fondo mantiene descolocada a la población que reside en los territorios de montaña, que tras 11 años oyendo las promesas de mejoras para albergar unos Juegos de Invierno, siguen viéndose a la cola de las inversiones en infraestructuras básicas y sin saber cómo afectaría realmente celebrar una cita olímpica en su casa.

Pocos saben que el presupuesto que se baraja para la cita de 2030 es de 1300 millones de euros, infraestructuras aparte claro. Menos de la mitad de lo que costaron los de Barcelona´92 y muy lejos de los 40.000 millones despilfarrados en Sochi´2014. De estos 1300, 900 correrían a cargo del COI y los 400 restantes del comité organizador. Este ya ha aclarado a través de la Secretaria General de l’Esport de la Generalitat, que se cubrirían con la venta de entradas, mercadotecnia, sponsors privados y aportaciones públicas, con el firme propósito de no acrecentar la presión fiscal sobre ninguno de los territorios que la acojan. Eso si, nadie ha aclarado aún como se evitarán los peligros de la especulación y la subida de precios sobre derechos básicos hoy ya de por si escasos, como por ejemplo el del acceso a la vivienda. Teniendo en cuenta las crecientes dificultades que han quedado de manifiesto tras la crisis para poder vivir en las zonas de alta montaña, la confianza en los JJOO como catalizador de todas aquellas inversiones necesarias para el Pirineo, está más dividida que nunca.

Esta será una tarea donde se requerirá un liderazgo mayor que el que dio forma a Barcelona`92, en aquella ocasión Administración y empresa se encontraron en las figuras de Pascual Maragall y Leopoldo Rodés.  Hoy, los referéndums realizados en lugares como Calgary, Innsbruck o Sion, ponen de manifiesto que para el 2030 estos liderazgos requerirán, además,  de un consenso participativo desde el territorio. Por eso es tan importante explicarlo bien y que se entienda. 

Lo primero es conseguir un consenso social lo más amplio y meditado posible para concebir la cita Olímpica como un puente para aliviar las deficiencias que actualmente se viven en las comarcas de montaña. Sin olvidar claro, la necesidad de poner los recursos y escenarios apropiados para la consecución de los éxitos deportivos, que aunque nadie hable de ellos, es obvio que son el propósito en el que se encuadra dicho evento. 

Siento tener que decir que en esta labor de construcción de oportunidades y un futuro mejor, no caben ni las típicas promesas fáciles de los especuladores vende burras, ni los miedos insuflados desde el odio al sistema de los que están perpetuamente a la contra.


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Las Passivhaus, el edificio hotelero definitivo.

En plena moda de la sostenibilidad, muchos estamos inmersos en conseguir la máxima eficiencia y economicidad de nuestras instalaciones y suministros. A la ya conocida reducción de costes se ha unido la reducción de la huella de carbono que se ha convertido en muchos casos en el nuevo grial, especialmente en un año en que la cuenta de explotación está orientada principalmente a evitar una sangría.

Fruto de esto muchos hemos descubierto lo mejorable que eran algunas gestiones y procesos que teníamos implantados en nuestros edificios y la importancia del funcionamiento de electroválvulas y otros sistemas que hasta hace poco nos eran completamente ajenos.

En esta búsqueda de la excelencia y la eficiencia energética, de pronto a un servidor le llegaron datos que parecían increíbles, intergalácticos, más propios de una película de ciencia ficción que de una realidad urbana y terrenal. 

¿Era posible una reducción del coste de calefacción de un 90% de media y reducir el consumo en 15 kWh/(m²a)…?,

¿Y llegar a los 120 kWh anuales para el uso doméstico de agua caliente, plancha, microondas, nevera, televisión, etc…?

Seguramente después de leer esto has salido corriendo a buscar la última factura de luz y gas, ( yo lo hice…) y después de una rápida regla de tres creerás que es imposible. Es cierto que estos valores son aplicables a viviendas domésticas, pero las ratios valen tanto para una de 70m2 como para una de 800m2. La pregunta es evidente, ¿podrían extrapolarse a un edificio más grande?. Por supuesto que si…, siempre que este se construya con los criterios de una “passivhaus”.  

El concepto no es ni mucho menos nuevo y tiene su origen en Estados Unidos allá por los años 80. El término Passivhaus proviene del alemán y su traducción literal sería “Casa Pasiva”, que hace referencia a la construcción de casas que no necesitan consumir energía para generar confort en su interior, o mejor dicho, reutilizan la energía generada por la misma casa. Su implantación definitiva se produjo en la década de los 90 en Alemania, con la creación del Instituto Passivhaus, que desarrolló un estándar y una certificación del mismo nombre, la Passivhaus.

Y dicho esto, me acabo de dar cuenta de que hablar de un invento de hace 40 años como una novedad y solución presente, no deja de resultarme inquietante…

Un edificio con certificación Passive House o Passivhaus, se define como una edificación de muy alta eficiencia energética y de bajo o nulo consumo energético, que es capaz de garantizar un confort excelente, en muchos casos mejorando las condiciones de habitabilidad de la vivienda con respecto a las condiciones exteriores en aspectos relacionados con la salud, como por ejemplo, la calidad del aire que respiramos.

Los principales criterios técnicos a seguir en una construcción PassiveHouse son:

Un aislamiento térmico perfecto. En el que se presta especial atención en optimizar la envolvente térmica mediante un buen aislamiento que será beneficioso para las condiciones tanto en invierno como en verano. Esto se aplica a las fachadas o paredes exteriores y las cubiertas pero también, y esto es menos habitual, a las soleras o forjados que también deben tener una baja transmitancia térmica.

Ventanas y puertas de altas prestaciones. Con una envolvente perfecta, sus “huecos” como las puertas y ventanas constituyen un punto débil de la misma, por ese motivo este es uno de los apartados en los que se pone más atención y cuidado a la hora de definir sus características en el proyecto. Vidrios y puertas deben reunir unas excelentes condiciones de aislamiento y protección solar, pero además debe esmerarse su correcta colocación durante la obra.

La ausencia de puentes térmicos. Los encuentros entre los distritos materiales y los huecos de unión de puertas y ventanas son puntos de fuga en todos los edificios y la pérdida de energía al exterior se produce a menudo por estos puntos. Por ese motivo se analiza cada detalle de la envolvente, para garantizar su correcta construcción y asegurarse de que tiene continuidad por todo el edificio. Se revisan mediante cámara térmica, fachadas, cubiertas y soleras, pero también las esquinas, los ejes, juntas, etc.

Hermeticidad al aire. Con una envolvente lo más hermética posible se ensaya con el denominado Blower Door test, que mide la tasa de renovación de aire y garantiza la correcta ejecución de una envolvente hermética y eficiente.

Ventilación mecánica con recuperación de calor. Con semejante aislamiento ya  solo necesitas una máquina capaz de calentar o enfriar la casa. Esto se consigue con una ventilación mecánica con recuperador de calor para reaprovechar la temperatura del aire interior y precalentar o enfriar el aire limpio entrante antes de expulsar el aire viciado al exterior. La idea es sencilla. En el proceso de renovación del aire viciado de un entorno, como una casa particular, estas extrayendo aire ya climatizado que puedes reutilizar con un coste muy inferior.

Al margen de los apartados más técnicos que acabamos de ver de su construcción, también se tienen en cuenta los más tradicionales que tienen que ver con la ubicación y la orientación del edificio. De esta forma se analizan las protecciones solares  incorporando persianas, estores, porches o vegetación. También se llega a estudiar que la energía consumida sea suministrada por fuentes de energías renovables, de manera que la instalación de placas solares e incluso la recuperación de aguas grises, también son habituales en estos edificios.

Pero sin duda, la característica fundamental de este tipo de edificios es el máximo rigor en todos los aspectos del desarrollo del proyecto, y su control  activo mediante la auditoría constante del mismo. Desde el planteamiento, el diseño y planificación, hasta la elección de los materiales y por supuesto, el desarrollo y seguimiento de las obras de construcción.

Edificios más sostenibles, mejor construidos, con un mayor grado de confort para sus habitantes y capaces de conseguir un impacto casi nulo en el ecosistema. Con una desviación, además, en el coste total de apenas un 12-15% por encima de las viviendas tradicionales.

La siguiente pregunta que se me ocurre es :

¿ A que esperamos para implantar por ley la construcción de este tipo de edificios en lugar de permitir los actuales?


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El cambio climático exigirá en breve, reinventar el turismo en el Pirineo.

Dicen que hablar del tiempo, es perder el tiempo…

Pero cuando un grupo de científicos se juntan para analizar sus datos, lo someten a estudio y te lanzan sus conclusiones en forma del impacto que tendrá en tu vida en pocos años. Te das cuenta de que jamás volverás a sacar el tema tan frívolamente en un ascensor…

Y es que después de leer los resultados del estudio sobre el cambio climático en los Pirineos, elaborado por cerca de 100 científicos y expertos de ambos lados del Pirineo, descubres que a la tradicional despoblación,  la falta de relevo generacional y al abandono de determinados oficios, les ha salido un catalizador de proporciones planetarias.

El informe asegura que cogiendo el valor medio anual de temperaturas máximas entre los años 1961 y 1990, que no fue precisamente un periodo glacial, el valor medio anual en el 2030 subirá entre + 1ºC y +2.7 ºC, pero es que en el 2050 estarán entre +2 ºC y +4ºC.

Vale, no parece mucho. Pero vamos a pensar que necesitamos +/- 0 ºC para que nos nieve en un sitio privilegiado como es una pista de esquí a unos 1800-1900 mtrs. Lo que significa que en un futuro necesitaremos una temperatura de -4 ºC para poder empezar a innivar las pistas.

¿Sabéis cuantos días hemos tenido esa temperatura mínima desde Diciembre al 10 de Marzo de este año en una cota de 2228 m.,  en la estación meteorológica de Sasseuva, en el Valle de Arán?  Tan solo 28 días. Y recordemos que hablamos de mínimas registradas, lo que no significa que se garanticen largos periodos de producción de nieve.

¿A que ahora si que empieza a dar miedo…? Sobretodo porque en cuanto a la evolución futura de las precipitaciones no se han obtenido cambios significativos, de manera que en esa misma lógica, podríamos tener muchos más días de agua que de nieve.

En resumen, los primeros resultados del proyecto CLIMPY son apabullantes. En el Pirineo Central y  a 1800 m. el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050 según la referencia actual, mientras que el periodo de permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes. Si solapamos estos datos sobre un calendario como el de esta temporada 2018-2019 no cuesta hacerse a la idea del escenario que le espera a los aficionados al deporte blanco en escasos 30 años.

En lugares como Baqueira la temporada habría empezado hacia el 27 de enero y el espesor máximo seria de 125 cm, pero otros como la Molina se irían hasta el 3 de febrero con un máximo de de 50 cm de espesor y a principios de marzo tendrían seriamente comprometida su continuidad.  Otras en cotas más bajas ni siquiera tendrán ocasión de abrir.

A los que trabajamos en estas zonas del Pirineo esto empieza a sonarnos familiar, y para aquellos que puedan pensar que el escenario es algo alarmista hay que recordarles que ya se ha constatado que la temperatura ha subido en +1.2ºC entre el 1949 y el 2010 y que la progresión en los próximos años se prevé que será geométrica.

aneto glaciar

Pero por si esto no fuese ya un dato preocupante, el estudio profundiza además en diversos aspectos que afectarán a la actual biodiversidad, los ecosistemas, los recursos hídricos y a la propia generación de energía eléctrica.

Volviendo al tema del turismo. Uno de los aspectos que se pone de manifiesto claramente, es que el Pirineo podría perder atractivo turístico invernal en muchos de los actuales enclaves de las estaciones de esquí. En los últimos años ya se ha visto reducido el número de días esquiables, es decir aquellos con una acumulación de nieve de unos 30 cm, que es la que permite esquiar con normalidad en la mayoría de estaciones.

Sin embargo, los destinos turísticos de nieve sienten cada vez una mayor presión por ofrecer paisajes idílicos y espesores casi polares durante centenares de kilómetros para poder atraer el interés de los esquiadores. Esto hace que muchas de ellas realicen fuertes inversiones para equiparse de sistemas de innivación artificial que a la postre ponen en riesgo su propia viabilidad económica, ya de por si, mayoritariamente frágil.

Si alguna entidad pública está pensando en reflotar activos turísticos invernales debería tener en cuenta que de los años 60 hasta el 2010, los días por debajo del famoso límite de los 30 cm han aumentado del 5 al 70% en estaciones de cotas bajas y entre el 4 y el 20% en las de cotas más altas,  según los años.

Igualmente la fecha de inicio de las temporadas, si solo se dependiera de la nieve natural, ha sufrido retrasos que han llegado hasta los 30 o 55 días según la cota de cada estación.

En cuanto al atractivo paisajístico, este también puede verse afectado negativamente al perder algunos de los elementos más importantes del mismo, ya que muchos de sus atributos alpinos como glaciares, ibones y turberas podrían verse seriamente afectados.

Entre 1984 y el año 2016 han desaparecido más de la mitad de los glaciares Pirenaicos y los que quedan están en un alarmante estado de retroceso.

Estos desajustes también generan otro tipo de inestabilidad en el territorio, como inundaciones, avenidas en los ríos, o corrimientos  de tierras ligados a ciclos de hielo y deshielo… Son estos riesgos naturales los que pueden amenazar más seriamente la integridad de infraestructuras turísticas y la propia seguridad de habitantes y turistas. Para tomar consciencia de esto, solo hay que darse una vuelta por las diversos pueblecitos de la cordillera y ver cuantos se sitúan bajo peñas, morrenas o peñascos de todo tipo, o cuantos se sustentan sobre cortados y acantilados relativamente cercanos.

Con el elevado estrés y la presión a la que sometemos a nuestro entorno, ni siquiera el clásico » – Lleva ahí siglos…!!!- «, suena ya como garantía de nada.

La única consecuencia positiva que se extrae del estudio es que dicho calentamiento traerá consigo temporadas más suaves en el Pirineo en estaciones como la primavera y el otoño, lo que podría derivar en una prolongación de la temporada turística de verano en la alta montaña, con menos días de lluvia y frío que los actuales.

Además si dicho calentamiento se produce, como es previsible en toda la península, este podría poner a los destinos de montaña como un lugar muchísimo más atractivo frente a otros con temperaturas que en el futuro serán excesivamente elevadas.

El infalible recurso de márqueting acuñado por el inconsciente colectivo pirenaico de:  « – cuando se cansen de la playa y no puedan dormir, ya subirán, ya…» parece que reclamará más fechas disponibles en el futuro calendario de verano.

La lista de recomendaciones que arroja el estudio para hacer frente en este sentido a la nueva situación que se avecina, tiene más el carácter de un plan de protección civil que de uno destinado a la profunda y necesaria remodelación de un sector.

Asegurar la integridad física de las personas frente a los peligros hidrometeorológicos y climáticos que puedan verse agravados por el cambio de modelos climáticos.  Promover una gestión equilibrada de los recursos hídricos y reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras frente al posible incremento de riesgos hidrológicos, geológicos y climáticos. Son inquietantemente primordiales para los autores del estudio.

Por supuesto, rediseñar el modelo turístico para hacer frente a la disminución del número de días esquiables, evitar nuestra presión ambiental, y potenciar otras actividades emergentes del turismo de montaña y naturaleza van a conformar una necesaria hoja de ruta tan urgente como inexorable para buena parte del Pirineo.

En esta linea será clave la calidad de la biodiversidad, el paisaje y el propio ecosistema de cada zona para poder presentarse en las mejores condiciones de competitividad en un breve espacio de tiempo.