Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Messi, Lionel y las multinacionales.

Me comentaba un amigo culé que con 41 años de diferencia la marcha de Messi le recordaba a la congoja que sintió cuando siendo un niño, su madre le despertó para anunciarle la muerte del popular naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, grabando una carrera de perros en Alaska. Por supuesto no se lo recordaba por la gravedad ni transcendencia de un y otro hecho, sino por esa sensación de vacío que deja una noticia tan hiriente como inesperada. Y es que muchos barcelonistas comparten la sensación de que han perdido mucho más que un gran jugador o un personaje público.

La historia del niño descubierto por Reixac al que el club accedió a pagarle un tratamiento para despertar su hormona del crecimiento, cuyo compromiso se rubricó en una servilleta de papel, que después creció convirtiéndose en el mejor jugador de todos los tiempos y sostuvo la hegemonía del club que confió en su potencial durante más de una década. Es una de esas historias con tintes de amor y épicos que bien podría haberse convertido en intemporal. Sobretodo para los que además, creyeron en el modelo de nueva catalanidad que representaban Leo y su familia.

Pasada la sorpresa, y tras el anuncio de su fichaje por el PSG. Me surge esa irrefrenable necesidad de entender que hace que un tipo que declara entre lágrimas que no se quiere ir, y que tiene innegablemente los recursos para no hacerlo. Se marche…

El año pasado, después del famoso burofax, creía tener claras las razones por las que aquel trabajador de altísimo nivel llamado Messi podía llegar a cesar en sus funciones. Y a pesar de que tal como pronosticaba, para retenerle, debían cambiar muchas variables. Es obvio que me equivoqué.

Hace tiempo que todos sabemos que el fútbol actual no es deporte. Ya ni siquiera es fútbol (reflejado al menos en el más puro «…11, contra 11…»). Tampoco me atrevo a llamarlo ya economía real. Jeques al margen, la cruda realidad es que prácticamente no hay un solo club de primer nivel que cuadre debidamente su balance. Pero lo que yo estoy descubriendo estos días es que este es un complejísimo negocio sustentado por esas multinacionales llamadas Messi, CR7, Mbappé, Neymar, SR4, etc… ellos son los que generan el interés de otras multinacionales, fondos de inversión y medios de comunicación. Estos chicos son multinacionales en si mismos y como tal, están al servicio de los caprichos del mercado.

Sospecho que el propio Messi lo descubrió de la manera más amarga el pasado 5 de agosto. Y eso le tiene que doler a cualquiera, especialmente a un tipo que disfruta más de su familia que de los grandes eventos donde le homenajean. Eso si, como hablamos del mejor del mundo en su campo, en 6 días estaba trabajando para la competencia. Y que esperábamos…

Fuente: https://www.hola.com/actualidad/20210201183586/messi-antonela-roccuzzo-familia-hijos-barcelona/

Pero volviendo a lo de antes. A partir de aquí, poco importa la persona, porque esta ya ha sido devorada sin saberlo por las intrigas palaciegas y los intereses que envuelven las decisiones más truculentas de cualquier corporación con presencia e intereses por todo el planeta. Asegura el profesor de economía de la UB Gonzalo Bernardos que la oferta del fondo de capital riesgo CVC Capital a la Liga demuestra que:

«… para un fondo de capital riesgo, La Liga vale más que ACS, Telefónica Sacyr y la mayoría de empresas que cotizan en el Ibex…».

¿ Os imagináis ese nivel de decisiones tomadas mientras haces un rondo…? Yo no. Ese tipo de decisiones son las que deben tomarse desde los más concienzudos consejos estratégicos de cualquier empresa. Y aquí es donde empieza el verdadero drama, los consejeros de la marca Messi no elaboraron en ningún momento un plan estratégico frente a los cambiantes escenarios que podían darse en el futuro, y menos aún teniendo en cuenta a la persona. He llegado a preguntarme si en algún momento debieron enterarse de que había una pandemia mundial. Pero luego he recordado que también tienen hoteles…. En cualquier caso se limitaron a cuidar la marca bajo los estereotipos de siempre. En ese sentido la marca, Messi + 10 + escudo del Barça, empezaba a tener cierto desgaste frente a la nueva, Messi + 30 + escudo del PSG, que agotó sus existencias en escasamente 24 horas. No me cabe duda de que el resultado habría sido muy parecido con cualquier otro número y escudo. Prueba de ello es que en su nuevo contrato el grueso de las negociaciones se centraron en la gestión de sus derechos de imagen que ocupaban más de 50 páginas.

El problema en mi opinión, es que los consejos vinieron de los de siempre, poco importa si fue su papá, los amigos, o el entorno familiar. Lo de menos es la forma en la que le llegó. Lo grabe es que lo hicieron directivos / consejeros con un perfil chusquero, acostumbrados al pelotazo y al dinero fácil. Irónicamente, al mayor artista del balón mundial le aconsejaron aquello de «patadón y palante…».

¿…De verdad todo lo que se les movió a nivel geoestratégico es la posibilidad de ganar más títulos…?, De los que por cierto solo uno parece suficientemente prestigioso. ¿En serio el objetivo es superar los 43 títulos de Dani Alves...? Vale que Messi actualmente tiene «solo» 38, pero ¿no basta con haber batido todas las estadísticas que le precedían a nivel individual y ser reconocido por buena parte del planeta como el mejor de todos los tiempos?. Alguien que de verdad puede escoger más allá de la felicidad que le acompaña y el dinero que jamás llegará a gastarse. Escoge…, ¿un nuevo proyecto deportivo?. ¿En serio…?

Para una de las pocas personas en el planeta a las que no les condiciona el dinero, ni el trabajo, ni tan siquiera un único estado que lo subsidie. Con una legión de seguidores en RRSS que supera los 265 millones de personas. Que si fuesen un país estaríamos hablando del 5º más poblado del mundo superado solo por China, India, Estados Unidos e Indonesia. Para alguien así. No digo que la ambición deportiva no esté muy bien… Pero en un mundo cambiante que entiende que debemos afrontar el futuro con nuevos valores como única posibilidad de supervivencia para nuestra especie, ¿Cuánto vale representar de verdad esos nuevos valores a nivel mundial?, ¿ Cuanto vale salir del la rueda de las ratas propuesta por poderes como la UEFA o los llamados clubes estado?. ¿Cuánto vale la posibilidad de encarnar, la felicidad, un proyecto profesional y tu propia marca personal?. ¿Cuánto vale convertirte en un nuevo icono mundial más allá de tus habilidades…?

Yo no se si Messi debería jugar gratis para el Barça. Seguramente no. Quizás no se lo merezcan porque es obvio que los consejeros del club tampoco han sido muy imaginativos ni honestos a la hora de buscar soluciones, pero si que creo que unos y otros han perdido la posibilidad de convertir la marca Messi, en algo eterno. En algo que revolucionase el juego, los organismos, los negocios, las estructuras deportivas y a la propia sociedad. Si los ingleses inventaron el fútbol, Messi podría haberlo convertido en la más bella expresión del deporte, la convivencia y la gratitud en si mismas. Si quería batir récords, ahora para poder siquiera replicarle, no habría bastado con tener unas habilidades extraterrestres, sino que además tendrías que comulgar con los valores de esta nueva humanidad. Si sus consejeros lo hubieran medido bien, la Pulga, era uno de los pocos iconos mundiales que por su forma de ser, podía gozar de credibilidad hablando de lo que se le antojara, desde conceptos relacionados con el human centry, pasando por los derechos universales o incluso la deforestación.

Tan solo debía demostrar que la multinacional que acompaña su nombre no tenía el poder de modificar ni su felicidad ni la de su familia. Tan solo debía levantar la cabeza y mirar.

Es obvio que Messi, ha cambiado la forma de jugar al fútbol que conocíamos, y solo por eso los buenos aficionados le estaremos siempre agradecidos Pero ignorando a Lionel, se le ha escapado una inmejorable oportunidad de revolucionar el fútbol mundial.

Por eso a mi, como a mi amigo, tampoco se me va esta congoja.


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Messi y el verdadero motivo de su marcha.

A casi todos nos ha pasado en algún momento de nuestra trayectoria profesional, el hecho de tener que asistir con cierta impotencia a la marcha de algún colaborador de nuestro lado al que considerábamos clave en nuestra estructura.

Los motivos, en la mayoría de los casos, se explican por si solos ante una mayor y  legítima aspiración profesional,  o una mejora en las condiciones laborales que a menudo estaban fuera de nuestro alcance.

Pero, que ocurre cuando el activo mejor pagado del sector y que forma parte de un proyecto que año tras año aspira a conseguir todos los premios, (otra cosa es la incertidumbre compartida por todos los equipos de que finalmente se consigan) , te dice que se va.

Desengañémonos. Messi difícilmente consiga una mejora salarial de los escasos cuatro clubs en el mundo capaces de asumir su ficha. Además, me da que el dinero hace tiempo que ya no es una de sus preocupaciones. Por otro lado, la garantía de conseguir títulos no la ofrece nadie, más allá de la posibilidad de competir por ellos. La mayoría de jugadores saben mejor que los aficionados que la ansiada gloria es algo que, tal como se constata año tras año, no deja de ser una suma de factores sujetos a innumerables variables, en ocasiones, tan complejas como caprichosas. Y un jugador de 33 años lo sabe bien.

El motivo es mucho más sencillo y ya lo avanzó hace años el propio Guardiola en una entrevista, cuando aseguró que  Messi se iría cuando quisiera y a donde quisiera. Aunque entiendo que para el sentimiento blaugrana sea difícil de asimilar, en mi modesta opinión, Messi sencillamente ha dejado de estar comprometido con el club. 

Pero, ¿ que significa que ha cesado ese compromiso?. Lejos de explicarse solamente a través de la parte más emocional donde la gratitud, e incluso la fe ciega, son los principales valores de esta relación. Lo que realmente ocurre es que han terminado fallando los principales y complicados anclajes que mantienen el compromiso de un empleado con su empleador.

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Ha fallado el LIDERAZGO. Aunque no seré yo el que acuse a la junta y su directiva de orquestar una maniobra deliberada para deshacerse de un activo tan importante a cambio de dinero, en realidad me parece una maniobra excesivamente arriesgada. Es innegable que todos los líderes necesitan un lugar donde mirarse e incluso sentirse arropados e influenciados de manera positiva. En los últimos años los desencuentros con la directiva han evidenciado que cuando Messi ha mirado hacia arriba, ha encontrado falta de empatía y cierta incomprensión y condescendencia, algo que le ha hecho mirar hacia los lados primero y finalmente hacia fuera.

La propia FILOSOFÍA del club. Tal como hemos dicho muchas veces no basta con repetir tu eslógan a modo de mantra para que se haga realidad. Las decisiones que tomas día a día son lo que a la postre configuran el clima de trabajo real, dentro de tu empresa. La falta de ambición, las decisiones erráticas y el escaso compromiso percibido por el jugador en algunos temas críticos han acabado instalando la idea de que ya no forma parte de más que un club.

El impacto de la COMPOSICIÓN DEL EQUIPO, conste que a mi todos los miembros del equipo me parecen buenísimos, pero a ojos del mejor del mundo probablemente la evaluación sea más exigente y tenga en cuenta aspectos más allá de las simples habilidades de cada uno. Como sabe bien cualquier departamento de recursos humanos, la evaluación de las incorporaciones es crítica para la viabilidad de cualquier proyecto y a juzgar por el rendimiento de algunas de las últimas incorporaciones el «recluting» no ha acertado del todo.

La CLARIDAD. En los objetivos, en el mensaje, en el desempeño de sus funciones y en lo que a título personal se espera de él. De la misma manera que es importante que nuestros colaboradores sepan lo que intentamos conseguir, es decir nuestras aspiraciones y lo que esperamos de ellos, o mejor dicho, nuestras expectativas sobre su trabajo. Lo es que el mejor jugador del mundo tenga un objetivo más definido sobre el que trabajar, que el consabido -«aspiramos a ganarlo TODO»-, eso está muy bien para la afición pero lo cierto es que puesto en la piel del jugador, tienes que saber en todo momento si aspiras a la Bota de Oro o a la Copa Cataluña, de lo contrario tus objetivos y tu compromiso se diluyen por igual.

La COMPETENCIA, entendida como la idoneidad, aptitud o capacidad para desarrollar una tarea o intervenir en algún asunto. Levantarte los lunes leyendo que has vuelto a ganar un partido tu solo tiene que darte un subidón de autoestima tremendo, Pero no nos engañemos, al cabo del tiempo la sensación de tener que tirar del carro constantemente para que el trabajo salga, acaba por cansar y desmotivar al más pintado.

La COOPERACIÓN. La cooperación entre departamentos y el compromiso de sus empleados son absolutamente dependientes y están estrechamente interconectados. Para empezar, nadie critica un trabajo en el que ha participado de alguna manera, y el sentimiento de pertenencia es mayor cuando te sientes parte de algo, además por supuesto, de contribuir a fomentar un mayor espíritu de equipo. En los últimos años directivas, secretarías, cuerpo técnico y primer equipo parecen haber tenido sus propios fantasmas sin preocuparse demasiado de como les estaba afectando en realidad a todos. Algo que no ha podido pasar desapercibido para la que hasta ahora, era la piedra angular del club.

La AUSENCIA DE CONTROL el bajo rendimiento de algunos miembros del equipo a lo largo de la temporada y  la posterior ausencia de medidas correctoras y disciplinarias, han hecho que se haya acrecentado la sensación de que bastaba con un desempeño mediocre. Esto aunque parezca una contradicción, acaba por desvincular incluso a los culpables y por supuesto lleva directamente a la dimisión mental de  los que si se han esforzado. Algo que me temo que el jugador ha visto de cerca en demasiadas ocasiones a lo largo de las últimas temporadas.

La FALTA DE COMUNICACIÓN, la famosa guerra de los tuits, esconde una de las peores patologías dentro de cualquier organización. No saber si conceder la misma credibilidad a los rumores, los comentarios en las redes sociales o a las declaraciones oficiales, han terminado por generar un ambiente desquiciante donde no se ha sabido de donde provenía la información honesta y veraz. Un verdadero torpedo en la linea de flotación de la confianza de cualquiera, y algo que explica muy bien porque la última palabra se ha certificado a través de un burofax.

El ADIÓS A LOS VERDADEROS RETOS,  esta claro que uno de los elementos más motivadores para un trabajador es el nivel de reto que le plantean sus tareas en su lugar de trabajo. Para algunos la rutina es algo deseable por las altas dosis de seguridad que aporta, pero para otros en un ácido que descompone lentamente la confianza en el proyecto, en la organización y en uno mismo. Antes de que eso ocurra la mayoría optarán por irse. Y no vale con que te digan que aspires a todo, eso sin una estructura que de verdad lo haga posible es como que te pidan que te des de cabezazos contra la pared.

La pobre gestión de los CONFLICTOS. Los problemas en sí, no son ni buenos ni malos, de hecho muchos pensamos que son excelentes oportunidades de mejorar y revisar nuestras organizaciones. Pero es obvio que cuando se gestionan de manera deficiente, estos tienen un impacto negativo en la confianza de los trabajadores, y de eso si que han pecado las máximas estructuras del club. La marcha de jugadores, la destitución de entrenadores, e incluso las formas que les han acompañado en algunos casos hacen que te plantees cualquier tipo de fidelidad anterior.

El sentimiento de que ya no te VALORAN, y obviamente no se refiere al dinero, ni a que te presenten constantemente como la piedra angular del proyecto de todos los entrenadores, léase jefes de equipo.  Valorar significa contar con tu opinión y darte la opción de compartir el proyecto. Y si fuese verdad que Messi pone a los entrenadores, probablemente el Barça seguiría con Valverde.

Los CAMBIOS constantes. Al hilo de lo anteriormente dicho no cabe duda de que el exceso de cambios pueden resultar frustrares para cualquier miembro del equipo, especialmente si estos se producen de manera errática, sin objetivos ni estrategias definidas y como reacción frente a los fracasos.

En definitiva, Messi se irá porque a pesar de llevar los últimos 20 años comprometido con su puesto de trabajo, ha perdido la confianza en que uno o varios de los puntos que acabamos de mencionar se resuelvan satisfactoriamente para él. Y eso le ha llevado a la conclusión, acertada o no, de que no merece la pena seguir vinculando su imagen y esfuerzo personal al escudo del F.C. Barcelona.

La buena noticia es que de la misma manera que estos puntos se deterioran se pueden trabajar para mejorarlos y volver a contar con el compromiso de nuestros equipos.

Aunque lo cierto es que exigen un medio o largo plazo y una serie de cambios significativos. Algo que a un servidor se le antoja muy difícil, para mayor pena de la Liga Española,