Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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¿Necesitamos una nueva ley de apartamentos turísticos?.

Tengo que deciros que estoy muy contento de la aceptación que tuvo el último post advirtiendo sobre el error que estaba cometiendo la administración, fundamentalmente la catalana, al promulgar una ley como la de los apartamentos turísticos de la manera de la que lo estaba haciendo.  No han sido pocas las personas que me han hecho llegar su apoyo y han aprobado este mismo punto de vista, motivo por el que les estoy muy agradecido.

Si algo pretendía mi post era generar un sano debate y sobretodo llamar a una reflexión previa de las medidas que en ocasiones se promulgan desde las administraciones dando la espalda al sector y que en ocasiones generan un ruido y un desequilibrio innecesario.

Entre el conjunto mayoritario de mensajes, llamadas, y debates varios que apoyan la idea de que las cosas hay que verlas en toda su complejidad, se ha colado alguno que me atrevería a decir cariñosamente que se nos ha “hipermotivado” y ha llegado a pensar, al más puro estilo de Adam Smith, que la manera correcta de regular el apartamento turístico es la plena liberalización del mercado. De entre todos estos, me llamó poderosamente la atención uno cuyo razonamiento podía resumirse en algo así como:

–  “…dejemos que hayan todos los apartamentos turísticos que se quieran porque solo los buenos y de calidad serán lo suficientemente atractivos para los turistas y el resto al final tendrán que resignarse con los rendimientos del alquiler residencial…” –

Y a partir de aquí, me quedó claro que esto lo teníamos que explicar mejor… Porque si pensar que la solución al problema de la vivienda era una ley basada en “el café para todos”, era ingenuo. Creer que la ausencia de regulación va a equilibrar el mercado porque se regulará solo, es además de ingenuo, suicida.

El porqué creo que es la peor forma de abordar el problema y es necesaria su regulación, os lo cuento a continuación:

1.- Cada día habrá más turistas.

No lo digo yo, de verdad, lo dice la OMT. El turismo mundial cerró 2023 con 1.300 millones de viajeros, pero es que este mismo organismo prevé que en 2030 haya entre 1.700 y 1.900 millones de viajeros. Pueden parecer pocos, pero saber que en escasamente 7 años habrá por el mundo un 46% de población más de los que ya somos ahora, me indica que la oferta debería crecer en la misma proporción y eso en una escala constructiva no parece planteable y menos aún, después de la tristemente célebre burbuja inmobiliaria del 2008. Así que es que o mucho me equivoco, o mas pronto que tarde nos vamos a ver obligados a proteger de alguna manera el uso residencial de las viviendas.

2.- Sin un plan de desarrollo turístico claro. Los Municipios no deberían arriesgarse a conceder ni una sola licencia turística más.

Después de saber que tenemos un 46% más de turistas de camino, deberíamos empezar a preocuparnos por qué tipo de personas queremos que nos visiten. Sería más que recomendable que países, ciudades y por definición cualquier territorio que sea un destino turístico, tengan, al igual que tienen las empresas, un plan que defina su estrategia para saber qué quieren ser de mayores, hacia dónde quieren ir, qué tipo de turismo quieren y cómo fomentarlo. Si apuestan por un turismo de calidad de alto poder adquisitivo que gasta en el entorno, o por un low cost puro con grandes volúmenes de visitantes y un impacto económico discreto. En este sentido el fenómeno de los vuelos low cost y el del crecimiento descontrolado de las viviendas turísticas debido a su facilidad para ser explotadas, al amparo de una más que cuestionable “economía colaborativa”, han sido clave en provocar la masificación de determinados destinos, fundamentalmente urbanos. A pesar de que en muchos casos no ha afectado a los rendimientos de los Hoteles ubicados en esos destinos ya que estos han seguido creciendo y mejorando sus resultados, no podemos obviar que en muchos casos han tensionado determinados espacios urbanos hasta el punto de desplazar a los propios habitantes de las ciudades con el peligro de pérdida de identidad que ello conlleva.    

3.- Son muchas las voces del sector que reclaman un marco de protección orientado directamente a mejorar la experiencia del cliente.

Por citar un ejemplo. En opinión de Ramón Aragonés, CEO de NH, “…o se ponen los medios para solucionarlo o se va a convertir en un grandísimo problema para la calidad de vida los ciudadanos y para los turistas, porque nuestras ciudades se convertirán en destinos poco amables para ser visitados. Y para ello lo que hay que hacer es copiar las mejores prácticas de ciudades que ya lo están regulando con éxito, como San Sebastián, Amsterdam o Nueva York, con medidas regulatorias que beneficien a sus habitantes y mejoren la experiencia para el visitante”. Pues lo dicho… nada más que añadir.

4.- La entrada de grandes fondos, en el mercado del alquiler de viviendas turísticas.

El gran peligro que existe para mantener el precio de la vivienda en márgenes razonables, es que además de un particular, sean los inversores, socimis, fondos, family offices y similares… los que se sientan atraídos por entrar en este sector, esto puede provocar una hiperinflación de la oferta y en consecuencia dificultades para mejorar la vida de las personas. Los procesos de gentrificación que todos conocemos pueden quedar en un juego de niños frente a las operaciones especulativas a medio y largo plazo sobre activos situados en la prime line de los principales destinos turísticos mundiales. Porque si bien es cierto que un activo hotelero busca la rentabilidad fundamentalmente a través de la explotación y para eso, necesita que se lleve a cabo una actividad de intercambio entre personas y servicios. Los balances de muchos fondos soportan bien los espacios vacíos a la espera de recalificaciones y amortizaciones, para las que no necesitan de ningún tipo de actividad ni de presencia humana. Algo que me atrevería a añadir, que amenaza directamente a nuestro sector donde la clave de nuestra competitividad se está ligando cada día más a la calidad de nuestros equipos, y de las personas que lo integran.

5.-  La ausencia de regulación es terreno abonado a la picaresca.

Os traslado un dato que me ha llamado poderosamente la atención en una de mis lecturas matinales…

“Un total de 9,74 millones de turistas extranjeros que viajaron a España en 2023 se alojaron en viviendas de alquiler y otros 9,78 millones de viajeros internacionales pernoctaron en viviendas de familiares y amigos, según la encuesta Frontur del INE. La segunda cifra da que pensar y levanta sospechas sobre si realmente somos uno de los países más acogedores del mundo o si existe un agujero negro de economía sumergida de proporciones siderales.”

En fin…!!! Esto es España, así que yo casi que me arriesgaría a decir que la respuesta correcta es… Que si. Que necesitamos una ley de viviendas turísticas. A ser posible, una muy buena Ley.


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Porque no nos gusta la nueva normativa sobre apartamentos turísticos… a pesar de ser hoteleros.

¿Recuerdan aquella máxima de todo por el pueblo, pero sin el pueblo? Pues la nueva ley sobre los apartamentos turísticos tiene un tufillo que me recuerda mucho a ello. La idea de que una administración tome medidas en nombre del pueblo, pero sin tener en cuenta sus opiniones o intereses, al menos la de los municipios sobre las que mayor impacto va a tener esta nueva normativa, recuerda mucho a esta expresión tan conocida cuyas raíces se sitúan en el despotismo ilustrado del siglo XVIII.

Si, lo sé, a algunos les parecerá exagerado y este es el primer motivo por el que no me gusta esta ley. Porque en realidad está basada en un intervencionismo sin ninguna clase de complejos y una idea paternalista del estado que desgraciadamente cada día resulta más familiar para los ciudadanos. Últimamente parece que basta con rebozar la normativa de un problema social que afecte a la mayoría para tener patente de corso y hacer cualquier cosa.  Personalmente creo que la idea de que para legislar ya no haga falta ni siquiera un estudio previo del impacto que generará una ley, es ya de por si bastante aterradora.  

Pero no desesperemos, voy a ver si consigo explicar porque considero que es una ley trampa que no ha venido para acabar con el problema de la vivienda.

  1. En primer lugar, pone el foco en la actividad turística como la única causante de los problemas de vivienda, y aunque es cierto que en ocasiones la actividad turística contribuye a tensionar el mercado residencial en algunos lugares. No es menos cierto que el problema de la ausencia de vivienda no obedece únicamente a esta circunstancia. La absoluta ausencia de una política estructural de vivienda pública que se destine a alquileres regulados bajo el control de la administración y la nula promoción de vivienda social en los últimos 15 años en lugares como el Pirineo también tienen mucho que ver.
  2. Ignora el tejido empresarial y económico que ha surgido en torno a este tipo de alojamientos desde su aprobación en el 2015. Hoy ni siquiera los propios hoteleros dudan de que limpiadoras, empresas de mantenimiento, gestoras, supermercados y ofertas de restauración también han venido aportando riqueza al territorio y han ayudado a fijar población en zonas donde no siempre es tan evidente que se pueda crear otro tipo de oferta de empleo. Lo explicaré de otra manera, en muchas zonas del Pirineo está claro que si eliminamos el turismo sobrarán viviendas. Viviendas y personas.
  3. La idea de que eliminando el alojamiento turístico aflorarán automáticamente viviendas para el mercado residencial o de alquiler, es de una ingenuidad que roza lo infantil. No es que no pueda pasar en algún caso aislado pero lo más probable es que la mayoría de esas viviendas que se ubiquen en lugares turísticos pasarán a engrosar la lista de segundas residencias vacías, esas que acaban por generar urbanizaciones fantasmas incapaces de aportar nada al municipio más allá de la tasa del IBI.  
  4. Ignora los problemas reales de la gente para poder acceder a una vivienda. Como si la accesibilidad financiera, la ausencia de ayudas, la falta de un marco que proteja a arrendadores y arrendatarios, la falta de promociones con viviendas a precios accesibles, la constante especulación inmobiliaria sin ningún tipo de regulación y en ocasiones fomentada desde las administraciones, (como cuando se decidió incentivar el mercado entre compradores extranjeros otorgándoles la residencia a cambio de invertir en bienes inmuebles 500.000 €), la ausencia de un desarrollo urbano sostenible con suficientes infraestructuras y servicios en barrios periféricos donde el alojamiento es más barato, la falta de incentivos fiscales para promover el alquiler y la vivienda residencial, y un largo etcétera que seguro que también se te han ocurrido a ti, no tuvieran nada que ver en ello.
  5. Traiciona la idea de que el éxito de una política de vivienda depende de la comprensión y la consideración de múltiples factores y distintos agentes. Su implementación exige la colaboración entre diferentes administraciones, el sector privado y la sociedad civil.
  6. La Ley no recoge ni una sola medida para hacer frente a la verdadera lacra del sector de la Hostelería que son los alojamientos ilegales. A pesar de tener las competencias y de las quejas históricas de los hosteleros, la Generalitat se ha mostrado absolutamente ineficaz en la lucha contra esta competencia desleal.  El nuevo Decreto, sorprendentemente, ignora esta circunstancia.
  7. Vende la equivocada idea de que la solución a los problemas más complejos de la sociedad se basa en el “café para todos”, e ignora las consecuencias de aplicar recetas muy sencillas a problemas que en realidad son muy complejos.    
  8. El enfoque contribuye a una turismofobia que enfrenta a personas que forman parte de la misma comunidad. La idea de que hay empresas multinacionales que gestionan los recursos inmobiliarios de fondos buitres y que expulsan a los vecinos de sus casas quizás sea muy vendible en las grandes capitales, de hecho, es probable que allí sea cierta. Aunque en las grandes ciudades no se vean obligados a aplicar esta ley, debido a la alta densidad de población que habita en relación con los alojamientos turísticos. Pero os puedo asegurar que choca, y mucho, con la realidad de infinidad de municipios turísticos donde la multinacional es en realidad una persona con un contrato temporal y una vivienda como únicos ahorros y/o plan de pensiones para complementar sus ingresos.       

Dejo al margen el hecho de que ni dentro de las mismas formaciones políticas existe unanimidad en cuanto a este tema. El decreto tiene fans y detractores dentro de los mismos partidos por igual, lo que es una muestra de lo relevante que resulta para las economías locales y los municipios afectados ya que ni siquiera en aquellos lugares donde podría formar parte de la solución, lo hace respetando la autonomía y la administración locales. Mal comienzo para un consenso que debería ser mayoritario ya que de lo que se trata es de poner remedio al problema del acceso a la vivienda y buena parte de las políticas que deben acompañar esta medida surgen precisamente del ámbito municipal.

En resumen, ¿un punto de partida…?. Quizás.

 ¿Una solución por sí sola…? Desde luego que no.


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El nuevo Decreto sobre alojamiento Turistico en Cataluña: Followers vs Hatters (2)

Al hilo de la controversia generada por el proyecto de ley de pisos turísticos en Cataluña, entidades y entes locales del Alt Pirineu y Aran han elaborado un manifiesto para dar apoyo al decreto ley aprobado en noviembre por el Govern para regular los pisos turísticos. Denuncian que las Viviendas de Uso Turístico (HUT) se han multiplicado por cuatro en los últimos ocho años y han pasado de 1.298 en el 2015 en 4.719 a mediados de 2023. Eso ha provocado a su juicio una grave crisis de vivienda, ya que cada vez hay menos casas disponibles y las que hay tienen unos precios de alquiler que ya superan el «máximo histórico» o están a punto de hacerlo.  El manifiesto da de esta manera apoyo al decreto ley para limitar las viviendas turísticas que el Govern aprobó en noviembre.  Consideran que la nueva normativa tiene que servir para «reequilibrar» la oferta de viviendas de uso permanente, que en los últimos años ha caído en contraposición con la de apartamentos turísticos, que no ha parado de crecer. También ayudará, dicen, a regular los precios de compra y alquiler, que actualmente son inasumibles para mucha de la gente que vive en el territorio.

Hay que entender que el número de Viviendas de Uso Turístico (HUT) en el Alt Pirineu y Aran se ha multiplicado por cuatro desde su regulación el año 2015. Se ha pasado de 1.298 a 4.719 a mediados del 2023. A modo de ejemplo, los pisos turísticos de la Val d’Aran podrían alojar el 80% de su población. En el caso del Alta Ribagorça se alojaría al 63% y en el Pallars Sobirà, el 55% de la gente que vive allí.

La falta de vivienda ha ido acompañada de un incremento sin traba de los precios de alquiler, que ya superan, según el documento, «el máximo histórico en precios de alquiler o están a punto de hacerlo». Por ejemplo, un piso en la Val d’Aran que hace 8 años valía 600 euros en el mes hoy cuesta, «mínimo», unos 1.200 euros, ha dicho al vicepresidente de la Diputación de Lleida, Juan Antonio Serrano.

Esta situación provoca situaciones «completamente dramáticas» en el territorio. «Pisos con sobreocupación, trabajadores viviendo en autocaravanas, familias arraigades en el territorio que ven cómo no los renuevan el contrato de alquiler porque quieren transformarlo en pisos turísticos, una dificultad añadida para encontrar profesionales sanitarios y de todo tipo, e incluso, estafas en internet» de ofertas falsas, ha citado al vicepresidente Serrano.

Por su parte, Joan Talarn, actual Presidente de la Diputació de Lleida,  se ha mostrado favorable a «todas aquellas herramientas que sirvan para que la gente tenga una vivienda» y ha dicho que eso es compatible con la capacidad turística del territorio. «Es fácil entender que se pueden complementar las dos sin que una duela a la otra y con la capacidad que haya proyectos de vida justamente porque hay una oferta de trabajo y la gente se puede quedar, pero que también tengan vivienda», ha incidido.

En el resto de Cataluña las viviendas turísticas están ubicadas principalmente en las provincias de Barcelona, Girona y Tarragona, lo que representa apenas el 2,5% del parque residencial de toda la comunidad autónoma. En el caso de Barcelona, el peso es todavía más bajo (un 1,14% del parque, con 9.470 viviendas de uso turístico sobre las 827.000 viviendas totales). A pesar de ello, desde Apartur aseguran que los apartamentos turísticos generan el 6% del PIB de Cataluña. “Es mucho empleo, mucha actividad y muchos servicios sociales que se pagan con los impuestos que se recaudan”, según Enrique Alcántara-García, presidente de APARTUR.

La asociación calcula que, solo en la capital catalana, cada piso turístico genera más de 1.500 euros en impuestos al mes. Y que empresas de diferente índole trabajan de forma directa en el sector: gestoras de apartamentos, empresas de reformas y mantenimiento, decoradores, empresas de ‘software’, lavanderías, empresas de servicios de limpieza…

Desde las principales asociaciones también recuerdan que las viviendas turísticas suponen el 46% de la oferta de alojamientos vacacionales, con más de medio millón de plazas, y que estas cifras se han alcanzado gracias a la elevada demanda. Una demanda en la que cada vez pesan más los perfiles jóvenes, las familias y mayores de 65 años.

Así lo manifestaba también un estudio reciente de Fevitur, la patronal del sector en España, que cifraba en más de 20.000 millones de euros la aportación económica de las viviendas vacacionales en el conjunto del país durante 2022, incluyendo el gasto en alojamiento y en otros como la restauración, las compras o el ocio. 

Desde la Federación Catalana de Apartamentos Turísticos (FEDERATUR) lamentan que, a pesar de todo ello, este sector esté en el foco de las propuestas políticas. “Nos están usando para algo que no sirve. Hay una crisis de vivienda, pero atribuirnos el problema no va a salir bien. Hay que tener en cuenta las preferencias de los usuarios. Somos una opción real que tiene que existir en el mercado”, concluye el presidente de FEDERATUR.


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El nuevo Decreto sobre el alojamiento Turístico en Cataluña (1)

La Generalitat de Cataluña ha dado este pasado 7 de noviembre luz verde a la nueva regulación de los pisos turísticos. Una normativa que se lleva gestándose desde el pasado verano y que, a grandes rasgos, trae más restricciones y exigencias al mercado, bajo la idea de promover la vivienda para residentes especialmente en las zonas más tensionadas por el turismo. Este Decreto Ley persigue regular las viviendas de uso turístico mediante la obtención de una licencia urbanística previa y de una autorización turística en un total de 262 municipios de Cataluña, según el comunicado oficial.

En esas localidades, según la Generalitat, presentan problemas de acceso a una vivienda permanente o que ya tienen más de 5 pisos turísticos por cada 100 habitantes, o que cumplen ambos requisitos. En todos ellos, los ayuntamientos «no podrán otorgar licencias de apertura de pisos turísticos hasta que adapten su planeamiento urbanístico al nuevo Decreto-ley.»

Según ha explicado la consejera de Territorio, Ester Capella i Farré, «el objetivo prioritario del Govern es que la vivienda se convierta en un derecho fundamental, utilizaremos todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para garantizar el uso social de la vivienda». Y ha recordado que «Cataluña tiene competencias exclusivas en materia de vivienda, urbanística y de consumo y nosotros las queremos ejercer todas, todas al servicio de garantizar derechos de ciudadanos y para construir el derecho fundamental que debe ser el acceso a la vivienda”.

La consejera de Territorio ha incidido en que «la aparición del fenómeno de los pisos de uso turístico es una de las causas de la disminución del número de viviendas que se alquilan como alojamiento permanente», lo que «dificulta el acceso de las personas y familias a un hogar habitual en un momento de crecimiento de la demanda de alquiler y en un contexto de incremento de la población catalana». De ahí que el Govern haya decidido aprobar una nueva regulación, para lo que ha modificado el texto refundido de la Ley de urbanismo.

Los cambios afectan a los 140 municipios considerados como mercado tensionado, según la Generalitat, donde se prevé aplicar el tope a las rentas de la Ley de Vivienda. A ellos se suma los municipios donde hay más de cinco pisos turísticos por cada 100 habitantes.

En estos casos, añade el Ejecutivo autonómico, «los ayuntamientos tendrán que modificar su planeamiento urbanístico para permitir expresamente la compatibilidad del uso turístico con el de vivienda. Esto sólo será posible si, al mismo tiempo, también pueden justificar que cuentan con suelo suficiente para viviendas destinadas al domicilio habitual y permanente de la población residente. Y, en cualquier caso, podrán otorgarse como máximo 10 licencias de pisos turísticos por cada 100 habitantes en estos 262 municipios».

Otra de las claves de la nueva normativa es que los pisos turísticos existentes y debidamente habilitados en los 262 municipios en los que se aplicará el cambio regulatorio deberán renovar sus licencias para poder operar de forma legal. Los titulares dispondrán de un margen de cinco años para pedir la nueva licencia urbanística, a contar desde la entrada en vigor del Decreto ley, o tendrán que cesar la actividad.

Los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Cataluña ya han advertido de que los principios del decreto anunciado por la Generalitat para regular los pisos turísticos tienen «un carácter ideológico y no tienen cabida en la realidad económica y jurídica del país». También avisan de que «no hay ninguna garantía de que las viviendas que dejen de destinarse a uso turístico pasen al alquiler de larga duración».  El texto que ha anunciado la Generalitat establece que en 262 municipios no podrá haber más de 10 apartamentos turísticos por cada 100 habitantes: según los API, eso obligará a cerrar 28.000 en 47 municipios en un máximo de cinco años.  Subrayan que Cataluña y toda España son lugares cuyo principal motor económico es el sector de servicios y cuya economía está enfocada al turismo, «razón por la que Barcelona y Madrid están entre las ciudades más visitadas del mundo en la gran mayoría de rankings del sector turístico». En ninguna de estas ciudades debería aplicarse la norma debido a la mayor densidad de población. Aunque según esta nueva normativa, los Ayuntamientos podrán ampliar los requisitos que se establecen para poder tener esta actividad, añadiendo la condición de que se tiene que obtener una licencia urbanística.,

La Federación Catalana de Apartamentos Turísticos (FEDERATUR) y la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (APARTUR) califican de irresponsable el decreto ley para regular los pisos turísticos. El sector de los apartamentos alza la voz contra una modificación de la ley que consideran «precipitada, contraria a derecho y de nula efectividad» y para la que no se ha tenido en cuenta la opinión del sector.

Esta patronal estima que la nueva regulación puede suponer la eliminación del 40% de la oferta de alojamiento reglado catalán en un periodo de 5 años. Unos datos que equivalen al 2,94% del PIB turístico del país y al 80% de las viviendas turísticas en toda Cataluña. También se perderían 25.000 lugares de trabajo y unos 3.000 millones de euros, que es el impacto económico directo del sector. «Esto sin tener en cuenta el impacto de la actividad en comercios y restauración», puntualiza David Riba, presidente de FEDERATUR.

El sector afirma que se está delante de una expropiación encubierta y que «la Generalitat debería afrontar las reclamaciones de indemnización que podrían exigir hasta 80.000 familias catalanas propietarias de viviendas turísticas, las licencias de las cuales ahora se pretende expropiar y que los expertos consultados cifran en centenares de millones de euros». Las patronales catalanas de pisos turísticos también critican la falta de fundamento y análisis previa a esta propuesta. «No se han aportado estudios, ni datos, ni informes sobre el impacto de la actividad de las viviendas turísticas en Cataluña», afirman. E insisten en que únicamente responde al objetivo de hacer ver a la opinión pública que se están tomando medidas para resolver el creciente problema del acceso a la vivienda «Objetivo que de ninguna manera se solucionará prohibiendo nuestra actividad debido al reducido porcentaje que suponen las viviendas de uso turístico respecto al total del parque de viviendas catalán».

La controversia está servida.