Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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La sostenibilidad, algo más que el cuidado del medioambiente. V (Sencillas medidas a nuestro alcance. La gestión de los proveedores y de nuestro entorno).

La definición más básica de la alimentación se refiere principalmente a una función meramente fisiológica, sin embargo, en la actualidad también engloba factores aparentemente tan diferentes como el social, el psicológico, el económico, el religioso o el cultural. Por lo que el del reciclaje es una actividad de la que la alimentación y su círculo de actividades no quedan ni mucho menos exentas. Veamos algunos ejemplos de buenas prácticas al respecto.

ALIMENTACIÓN Y PROVEEDORES.

  • Utilizar productos de Km.0 y promocionar aquellos con alguna denominación o elaboración característica entre los clientes.
  • Intentar trabajar con productos ecológicos que eviten medidas de producción agresivas con el medio ambiente.
  • Obtener productos de comercio justo y hacer extensiva nuestra motivación informándoselo a los clientes.
  • Registrar la cantidad y tipología de desperdicio que se genera e intentar reducirlo,
  • Velar por la buena calidad del desperdicio orgánico y su optimo aprovechamiento y reciclado.
  • Tener una oferta adaptada a las particularidades alimentarias de nuestros clientes, ya sean fruto de necesidades sanitarias o por elección de conciencia o creencias personales.
  • Evitar la compra de especies que aparezcan catalogadas como en peligro de extinción o en riesgo de desaparecer.
  • Recurrir a la compra de alimentación proveniente de granjas sostenibles y evitar las extraídas de ecosistemas salvajes.
  • Fomentar los productos de temporada.
  • Ofrecer jarras de agua en lugar de la embotellada, siempre que esta sea tenga la calidad suficiente.
  • Cumplir con la legislación vigente en cuanto a tallas de capturas de pesca.

 

OTROS ASPECTOS A TENER EN CUENTA

Existen múltiples campos en los que podemos tomar medidas relacionadas con la sostenibilidad, a pesar de no estar englobadas en ninguno de los apartados que hemos preseleccionado, no son menores y conviene tenerlas en cuenta, por ejemplo:

  • Cumplir con la legislación en cuanto a materia antitabaco.
  • Cumplir con la normativa en materia de emisiones de ruido y no exceder los decibelios establecidos como saludables en ningún caso. Especialmente durante la noche.
  • Fomentar el empleo de la luz natural, y minimizar el uso de la artificial.
  • Fomentar el uso de los productos ecológicos o provenientes del comercio justo en caso de tener necesidad de acometer inversiones.
  • Evitar el uso de pesticidas y fertilizantes químicos en el tratamiento de nuestros jardines o huertos para la restauración.
  • Intentar que el uso de maquinarias y herramientas de espacios verdes sean eléctricos o provenientes de fuentes de energía limpias.
  • Utilizar plantas autóctonas adaptadas al clima de la región para limitar las necesidades de agua cuando nos planteemos el ajardinamiento de nuestro entorno.
  • Utilizar un sistema de riego eficiente y aproveche un segundo uso del agua.
  • Aprovechar los restos orgánicos para el compostaje.
  • Proveer de zonas de sombra en los exteriores y urbanizar teniendo en cuenta este hecho.
  • Reservar zonas de aparcamiento para personas con discapacidades.
  • Tener un plan de accesibilidad para personas con discapacidades que incluya las zonas comunes además de las habitaciones.

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ACTIVIDADES EN EL ENTORNO

  • Ofrecer información sobre las medidas de protección y conservación de nuestro entorno natural y etnológico, el paisaje natural y la diversidad biológica.
  • Facilitar información sobre el código de conducta y comportamiento ético en dichas zonas. Ya sea en el entorno de la montaña o en el de la playa.
  • Ofrecer información de las posibilidades de alquiler de bicicletas e itinerarios a realizar.
  • Organizar, promover y facilitar actividades ambientales o iniciativas en el entorno local, de carácter social, educativo, comunitario o saludable.
  • Contratar visitas guiadas para nuestros clientes que les ayuden a entender la historia y el carácter etnológico del entorno del Hotel.
  • Facilitar información a nuestros clientes sobre los comercios y recursos de nuestro entorno que cumplan con las características de Km.0, sean ecológicos y sostenibles o provengan del comercio justo y puedan ser adquiridos por nuestros clientes.

 

LA ADMINISTRACIÓN.

  • Utilizar papel reciclado en la medida de lo posible o al menos papel con alguna eco etiqueta.
  • Fomentar las impresiones a doble cara y limitar siempre que sea posible la impresión de documentos en favor de medios digitales.
  • Informar a los proveedores de nuestros compromisos ambientales, dando preferencia a proveedores eco-certificados.
  • Introducir algún recordatorio relacionado con las medidas sostenibles en nuestra firma digital.
  • Evitar la utilización de aparatos eléctricos o electrónicos que puedan producir emisiones contaminantes.
  • Utilizar solo la energía que se necesita sin derrocharla, por ejemplo, evitando el modo stand by sobre todo en esperas de más de 5 min.
  • Configurar la red para que los aparatos se desconecten a partir de ciertos horarios. Obviamente no es el caso de las recepciones con 24 hrs de servicio, pero si lo revisamos detenidamente seguro que podemos aplicarlo a un gran número de equipos.
  • Fomentar el uso de transporte público y de la cooperación entre empleados con horarios e itinerarios similares.
  • Fomentar el uso de mensajerías a través de empresas con bicicletas o vehículos eléctricos.
  • Distribuir los espacios de trabajo para que sean confortables y a ser posible con luz natural.
  • Facilitar el acceso a la oficina a pie, o en bici, y adecuar espacios para las mismas allí donde sea posible.
  • Cambiar a materiales de impresión o a embalajes más ecológicos o reutilizables.

 

Seguro que existen otras muchas medidas que conocerás o bien se te ocurrirán sobre la marcha. Para saber si son apropiadas o no, una brújula que me parece sumamente útil es el precepto que te recuerda que tengas presentes las 4 “R“…

Reducir, reutilizar, reacondicionar y en última estancia, reciclar.


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La sostenibilidad, algo más que el cuidado del medioambiente. IV (Sencillas medidas a nuestro alcance. La gestión interna).

Estas son por norma general las medidas que nos resultarán más familiares y cercanas, debido fundamentalmente a que mayoritariamente llevan vinculadas consigo una clara reducción de los costes de nuestra actividad. Simplificando este punto, podríamos decir que engloban todas aquellas iniciativas destinadas a de reducir la cantidad de energía requerida para proporcionar nuestros productos y servicios.

Teniendo en cuenta que el ahorro y la eficiencia energética benefician tanto a nuestro bolsillo como a la lucha contra el cambio climático, entenderás que no hay motivo para no tenerlas en cuenta. Las medidas principales pueden ser las siguientes:

  • Conocer los puestos que consumen más energía de nuestra instalación. Para ello es primordial tener un buen conocimiento de la misma e identificar cuáles son las partidas de suministros que más consumen con el objetivo de centrar nuestros esfuerzos en ellas. (ACS, calefacción, electricidad o agua dependerán de la naturaleza y ubicación de nuestro Hotel).
  • Cambio a bombillas led o de bajo consumo. Algo obligatorio desde que en 2018 se prohibió la venta de alógenas por parte de la CE debiendo sustituirse para adaptarse a las actuales exigencias medioambientales.
  • Establecer un objetivo anual de reducción del consumo energético. Parece obvio, pero sin unos objetivos claros y medibles los avances son muy relativos, especialmente si no se consigue involucrar a todos los departamentos del hotel por igual.
  • Proteger la temperatura de las piscinas con mantas térmicas, permiten mantener la temperatura de la capa de agua y por tanto un ahorro energético y disminuyen la evaporación. Además, en el caso de estar en el exterior minimizan la caída de hojas y suciedad, por lo que también se reducen las horas de filtrado del agua.
  • Los sistemas de calefacción y refrigeración representan cerca del 60% del consumo energético de un hotel, limitar la temperatura de los termostatos a 21 ºC en invierno y 24 ºC en verano permite reducir las necesidades energéticas de manera significativa.
  • Poner detectores de presencia o temporizadores para el alumbrado, siempre que no sean en zonas sensibles para la seguridad o genere malestar entre nuestros clientes.
  • Poner en marcha un sistema de riego eficiente en las zonas verdes que permita en ahorro en el consumo de agua.
  • Controlar y conocer el consumo de agua. Al igual que en el consumo energético saber exactamente cuántos m3 destinamos al consumo alimenticio, al de lavandería, al higiénico-sanitario o al de ocio nos permite saber dónde debemos tomar medidas específicas para colaborar en mitigar la sequía que es una lacra en múltiples zonas.
  • Iniciar medidas de ahorro para reducir los consumos de agua, como la recuperación de agua de lluvia, la limpieza mecánica de suelos, la instalación de filtros, o el evitar fugas de juntas, son acciones que nos orientarán y concienciarán de esta importante medida.
  • Formar a los equipos del hotel en la correcta manipulación de los productos de desinfección del agua para que no exceda nunca los límites mínimos y máximos reglamentados.
  • Vaciar los cubos de aguas residuales en la red de alcantarillado y nunca en la naturaleza con el objetivo de evitar vertidos contaminantes en el entorno natural. – ¿Qué si hace falta decir esto…? – Según la ONU cada segundo se vierte unos 23m3 por segundo de aguas residuales en los ríos de todo el mundo. A la vista está que alguno no se ha enterado todavía.
  • Utilizar detergentes que tengan una eco etiqueta que certifique su menor peligrosidad e impacto contaminante.
  • Estudiar la posibilidad de inversión de un limpiador a vapor para sustituir los químicos.
  • Conocer los diferentes tipos de residuos generados por el Hotel y aplicarles un efectivo plan de reciclaje. Especialmente aquellos con un elevado efecto contaminante derivados de la actividad de mantenimiento, baterías, aerosoles, fluorescentes, tóners, pantallas de televisión, bombillas, aceites de freidoras, etc.
  • Proponer y velar porque en la cercanía se encuentren contenedores de reciclaje de como mínimo, orgánico, cristal, plástico, papel, metal y deshecho.

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  • Conservar la menor cantidad posible de productos peligrosos que se necesiten y respetar de manera escrupulosa los procedimientos y medidas de seguridad de su almacenamiento. Instalando bandejas de retención si es necesario.
  • Velar porque no tengamos fugas de gas de los compresores, enfriadoras y equipos de refrigeración y establecer un plan de mantenimiento y control rutinarios ya que estos gases son tremendamente nocivos para nuestra atmósfera.
  • Asegurar el buen funcionamiento de nuestras instalaciones de combustión, velando por tener un buen acceso y estado de limpieza. La suciedad en filtros o el mal estado de mantenimiento son además sinónimos de un mayor coste.
  • Colaborar en la recogida de tapones y pilas con las comunidades locales.
  • Reemplazar en la medida de lo posible, las porciones individuales por otras a granel en nuestra restauración, siempre que esta nos lo permita.
  • Eliminar el plástico de nuestro take away y sustituirlos por vajillas de otras fibras vegetales existentes en el mercado.
  • Ponernos en contacto con los sistemas de recogida municipales para saber cual es la correcta gestión de colchones, muebles, desecho de obras… y gestionarlas correctamente.
  • Dar regularmente los excedentes de artículos de aseo personal, textil, y alimentación a asociaciones caritativas o a empresas que las reutilicen y reciclen.
  • Utilizar bayetas de microfibra para ahorrar agua y productos de limpieza
  • Evitar los espráis de fragancias y/o perfumes.
  • Dotar los cuartos de baño con papeleras para evitar que el inodoro sea utilizado como tal.
  • Establecer un protocolo de reciclaje de los diferentes tipos de bombillas e informarnos de donde ir a tirarlas.
  • Establecer un protocolo de reciclaje de las pilas e informarnos de donde ir a tirarlas.
  • Negociar con los vendedores de tóner su recogida para su posterior reutilización.
  • Instar a los subcontratista y proveedores a adoptar buenas prácticas y reducir los deshechos. Por ejemplo, en la recepción de mercancías y en el tema de embalajes.
  • Fijarse objetivos anuales para la reducción de nuestra huella de carbono. Nuevamente medibles y compartidos por todos los departamentos.
  • Sustituir los antiguos retretes por los nuevos que no exceden los 6 ltrs. por utilización y permitan medias descargas.
  • Estudiar la posibilidad de instalar sensores de presencia en las zonas exteriores de nuestro establecimiento. Como los urinarios públicos, parques y zonas deportivas. Estas ayudan al ahorro energético y en muchos casos a prevenir la contaminación lumínica.
  • Facilitar las instrucciones y la formación al personal para la correcta utilización de lavadoras, friegaplatos, túneles de lavado, etc…
  • Instalar pulsadores automáticos en grifos y duchas de zonas comunes.
  • Revisar el estado de burletes de neveras, minibares, hornos, etc… para evitar pérdidas de energía.
  • Establecer una estrategia de ahorro para desconectar aparatos eléctricos y electrodomésticos de las habitaciones que no se utilicen en prolongados periodos de tiempo.
  • Realizar el estudio de eficiencia energética por parte de un técnico acreditado y contratar una empresa de asesoría energética.
  • Fomentar el uso de fuentes de energía renovables, como la solar, térmica o fotovoltaica, eólica, biomasa, etc…
  • Instalar sistemas de tarjeta o similar para desconectar la electricidad si los clientes no se encuentran en la habitación.
  • Dotar la instalación de sistemas de aire acondicionado o calefacción que se desconecten al abrir las ventanas o puertas.
  • Instalar sistemas de recuperación de calor en los sistemas de refrigeración y ventiladores.
  • Aislar las tuberías de agua caliente para evitar la pérdida de energía.
  • Fomentar el apagado de luces, ordenadores y otros aparatos eléctricos tras un tiempo prudencial sin ser utilizados
  • Se minimiza la contaminación lumínica a través de luminarias que proyecten la luz hacia el suelo.
  • Programar los ascensores debidamente para que economicen sus desplazamientos en función de las llamadas.

Sin duda hay más, pero estas me parecen una buena batería para empezar a acercarnos a un objetivo tangible e ir adquiriendo experiencia de cara a una eventual certificación futura.

En el próximo post ampliaremos las medidas a tomar desde otras áreas de nuestro negocio y veremos cómo podríamos hacerlas extensivas a terceros e incluso tomar algunas en relación a nuestro entorno.


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La sostenibilidad, algo más que el cuidado del medioambiente. III (Sencillas medidas a nuestro alcance. Las organizativas y destinadas a los clientes).

A falta de tener una certificación que lo acredite existen, sin embargo, numerosas medidas que podemos tomar según el departamento y el área de producción a la que afecten. Basándonos de ello podemos hacer una lista de las principales y más conocidas medidas encaminadas a conseguir la sostenibilidad medioambiental de nuestro establecimiento, sea con la consecución final de un label o sin él.

ORGANIZATIVAS:

Vinculadas al management y una visión de planificación y estrategia. Como principales figurarían las siguientes:

  • Estar al día en cuanto a la normativa básica que afecta a la correcta gestión de los establecimientos turísticos, especialmente en aquella que hace referencia a energía, desechos peligrosos, gestión de residuos, consumo de agua, vertido de aguas grises y el uso de determinados químicos y pesticidas.
  • Conocer y preservar el capital natural del espacio en el que se ubica nuestro establecimiento, con especial cuidado en reducir al máximo nuestro impacto ambiental en caso de estar dentro o próximos a una zona con alguna figura de protección reconocida.
  • Plantearse fórmulas y políticas de crecimiento y de explotación de nuestra actividad que nos permitan convertirnos en socios del territorio a medio y largo plazo.
  • Practicar políticas como empleadores que sean honestas y responsables. Así como compartir con ellos los buenos hábitos y eco gestos que se encuentren en su ámbito de actuación animándolos y premiándolos por ello.
  • Ofrecer a los trabajadores un canal a través del cual expresarse, compartir y sobretodo comunicar y seducir a los clientes para que empleen buenos hábitos y prácticas responsables a lo largo de su estancia.
  • Establecer la estructura interna designando a la persona o equipo responsable de liderar, monitorizar e informar de las estrategias y avances de desarrollo sostenible. Así como de tomar las medidas correctoras frente a aquellas malas praxis que nos alejan de este objetivo.
  • Diseñar un plan de integración que implique a todos los trabajadores a distintos niveles con herramientas que hagan medibles los progresos que estos vayan alcanzando.
  • Contratación de las herramientas de soporte que permitan medir nuestra huella de carbono y otras métricas relacionadas con nuestro impacto en la naturaleza.
  • Informar a los proveedores y/o contratistas de nuestras iniciativas de desarrollo sostenible y alentarlos a adoptar buenas prácticas estudiando e incluso premiando alguna iniciativa conjunta con ellos, algo que sin duda contribuirá a fortalecer los lazos comerciales entre empresas con visiones afines.
  • Diseñar una experiencia de cara al cliente que le sitúe en el centro de esta y que se sienta protagonista participando del mayor número de recursos eco-friedly que podamos poner a su alcance. Desde, por ejemplo, tomar parte activa en el reciclaje de sus residuos hasta la posibilidad de ofrecerle el consumo de productos de Km.0.

 

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DE CARA A LOS CLIENTES:

Según una encuesta realizada por el Gobierno Francés en el año 2011 el 86% de los ciudadanos franceses se mostraban favorables a adoptar un comportamiento eco-responsable a lo largo de sus vacaciones en estancias hoteleras, por lo que parece casi una necesidad ofrecer la posibilidad de comportarse como tal y comunicarles a nuestros clientes que en nuestro establecimiento existen fórmulas y recursos para poder hacerlo.

Desde luego, deberemos asumir la responsabilidad de asegurarnos de la veracidad de la información facilitada a los clientes. Algunas de las medidas que podemos poner a su alcance son:

  • Informar a los clientes de las posibilidades de excursiones y del descubrimiento de los recursos naturales que hay en los alrededores. Especialmente de aquellos con alguna figura de protección como reservas naturales, parques nacionales o espacios protegidos.
  • Proponer un tipo de actividades de animación infantil en el que se conciencie mediante juegos sobre el respeto al entorno y al desarrollo sostenible.
  • Informar y promover medios de transporte alternativos como bicicletas y patinetes eléctricos; o al menos colectivos, que contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Elaborar especialidades locales con productos de proximidad que disminuyan la huella ecológica producida por su transporte e integrarlos en nuestra oferta gastronómica y de atenciones dándole el merecido reconocimiento.
  • Realizar un evento anual para nuestros clientes relacionado con el desarrollo sostenible, para que puedan contribuir al dinamismo local y tomen conciencia de las acciones que pueden llevar a cabo, también durante sus vacaciones.
  • Facilitar el uso a los clientes y a nuestros empleados de papel y celulosas reciclados con algún tipo de etiqueta de calidad ecológica. Sensibilizar a los clientes y facilitarles el reciclaje de residuos a través de contenedores debidamente señalados para ello
  • Instalar contenedores de compost en caso de que nuestros espacios verdes lo permitan.
  • Utilizar vajillas reutilizables y eliminar el plástico por producto biodegradable en caso de ser necesario. (Se calcula que en España se utilizan 126 tazas/vasos de plástico por segundo entre fuentes de agua, máquinas de café, etc… Lo que supone unas 32000 toneladas de residuo no reciclable al año).
  • Buscar una propuesta de reciclaje de los vasos de plástico en caso de ser utilizados, para que el cliente sepa donde depositarlos.
  • En caso de tener supermercado, incentivarle para que ofrezca referencias relacionadas con la agricultura biológica, el comercio equitativo o el comercio local.
  • Facilitar el punto de recarga para vehículos eléctricos e incluso premiar a estos usuarios con descuentos en nuestros servicios.
  • Ofrecer la posibilidad a los clientes de realizar gestos destinados al ahorro energético durante su estancia, bajar la calefacción o apagar el aire acondicionado son más fáciles de adoptar si tenemos información a nuestro alcance, como el hecho de saber que reducir 1 ºC supone hasta un 10% de ahorro energético.
  • Fomentar con descuentos y otras ventajas, a aquellas personas que renuncien a la limpieza regular de sus habitaciones y contribuyan al ahorro energético, de productos químicos y de agua.
  • Informar igualmente de la posibilidad de ahorrar en el consumo del agua mediante el lavado selectivo de las mismas y su eventual reutilización.
  • Poner en valor frente a nuestros clientes las buenas prácticas que realicemos sobre la gestión ecológica. Por ejemplo, conviene notificarles si en nuestros jardines hemos prescindido del uso de pesticidas, de herbicidas o si practicamos una siega tardía para favorecer ecosistemas.


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La sostenibilidad, algo más que el cuidado del medio ambiente. II (La estructura previa).

Sino queremos llegar al extremo de iniciar un proceso de auditoria interna para conseguir una certificación sujeta a la estricta normativa internacional siempre podemos optar por otro tipo de certificación menos regresiva, son los llamados sellos o semi etiquetas de tipo I y lo cierto es que sin llegar a ser una declaración medioambiental al uso, en muchos casos cumple con su función de acreditación de nuestro compromiso y buena praxis.

En este punto se me antoja necesario clarificar un poco el enorme abanico de certificaciones a las que podemos optar. Simplificando las diferencias entre unas y otras podríamos decir que las de tipo I, son otorgadas por una entidad certificadora independiente y abarcan todo el ciclo de vida del producto o del servicio; diseño, fabricación, distribución, uso y disposición final. Un ejemplo de ellas es la Ecolabel Europea otorgado por la UE desde 1992.

Las de tipo II, son autodeclaraciones ambientales proporcionadas por el propio fabricante, sin certificadores independientes y que se centran solo en una o varias etapas del mismo, por ejemplo, su uso y gestión una vez usado. Es la clásica etiqueta que hace referencia de si se trata de un producto reciclable o no.

Y finalmente, las declaraciones ambientales de tipo III, consisten en un inventario de los impactos ambientales causados por un producto en base a un análisis de su ciclo de vida, esta verificado por un certificador independiente pero no requiere de un protocolo de mínimos. Es la clásica etiqueta de gestión de envases que lo único que indica es que los fabricantes pagan y participan en un sistema de gestión de los mismos.

Otro grupo de etiquetas muy común, son las denominados Sellos de Calidad o etiquetas Semi Tipo I. Estas son concedidas por asociaciones, no tienen por qué cubrir todo el ciclo de vida del producto y se refieren a aspectos ambientales que estas asociaciones consideran como prioritarios, la mayoría son fácilmente reconocidas por los consumidores como por ejemplo el sello de agricultura ecológica europea, concedido por los comités de ámbito territorial, que indica que un determinado alimento ha sido producido de acuerdo a técnicas agrarias sostenibles medioambientalmente.

Aclarado esto y teniendo en cuenta que cuanto más laxa sea la norma y los requisitos a cumplir, más nos costará convencer a nuestro entorno de nuestro compromiso, existen programas y medidas muy efectivas en distintos campos de nuestro negocio que constituyen una magnífica oportunidad de mejora y además pueden servirnos de campo de pruebas para testear en que punto estamos antes de afrontar un proceso de certificación.

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Para orientarnos hacia este objetivo, necesitaremos tener una estructura mínimamente desarrollada y conseguir que la misma esté alineada en esa dirección. En mi opinión estos son los básicos para que dicha estructura tenga éxito.

  • La implicación de la dirección en el proceso. De nada servirá alguien que no entienda su responsabilidad ni el interés que puede derivarse de aplicar las medidas correctas en materia de sostenibilidad y que solo las conciba como un nuevo pliego de tareas más, o la nueva moda de la empresa.
  • La designación de un “gestor ambiental” que actuará como gerente del proyecto ocupándose de los aspectos de comunicación y análisis de los objetivos a nivel interno.
  • Definir, establecer y exhibir una política ambiental. Que incluya por lo menos la estructura administrativa, la participación de nuestro staff, la información y comunicación entre nuestros clientes, medidas de gestión del agua, medidas relacionadas con la higiene y la limpieza, el tratamiento de los residuos, el ahorro energético, los proveedores, la alimentación, el diseño de interiores, el mantenimiento de las zonas verdes, y el respeto e integración en nuestro entorno.
  • Elaborar un plan de acción que incluya unos objetivos inspirados en la mejora continua, con metas claras y plazos de ejecución.
  • Generar un archivo específico donde se concentre la información relevante relacionada con el plan medioambiental y mantenerla actualizada. Este archivo deberá recoger los criterios, mediciones y controles de procedimientos por lo menos una vez al año.
  • Aunque parezca una obviedad deberemos cumplir con la legislación vigente, tanto estatal, autonómica como municipal.
  • Mantener la colaboración necesaria con las entidades públicas y/o privadas relacionadas con la gestión medioambiental.
  • Contar con herramientas de medición de nuestra huella ecológica y de emisión de CO2, y retroalimentarla correcta y regularmente para monitorizar nuestro impacto.
  • Establecer una rueda de reuniones periódicas de carácter informativo con el personal para tratar los temas relacionados con las iniciativas ambientales y presentar los compromisos futuros informando de las mejoras y éxitos conseguidos.
  • Participar en cuantos cursos de formación sean necesarios para nuestro correcto desempeño.
  • Estar atentos a las relaciones mantenidas con proveedores y terceros para aportar más valor a la marca generando negocio preferiblemente, con empresas afines a un mayor cuidado del planeta.
  • Diseñar de que manera nuestro cliente podrá participar en las diferentes medidas medioambientales e incluso manifestar su opinión sobre ellas. Ojo con este punto porque será fundamental para conseguir la implicación y reconocimiento entre nuestros clientes.
  • Ver que tipo de medidas podemos tomar en línea con la responsabilidad social corporativa y que proyectos aportan mejoras a nuestro entorno. Mejoras reales, honestas, con  valor real sobre el entorno y con un verdadero espíritu de ayuda.

Una vez desarrollado esto y puestas las bases de nuestra política medioambiental, será el momento de concretar las acciones a tomar para integrarlas en nuestros procedimientos del día a día.

En el próximo post veremos más de cerca cuantas medidas podemos ir tomando desde nuestro establecimiento de manera específica según los distintos departamentos, en relación a nuestro compromiso con el planeta.


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La Sostenibilidad, algo más que el cuidado del medioambiente.I (Planteamiento inicial)

A partir del informe Brundtland elaborado para la ONU en 1987, la sostenibilidad se define como “la capacidad de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades…”

Sin embargo la idea de mantener un modo de vida y unas actividades que sean sostenibles ha superado el campo de la discusión exclusivamente ambiental. Es decir, en el ámbito empresarial, aunque cada día menos, se puede encontrar algún discurso que transgrede el matiz de ser respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo es muy difícil encontrar a alguien defender que su actividad es insostenible, es como encontrar a alguien que se definiese como intelectualmente limitado.

El concepto de sostenibilidad, o sustentabilidad, es retóricamente más potente, engloba más campos y es socialmente más complejo de lo que su propia definición indica.

Este es el campo en el que deberemos movernos y fruto de ello, la complejidad de adaptarlo e integrarlo en la operativa de nuestro establecimiento más allá de las dos consabidas medidas destinadas al ahorro energético  que a menudo se ven más como una medida de ahorro de la propiedad que como una contribución real al futuro del planeta.

La discusión no es sencilla e incluso en muchos grupos de gerencia concienciados con la protección del medio ambiente surgen numerosas discusiones sobre que medidas aplicar, cuales tienen sentido y sobretodo cuales justifican un sacrificio en los costes y en la operativa.

En este sentido existen un gran número de acciones que podemos tomar bajo el paraguas de la sostenibilidad, pero para tener un impacto real sobre el cliente de nuestro establecimiento este debería percibir que se encuentra en el centro de las mismas, o mejor aún tomarlas él de manera consciente. Animarle a consumir productos de Km. 0, colaborar en el tratamiento de sus propios residuos, decidir el número y gasto de limpiezas que contrata, así como facilitarle el acceso a productos con envases reutilizables en lugar de desechables, pueden ser una manera efectiva de divulgar nuestras intenciones y empezar a ganar la credibilidad necesaria entre nuestros clientes.

Existe una manera de hacerlo donde ese compromiso sea firme, creíble y goce de una reputación entendible para la mayoría de nuestros clientes. Eso si, es una fórmula que admite pocos errores y servidor diría que imposible sino se está dispuesto a un serio ejercicio procedimental, de documentación y que desde luego requerirá de cierta inversión por nuestra parte.

La manera más fácil de saber si nos vamos a tomar en serio nuestro impacto en el entorno y si hemos adquirido un verdadero compromiso medioambiental es intentar conseguir un certificado a través de un label externo tipo ISO 14001 o EMAS de la Comisión Europea (Sistema Europeo de Ecogestión y Ecoauditoría). Estas son de carácter voluntario y a pesar de no ser ni fáciles ni rápidas, establecen unos parámetros cuyo cumplimiento por parte de la empresa es cada vez más valorado por consumidores y organizaciones.

pastor y rebaño

 

Entre las ventajas que pueden derivarse de conseguir un certificado de este tipo se encuentran: el aumento de la competitividad del negocio distinguiendo nuestros productos de los del resto de empresas, la mejora de la imagen de la marca, el reconocimiento y diferenciación de nuestro establecimiento frente a la competencia, una eventual disminución de los controles de la Administración, mejores condiciones en la obtención de pólizas de seguros y de préstamos bancarios, acceso a ayudas y subvenciones, disminución de los riesgos laborales fruto de las buenas prácticas aplicadas y ahorro en la factura de consumo energético y del agua… Además. la mejora de la eficiencia de los procesos productivos, pueden llevarnos al descubrimiento y aplicación de tecnología más productiva y menos contaminante.

En muchas comunidades la correcta gestión de determinados residuos es ya una obligación legal sujeta a una normativa acompañada de sus correspondientes herramientas disciplinarias, y muchos ven en ello la antesala del cobro y/o pago según sea la calidad de los residuos generados. Por lo que previsiblemente en el futuro será también una cuestión de la gestión de nuestros propios costes.

El económico es de por sí motivo y motor suficiente para tomar en cuenta medidas y desarrollar protocolos específicos de gestión, sin embargo antes de lanzarnos a implementar una batería de medidas en nuestro hotel, vale la pena tener claro cuales son los objetivos principales de la aplicación de un plan medioambiental con el objetivo de garantizar su éxito en el futuro.

Los principales objetivos a divulgar antes de entrar en los detalles de su gestión deberían ser los siguientes:

  • Crear conciencia, acerca del impacto ambiental de nuestra actividad y de nuestra empresa, solo así seremos capaces de tener en cuenta las consecuencias de nuestras acciones cotidianas y de la necesidad de cambiarlas para contribuir en la mejora de nuestro entorno.
  • Informar a cada miembro de la organización acerca de las acciones medioambientales que se esperan alcanzar.
  • Diagnosticar la posición actual de la empresa mediante la autoevaluación, revisando los aspectos ambientales de nuestras actividades y procesos que pueden generar impactos negativos.
  • Planificar, a partir de una visión realista de nuestras acciones en la actualidad para que podamos definir nuevos objetivos medioambientales y trazar las estrategias oportunas para alcanzarlos.
  • Definir los recursos que se necesitan para poder llevar a cabo las acciones que permitan alcanzar los objetivos planteados.
  • La implantación, se trata de poner en marcha las tareas para lograr nuestros objetivos. Es el momento de asignar los recursos personales, económicos, físicos y sobretodo de dotarnos de nuevos procedimientos, flujos de comunicación, controles y procesos. Conviene realizar auditorias para comprobar si se está implementando correctamente nuestro plan.
  • Verificación, comprobar la efectividad de las medidas tomadas. Esta se puede realizar a través de la monitorización de las actividades o bien comprobando los resultados del impacto que tienen las mismas en su entorno.
  • Ajustes y planes de actuación. En esta fase se adoptan las recomendaciones generadas tras la recopilación de datos y los resultados de las auditorias. Se trata de hacer mejoras para que las medidas tomadas se conviertan en permanentes y consoliden nuestra operativa con el menor impacto ambiental y de la manera más sostenible posible.

Solo después de entender esto podemos plantearnos involucrar a toda la organización en hacer un cambio de esta dimensión y aspirar a tener un éxito efectivo y continuado en el tiempo. En el próximo post veremos un ejemplo de las diferentes medidas que están a nuestro alcance