El birding o birdwatching toma del inglés las palabras bird, que significa pájaro, y watch, observar, y no es ni más ni menos que la actividad, de origen principalmente anglosajona, de contemplar aves en sus hábitats originales, generalmente ecosistemas protegidos, donde la naturaleza despliega toda su grandeza.
A nivel mundial la principal organización es la Royal Society for the Protection of Birds cuya fundación en 1889 marca los orígenes históricos a nivel mundial de esta actividad. La homóloga inglesa de nuestra Sociedad Española de Ornitología, cuenta con casi 1.100.000 socios, frente a los apenas 8.000 miembros de la organización hispana. La entidad británica gestiona directamente 152 reservas para aves, que ocupan una superficie de 102.000 hectáreas y por las que pasan, cada año, más de un millón de visitantes, de los cuales el 63% son socios.
No es de extrañar pues, que sean anglicismos los que dan nombre a esta actividad, que en nuestro país ya se vislumbra como una modalidad turística con un enorme potencial muy ligada a la dinamización del medio rural.
En lugares como Extremadura se han documentado visitas de carácter científico llevadas a cabo por naturalistas y biólogos ingleses desde principios del siglo pasado Y es que esta es una actividad con un marcado origen científico y a la vez, lúdico Para adquirir la titulación universitaria en ornitología deberás haber superado el grado universitario de biología y, posteriormente, haberte especializado en el estudio de aves, lo que conforman un total de seis años de formación reglada. Sin embargo, históricamente la ornitología se ha valido de la colaboración de todo tipo de amantes de la naturaleza para conseguir información y datos científicos sobre el movimiento de las aves a nivel mundial.
Esto hace que se haya convertido en una afición con múltiples valores que puede consistir en una simple contemplación de la naturaleza accesible a todos los públicos independientemente de su nivel de conocimiento. O bien, disfrutar de la observación y reconocimiento de especies en su entorno natural, así como disfrutar de la audición de los cantos de las mismas para un público más formado en conocimientos. Sea cual sea nuestro nivel como “birdwatcher”, el avistamiento de aves es una de las mejores maneras de acercarse a la naturaleza, ideal para involucrar a los más pequeños y convirtiéndose en una actividad de ocio en familia donde poder disfrutar y aprender a través del contacto con el medio natural, así como despertar su sensibilidad hacia carreras relacionadas con la biología, la naturaleza o las disciplinas medioambientales.
Puesto que el turismo ornitológico seduce a más aficionados cada año, es imprescindible tomar en consideración algunos consejos para hacerlo de una manera correcta. El observador de aves debe tener en cuenta una serie de consideraciones previas a la hora de realizar cualquier avistamiento. El requisito imprescindible es no molestar a las aves intentando acercarse para conseguir una buena observación o una buena fotografía. Es muy importante caminar y permanecer en silencio. En cuanto al horario recordar que el amanecer y atardecer son los momentos más propicios para la observación. Habrá que tener en cuenta también que la época de cría es muy sensible puesto que si sufren molestias podrían abandonar el nido y perderse la puesta.
La provincia de Lérida se ha posicionado como uno de los lugares de España con mayor potencial para esta práctica turístico-científica y es uno de los pocos lugares en Europa donde es posible ver de manera simultánea a los 4 grandes necrófagos del continente. El buitre leonado, el buitre negro, el quebrantahuesos y el alimoche. Además desde su Patronato se ha creado una oferta turística y de experiencias pensada para dar servicio a este tipo de turismo a lo largo del Pirineo y las Tierras de Lleida, destacando las cincuenta especies de pájaros más remarcables y los principales espacios naturales donde se pueden divisar.
Para facilitar nuestra labor, en la página Ara Lleida encontrareis una ficha que contiene de una manera sencilla y visual la información básica para saber más y poder localizar cada especie. Además de la fotografía y el canto, se añaden unos códigos que indican el hábitat donde más comúnmente se hallan y el grado aproximado de dificultad para encontrarlas (baja, media o alta). Se hace también una breve descripción de su status y, si se tercia, consejos para buscarlas. Finalmente se añade un mapa que hace una selección de las mejores comarcas donde ir a observarlas, y su época de cría para intentar no molestarlas en el periodo de nidificación.
El Pirineo y las Tierras de Lleida cuentan con 48 espacios naturales reconocidos con distintos grados de protección legal, tales como reservas naturales, parques naturales, ZEPA (zonas de especial protección para las aves), el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici u otros lugares incluidos en el Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN) de la Generalitat de Catalunya. Incluso se añaden otros lugares no protegidos pero de gran interés para la observación de pájaros.Gran parte de estos espaci os son pirenaicos y de alta montaña y el resto se distribuyen entre el Prepirineo y la llanura de Lleida con sus espacios palustres, como lagos y cursos fluviales.
La información se completa con una lista de establecimientos de alojamiento y servicios, como son hoteles, campings y casas rurales, preparados para los que queráis disfrutar de la observación de los pájaros y desde donde os recomendarán las propias experiencias, equipamientos y senderos. Estos saben que a quienes os gusta observar pájaros sois madrugadores, y que vuestra prioridad, por encima de todo, es la observación o fotografía de aves. Por lo que han adaptado parte de sus servicios para dar servicio a vuestras demandas.

