Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


Deja un comentario

Viaje por las Montañas Rocosas de Canadá: Un Encuentro Íntimo con la Naturaleza

Ya sabéis de la debilidad de un servidor por visitar zonas especialmente emblemáticas relacionadas con los recursos naturales y paisajísticos del planeta. Pero de vez en cuando confieso que hay algunos que son capaces de despertarte unas sensaciones que creías olvidadas, en mi caso estoy hablando de las Rocky Mountais Canadienses. 

Cada paso que das en las Montañas Rocosas de Canadá parece acompañado de las más antiguas  historias de la Tierra, esas que durante siglos encarnaron los pueblos indígenas de toda norte américa y que en todo Canadá se conocen como Las Primeras Naciones. Una melodía ancestral que te conecta con algo más grande y más puro que cualquier cosa que hayas conocido antes. Este viaje no es solo un recorrido por un paisaje impresionante; es una conversación con la naturaleza en su estado más puro, un diálogo silencioso entre la majestuosidad de las montañas, la fuerza del agua y el susurro del viento entre los árboles. Nuestro viaje comenzó en Banff, el parque más antiguo de Canadá, donde la naturaleza se despliega con una generosidad abrumadora. Los picos nevados cubiertos de espesos glaciares se alzan como guardianes silenciosos, vigilando el ir y venir de los turistas, Algunos, como en nuestro caso, buscamos una conexión más profunda con este entorno salvaje. Por eso, desde el momento en que pusimos un pie en el parque, supimos que teníamos la oportunidad de vivir una experiencia transformadora.

Banff: El Corazón de las Rocosas

Banff es un lugar que deslumbra con su belleza, pero lo que realmente cautiva es su capacidad para hacerte sentir parte de algo más grande. Las caminatas por sus senderos nos llevaron a descubrir paisajes que parecían sacados de un sueño. Cada curva del camino revelaba un nuevo espectáculo. Como cuando nos encontramos con el azul turquesa de las aguas cristalinas del lago Louise y el reflejo de sus picos circundantes. Una de las excursiones más memorables fue la subida al lago Agnes, una travesía que ofrecía vistas panorámicas de todo el valle. A medida que ascendíamos, con la promesa de la típica taza de té en la Tea house que se encuentra a los pies del lago, el aroma de los pinos y el aire fresco de la montaña, consiguieron crear  una de esas atmósferas que revitalizan el alma. Nuestra visita a Jhonston Canyon nos enseñó que Banff es también un santuario para la fauna. Durante nuestras excursiones, tuvimos la suerte de cruzarnos con algunos de los habitantes más icónicos del parque: ciervos, ardillas y hasta una familia de osos pardos que, afortunadamente, mantuvieron una distancia respetuosa. Cada encuentro fue un recordatorio de que estas montañas no solo son hermosas, sino también un hogar vital para innumerables especies.

Jasper: La Esencia Salvaje

Desde Banff, nuestro viaje continuó hacia el norte, hacia Jasper, un parque nacional que se siente más remoto y salvaje. Aquí, la naturaleza se manifiesta en su forma más pura y a menudo indómita. Jasper es conocido por su vastedad y la sensación de aislamiento que ofrece, un lugar donde puedes perderte en la inmensidad de la naturaleza y sentirte, por un momento, como el único ser humano en la Tierra. El primer día en Jasper lo dedicamos a explorar Maligne Valley, famoso por sus impresionantes paisajes y la posibilidad de avistar vida salvaje. La caminata alrededor del lago Maligne fue un ejercicio de meditación en movimiento, con el agua serena reflejando las montañas que la rodean, creando un espejo perfecto de la realidad. En Jasper, la fauna parece ser más audaz. Aquí, nos fue posible incluso avistar a un alce atravesar el inmenso lago con una tranquilidad que solo puede provenir de la excelente adaptación de estos animales a su acuático entorno natural. Una de las experiencias más memorables fue la visita a los Columbia Icefields, el mayor campo de hielo de las Montañas Rocosas. El paisaje, dominado por glaciares que se extienden hasta donde alcanza la vista, te hace sentir pequeño e insignificante ante la grandiosidad de la naturaleza. Es un recordatorio poderoso de las fuerzas que han dado forma a nuestro planeta durante milenios.

Kootenay: Un Refugio de Tranquilidad

Después de la intensidad de Jasper, Kootenay nos recibió con una calma que era exactamente lo que necesitábamos. Este parque nacional, menos conocido que sus vecinos, es un refugio para aquellos que buscan una experiencia más íntima con la naturaleza. Aquí, los paisajes son igualmente espectaculares, pero la sensación de serenidad es más palpable. Una de las caminatas más impresionantes en Kootenay fue la subida a Stanley Glacier. El sendero serpentea a través de bosques de coníferas antes de abrirse a un anfiteatro natural, donde las cascadas alimentadas por glaciares caen por las paredes rocosas sin llegar, en algunos casos, a tocar el suelo. A medida que asciendes, puedes a ver las huellas del pasado glacial en las rocas y los valles, un testimonio del poder moldeador del hielo. En Kootenay, la vida salvaje se manifiesta en formas inesperadas. En el camino de regreso, nos encontramos con osos negros alimentándose de bayas, una escena que, aunque emocionante, nos recordó la importancia de respetar estos espacios naturales y sus habitantes. Los elks, ciervos de grandes dimensiones, perrillos de las praderas, pájaros carpinteros, diferentes tipos de ardillas y demás fauna autóctona no parecen tener miedo a los visitantes en esta zona de las rocosas y te proporcionan momentos de observación en una perfecta armonía con el entorno.

Yoho: Donde la Naturaleza Habla

El último capítulo de nuestro viaje nos llevó a Yoho, un parque que, aunque pequeño en comparación con los anteriores, es grande en experiencias. Aquí, la naturaleza parece hablarte directamente a través de sus paisajes dramáticos. El lago Esmeralda, fue una de las experiencias imperdibles de este viaje. Con sus aguas de un verde profundo, es una joya escondida en Yoho y me atrevería a decir que de las rocosas. Pasamos una mañana entera recorriendo su perímetro, deteniéndonos cada pocos pasos para admirar la claridad del agua y la forma en que el paisaje se refleja en ellas. Aquí una de las experiencias más recomendables es la de navegar en canoa por el lago, si en ese momento no te conectas inmediatamente con la naturaleza, puede que nada lo consiga en la tierra. Yoho es también un paraíso para los amantes de la paleontología. Una de las excursiones más fascinantes es la visita a los fósiles de Burgess Shale, un sitio que ofrece una ventana única al pasado distante de la Tierra. En este lugar descubierto en 1909 se han venido realizando hallazgos de manera regular hasta 1982 y hoy forma parte de la lista de patrimonios mundiales de la humanidad.

Las Montañas Rocosas de Canadá no son solo un destino turístico mundial, son además una experiencia que transforma. Cada parque, cada sendero y cada encuentro con la fauna son capaces de dejar una marca inconfundible para que solo pienses en volver. Si además quieres poner el colofón a un viaje así os recomendamos que lo hagáis coincidir con el Stampede de Calgary, el mayor espectáculo relacionado con el mundo del rodeo que se celebra en todo Canadá.