Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Costa Rica… ¡¡¡ Pura Vida !!!

Recién aterrizado en San José, el principal aeropuerto del país, recibía de un asistente de vuelo el que sería el mantra más repetido durante toda mi estancia en Costa Rica:

– ¿Las Maletas…?

– Al fondo.

– Gracias.

– Pura Vida…

Reconozco que no caí en la coletilla hasta pasadas un par de horas y la escuché por tercera o cuarta vez, en esta ocasión, ya entrando en el hotel. En aquel momento me pareció que toda aquella amable gente se había aprendido muy bien el eslogan de un país que aspira, sino lidera ya, uno de los modelos de turismo responsable y conservacionista más importantes del planeta. Hoy, doce días más tarde, me parece una declaración de intenciones llena de energía, positivismo y confianza en la humanidad, cuya comparación probablemente, tan solo es capaz de sostener el popular y espiritual “Namasté”.

Con “Pura Vida…”, lo mismo te saludan, te despiden, te agradecen o te muestran admiración. Pero sobretodo lo que logran con este famoso lema es tu conversión a una filosofía y forma de ver el mundo basadas en la paz y el respeto. Si desde el Himalaya reconocen lo mejor que hay en tu interior, los Ticos, te lo comparten y empapan sin mesura, como si de uno de sus aguaceros tropicales se tratasen.

Costa Rica es un país con un 26% de su territorio protegido y una clara apuesta por la conservación ambiental y por la biodiversidad como principal reclamo turístico. Pero además es uno de los pocos países del mundo sin ejército, la prohibición del mismo como institución permanente está recogida en su propia Carta Magna, el presupuesto que destinaría a mantenerlo se destina a necesidades de carácter social entre las que destaca la educación. Actualmente Costa Rica está realizando una clara apuesta por colocar al talento humano como base de su industrialización y los resultados parecen darles la razón, ya que en apenas 30 años han pasado de tener como principal producto de exportación, a los dispositivos médicos en lugar del café.

Este pequeño país con una superficie de 51.100 km2., algo menos que la suma de las comunidades de Cataluña y Valencia juntas, reúne en su territorio hasta un 6% de la biodiversidad de todo el planeta y con más de 500.000 ejemplares distintos no se descarta que sus selvas escondan aún nuevas especies. Uno de los secretos de esta fiesta de la naturaleza, se explica por su espectacular geografía y su ubicación intertropical. Costa Rica está bañada por dos mares, el Caribe al Este y el Océano Pacífico al Oeste, y sus montañas van desde el nivel del mar hasta los 3821 m de su techo, el Cerro Chirripó, en el Parque Nacional que le da nombre. Esta exuberancia no deja indiferente a nadie, ni siquiera a sus habitantes, que desde 1963 crearon la primera reserva natural y una red de observatorios biológicos. Actualmente su Organización para Estudios Tropicales agrupa más de 63 instituciones científicas y universitarias de América Latina, Estados Unidos y Australia. El ejemplo de la importancia que se le da al tesoro más preciado de Costa Rica llega hasta su propia organización administrativa y ministerial, el órgano encargado de gestionar su red de parques nacionales, el SINAC que fué creado en 1994; es un departamento del Ministerio del Ambiente y Energía encargado del mantenimiento, organización y planificación estratégica de todas las áreas protegidas del territorio. Poner los recursos energéticos en la misma cartera que el medioambiente ha hecho, por ejemplo, que a pesar de la riqueza de su subsuelo, Costa Rica no haya explotado nunca la extracción de mineral como una de sus fuentes de riqueza. Una bocanada de esperanza frente a los constantes ataques en favor de los beneficios, y un claro ejemplo de que se puede conseguir la tan ansiada prosperidad sin renunciar al bienestar de nuestro entorno.

Con un entorno natural semejante, son muchos los atractivos turísticos que ofrece un país como Costa Rica. En mi opinión los principales se concentran en la visita a espacios naturales, las actividades de aventura y sus playas, frontera natural entre el mar y la selva. Además, la calidez de sus gentes y su carácter hospitalario hacen que sea un destino bastante seguro si se toman unas mínimas precauciones. Aunque escoger siempre es difícil y dependerá de los días que tengas, ahí va lo que creo que no te deberías perder en el país Tico.

1.- Parque nacional de Tortuguero.

Esta es una de las áreas silvestres de mayor diversidad biológica de Costa Rica y ofrece uno de los paisajes más exuberantes del país. Posee un bosque tropical muy húmedo. Estas condiciones climáticas favorecen la existencia de poco más de 400 especies de árboles y alrededor de 2200 especies de otras plantas, así como más de 400 especies de aves, 60 especies de anfibios, 30 especies de peces de agua dulce y diferentes mamíferos en peligro de extinción: dantas, monos, manigordos, jaguares, manatíes, perezosos y otros. En Tortuguero son característicos los canales, lagunas y ríos de gran belleza escénica y que pueden ser recorridos por botes, canoas y kayaks para disfrutar de su maravilloso paisaje. Además de la tortuga verde otras tres especies de quelonios desovan en las playas del parque.

2.- Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja.

Se encuentra ubicado en la provincia de Guanacaste, considerada la cuna del folklore de Costa Rica. Este parque nacional comprende al macizo donde se ubica el Volcán Rincón de la Vieja. Tiene una extensión de 14.083 ha. y presenta dos sectores: Las Pailas y Santa María. Cuenta con nueve conos, una laguna, diversos cráteres y cataratas. Pero sin duda lo más característico es la visita a sus fumarolas y volcancitos de barro. Además el Rincón de la Vieja tiene su propia leyenda y es uno de los mejores lugares para disfrutar de las aguas termales del país.

3.- Parque Nacional del Volcán Arenal.

El Parque Nacional Volcán Arenal se localiza en la región noroeste de Costa Rica a 15 km de Fortuna. Es uno de los destinos más visitados de la Zona Norte, cuenta con varios senderos los cuales permiten la observación de gran parte de la flora y fauna del parque así como de restos de las coladas de lava. En la entrada del camino principal a Cerro Chato está la Catarata La Fortuna, una de las joyas del lugar con 70 metros de altura y pozas para refrescarse.

4.- Golfo de Papagayo

Costa Rica ocupa un lugar privilegiado por la riqueza de sus playas, comprende 1.228 km de litoral, de los cuales 1.016 km son de la costa del Pacífico y 212 km en el mar Caribe, ambas separadas por apenas tres horas en vehículo. Esta riqueza permite el disfrute de la playa como medio de esparcimiento, deporte y descanso. Se trata de playas arboladas, con espacios naturales y de relativa poca afluencia de turistas, las ubicadas en la zona de Guanacaste ofrecen aventura y una amplia variedad de actividades. acuáticas.

5.- Canopy, tirolinas y puentes colgantes.

Una de las actividades que ha impulsado y dado a conocer el turismo de aventura en Costa Rica, es la tirolesa o canopy como comúnmente se le llama. Esta actividad consiste en el desplazamiento a diferentes velocidades, sujetándose a cables de acero suspendidos entre plataformas que están localizadas en las copas de los árboles. Vale la pena aventurarse a un encuentro con las impresionantes estructuras de los puentes colgantes, donde apreciar más de cerca los paisajes de ríos, el dosel del bosque, la sensación de las profundidades y aprender cómo funciona la vida en las copas de los árboles. Una actividad que no deja indiferente a nadie.


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Radiografía de la temporada de esquí 2021-22 en Baqueira Beret.

El pasado 18 de abril se cerró en Baqueira Beret la temporada de esquí 2021-2022 con unas cifras récord y en palabras de la propia estación, como la mejor de la historia. Los 143 días de apertura que empezaron el pasado 27 de noviembre conseguían superar la barrera psicológica del millón de días de esquí y quedarse concretamente en los 1.033.453 vendidos.

Esta exitosa temporada se ha caracterizado por un flujo continuo de visitantes sin que el sector haya sufrido apenas ninguno de los temidos periodos valle que habitualmente deparan las semanas más flojas en la Cordillera Pirenaica. El buen tiempo del que hemos disfrutado este invierno, unido a una excelente calidad de la nieve han hecho que pareciera fácil lo que en realidad no lo era. Las nevadas en torno al 27 de noviembre, unidas al frío y a la producción de nieve dejaron una estación impecable de cara al Puente de la Purísima y las «ganas de nieve» de los amantes del esquí después de casi dos años sin practicar su deporte favorito, hicieron el resto.

Y es que a pesar de este éxito, no podemos olvidar que la temporada se inició en pleno año Covid, con muchas incógnitas frente al comportamiento y alcance de la 6ª ola y llena de miedos frente a las medidas que podrían tomar las administraciones para poder controlarla. Los meses posteriores no fueron mucho más esperanzadores. Mientras la mayoría de sectores revisaban sus planes de negocio a la baja para el primer trimestre, fruto de las nuevas restricciones que obligaba a implantar la variante Omicron en media Europa , la prensa económica se llenaba de noticias que amenazaban la ansiada recuperación y se hacían eco del aumento de precios de materias primas, combustibles, de la falta de microchips, de las tensiones geopolíticas, y hasta nos obligaba a estudiar una nueva palabra tan extraña como amenazante, la ya popular estanflación.

No obstante, la conjura generalizada del sector fué clara desde el principio… – Abrimos!!!-. Y ya os digo que lo que ahora parece fácil y evidente, el 20 de noviembre no lo era tanto.

La incertidumbre era absoluta frente al comportamiento de los ingresos, amenazados por las cancelaciones fruto de restricciones, contagios o simplemente del miedo a viajar. Y la única certeza absoluta era la de tener que asumir la subida de los inputs de producción en el margen bruto de las empresas, ya que en muchos sectores como el turístico o el del alojamiento, los precios se habían hecho públicos desde mayo del 2021. Por otro lado, las restricciones y limitaciones de aforo a la restauración en Cataluña obligaban a redistribuir espacios, limitar comensales y en consecuencia, a reajustar los posibles ingresos derivados. Afortunadamente el clima se mostró de lo más colaborador y los 16 días de nevadas de esta temporada fueron suficientes para mantener los espesores con una media de 146 cm y una suma de precipitaciones acumulada en cotas altas de hasta 9 metros.

Un clima estable en cuanto a borrascas pero lo suficientemente frío como para mantener la buena calidad de las pistas, sin duda son una de las recetas de éxito de cualquier estación. Pero sería injusto pensar que eso fué lo único que contribuyó al éxito de la pasada temporada. El mix de actividades deportivas y culturales programadas por la estación, a pesar de las amenazas que acabamos de comentar, ha tenido , sin duda, mucho que ver.

En el plano deportivo Baqueira ha consolidado sus competiciones deportivas más populares. La 42ª edición de la Marxa Beret, juntó a más de 900 participantes amantes del esquí nórdico, la sexta edición de la BBB ski race aproximó a los esquiadores a todos los rincones de la estación y una original iniciativa de Audi nos trajo la e-tron Night, donde se iluminó toda la Cara Norte con esquiadores con luces led, y concluyó con un espectáculo de saltos freestylers y la posterior fiesta en el Moët Winter Lounge. El trofeo Fundación Jesús Serra llegó a su XIV edición y continuó con su faceta más altruista otorgando becas de estudios a los mejores esquiadores. En el Stadium de Beret se han celebrado innumerables competiciones como el segundo Trofeo FIS Blanca Fernández Ochoa, el Memorial Montse Corominas, el Trofeo Amics de Montgarri, el Top CAEI FIS, o la Copa España U14/16 donde se pudieron ver en acción a las futuras promesas del esquí alpino.

Pero sin duda el evento con mayor relevancia de la pasada temporada ha sido el Freeride World Tour. El pasado 22 de enero se disputó en Baqueira Beret la primera parada de este espectacular campeonato internacional. Una competición que se celebra en 5 puntos emblemáticos del mundo y donde se reúnen los mejores freeriders. En Baqueira se encontraban entre ellos los locales Aymar Navarro y Abel Moga que hicieron vibrar a las más de 4.500 personas que vivieron en directo el gran espectáculo que ofrecieron los riders en las montañas de Baqueira Beret. Unas condiciones espectaculares de nieve y de tiempo permitieron que la carrera brillara en todo su esplendor en esta primera parada en territorio español. Por lo que la organización del Freeride World Tour y Baqueira Beret han confirmado que la próxima temporada 2022-2023 la Estación estará presente de nuevo en el circuito más extremo del esquí internacional.

A las acostumbradas actividades deportivas se han sumado este año una nutrida agenda cultural con actuaciones musicales, principalmente en el mes de marzo, cuando se celebró la segunda edición del festival de música Polar Sound, cada año más consolidado, y el homenaje al artista Pau Donés. Un emotivo homenaje al la figura del cantante con el título “El Valle Grita”, que llenó de música la Estación de la Val d’Aran i Valls d’Àneu, en la que más de 1.000 personas acudieron a la cita para apoyar a este proyecto y formar parte in situ de él.

Como he dicho antes, parecía fácil, pero no lo era. Lo que me lleva a pensar que el actual equipo directivo de la estación se ha ganado por derecho propio declarar aquello de que: – ningún tiempo pasado, fué mejor-.


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La diferencia entre viajero y turista.

Mi amiga Merche no sabe diferenciar a un turista de un viajero. Y eso que regenta un precioso hotelito en uno de las ciudades turísticas más populares del Pirineo. Su amiga Carmen, que hace lo propio con otro alojamiento familiar en uno de esos pueblecitos galardonados con distintivo y todo, tampoco lo sabe.

Pero antes de descubrir porque ninguna de ellas recuerda haber visto nunca a ningún turista entre su fidelizada clientela, vamos a intentar descubrir que son exactamente uno y otro.

Atendiendo a la descripción exacta que ofrece el Diccionario de la Lengua Española publicado por la RAE, turista es la «persona que hace turismo», es decir, aquella persona que viaja por placer . Mientras que viajero es aquella persona que simplemente viaja, es decir que se traslada de un lugar a otro, generalmente distante , por cualquier modo de locomoción.

La definición de uno y otro que realizamos desde un prisma turístico es sensiblemente diferente y aunque personalmente no me acabe de convencer, lo cierto es que otorga una etiqueta un tanto despectiva al turista, al que identifica como algo corriente, casi vulgar y con una actitud marcadamente hedonista que incluso podríamos definir como egoísta. En cambio, el concepto de viajero parece venir acompañado de una mayor empatía e incluso de cierto estatus y hasta le presuponemos un mayor nivel cultural. En mi opinión esto es una trampa provocada principalmente por el uso de ambos términos en el lenguaje. En la prensa, por ejemplo, acostumbramos a leer términos como «turismofobia» o «masificación turística», y en cambio no encontramos palabras como «visitantesfobia» o «masificación de viajeros».

La realidad es que hay también buenos turistas y pésimos viajeros, es más, en la práctica la mayoría de nosotros somos un poco turistas cuando visitamos nuevos destinos y nos convertimos en algo más viajeros a medida que acumulamos experiencias o conocimiento y empatizamos un poquito más con los mismos.

Pero volviendo a las diferencias de unos y otros. Hay quien se atreve a enumerar listas enteras de buenas praxis para catalogar a un tipo u otro de visitante y que van, desde que llevan unos y otros en sus maletas, hasta el uso que hacen de su tiempo. He llegado a leer que un turista viaja en familia, mientras que un viajero prefiere hacerlo solo o con una compañía muy reducida, siempre que comparta con ellos su filosofía viajera. Lo cual me ha dejado muy preocupado porque supongo que ningún padre podrá inculcar otra manera de ver el mundo a sus hijos que la estrictamente turística. En fin, ocurrencias al margen. Para mi, la mayor diferencia está en la actitud basada en el respeto con el que afrontan sus viajes, las diferentes interacciones que se presentan y por supuesto como afrontan los imprevistos y las novedades.

Aunque ambos van a disfrutar y verse sorprendidos por igual por las experiencias del viaje, el primero va a tender a tomar nota de ellas para después contarlas manteniendo una actitud casi de espectador, lo que no le va a permitir empatizar mucho más de lo que lo haría viendo un documental desde el sofá de su casa. Mientras que el segundo va a tender a formar parte de la experiencia. Para, a ser posible, integrarla en su propia historia. Y eso probablemente le permita una mayor flexibilidad y le mantenga más despierto y receptivo de cara a nuevos planteamientos e interacciones con el entorno y sus gentes.

En el caso de mis amigas Merche y Carmen, ambas comparten un terrible «modus operandi» que hace que no hayan conocido un solo turista, y que si se han cruzado con él, no hayan conseguido identificarlo. El caso es que ellas van a empezar a saber de ti, antes de que salgas de casa. Si viajas con niños estos serán los primeros que se den cuenta de que esta vez algo va a ser distinto. Encontrar agua en una recepción es casi habitual, que te reciban con bizcocho, chocolate y vino caliente, no tanto. Si preguntas por este último te encontrarás viajando a la Francia Medieval cuya influencia ha perdurado hasta ahora gracias a su proximidad fronteriza, ya que una de las singularidades de este territorio son las estrechas relaciones que mantienen con sus vecinos. Junto a semejante bodegón, un tarro con unos dulces en forma de cruz y un divertido nombre, – ¿mochets…?- . Acabas de abrir la puerta a que te cuenten las particularidades culturales y diferenciales del territorio, el idioma y los símbolos que les identifican.

Por cierto llevas escasamente 10 minutos y no sabes porque, pero te encuentras como en casa y no ha hecho falta que digas ni tu nombre, seguramente ya te habrán preguntado a que has venido y te habrán preparado el itinerario con las mejores excursiones según tu nivel e intereses…

– ¿Os quedareis a cenar, no…? – Dudas, – Acabo de sacar los patés que hice la semana pasada…!!!- Como para negarse… Estas a una comida de conocer todo el potencial de la cocina local y probar alguna de sus exquisiteces. Si eres vegano, lo sentimos. Vas a salir rodando igualmente…

Para cuando subes a tu habitación, ya te invade una extraña sensación de familiaridad con un destino al que llegaste gracias a tu navegador y con unas gentes de las que hace menos de 20 minutos desconocías hasta su existencia.

Teniendo en cuenta lo que acabamos de explicar, es normal que mi amiga Merche no conozca ni un turista. Ni ella, ni su amiga Carmen. Tampoco.


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El invierno de la tormenta perfecta.

Y no…, no me refiero a una de nieve que haya abonado nuestras montañas. Sino a la tremenda crisis provocada por los problemas en la falta de mano de obra, ya no me atrevo a pedir cualificada, con la que nos hemos encontrado este invierno en la mayoría de los destinos de montaña del Pirineo.

Decía Sófocles que «…acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho…» y a mi me da que antes de que se nos vaya definitivamente este invierno y se nos olviden las «peripecias» de los últimos meses. Es un buen momento para reflexionar sobre los distintos factores que nos han llevado hasta la actual situación, confiando en que el alma encuentre la manera de revertirla antes de que vuelva a repetirse el próximo mes de noviembre.

Conste que todos veníamos avisados de la creciente «crisis de talento» que sobrevolaba al sector turístico en general, y a la hostelería en particular. Especialmente tras el parón provocado por la Pandemia y las esperanzadoras declaraciones que han venido realizando algunos políticos que afirmaban que este es un sector que aporta poco valor añadido, estacional y precario. Un chollo, vamos…

El resultado, entre otros, ha sido una constante fuga de mano de obra hacia otros sectores percibidos como más seguros. Aunque en honor a la verdad no podemos decir que este haya sido el único motivo de la situación vivida este pasado invierno. Muchos de los problemas ya eran endémicos y característicos del sector. Otros en cambio, han venido a sumar en contra de las ya escasas posibilidades de reclutamiento a las que las empresas, incluidas las de trabajo temporal, han tenido que hacer frente para encontrar un candidato.

Vayamos viendo algunos de los elementos que han contribuido a desencadenar esta tormenta perfecta, vivida esta pasada temporada.

1.- Las diversas prórrogas de los ERTES hasta marzo. Lo que durante el mes de septiembre tenia ilusionado a muchos empresarios frente a la posibilidad de volver a su actividad profesional se desvaneció a partir del día 28 con el anuncio de la prórroga de los ERTE. Muchas de las personas que se veían de nuevo incorporándose a la actividad optaron por acogerse a unos subsidios que han acabado prorrogándose hasta el 31 de marzo del 2022 y que en la práctica han dejado a parte del sector sin la mano de obra necesaria.

2.- Los bajos salarios de algunos de los convenios colectivos. Desengañémonos. Nuestro sector no recoge precisamente lo que podríamos llamar unas condiciones laborales seductoras. La escasa diferencia entre el salario a percibir y el subsidio reconocido por el Gobierno, ha sido uno de los motivos por los que algunas personas han preferido quedarse en casa en modo «ahorro».

3.- La falta de vivienda. Los desorbitados precios del alquiler y la falta de oferta de alojamiento de media estancia en favor del vacacional que se registra en los destinos turísticos, han acabado por arruinar las posibilidades de desplazamiento de muchos trabajadores. Aunque muchos de los establecimientos han optado por facilitarles el alojamiento a sus empleados, la imposibilidad de tener un mínimo de posibilidades de conciliación y de privacidad, han hecho que muchas personas hayan optado por no hacer temporada de invierno, y un buen número de los que lo han hecho, han traspasado el riesgo de hacer frente al alquiler al empleador, ante la incertidumbre de continuidad laboral que despertaba la nueva ola de contagios.

4.- Aumento en las aspiraciones profesionales del trabajador. Y no solo la salarial, difícil de afrontar por cierto, para un empresariado en muchos casos sin liquidez, tras dos años sin ingresos. Es que además en la actualidad el trabajador aspira a trabajar mejor, estar más cómodo en su puesto y tener más tiempo libre. Algo difícil de armonizar con la frenética e intensa dinámica de la temporada de invierno.

5.- El techo de ingresos. La prohibición de poder trabajar más de 80 horas extras por contrato hacen que la imposibilidad de conseguir más ingresos ya no compensen ni el aumento de la jornada, ni la ausencia de descansos. En los casos en los que es el empresario el que le limita las horas al trabajador, además aparecen la frustración y el replanteamiento de si realmente vale la pena dedicarse a esto o no…

6.- Cambio de Valores. Muchos trabajadores ya no se plantean trabajos que no permitan una simultaneidad entre las obligaciones y tiempo libre. Algo muy difícil de conciliar en trabajos que exigen de la presencialidad como es el caso de la hostelería. Pero además aspiran a un entorno en el que puedan compartir sus principios y valores, especialmente aquellos relacionados con la sostenibilidad, el medioambiente o la responsabilidad social. Y esto es aún difícil de aplicar dentro de algunas de las tipologías de empresas, especialmente las más pequeñas.

7.- La gestión de la sexta ola. Ya sea por la poca gravedad de los contagios de esta última ola, por la saturación burocrática del sistema sanitario, por el hartazgo de la población o por todas ellas juntas. Lo cierto es que facilitar las bajas médicas tomando como prueba el autodiagnóstico de un test de antígenos ha hecho que el absentismo se elevase hasta el 12-15% de las plantillas en plena campaña de Navidades, en algún caso, coincidiendo con los días de mayor carga de trabajo.

El problema aunque explicado en clave local, tiene una dimensión absolutamente global y afecta a varios países a escala internacional según reconoce un informe de WTTC. Uno de los más afectados es otra potencia turística como son los Estados Unidos, donde se calcula que actualmente existen cerca de 6.6 millones de vacantes. Pero es que en países con menor tradición turística y de acogida como Dinamarca o Inglaterra, ya se están planteando cambiar por completo el profesiograma y la remuneración de un puesto de trabajo como el de camarero.

A pesar de que estoy convencido de que este es un sector con una gran capacidad de construir experiencias y carreras profesionales increíbles, no es menos cierto que está obligado a cambiar después de que la Pandemia haya destapado sus debilidades y precipitado cambios que antes ni se planteaban. La hostelería ha pasado de ser un sector refugio de empleo a uno de máximo riesgo y volatilidad. Y eso puede acarrear serias consecuencias en la calidad y la viabilidad de los proyectos. La mejora salarial, un mayor reconocimiento social y la necesaria conciliación social son actualmente el auténtico nudo gordiano que va a tener que desenredar el sector para recuperar su atractivo y hacer frente a las renovadas ganas de viajar de la población.


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El turismo frente al conflicto armado de Ucrania.

Justo cuando el sector turístico de media Europa veía esperanzado la posibilidad de dejar atrás la crisis generada por la Pandemia del Covid-19, encarando una primavera con un claro síntoma de recuperación. El pasado 23 de Febrero la administración rusa que comanda Vladimir Putin, decidió traer la guerra al corazón de la vieja Europa, nada más y nada menos que invadiendo la soberanía de su vecina Ucrania.

Pensar que este conflicto afectará solo a aquellos destinos receptores de clientes rusos o ucranianos es tan ingenuo como erróneo, la guerra que se está librando a tan solo 3.400 kilómetros de nuestras fronteras no sólo supone una absoluta catástrofe humanitaria. También afectará, como cualquier otro conflicto bélico, a las actividades económicas y el turismo es una de ellas. Una a la que no solo le afecta el encarecimiento de la energía o la escasez de materias primas, sino que además, vive necesariamente de la movilidad de las personas.

Si esto no se complica más de lo habitual, ya que hay que recordar que hablamos de una de las grandes potencias nucleares del planeta con la guerra a las puertas de su casa. Estas son, por lo menos, algunas de las amenazas con las que vamos a tener que convivir fruto de este nuevo conflicto armado:

  • El aumento del precio de la energía. Especialmente el de la electricidad, condicionado en parte por el precio del gas, del que Rusia es uno de los principales exportadores a nivel mundial.
  • El fantasma de la inflación, ya que al subir el precio de los suministros, aumentará a su vez el coste de producir cualquier producto o servicio.
  • La perdida de ingresos en sectores como el agroalimentario con una balanza que era mayoritariamente favorable a las empresas de nuestro país.
  • El aumento del precio del petróleo, y por lo tanto, el encarecimiento de los transportes y de los viajes.
  • La desaparición de las ganas de viajar, independientemente de que tu país no esté en guerra, esta demostrado que existe una lógica reticencia fruto del miedo y la incertidumbre.
  • El cierre de espacios aéreos, que en la práctica complicarán y encarecerán las actuales rutas aéreas.
  • La escasez de materias primas derivada del miedo a no encontrarlas o a no poder importarlas.
  • La guerra también tiene un plano financiero y la banca se vuelve más cauta reduciendo las posibilidades de acceder a créditos y otros tipos de financiación.  
  • El aumento de la desconfianza entre oriente y occidente, junto a cierta autarquía por parte de algunos países ya reacios a los intercambios derivados de la globalización.
  • El éxodo y los movimientos masivos de refugiados que huyen para ponerse a salvo de la guerra con la consiguiente presión sobre los paises de acogida.

Francamente, después de revisar brevemente los distintos problemas que pueden derivarse de este conflicto, el hecho de que no vengan a llenar la Costa del Sol este verano me parece el menor de ellos. Los conflictos bélicos generan de manera inmediata rechazo por parte de los turistas, así como impactos económicos y daños a las infraestructuras, recursos y equipamientos turísticos en el país que los sufre. Pero también despiertan los más básicos instintos de precaución y supervivencia, que son antagónicos a la curiosidad y las ganas de descubrir, motivaciones fundamentales en el proceso del viaje.

Hasta la reciente invasión de Ucrania por parte de Rusia la mayoría de los conflictos armados se desarrollaban en los países subdesarrollados, paradójicamente los mismos que tendrían en el turismo una herramienta para solventar sus crisis económicas, es por todos conocido que las guerras y los conflictos geopolíticos son los principales factores disuasivos del turismo en una región, puesto que la seguridad es uno de los elementos fundamentales para los turistas en el momento de emprender un viaje.

Habrá que ver como encaran los ciudadanos europeos un conflicto que en esta ocasión no se produce lejos de sus fronteras ni por etnias que pudieran serles distantes, sino que en esta ocasión los afectados son los habitantes de ciudades con un día a día y un nivel de vida muy parecido al suyo.


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El Freeride Word Tour llegó a Baqueira Beret

La semana del 22 al 28 de enero se celebró en la estación de Baqueira Beret, ubicada en el en el Valle de Arán la primera prueba del Freeride World Tour (FWT) 2022, un circuito internacional en el que el sábado, pudimos ver en acción a los mejores freeriders del mundo. Para los que no sepáis en que consiste pero habéis esquiado alguna vez, os diré que es como ponerte en la pista más difícil que recuerdes, no esa no, la que aún no te has atrevido a bajar tu solito, ahora súmale la nieve en polvo, unas piedras y algún salto por en medio… no, saltito no, algo que tengas que salvar de más de 3 metros… ¿lo tienes?. Bueno pues eso es la pista de calentamiento. La línea que probablemente escogerán los riders del circuito, como se conoce a estos esquiadores extremos, tendrá zonas insalvables con saltos de 10 metros y alguna pirueta inverosímil sobre pendientes donde ni las cabras se mantienen erguidas. Pura adrenalina para los atletas y el público que asiste a verlo, un espectáculo con emociones a la altura de cualquier otro tipo de campeonato mundial que se te pueda ocurrir. Aunque eso si, aún minoritario. En lo estrictamente técnico el término freeride se refiere a un descenso muy pronunciado realizado fuera de pista, en una zona de la montaña que no está señalizada con balizas ni que tampoco se ha adaptado con máquinas pisanieves, y que a menudo presenta una orografía complicada. En la prueba aranesa, la organización limitó un espacio de descenso y los riders tuvieron que elegir una ruta determinada, puntuando la dificultad del trazado y las piruetas.

En Baqueira participaron atletas de 14 países entre los que se encuentran cuatro campeones del mundo, el sueco Kristofer Turdell (esquí masculino), la suiza Elisabeth Gerritzen (esquí femenino), el francés Victor De Le Rue (snowboard masculino) y la también francesa Marion Haerty (snowboard femenino). Aunque las verdaderas sorpresas vinieron de la mano de jóvenes promesas. En especial del sueco Max Palm y de los españoles Abel Moga (esquí masculino) y Núria Castán (snowboard femenino). Mención especial merecen los riders locales del Valle de Arán, Abel Moga por su excelente resultado y Aimar Navarro por ponernos a todos en pie intentando una vía casi imposible que de llegar a salirle, hubiera puesto el nivel del fuera pista en Baqueira fuera del planeta.

Para que os hagáis una idea de lo que sienten estos atletas os dejo el siguiente video, y aunque las comparaciones son odiosas, luego podéis compararlo con cualquier otro grabado desde el casco de cualquier otro deporte de riesgo.

Los organizadores preveían una prueba bastante exitosa y el público en Baqueira respondió a la cita con entusiasmo, dado que las potenciales zonas de competición ya gozaban de excelentes condiciones de nieve y la destacada participación de los deportistas locales ya mencionados.

Tras el evento inaugural en Baqueira Benet, el tour se trasladará a Ordino Arcalís (Andorra), del 30 de enero al 5 de febrero; al Kicking Horse Golden BC (Canadá), del 12 al 17 febrero; a Fieberbrunn (Austria), del 15 al 20 de marzo, y a Verbier (Suiza), del 26 de marzo al 3 de abril, donde tendrá lugar la final.

Las dos últimas pruebas puntuarán más que las tres primeras por lo que es previsible que los riders sean más bien «conservadores», si se puede ser conservador es este deporte, para llegar con el máximo de opciones a Austria y Suiza

La prueba aranesa del Freeride World Tour ha contado con el apoyo de la Diputación de Lleida, el Ayuntamiento de Naut Aran, el Conselh Generau d’Aran y la Generalitat de Catalunya.

Sobre la estación que acogió esta primera prueba os diré que está situada entre la Val d’Aran y el Pallars Sobirà, Baqueira Beret tiene 2.273 hectáreas y más de 160 kilómetros esquiables, y es un referente a nivel estatal e internacional del mundo del esquí. La infraestructura invernal tiene la mayor capacidad de esquiadores y permite acoger unos 18.567 de forma simultánea y 61.363 por hora, además ofrece una gama amplísima de servicios. Tanto dentro de la estación como a lo largo y ancho del Valle, que van desde lujosos hoteles de 5 estrellas con SPA, hasta cómodos alojamientos rurales con un marcado ambiente familiar.

Un argumento más para una escapada activa a la nieve, ya que la organización de la prueba ya ha anunciado la programación de una prueba en Baqueira para el 2023.


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Que deberíamos explicar sobre los JJOO antes de que sea tarde.

Después del revuelo suscitado tras el anuncio de la candidatura de los JJOO de invierno Pirineus-Barcelona-Zaragoza 2030, y teniendo en cuenta que desde la población local no se ha respirado precisamente un ambiente de euforia, me preguntaba que tipo de cosas les pueden interesar realmente a los habitantes del Pirineo de un evento de estas características. La respuesta creo que guarda más relación con los puntos básicos que debería explicar cualquier gestor de políticas turísticas. que con los de un organizador de eventos deportivos.

En mi opinión, las administraciones y organismos implicados harían bien en diseñar el proyecto, y por supuesto la comunicación relativa al mismo, buscando la complicidad de la gente en lugar de enfocarlo como una especie de plan Marshal para el Pirineo, en el que después de nueve años, ya casi nadie cree.

Antes de limitarse a presentarlos como una especie de elixir de revitalización territorial, valdría la pena desarrollar los Juegos paralelamente a los siguientes puntos y explicarle a los habitantes de las comarcas afectadas como se ha pensado solucionarlos aprovechando la gran cita olímpica. Por ejemplo:

Como se ha pensado fomentar su desarrollo sostenible en armonía con los recursos naturales del territorio. Los corrimientos de tierras, el aumento de contaminación lumínica o la explotación de recursos hídricos para la creación de infraestructuras o urbanizaciones debe ser algo perfectamente estudiado y diseñado para no arruinar un entorno tan sensible como el de las montañas.

Como se estimulará el desarrollo regional mediante la creación de empleo y la generación de ingresos que revitalicen las áreas económica y sociales. En este punto no cabe decir que vendrán muchos visitantes. Un plan bien diseñado debería tener en cuenta las posibilidades de recuperación de aquellas actividades que hayan caído en desuso o en el olvido con potencial para dinamizar la economía actual de la zona. Lo otro es limitarlo a una macro campaña de marqueting y fomentar monocultivos económicos. Lo que de verdad perdurará en el territorio son aquellas políticas destinadas a incentivar las relaciones económicas locales y estimular el crecimiento de otros sectores complementarios.

Como se gestionará la atracción de inversiones extranjeras de forma controlada. Esta claro que las grandes inversiones destinadas a distribuir riqueza lejos del territorio generan a corto plazo una relación poco fructífera para la población local. Los convenios de colaboración entre empresas externas e inversores locales son probablemente la fórmula más racional de darle continuidad a proyectos de toda índole a medio y largo plazo y por supuesto, son mucho más interesantes para el territorio.

Como conservar y poner en valor el patrimonio histórico, la cultura y el modo de vida locales. En este punto se han venido produciendo varios conflictos ya que tradicionalmente se ha entendido que crear productos y comercializarlos a costa de cierta banalización de los mismos consistía en un mercadeo poco respetuoso. Pero lo cierto es que no se respeta lo que no se conoce y generar un movimiento de masas en lugares con patrimonios culturales sensibles entraña un riesgo que bien merecen una protección e incluso una difusión de los mismos siempre que se respete su valor principal, sobretodo si al final entrañan un mal menor. En cualquier caso diseñar de antemano un programa de protección y divulgación puede ayudar tanto a la población local como a los visitantes a encontrar un punto de equilibrio.

Cómo se estimularán otras formas de cultura contemporánea, como eventos, festivales, etc. En el otro lado de la balanza está la magnífica oportunidad que la afluencia de gente ofrece para dar entrada a movimientos de vanguardia, artistas y todo tipo de iniciativas juveniles y universitarias que de otra forma quedarían lejos de estos territorios. Un evento singular de estas características puede tener un efecto reclamo nada despreciable.

Como se gestionará la conservación del entorno y el medio físico, mejorando el uso de zonas y áreas e incentivando mejoras en zonas deprimidas. Tener en cuenta la repercusión generada por un evento así para realizar campañas de sensibilización sobre los riesgos que corre el territorio en cuanto a incendios, contaminación, destrucción del patrimonio natural. Aprovechar también el marco que ofrece la planificación de un evento de esta magnitud para llevar a cabo una modificación de las normas e incluso un endurecimiento de las penas en caso de que sea necesario.

Como se ha planificado el desarrollo por comarcas, o por zonas, controlando el uso del suelo. Para las personas que están buscando una vivienda para instalar su domicilio en alguna comarca Pirenaica de las denominadas turísticas, este punto se explica por si solo. En los últimos años muchos de los POUM han destinado superficies para el uso residencial que se han acabado convirtiendo en muchos casos en un valor especulativo de la mano de sus usos turísticos. Aunque este es uno de los miedos principales para los habitantes de estas comarcas no es el único, la pérdida de derechos y usos de los recursos del territorio amenazan algunos de los medios de subsistencia de estas comarcas. La regulación sostenible de zonas agrícolas y de pasto o de explotaciones silvícolas y la correcta planificación de las zonas de equipamientos para la población residente debería estar contemplado en el mismo proyecto en el que se especifica donde y como se instalará un trampolín de salto.

Como aseguraremos que el desarrollo turístico contribuya al aumento de la calidad de la vida local. Este es un blog que habla precisamente de los muchos casos en lo que esto ocurre de manera natural y satisfactoria. A pesar de las múltiples noticias relacionadas con los problemas y las patologías turísticas cualquiera con un mínimo interés y espíritu crítico se dará cuenta de que siempre que se hagan las cosas mínimamente bien, el turismo aporta mayoritariamente más ventajas que inconvenientes en aquellas zonas donde existe un recurso turístico. Así que permitidme que rompa una lanza en su favor y enumere aquellas cosas que deberíamos desarrollar, ( y a veces se nos olvidan…) para generar un entramado de acogida lo más beneficioso posible para residentes y visitantes:

  • Buscar el equilibrio de los componentes del denominado producto turístico (calidad, capacidad y carga turística)
  • Diseñar estrategias de atracción enfocadas a determinado tipo de clientes y calidad de los mismos.
  • Controlar e incentivar la calidad del producto, recursos y servicios turísticos.
  • Desarrollar programas de formación profesional, de estudios superiores o de tecnificación.
  • Desarrollar la coordinación y el marco de agentes e intereses publico-privados.
  • Sensibilizar a la sociedad sobre los beneficios socio-económicos del turismo y su impacto en la mejora del tejido económico de la zona.
  • Rediseñar y mejorar los servicios, equipamientos e infraestructuras de la zona.

Conseguir en definitiva, la complicidad de la población local en el proceso de desarrollo de la candidatura y del proyecto no como un simple espectador que tiene que ceder parte de su espacio vital para mayor gloria patria, sino aprovechando la cita para poner soluciones a los problemas del territorio llegando incluso a legislar para garantizar su supervivencia y sostenibilidad si así fuese necesario.


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JJOO de invierno 2030. De la oportunidad, al lío.

Un acto organizado el pasado sábado 13 de noviembre en Vielha por el COE supuso un tímido pistoletazo de salida institucional a las aspiraciones olímpicas del Pirineo para el 2030. El acto se celebró en medio de un ambiente enrarecido que ha hecho que algunos no duden en bautizarlos ya, como los Juegos de la desinformación. Y es que pocas veces antes se ha evidenciado tan claramente el divorcio entre políticos, empresarios y vecinos en general, frente a un proyecto que debería partir como una oportunidad de crecimiento para las comarcas de montaña.

Los términos en los que se está planteando el debate sobre Juegos Olímpicos SI, Juegos Olímpicos NO, se me antojan a estas alturas tan ridículos como discutir si las drogas son buenas o malas. Si crees que es un tema sencillo con una solución fácil, intenta poner de acuerdo a alguien que trabaje para el proyecto hombre y a un sanitario de la unidad del dolor de un hospital cualquiera. Es obvio que ambos tendrán una visión distinta basada en certezas incuestionables y dos realidades antagónicas. Por eso, se me hace tan extraño aceptar que a estas alturas ya haya personas que sostengan posturas tan inamovibles y se nieguen a tener un diálogo mínimamente serio sobre la conveniencia o no de su celebración.

Las opiniones vertidas desde las distintas fuerzas políticas tampoco parecen aportar mucho. Lejos de contribuir a esclarecer dudas y disipar miedos, unos y otros se acogen a clichés propagandísticos a cuál más simple y sesgado.  Lo que debería servir como pretexto para abrir un debate serio sobre hacia donde deben orientarse las distintas políticas económicas y sociales orientadas a reducir la brecha de oportunidades que sufren las zonas rurales y los territorios de alta montaña en particular, se está convirtiendo en un derroche de populismos que ignoran deliberadamente los pros y contras que implicaría una decisión tan importante como estratégica.

Y es que, a raíz de las últimas informaciones aparecidas en la prensa, sospecho que el planteamiento actual tiene poco que ver con el cuidado real de los intereses de los habitantes del territorio y mucho con una especie de intercambio político en el que buena parte de los actores empiezan a concebir los Juegos como moneda de intercambio en un complicado juego de equilibrio de fuerzas territoriales. No solo porque así lo escenificara el actual Govern de la Generalitat, quién a las primeras de cambio ofreció a la CUP frenar la candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno hasta que no se haya realizado una consulta ciudadana al respecto, a condición eso sí, de que los anticapitalistas apoyen los presupuestos para el 2022. Es que además, el propio nombre de la candidatura ha hecho un extraño viajes desde su Pirineus 2030, hasta el Pirineus-Barcelona-Zaragoza 2030.  Bien mirado, ahora mismo esto tiene pinta de tener tanto éxito como la marca Pirineos, que empezaron planteándose tres países y acabaron disputándose los plenos de casi todas las entidades municipales de la cordillera.

Con semejante panorama, no es de extrañar que lo primero que haya hecho el mismísimo vicepresidente del COI, el Excmo. Sr, Samaranch Salisachs haya sido pedir «unanimidad» institucional y social antes de poder convertirse en sede.

El propio COI es consciente de que su marca e imagen se deterioran debido a las constantes negativas y dudas que han despertado diversos proyectos que en el pasado sirvieron más como propaganda para ensalzar el orgullo patrio, que como herramientas de dinamización social y deportiva.  Por ese motivo el máximo órgano institucional representativo de la gran familia olímpica ha flexibilizado año tras año sus exigencias sobre los requisitos que deben cumplir las sedes. Las nuevas directrices son claras: ni gastos innecesarios ni infraestructuras inútiles.  Desde el propio Comité Olímpico Internacional se ha incidido en este cambio de paradigma. “Ahora no es cuestión de ver qué puede ofrecer el territorio para tener unos Juegos, sino qué pueden ofrecer unos Juegos al territorio”.

A pesar de estos esfuerzos, el ruido de fondo mantiene descolocada a la población que reside en los territorios de montaña, que tras 11 años oyendo las promesas de mejoras para albergar unos Juegos de Invierno, siguen viéndose a la cola de las inversiones en infraestructuras básicas y sin saber cómo afectaría realmente celebrar una cita olímpica en su casa.

Pocos saben que el presupuesto que se baraja para la cita de 2030 es de 1300 millones de euros, infraestructuras aparte claro. Menos de la mitad de lo que costaron los de Barcelona´92 y muy lejos de los 40.000 millones despilfarrados en Sochi´2014. De estos 1300, 900 correrían a cargo del COI y los 400 restantes del comité organizador. Este ya ha aclarado a través de la Secretaria General de l’Esport de la Generalitat, que se cubrirían con la venta de entradas, mercadotecnia, sponsors privados y aportaciones públicas, con el firme propósito de no acrecentar la presión fiscal sobre ninguno de los territorios que la acojan. Eso si, nadie ha aclarado aún como se evitarán los peligros de la especulación y la subida de precios sobre derechos básicos hoy ya de por si escasos, como por ejemplo el del acceso a la vivienda. Teniendo en cuenta las crecientes dificultades que han quedado de manifiesto tras la crisis para poder vivir en las zonas de alta montaña, la confianza en los JJOO como catalizador de todas aquellas inversiones necesarias para el Pirineo, está más dividida que nunca.

Esta será una tarea donde se requerirá un liderazgo mayor que el que dio forma a Barcelona`92, en aquella ocasión Administración y empresa se encontraron en las figuras de Pascual Maragall y Leopoldo Rodés.  Hoy, los referéndums realizados en lugares como Calgary, Innsbruck o Sion, ponen de manifiesto que para el 2030 estos liderazgos requerirán, además,  de un consenso participativo desde el territorio. Por eso es tan importante explicarlo bien y que se entienda. 

Lo primero es conseguir un consenso social lo más amplio y meditado posible para concebir la cita Olímpica como un puente para aliviar las deficiencias que actualmente se viven en las comarcas de montaña. Sin olvidar claro, la necesidad de poner los recursos y escenarios apropiados para la consecución de los éxitos deportivos, que aunque nadie hable de ellos, es obvio que son el propósito en el que se encuadra dicho evento. 

Siento tener que decir que en esta labor de construcción de oportunidades y un futuro mejor, no caben ni las típicas promesas fáciles de los especuladores vende burras, ni los miedos insuflados desde el odio al sistema de los que están perpetuamente a la contra.


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Qué es un destino turístico inteligente

La crisis del 2008 dejó al descubierto la necesidad de modificar el obsoleto modelo turístico Nacional y la exigencia de encontrar nuevas palancas de desarrollo que hicieran posibles la transformación de dicho modelo en España. En nuestro país se puso en marcha una iniciativa, surgida a partir del Plan Nacional e Integral de Turismo 2012-2015, cuyo objetivo consistía en generar los mecanismos adecuados para facilitar la rápida incorporación de diversos tipos de innovación en los destinos

La Secretaría de Estado de Turismo lideró el proyecto Destinos Turísticos Inteligentes (DTI), un plan pionero a nivel internacional, impulsado y gestionado por SEGITTUR, la Sociedad Estatal Española de Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas, cuyo objetivo era implantar un nuevo modelo de mejora de la competitividad y desarrollo turístico basado en la gobernanza y la corresponsabilidad turística.

Tras la implantación de sus bases, la transformación en un Destino Turístico Inteligente supone en la actualidad la revalorización del destino a través de la innovación y la tecnología cuyas ventajas resultantes son fundamentalmente las siguientes:

  • Un aumento de la competitividad, gracias al mejor aprovechamiento de sus recursos turísticos y a la identificación y creación de otros.
  • Una mejora en la eficiencia de los procesos de producción y comercialización.
  • Un impulso al desarrollo sostenible del destino en sus tres vertientes: medio-ambiental, económica y socio-cultural.
  • Una mejora de la calidad de la estancia de los visitantes y de la calidad de vida de los residentes.
  • Hacer de la estrategia turística la base para la dinamización económica del territorio garantizando sus efectos positivos en el largo plazo.

Pero en definitiva y para que se entienda, ¿Qué es un destino turístico inteligente? En síntesis es un destino turístico innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, accesible para todos, que facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino y mejora la calidad de vida del residente.

El éxito del modelo de Destinos Turísticos Inteligentes propuesto por la Secretaría de Estado de Turismo ha despertado el interés de múltiples destinos que  han iniciado su proceso de distinción como Destino Turístico Inteligente de la mano de SEGITTUR en diferentes etapas desde el año 2013.

Tras casi 10 años de funcionamiento el interés por el proyecto DTI como modelo de desarrollo de las regiones ha trascendido fuera de España, Cozumel y Tequila en Méjico y Medellín en Colombia han logrado está distinción y Segittur trabaja en nuevas propuestas a nivel internacional. Un reconocimiento al liderazgo de las políticas turísticas españolas, que ha sido además apoyado recientemente por la Organización Mundial del Turismo.

Entre ellos se cuentan destinos de muy distinta tipología, ya que todos ellos tienen cabida en una metodología que aporta un enfoque integral y plantea una estrategia de futuro basada en la gobernanza, la sostenibilidad, la accesibilidad, la innovación y la tecnología como ejes vertebradores.

Cómo convertirse en un DTI

Tal como hemos dicho anteriormente, la metodología de Destino Turístico Inteligente se basa en el análisis de los destinos alrededor de cinco ejes: gobernanza, innovación, tecnología, sostenibilidad y accesibilidad, promoviendo una visión integradora del territorio incluyendo todas las áreas de gestión y todos los actores que inciden y participan en su desarrollo.

El proceso metodológico se divide en dos ciclos el primero, diagnóstico y planificación, responde a la necesidad de hacer un diagnóstico integral del destino, conociendo así el punto de partida, para pasar a diseñar un plan de acción que integre la propia estrategia del destino para su transformación en Destino Turístico Inteligente.

El ciclo dos, de ejecución y seguimiento, es en el que se materializan las acciones necesarias para conseguir la distinción Destino Turístico Inteligente a través de la puesta en marcha del plan de acción. A partir de ahí, el destino entra en un proceso de mejora continua que garantizará su capacidad para hacer frente con éxito a los retos y transformaciones que plantea el nuevo entorno económico, social y tecnológico.

Vale la pena destacar que ese espíritu de mejora continua y de autoevaluación es precisamente la herramienta idónea que permite estar constantemente actualizado y enfocado en las necesidades del turista, el entorno y de la población local. El objetivo de las empresas tanto públicas como privadas que se encuentran bajo el paraguas de un DTI, debería ser contribuir de la manera más efectiva que esté en sus manos en la evolución de dicho territorio.

En nuestro país, Segittur es el organismo encargado de implantar la metodología, y de resolver cualquier información adicional sobre los requisitos, necesidades o inicio del proceso. Y a través de su página web, aporta un sinfín de información que van desde la tramitación hasta la búsqueda de soluciones y proveedores organizados en los 5 ejes fundamentales de un DTI. Incluida una categoría adicional con soluciones que permiten dar respuestas a la pandemia provocada por el COVID-19.

Y es que, aunque aparentemente el objetivo sea muy sencillo y se vertebre en primera instancia en torno a la experiencia de turistas y visitantes, en el proceso intervienen diversas disciplinas como la de Infraestructuras, Indicadores y Semántica, Movilidad y plataformas de transporte, Energía y medio ambiente, Gobierno y servicios públicos 4.0, etc… lo que da una idea de la complejidad de llevar a cabo una norma que permita el completo desarrollo de estos destinos.

Para ver que destinos han conseguido dicha distinción, solo tienes que pinchar en este enlace y visitar el que más te guste.


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Catástrofes naturales…, ¿Desastre o Recurso?. Un dilema ético.

Poco podía imaginarme tras mi visita a la Palma en el mes de mayo, que en tan solo 5 meses la isla bonita pasaría de despertarme la mayor de mis admiraciones por su alto grado de desarrollo sostenible y compromiso con el entorno, a ponerme frente a la cuestionable legitimidad de un turismo que transita entre la admiración por las fuerzas de la naturaleza y la más absoluta insensibilidad hacia sus víctimas.

A mi me da que esta irrefrenable necesidad de relevancia y de elevada carga experiencial que venimos observando en los últimos años, está a punto de acuñar una nueva modalidad turística inspirada a partes iguales entre la admiración por las indomables fuerzas que rigen nuestro planeta y el inoportunismo propio del que te cuenta un chiste en un funeral.

Es innegable la capacidad que la naturaleza tiene para despertar un sentimiento de admiración casi hipnótico en la mayoría de nosotros, pero no deja de ser sorprendente que muchos pierdan el sentido de la conveniencia y la empatía frente al dolor ajeno. Y es que no se trata tanto del «que», sino sobretodo del «cuando».

Los estragos provocados por una colada ya eran visitables en la Palma en los caños de fuego, un centro de interpretación de cavidades volcánicas en el hoy devastado municipio de Todoque, y que tiene su origen en el conjunto de tubos volcánicos procedentes de la solidificación de las lavas emanadas en la erupción del Volcán de San Juan en 1949. Muy cerquita de la erupción de Cumbre Vieja de este pasado domingo 19 de septiembre. Eso si, en mayo, no había ruidosas explosiones, ni lluvia de cenizas, ni fisuras expulsando lava ni, por supuesto, medios de comunicación narrando en directo el poder devastador de las mismas. En mayo, sencillamente, estábamos solos. Tan solo un par de miembros del personal te recordaban las más básicas normas anticovid y te orientaban en una espectacular visita muy conscientes de que aquello podía repetirse en cualquier momento.

La propia ministra de de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, contribuyó a la polémica y sobretodo a la confusión del momento con unas polémicas declaraciones en las que instaba a aprovechar el «maravilloso reclamo» que el volcán constituye. Y aunque se apresuró en matizar sus palabras apenas 24 horas más tarde, no fue suficiente para evitar recibir un aluvión de críticas. Nuevamente no era el fondo, sino sobretodo, el momento en el que se realizaron dichas declaraciones.

Colada Centro Interpretación los caños de Fuego – Todoque.

Pero vayamos por partes, ¿Que es un recurso turístico y que es un fenómeno natural…? Según sus definiciones un fenómeno natural se trata de:

«… todos los procesos de cambio que ocurren en la naturaleza de manera constante y espontánea, sin que medie intervención humana. Pueden ser cíclicos y responder a los cambios físicos de la Tierra. Los fenómenos naturales son acontecimientos extraordinarios e inusuales que pueden ser observables en diversos espacios geográficos. Por ejemplo, la lluvia es un tipo de fenómeno natural atmosférico, los arcoíris son fenómenos de tipo meteorológico, y las corrientes oceánicas son fenómenos hidrológicos. Existen diferentes tipos de fenómenos naturales que se categorizan a partir de sus características, su impacto en la naturaleza y en los seres vivos. También se toman en cuenta aquellos acontecimientos de carácter astronómico y que pueden resultar ajenos a nuestra realidad. En gran medida, los fenómenos naturales son inofensivos. Sin embargo, dependiendo de las dimensiones en que estos afecten la vida humana, pueden ser considerados como positivos o negativos, y catalogados como desastres naturales, según los daños generados.«

Y por otro lado, la propia OMT define un recurso turístico como:

«…aquellos elementos que por sí mismos o en combinación con otros pueden despertar el interés para visitar una determinada zona o región.»

Al hilo de ambas definiciones, está claro que una erupción volcánica, al igual que una aurora boreal o las grandes migraciones de fauna salvaje, son valiosísimos recursos turísticos naturales. Sin embargo ¿tiene algún sentido convertir en recurso turístico un desastre natural?. Es decir… ¿justifica un viaje ir a visitar todos aquellos daños, pérdidas materiales y de seres vivos, causados por los efectos negativos de un fenómeno natural?. ¿Te imaginas viajando, solo para ver los estragos de un ciclón o los daños ocasionados por un terremoto?. ¿ Y cómo crees que se hubiera percibido a nivel internacional una campaña para ir a visitar la costas de Indonesia, Sri Lanka o Tailandia, tras el Tsunami del año 2004?

La actividad más cercana a esto que se me ocurre, es el llamado poorism, también conocido como turismo de pobreza, que consiste en visitar zonas deprimidas con el objetivo de que los visitantes tengan experiencias diferentes durante su viaje. Aunque lo cierto es que normalmente estas zonas están próximas a otros destinos turísticos y se trata más de un complemento de carácter etnográfico que de una motivación en si. Sus defensores apuntan una serie de motivos, además de la lógica contribución económica y de ingresos para la zona, entre los que se encuentran principalmente. El incremento de la conciencia social entre la gente, el objetivo de incentivar a empresas y particulares a que hagan donaciones para los habitantes de la zona, observar la vida de sus gentes y escribir artículos sobre el tema, y también mejorar en el conocimiento de la vida en un estado de vulnerabilidad socioeconómica.

A pesar de que este tipo de turismo ha sido el origen e inspiración para llevar a cabo acciones de RSC por parte de muchas empresas, es evidente que, como en el caso de los desastres naturales, la línea entre la filantropía y el valor educativo; y el voyerismo o incluso la explotación, es tan fina como impactante y obviamente suscita un debate ético de difícil solución.

Prueba de ello es que paralelamente a la tragedia que estaban viviendo sus vecinos en el lado oeste de la isla. Algunos representantes y responsables turísticos de la Palma, recordaban la seguridad reinante en el resto de las dos terceras partes de su territorio, recordando que este no se había visto afectado de ninguna manera. Todo ello, en un intento por paliar el inesperado golpe para el sector y la economía de la isla, tras un año largo de pandemia.

Sospecho que frente a esta encrucijada, la clave se encuentra en el cuidado puesto en salvaguardar un mínimo periodo de tiempo para el duelo en función de las pérdidas. Pero sobretodo, mantener un esmerado cuidado de la dignidad de la población local. Algo que debido al corto espacio de tiempo transcurrido, no se está dando en estos momentos en la Palma, donde toda las recomendaciones de las autoridades y servicios de emergencia coinciden en subrayar la prudencia y evitar curiosos que dificulten las labores de evacuación.

Y es que.. nuevamente no es tanto el «que», sino más bien el «cuando»…