Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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12 tips para seguir apostando por una vida sostenible.

El conflicto bélico en Ucrania ha precipitado los planes de la Unión Europea hacia una transición energética que la lleve, según sus propios objetivos, a ser una economía neutra en emisiones de carbono en 2050. Las diversas estrategias energéticas diseñadas para el largo plazo -a veinte o treinta años- se han visto alteradas debido a los amenazantes cortes en el suministro a través del gaseoducto ruso.  Para hacer frente a esta situación se han acelerado las respuestas por conseguir la ansiada independencia energética europea. Sin embargo, a casi todos nos ha sorprendido que las primeras medidas que se hayan adoptado desde el Parlamento de la UE para sustituir el consumo de recursos fósiles por energías renovables autóctonas haya sido; aprobar que la energía nuclear y las centrales de gas sean consideradas como verdes.

Sin entrar en las consideraciones geopolíticas que acompañan esta decisión, que por supuesto existen, lo cierto es que a la mayoría nos deja cierta desazón pensar que la solución al menos a corto plazo no pasa precisamente por potenciar las ansiadas renovables.

En este punto admito que es fácil tirar la toalla e incluso darles algún crédito a las más ridículas teorías negacionistas sobre el cambio climático.

Así que la pregunta que surge es:  ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a frenar el cambio climático más allá de reciclar en casa…?.

Ahí va una lista de cosas que creo valen la pena tener presentes para crear tu propia receta, y es que tal y como comenté en posts anteriores cuando hablaba de tomar medidas desde tu establecimiento, lo importante es encontrar tu propia fórmula y hacerla duradera en el tiempo para que tenga el éxito deseado:

  1. Lo primero es convencerte de que puedes hacer algo al respecto. Porque puedes. Cualquier acción individual, por pequeña que sea, tiene un valor en si misma. Pero el verdadero poder radica en que ayuda a crear una conciencia colectiva y es un ejemplo maravilloso para aquellos que nos observan, especialmente los más pequeños.
  2. Si además tienes hijos y están en edad escolar, interésate por como se tratan los temas medioambientales en el colegio más allá de la consabida jornada de reciclaje. Pregunta si está presente en el día a día o se limita a las clases relacionadas con las ciencias naturales.
  3. Promueve buenas prácticas medioambientales dentro de tu empresa. Las nuevas tecnologías han abierto un mundo de posibilidades para colaborar e intercambiar conocimiento con 0 emisiones.
  4. Inscríbete a alguna revista o medio de comunicación que informe regularmente y con rigor sobre los temas relacionados con la naturaleza y el cambio climático.
  5. Participa de asociaciones con un espíritu constructivo, que aporten propuestas y nuevos enfoques de una forma respetuosa. Ya hay demasiada gente sermoneando por ahí sin un criterio ni científico ni mucho menos riguroso.
  6. Presta atención a la movilidad. Intenta desplazarte sin necesidad de recurrir a vehículos con motor, y en caso de tener que hacerlo, opta por el transporte público o colectivo. Si a pesar de ello necesitas conducir tu propio vehículo, recuerda que una conducción responsable puede ahorrar sustancialmente la factura del combustible.
  7. Cuida los temas relacionados con tu alimentación. No es obligatorio hacerse vegano, pero la reducción en ingesta de carne es algo que recomiendan todos los nutricionistas y tu salud te lo agradecerá. Consumir productos de temporada y de Km. 0 también ayuda a no depender de transportes ni industrias contaminantes.
  8. Intenta reducir el número de envoltorios de plástico comprando en lugares que ofrecen la posibilidad de hacerlo a granel o al menos en un packaging claramente reciclable y biodegradable.
  9. Infórmate sobre la posibilidad de contratar energías renovables en tu domicilio. Aunque recuerda que el principal objetivo es conseguir un mayor ahorro energético, por lo que es aconsejable tomar toda serie de medidas destinadas a reducirlo. Ajuste de temperaturas de consigna, sustitución de bombillas y electrodomésticos por los de bajo consumo, mejorar el aislamiento térmico, apagar electrodomésticos que no utilicemos, etc…
  10. Reduce tu consumo, compra lo que necesites y hazte una lista de necesidades. Intenta dar una segunda vida a tus objetos e intenta repararlos antes de sustituirlos. En el caso de la ropa, opta por tiendas de segunda mano o reciclada, si no has estado en ninguna quizás te lleves una sorpresa. Y sino recuerda que según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) lucir unos vaqueros nuevos supone un gasto de entre 2.130 y 3.078 litros de agua por pieza fabricada. Para pensárselo, vamos…
  11. Cuida tu salud y tu estado anímico. Y ojo que no es broma. Apostar por una vida en línea con los valores ambientales es bastante más exigente que dejarse llevar por algunos de los placeres más egoístas de la vida. Pero, ¿que sería de muchos de nosotros sin un propósito a la altura de los molinos de Don Quijote?. Eso si, intentemos no llevarlo al límite del fanatismo ni hagamos de cualquier postulado un dogma de fe. Recuerda que lo importante es generar una conciencia común que sea adoptada por el mayor numero de gente posible y a la mayoría no nos seducen ni los totalitarismos ni las verdades absolutas. Si podemos trasladar nuestras ideas con un puntito de humor… mejor.
  12. Vota en consecuencia. Si lo se… parece obvio. Pero a pesar de ser un tema de rabiosa actualidad, casi nadie se ha leído el programa en materia medioambiental y climática de ningún partido y son los que van a ocupar los máximos puestos de responsabilidad en las administraciones encargadas de llevar a cabo las medidas.

En fin, aunque confieso que a mí también se me quedó cara de bobo tras escuchar la resolución del parlamento Europeo…, ¡¡¡ Ánimo!!!, que no se diga que no tenemos recursos a nuestro alcance para contribuir a un mundo mejor y seguir viviendo con un propósito digno.


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La crisis que se avecina, la gran oportunidad para la revolución cultural.

En plena fiebre por “graduarnos” en esto de la sostenibilidad, en el sector turístico al menos, no dejamos de asistir a debates entre aquellos que la defienden acaloradamente y los que directamente tiran de tópicos para desistir en el intento.  Vivir en un país que merezca de verdad una etiqueta de sostenible, o al menos aspire a ella, no requiere de nosotros que volvamos a la época de las cavernas, pero desde luego nos exige un cambio de mentalidad y de modelo de bienestar que muy pocos se han planteado.

Seamos claros. Por muchas medidas que hayamos tomado para reducir la huella de carbono, son muy pocos los que entienden que eso no son más que los gestos mínimos que hay que hacer para iniciar el proceso de sostenibilidad de cualquier actividad. La mayoría de nosotros le estamos pidiendo a nuestros gobiernos que le den la vuelta al calcetín cuando nosotros no estamos dispuestos a realizar más que pequeños cambios en nuestra vida.

Pondré dos ejemplos fruto de dos datos que me llamaron poderosamente la atención tras mi visita a Costa Rica, uno de esos países que se acercan bastante y del que ya os hablé en un post anterior. 

El primero hace referencia a la convivencia con la fauna salvaje. Según palabras de un guía del Parque Nacional de Tortuguero, la vuelta del jaguar a esta zona ha hecho que hayan desaparecido siete perros de dicha la localidad en el último año fruto de los ataques de este animal. Si en muchas de nuestras zonas rurales nos escandalizamos cuando algún depredador ataca al ganado, no me quiero imaginar lo que podría pasar si los sorprendiéramos entrando en nuestras localidades. Pongámonos por un momento en su lugar, ¿Te imaginas que tu mascota desapareciese de tu jardín una noche cualquiera…? Porque la tendencia es pensar que atacan a pequeños animales desprotegidos de zonas remotas, pero la red está llena de videos de estos animales saltando verjas o persiguiéndolas por las calles. Aunque, dicho sea de paso, la realidad es que en los últimos años tan solo se hayan registrado tres ataques a humanos en toda Centroamérica.

Otro dato que te resultará mucho más cercano tiene que ver con la ingesta de carne. Si, esa de la que ya ha hablado algún ministro y ha acabado por banalizar el propio presidente del gobierno. Sin entrar en cómo les gusta la carne a ninguno de ellos, lo que si es una realidad es que la ingesta de carne en el país Tico es, según CORFOGA, la principal corporación ganadera del país, de 13.25 Kg anuales por habitante, 7.75 menos que los que recomienda la OMS que sitúa esta cifra en 21 Kg. En España según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, superamos los 50 Kg, y, por si fuera poco una tercera parte de ella es procesada. Si, la mayoría deberíamos plantearnos algo más que un ligero cambio en nuestra dieta.

A raíz de esto, yo también me hecho la misma pregunta, ¿significa que debemos adoptar el nivel de vida de Costa Rica?

Lo primero que se me ocurre es ir a comparar los últimos datos de la OCDE aportados a través de su Better Live Index. Algunos de los más significativos, son los siguientes;

ESPAÑACOSTA RICA
Ingreso familiar disponible per cápita,27155 USD16517 USD
Personas de 15 a 64 años con empleo remunerado62%55%
Empleados con horario de trabajo considerado muy largo2%22%
Adultos de 25 a 64 años con educación media superior63%43%
Esperanza de vida84 años81 años
Satisfacción general ante la vida (sobre 10)6,56,3

Viendo esto no parece que sea un buen negocio, al menos para los españoles, aunque Costa Rica figure entre los tres mejores países para jubilarse recomendados por la revista International Living, que recoge datos como el coste de la vida, la gobernanza, los beneficios para jubilados, el clima o la atención médica entre otros.

Sin embargo, está claro que acercarnos a niveles de equilibrio entre naturaleza y civilización semejantes implicaría apretar el botón rojo de la desaceleración y ya sabemos que todo lo que no sea crecer en el primer mundo, significa romper con cualquier lógica del funcionamiento socioeconómico. Algo para lo que el mundo desarrollado no está preparado ya que, paradójicamente, ni siquiera tiene conciencia de ello. Nuestra única esperanza es que las próximas generaciones sean capaces de entender mejor que nosotros esta urgencia y desarrollen un ideario de vida mucho más racional.    

El colapso climático en forma de tsunami arrasando las grandes ciudades del primer mundo todavía nos resulta excesivamente cinematográfico y lejos de la realidad. Pero si entendemos por colapso las consecuencias de la falta de energía y otros recursos básicos, así como la completa incapacidad de los gobiernos para satisfacer las necesidades de la población. A estas alturas ya no hay ciudadano europeo al que no le parezca un escenario más verosímil. Y aunque muchos aseguren que este “bache” solo se debe a la guerra de Ucrania, mi sensación es que se va a abrir un nuevo orden mundial y en nuestro caso, una oportunidad para una auténtica revolución cultural. Si como auguran algunas fuentes económicas los españoles seremos entre un 15% y un 20% más pobres en el 2024, fruto de ese decrecimiento impuesto a golpe de inflación, ¿Por qué no aprovecharlo para construir un nuevo imaginario colectivo donde el ideal sea una vida más austera y a la vez más consciente?

Que no se asuste nadie. Una vida austera, pero a la vez estimulante, más placentera y como digo, consciente. Donde nos demos tiempo para parar de vez en cuando y valorar las relaciones interpersonales y no solo recurramos a la meditación como un producto más del esnobismo. Donde le demos un papel más relevante a la salud, el deporte o simplemente el juego como herramienta de sociabilización y bienestar, donde la buena alimentación adquiera categoría de asignatura troncal en los colegios, donde se premie la creatividad y la cultura en cualquiera de sus formas y donde la tecnología se ponga al servicio de la calidad de vida con mayúsculas.

¿Utópico…?. Quizás. Pero el que tenga una idea mejor, le sugiero que no tarde demasiado en compartirla. A mi aún me acompañan las imágenes de una naturaleza recuperándose de manera milagrosa en cuanto nos encerramos en casa, y sin llegar a esos extremos. ¿No seria hora de aliviar un poquito esa presión?

Buscando dar respuesta a algunas de las propuestas que acabo de escribir, a mi se me han ocurrido un par de ideas para avanzar en ese camino, prometo compartirlas en el próximo post.


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El cambio climático exigirá en breve, reinventar el turismo en el Pirineo.

Dicen que hablar del tiempo, es perder el tiempo…

Pero cuando un grupo de científicos se juntan para analizar sus datos, lo someten a estudio y te lanzan sus conclusiones en forma del impacto que tendrá en tu vida en pocos años. Te das cuenta de que jamás volverás a sacar el tema tan frívolamente en un ascensor…

Y es que después de leer los resultados del estudio sobre el cambio climático en los Pirineos, elaborado por cerca de 100 científicos y expertos de ambos lados del Pirineo, descubres que a la tradicional despoblación,  la falta de relevo generacional y al abandono de determinados oficios, les ha salido un catalizador de proporciones planetarias.

El informe asegura que cogiendo el valor medio anual de temperaturas máximas entre los años 1961 y 1990, que no fue precisamente un periodo glacial, el valor medio anual en el 2030 subirá entre + 1ºC y +2.7 ºC, pero es que en el 2050 estarán entre +2 ºC y +4ºC.

Vale, no parece mucho. Pero vamos a pensar que necesitamos +/- 0 ºC para que nos nieve en un sitio privilegiado como es una pista de esquí a unos 1800-1900 mtrs. Lo que significa que en un futuro necesitaremos una temperatura de -4 ºC para poder empezar a innivar las pistas.

¿Sabéis cuantos días hemos tenido esa temperatura mínima desde Diciembre al 10 de Marzo de este año en una cota de 2228 m.,  en la estación meteorológica de Sasseuva, en el Valle de Arán?  Tan solo 28 días. Y recordemos que hablamos de mínimas registradas, lo que no significa que se garanticen largos periodos de producción de nieve.

¿A que ahora si que empieza a dar miedo…? Sobretodo porque en cuanto a la evolución futura de las precipitaciones no se han obtenido cambios significativos, de manera que en esa misma lógica, podríamos tener muchos más días de agua que de nieve.

En resumen, los primeros resultados del proyecto CLIMPY son apabullantes. En el Pirineo Central y  a 1800 m. el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050 según la referencia actual, mientras que el periodo de permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes. Si solapamos estos datos sobre un calendario como el de esta temporada 2018-2019 no cuesta hacerse a la idea del escenario que le espera a los aficionados al deporte blanco en escasos 30 años.

En lugares como Baqueira la temporada habría empezado hacia el 27 de enero y el espesor máximo seria de 125 cm, pero otros como la Molina se irían hasta el 3 de febrero con un máximo de de 50 cm de espesor y a principios de marzo tendrían seriamente comprometida su continuidad.  Otras en cotas más bajas ni siquiera tendrán ocasión de abrir.

A los que trabajamos en estas zonas del Pirineo esto empieza a sonarnos familiar, y para aquellos que puedan pensar que el escenario es algo alarmista hay que recordarles que ya se ha constatado que la temperatura ha subido en +1.2ºC entre el 1949 y el 2010 y que la progresión en los próximos años se prevé que será geométrica.

aneto glaciar

Pero por si esto no fuese ya un dato preocupante, el estudio profundiza además en diversos aspectos que afectarán a la actual biodiversidad, los ecosistemas, los recursos hídricos y a la propia generación de energía eléctrica.

Volviendo al tema del turismo. Uno de los aspectos que se pone de manifiesto claramente, es que el Pirineo podría perder atractivo turístico invernal en muchos de los actuales enclaves de las estaciones de esquí. En los últimos años ya se ha visto reducido el número de días esquiables, es decir aquellos con una acumulación de nieve de unos 30 cm, que es la que permite esquiar con normalidad en la mayoría de estaciones.

Sin embargo, los destinos turísticos de nieve sienten cada vez una mayor presión por ofrecer paisajes idílicos y espesores casi polares durante centenares de kilómetros para poder atraer el interés de los esquiadores. Esto hace que muchas de ellas realicen fuertes inversiones para equiparse de sistemas de innivación artificial que a la postre ponen en riesgo su propia viabilidad económica, ya de por si, mayoritariamente frágil.

Si alguna entidad pública está pensando en reflotar activos turísticos invernales debería tener en cuenta que de los años 60 hasta el 2010, los días por debajo del famoso límite de los 30 cm han aumentado del 5 al 70% en estaciones de cotas bajas y entre el 4 y el 20% en las de cotas más altas,  según los años.

Igualmente la fecha de inicio de las temporadas, si solo se dependiera de la nieve natural, ha sufrido retrasos que han llegado hasta los 30 o 55 días según la cota de cada estación.

En cuanto al atractivo paisajístico, este también puede verse afectado negativamente al perder algunos de los elementos más importantes del mismo, ya que muchos de sus atributos alpinos como glaciares, ibones y turberas podrían verse seriamente afectados.

Entre 1984 y el año 2016 han desaparecido más de la mitad de los glaciares Pirenaicos y los que quedan están en un alarmante estado de retroceso.

Estos desajustes también generan otro tipo de inestabilidad en el territorio, como inundaciones, avenidas en los ríos, o corrimientos  de tierras ligados a ciclos de hielo y deshielo… Son estos riesgos naturales los que pueden amenazar más seriamente la integridad de infraestructuras turísticas y la propia seguridad de habitantes y turistas. Para tomar consciencia de esto, solo hay que darse una vuelta por las diversos pueblecitos de la cordillera y ver cuantos se sitúan bajo peñas, morrenas o peñascos de todo tipo, o cuantos se sustentan sobre cortados y acantilados relativamente cercanos.

Con el elevado estrés y la presión a la que sometemos a nuestro entorno, ni siquiera el clásico » – Lleva ahí siglos…!!!- «, suena ya como garantía de nada.

La única consecuencia positiva que se extrae del estudio es que dicho calentamiento traerá consigo temporadas más suaves en el Pirineo en estaciones como la primavera y el otoño, lo que podría derivar en una prolongación de la temporada turística de verano en la alta montaña, con menos días de lluvia y frío que los actuales.

Además si dicho calentamiento se produce, como es previsible en toda la península, este podría poner a los destinos de montaña como un lugar muchísimo más atractivo frente a otros con temperaturas que en el futuro serán excesivamente elevadas.

El infalible recurso de márqueting acuñado por el inconsciente colectivo pirenaico de:  « – cuando se cansen de la playa y no puedan dormir, ya subirán, ya…» parece que reclamará más fechas disponibles en el futuro calendario de verano.

La lista de recomendaciones que arroja el estudio para hacer frente en este sentido a la nueva situación que se avecina, tiene más el carácter de un plan de protección civil que de uno destinado a la profunda y necesaria remodelación de un sector.

Asegurar la integridad física de las personas frente a los peligros hidrometeorológicos y climáticos que puedan verse agravados por el cambio de modelos climáticos.  Promover una gestión equilibrada de los recursos hídricos y reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras frente al posible incremento de riesgos hidrológicos, geológicos y climáticos. Son inquietantemente primordiales para los autores del estudio.

Por supuesto, rediseñar el modelo turístico para hacer frente a la disminución del número de días esquiables, evitar nuestra presión ambiental, y potenciar otras actividades emergentes del turismo de montaña y naturaleza van a conformar una necesaria hoja de ruta tan urgente como inexorable para buena parte del Pirineo.

En esta linea será clave la calidad de la biodiversidad, el paisaje y el propio ecosistema de cada zona para poder presentarse en las mejores condiciones de competitividad en un breve espacio de tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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GOIAT. El oso que destapó las debilidades de la gestión territorial. ( Parte II)

 

Como nuestro primer post quedó un poco cojo en cuanto al papel de los distintos colectivos implicados en torno al  conflicto generado por los osos. Ahí van una lista de reflexiones, desde el sentido común y con la mejor de las voluntades, para todos ellos.

Administración:

Me temo que es donde acabará recayendo gran parte del peso de las acciones de un hipotético éxito del programa. Y no es porque un servidor confíe en una visión exclusivamente intervencionista de este asunto, donde todo tenga que resolverlo de manera unilateral el estado. Es que a tenor de las declaración de objetivos del programa Piroslive,  y tras 2.5 M de euros gastados, las cosas no pintan especialmente bien. Y sino, veamos que es lo que se proponían según el Dptm. de Medi Ambient de la Generalitat.

1.- Consolidar y conocer genéticamente la población.  

Ya sabemos que cerca del 80% de la descendencia es de un solo ejemplar, así que en este punto me quedan dos incógnitas por despejar. La primera es:  ¿se sabe realmente la densidad de osos por zonas del Pirineo?. Es evidente que no es lo mismo contar con 40 ejemplares por toda la cordillera si más de la mitad se concentran en un solo Valle…  Y la segunda es, ¿el animal que sobra?, es precisamente el ejemplar que se reintrodujo para aportar más variedad genética…

2.- Diseñar una red de espacios de conectividad para el oso pardo y mejorarlas. 

Dos ejemplares machos se encuentran aislados en el Pirineo Atlántico y una hembra en el Noroeste de Huesca. Así que la dispersión transversal por el Pirineo parece encontrar más problemas de los deseados, además de reflejar una destacada concentración de ejemplares en las comarcas más alpinas y próximas al macizo central.

3.- Incrementar y mejorar los espacios de coordinación internacional en relación al oso pardo.

Si esto ha influido en el hecho de ir a buscar ejemplares a Eslovenia en lugar de optar por los que ya habitan en la Cordillera Cantábrica , que aparentemente son más parecidos, es algo que se me escapa. Pero digamos que salvo que haya alguna poderosa razón científica para hacerlo. Coordinar 3 países, 7 comunidades (regiones) e innumerables ayuntamientos ya parecía ser un reto suficientemente ambicioso… ¿no?

4.- Probar que el riesgo de ataques «cero» a la ganadería y a la apicultura es posible.             – Sin comentarios. –

5.- Generar un clima de aceptación y coexistencia.

Esto merece una reflexión a parte. Sospecho que alguien se ha creído que esto consiste en humanizar la cara más tierna de los osos y hacer presentaciones para un público selecto en centros culturales de grandes ciudades. El problema de Goiat es que como oso no se le puede poner ni una pega,  salvo su debilidad por la carne de caballo, pero como elemento de marketing está dejando mucho que desear, el pobre.  Admitámoslo, a la mayoría nos molesta su comportamiento porque no está dando la talla de humanización esperada. No atraviesa carreteras rodeado de adorables cachorros, no tiene el aspecto de un peluche ( más bien parece el eslabón perdido…), no tiene una actitud tranquila ni se deja ver pastando plácidamente en las laderas llenas de hierba, no se dedica a montar a las hembras como un machote, si aparece otro macho, normalmente sale perdiendo en la primera escaramuza, y encima va y se come el ganado. Bien mirado…, a mi este tipo, no me representa. Pero el iluso que creyó que los osos se limitarían a tener un comportamiento parecido. Menos.

Frente a esto basta con llevar a cabo cualquiera de las campañas de información recomendadas por los expertos y que hasta la fecha han sido deficientes o se han conformado con colgar un pdf en alguna página web. Conviene enseñar a la población rural a moverse por un territorio donde hay un nuevo agente que ha venido para quedarse. A no cruzar determinadas lineas de seguridad. A normalizar a través de las escuelas la presencia del oso en nuestras montañas. A pactar con todos los agentes del territorio la presencia de este o de cualquier otro predador, y a ser posible, a involucrarlos en las posibles soluciones de los conflictos que acarrean. Y por supuesto, velar porque el dinero de este tipo de proyectos llegue cuanto antes y de la manera más justa, para aliviar los posibles daños.

Tendremos más posibilidades de éxito si las subvenciones se aplican correctamente sobre el territorio que si se reparten entre asociaciones y administraciones a 150 km. del ecosistema de la fauna silvestre.

En mi opinión, eso es poner las bases de un clima de aceptación y coexistencia. Pero desgraciadamente, de todo esto no se ha visto nada. O por ser más justo, más bien poco, después de 20 años de proyecto.  Desengañémonos. El éxito de los grandes parques naturales de lugares como África, no radica en la conciencia social generada en Europa, sino en la implicación de las poblaciones residentes como gestores dentro de la vida de esos espacios.

oso pardo

Asociaciones ecologistas.

¿Se imaginan a un foodie dando lecciones de nutrición en una aldea etíope?. Pues ese es más o menos el efecto que produce entre buena parte de la población rural, el hecho de ver a un señor que les dice como tienen que vivir mientras de fondo atraviesa la imagen un autobús metropolitano.

Muchos de los dirigentes de estas asociaciones no saben distinguir entre cuando deben utilizar su habitual tono de denuncia y cuando deben remangarse y colaborar con la realidad de los territorios , y claro, pasa lo que pasa. Que al final alguien suelta una estupidez incendiaria , eso si, envuelto en pancartas «for live» y recomendaciones para el reciclaje.

La ecología es un concepto que no entiende de adoctrinamientos bajo ningunas siglas, es un valor humano que exige ser aplicado con la máxima responsabilidad y a ser posible por expertos.

Los demás nos podemos declarar más o menos fans y obviamente tener una opinión al respecto, pero sin más. El ecologismo de moda ya hizo que a principios de los años 90 más de un agricultor encontrase sus campos pisados por familias ávidas del contacto con la naturaleza.

De verdad, para ser un buen ecologista es mejor empezar con pequeños detalles a nuestro alcance que mejoren el planeta en el día a día, que lanzarse a mega proyectos envueltos en consignas llenas de hipocresía.

La naturaleza es algo tan valioso como frágil y son precisamente la gente que habita en ella, los más concienciados y conscientes del equilibrio necesario para mantenerla. La mayor parte del paisaje que disfrutamos ha sido modificado por el hombre, tan solo los Parques Nacionales quedan exentos de esa intervención humana.

En la mayoría de sitios donde han desaparecido los rebaños las llamas se han llevado por delante miles de hectáreas, Según datos del MAPAMA , solo desde el 2001 al 2017 han ardido en España 1.85 millones de hectáreas forestales y unas 179.220 hectáreas de terrenos agrícolas, la misma superficie que las CCAA de Madrid, La Rioja y el País Vasco juntas.  A estas alturas imagino que a nadie se le escapa que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de ningún tipo de ayuda, y las de los pastores y sus rebaños es primordial.

Así que seamos serios. La captura, e incluso la caza selectiva de determinados ejemplares, no solo es una posibilidad, sino que es una medida prevista y recogida en el Art. 35 del Decreto Legislativo 2/2008 del 15 de abril que se refiere precisamente a la Ley de protección de los animales.

Si esto nos parece chocante, probablemente sea porque aún nos queda mucho por aprender al respecto.

Asociaciones de ganaderos y agricultores. 

Aquí como en cualquier colectivo hay de todo. Y después de hablar con algunos de ellos me han quedado claras dos cosas. La primera, que hay cierta división entre los que han entendido que el oso ha llegado para quedarse y los que no. Y la segunda, que existe un profundo malestar por parte de todos.

En el caso de sus detractores el motivo del malestar es evidente, en el caso de los segundos, muchos confiesan no entender el motivo por el cual algunos de sus colegas no han tomado ninguna de las medidas aconsejadas desde hace 20 años dentro del programa de reintroducción del oso en los Pirineos que empezó en 1996. Eso si, no esperemos que ninguno de ellos se enfrente a los primeros en ninguna asamblea, son mayoría, y en el fondo el oso les molesta tanto a unos como  a otros. Además la convivencia y las relaciones de buena vecindad dificultan un debate abierto y sincero entre el colectivo.

El principal pecado capital que cometen es el de identificar su modelo de explotación del territorio como el único válido y legítimo. La mala noticia es que la mayor parte de la población europea tiene otra visión. Y claro, es mucho más popular. Por eso la plataforma «salvar a Goiat» puesta en marcha por Ipcena en change.org lleva cerca de 106.000 firmas en escasos 15 días.

La idea de «…el que quiera a los osos, que se los lleve a su casa…» es tan innecesaria como corta de miras. La mayor parte de la ciudadanía europea considera los espacios naturales precisamente, como el jardín de su casa, así que técnicamente es justo lo que están haciendo. Teniendo en cuenta el peso de la población que habita en uno y otro lugar, tomar medidas reactivas no parece lo más inteligente.

En otro orden de cosas cabe preguntarse porque existe una diferencia tan significativa entre los daños infringidos a los ganaderos y apicultores de distintas explotaciones teniendo en cuenta que muchas de ellas se encuentran dentro del territorio de los mismos ejemplares.

En resumen, me temo que hay malas noticias para aquellos que se aferran a la expulsión de los predadores como única medida viable. La realidad es que se trata de un nuevo agente de riesgo para las explotaciones ganaderas que no se va a ir. La única posibilidad de éxito consiste en conocerlo, formarse sobre ellos e intentar minimizar sus daños.

Por ejemplo, implementar un sello de calidad de la carne criada «en tierra de osos…» dotándola de mayor valor al tratarse de animales criados en libertad y sin piensos, puede ser una fórmula de aumentar la rentabilidad de los ganaderos y de aprovechar una sinergia que en principio parecería desfavorable. Pero sobretodo es una manera más inteligente de enfrentarse a una variable competencial fruto del cambio de mentalidad de la sociedad, tal como les ocurre diariamente a multitud de sectores.

Ya he explicado la importancia que en mi opinión tiene el sector primario en el mantenimiento de nuestros entornos. Pero utilizar como argumento el amor hacia sus animales, aunque sea cierto, se revela incomprensible para una sociedad que intuye que inexorablemente su destino es el sacrificio.

El sector debe ser más imaginativo y menos quejicoso en la búsqueda de soluciones frente a las pérdidas ocasionadas por los depredadores, porque el oso solo es el primero de ellos en llegar.

Si alguien no los ve necesarios que piense en los problemas que esta generando la fauna salvaje, principalmente los jabalíes, entre las explotaciones de ganado bovino de sus colegas en las comarcas del Pallars Jussá, Sobirá y Alt Urgell, donde ya hay 8 explotaciones de vacuno de carne inmovilizadas por tuberculosis, con lo que se antoja un trágico final para sus ejemplares. En lo que llevamos de año, han tenido que ser sacrificadas 112 cabezas, bastantes más kilos de carne que la que se comerán lo osos este año.

Sector Turístico.

Como este es un blog turístico y dado que el senderismo es una de las actividades principales que se desarrollan en el ecosistema en cuestión, es evidente que alguna referencia debía llevarse, ya que se ve afectado de alguna manera.

Aquí no existe unanimidad de criterio y en general las opiniones van desde los que prefieren obviar la presencia del plantígrado, a los que piden más información para poder aconsejar a sus clientes.

Tras preguntar entre distintos hoteleros de las comarcas del Valle de Arán, ninguno ha podido demostrar eventuales cancelaciones por culpa de los osos. Eso si,  en general admiten tener cierta dificultad para contestar al recibir preguntas sobre este tema.

Todos sabemos que el capital, ( permitidme el atrevimiento de asignarle este papel al sector, ya que es el motor económico principal de estas comarcas…) es más bien cauto y prefiere la estabilidad. Y tal como decía un experimentado guía de montaña hace unos días,  – » la gente cambia su percepción del entorno en cuanto les dices que están transitando por donde hay osos en libertad, algunos creen incluso que lo verán antes de acabar la excursión, así que si preguntan, mejor decirles que solo salen de noche…» –  Pues eso. No penséis en un elefante rosa…

Otros, en cambio, abogan por generar una campaña de información y marketing a imagen de las ya existentes en los Parques Nacionales de EEUU, donde no solo te informan. Sino que te dejan claro cual es tu responsabilidad para con la fauna salvaje de la zona, y son capaces de contextualizar los riesgos de tu visita recordándote, como en el caso de Yellowstone, que las probabilidades de sufrir un ataque son de 1 entre 2.7 millones. Ver detalle

Es cierto que a lo largo de la primavera se han comenzado a ver grupos de excursionistas que han visitado las montañas con la esperanza de observarlos. En los casos con éxito, ha sido indispensable la colaboración de un guía experto en fauna que habitualmente siguen los movimientos de estos animales. Y aunque es cierto que han contribuido a desestacionalizar la demanda en algún negocio de manera puntual, el número no es aún significativo como para considerarlo una motivación de primer orden.

 

Desconozco el destino de Goiat, pero en cualquier caso le debemos el mérito de conseguir ponernos a unos y a otros frente al espejo de nuestra mediocridad. Haber sacudido las mentes complacidas de la tecnocracia medioambiental europea y enseñarnos a zarpazos, que no lo estamos haciendo suficientemente bien.

Será para muchos un maldito oso, pero de nosotros depende que para la mayoría se convierta en aquel bendito bicho.

 

 

 

 


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GOIAT. El oso que destapó las debilidades de la gestión territorial. ( Parte I)

Un oso es un oso.  La afirmación podría pasar como la perogrullada propia de un presidente de gobierno, sin embargo alguien debió obviar parte de su significado cuando pensó en su reintroducción en ámbitos naturales humanizados.

Pero empecemos por el principio, un oso es un oso, es decir, según una definición cualquiera, más bien tirando a facilona… » Es un mamífero plantígrado, del orden de los carnívoros de gran tamaño, cuerpo macizo, pelaje largo y abundante, cuello ancho, cabeza grande, fuertes garras… »  Pues eso, un oso, Y claro, como carnívoro, o más bien omnívoro, es fácil deducir que no existe la compasión en su mesa. El que tenga alguna duda que eche un vistazo a la sala de despiece de cualquier matadero del otro gran omnívoro del planeta.

Así que todas las imágenes de animales destrozados publicados en algunos medios de comunicación, está claro que no perseguían un objetivo meramente informativo. La noticia habría sido encontrar cadáveres quirúrgicamente extirpados con sus vísceras ordenaditas al lado. Me da que el objetivo era generar un sensacionalismo barato. Ese del que últimamente hay que dotar a cualquier noticia para que lo consumamos la borregada y suscitar opiniones. En un sentido y en otro…  Y claro, conseguido el objetivo, ahí ya entramos todos, a ver quien la dice más gorda. La lista no tiene desperdicio y os aseguro que no está extraída de las redes sociales, tan proclives a generar este tipo de controversias.

En estos últimos días hemos oído a representantes de asociaciones ecologistas asegurar que la culpa es de los ganaderos por ofrecer una especie de bufet libre a los osos. Periodistas generando crónicas que retratan más el comportamiento de un delincuente que el de un animal salvaje, ganaderos insinuando que los turistas pueden ser el próximo ágape del plantígrado, y una administración ineficiente y desbordada frente a los movimientos del único predador con GPS de todo el Pirineo. Y cuyo único pronunciamiento ha sido para convenir que hay que «trasladarlo».

Goiat es como esos obstáculos implacables que uno se encuentra en la vida una y otra vez, hasta que les prestas atención de verdad y trabajas para superarlos. Da igual como lo llamemos hoy,  sino nos tomamos en serio la convivencia entre los distintos agentes e intereses del territorio, el año que viene tendrá otro nombre. Goiat es como nuestros miedos, un competidor implacable que nos ha sacado las vergüenzas a todos.

caballos carne

A una administración que pensaba que con llevar a cabo un programa de reintroducción habría cumplido con su objetivo y obligación para con sus administrados y las generaciones futuras.

A unas organizaciones ecologistas que a las primeras de cambio se han puesto en evidencia demostrando un completo desconocimiento sobre la realidad del mundo rural.

A algunos ganaderos que lo avalaron todo a los 150€ por cabeza perdida, pensando que no era necesario cambiar su modelo de producción de ganadería extensiva.

Y a una sociedad que, en general, vive cada día más de espaldas a las zonas rurales y las concibe, probablemente de manera inconsciente,  como un gran parque temático alrededor de sus ciudades.

Y si. Ya sabemos que todos tenemos nuestra parte de razón y que en general nos molestan los cambios. Pero desgraciadamente no nos queda otro camino, porque el problema no es Goiat, somos nosotros. La buena noticia es que como seres inteligentes, (de verdad que no va con segundas…), tenemos la posibilidad de reconducir la situación siempre que hagamos un ejercicio de responsabilidad colectiva y dejemos de lado nuestras diferencias.

Avanzo que el que conciba el territorio solo desde su punto de vista, se equivoca de partida.

Continua…