Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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El informe Fénix, el enésimo sobresalto a costa del sector turístico.

Después de leer el Informe Fénix debo confesar que el diagnóstico puede resultar interesante en algunos aspectos —especialmente cuando alerta sobre la productividad, la vivienda o la presión sobre la administración y las infraestructuras—, pero en mi opinión presenta varias debilidades importantes en sus conclusiones y lo que es peor, no existe ninguna propuesta realmente creíble ni a corto ni a medio plazo. Desde un punto de vista de alguien dedicado a esto del turismo, los `puntos que más me llaman la atención son los siguientes:

1. El informe identifica correctamente algunos problemas, pero señala al turismo como principal responsable

El informe atribuye buena parte del estancamiento del PIB per cápita catalán al crecimiento de sectores que considera de baja productividad, destacando especialmente el turismo de sol y playa. Sin embargo, esta aproximación simplifica una realidad mucho más compleja ya que el turismo no es un sector aislado. Genera demanda para otros sectores como transporte, comercio, restauración, actividades culturales, construcción y rehabilitación, servicios profesionales de diversa índole, tecnología aplicada al turismo, fiscalidad municipal y autonómica. Por otro lado reducir el peso del turismo no implica automáticamente que los trabajadores y recursos liberados se trasladen a sectores más productivos. La experiencia internacional demuestra que esas transiciones suelen requerir décadas.

2. Se infravalora la importancia del turismo como fuente de ingresos exteriores.

Nos guste o no, Cataluña es una economía abierta que no dispone de recursos energéticos propios significativos ni de grandes materias primas. El turismo representa una de las principales exportaciones de servicios de Cataluña. Introduce gasto extranjero directamente en la economía. Genera divisas. Sostiene miles de empresas familiares. Y además, permite financiar parte del gasto público mediante IVA, IRPF, cotizaciones sociales, tasas turísticas, impuestos locales y actividad económica inducida.

El informe calcula supuestas «subvenciones implícitas» asociadas a determinados salarios bajos, pero no realiza un análisis igualmente detallado de otros flujos derivados del turismo como, por ejemplo:

  • Los ingresos fiscales totales generados por el turismo.
  • El impacto indirecto sobre otros sectores.
  • El efecto multiplicador del gasto turístico.
  • El valor de la marca Barcelona y Cataluña para atraer inversión internacional.

Sin incorporar estos elementos, la valoración económica queda incompleta.

3. Confunde productividad con valor estratégico

Una actividad puede presentar una productividad media inferior a la industria farmacéutica o tecnológica y seguir siendo estratégica. Por ejemplo:

La agricultura tiene una productividad inferior a la industria, el comercio minorista tiene una productividad inferior a la banca y la cultura tiene una productividad inferior a la química.

Sin embargo, ninguna economía desarrollada prescinde de ellas.

La cuestión relevante no es si el turismo tiene menor productividad que determinados sectores tecnológicos, sino si puede coexistir con ellos y contribuir a financiarlos.

4. El informe no ofrece una alternativa económica realista.

Y esta es para mí su principal debilidad. El documento insiste en aspectos como reducir capacidad turística, frenar sectores de baja productividad o limitar determinados modelos de crecimiento. Pero en ningún caso explica qué sectores sustituirán los cientos de miles de empleos asociados al turismo.

¿En qué plazo?, ¿Con qué inversiones?, ¿Con qué financiación?, ¿Con qué ventajas competitivas internacionales…?

La sustitución de un sector que representa una parte muy significativa de la economía catalana exige una estrategia industrial y tecnológica extremadamente detallada que el informe ni deja entrever y mucho menos aún desarrolla.

5. Las medidas propuestas son política y socialmente muy difíciles de aplicar.

Sobre todo porque insiste en reducir significativamente la capacidad turística.  Aunque es obvio que esto solo puede hacerse por debajo de los picos de demanda, y sino imaginemos una feria como el mobile congres con la mitad de hoteles, es obvio que plantea problemas prácticos que de momento no tienen solución. Los principales que se me ocurren son:

  • Afectación directa a hoteles, apartamentos, restauración y comercio.
  • Reducción de empleo en zonas altamente dependientes del turismo.
  • Una fuerte oposición empresarial y social fruto de la pérdida de derechos laborales y empresariales legítimos
  •  Y por si fuera poco, la reducción de ingresos fiscales y tasas locales a corto plazo.

Además, Cataluña compite con destinos mediterráneos como Grecia, Croacia, Turquía, Portugal o Italia, que probablemente absorberían parte de esa demanda.

Otra solución propuesta es la de incrementar fuertemente el salario mínimo. El informe plantea elevar el SMI hasta detener el crecimiento del empleo poco cualificado. En la teoría esto podría ayudar a aumentar la productividad y a incentivar la automatización por parte de las empresas, pero en la práctica también puede provocar:

  • Cierre de pequeñas empresas.
  • Menor contratación.
  • Incremento de economía sumergida.
  • Desplazamiento de actividad hacia otras regiones.

Especialmente en los modelos de negocio con los márgenes más reducidos.

La otra propuesta es gestionar la inmigración según cualificación. La propuesta puede parecer razonable, aunque en la realidad resulta de lo más naif y despide cierto tufillo discriminatorio. La realidad del mercado laboral demuestra que muchos empleos turísticos, agrícolas y asistenciales requieren trabajadores externos que actualmente no se cubren con la población local. En un plano estrictamente técnico los sistemas migratorios dependen en gran parte del Estado español y de la normativa europea y no de una administración autonómica fruto de una necesidad local. En realidad, exigir perfiles altamente cualificados no resuelve la necesidad de cubrir empleos esenciales.

Y por último propone reducir ventajas fiscales y reformar impuestos. El informe plantea elevar fiscalidad turística y gravar más segundas residencias. Aunque técnicamente es la parte más viable, supone un grado de valentía política que cuesta creer debido a los costes políticos elevados y a la resistencia de municipios que dependen del turismo. Además, siempre está presente la posible pérdida de competitividad frente a otros destinos.

6. Existe una clara contradicción entre el diagnóstico y las soluciones.

El informe reconoce dificultades como las siguientes:

  • Cataluña tiene problemas de vivienda.
  • Déficits de infraestructuras.
  • Presión sobre servicios públicos.

Pero muchas de las soluciones propuestas podrían reducir precisamente la base fiscal necesaria para financiar la mejora de esas infraestructuras. La pregunta clave que queda sin responder a lo largo de todo el informe es:

Si se reduce significativamente el turismo, ¿de dónde procederán los ingresos que sustituirán la actividad económica, el empleo y la recaudación fiscal que hoy genera? Ya os adelanto que el informe no ofrece respuesta.

7. Hablemos en serio, ¿Qué deberíamos empezar a hacer?

Una alternativa más equilibrada y realista desde una óptica turística podría estar basada en lo siguiente:

  • Mantener el turismo como sector estratégico. Si alguien se quiere apuntar al carro populista de renegar del turismo, lamento decirle que aun no es el momento.
  • Aumentar su productividad.  El objetivo no es ganar más sino poder reinvertir y ganar en competitividad e innovación.
  • Reducir la dependencia del turismo de bajo valor añadido y potenciar segmentos especializados como por ejemplo el turismo de congresos, el cultural, el gastronómico, el deportivo, el médico, etc…
  • Desarrollar simultáneamente sectores tecnológicos e industriales avanzados.
  • Mejorar formación y cualificación laboral de la población en general, no solo de la que se dedica al sector turístico.

En resumen, no sustituir el turismo, sino utilizarlo como palanca de transformación de manera progresiva mientras se diversifica la economía.

Conclusión.

El Informe Fènix plantea una advertencia relevante sobre la evolución de la productividad y del PIB per cápita en Cataluña. Sin embargo, visto desde el sector turístico, tiende a presentar el turismo como parte sustancial del problema sin reconocer plenamente que es también una de las principales fuentes de empleo, ingresos exteriores y recaudación fiscal de la comunidad.

Además, sus propuestas más contundentes —reducir capacidad turística, limitar determinados sectores y elevar significativamente los costes laborales— presentan enormes dificultades económicas, sociales y políticas Una licencia, a mi modo de ver, excesivamente atrevida teniendo en cuenta  que el informe no desarrolla con suficiente detalle qué modelo productivo alternativo podría sustituir, en términos de actividad, empleo e ingresos públicos, el peso actual del turismo en Cataluña.


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Reputación, credibilidad e imagen, lo que nos jugamos esta primavera en el Valle de Arán… y en otros destinos.

No os voy a esconder que uno siente cierta contradicción al comprobar que todas las reflexiones que se hacían apenas hace un año en torno a lo que deberíamos aprender de esta pandemia se han visto relegadas a la urgencia de tener que poner remedio a una situación que tiene más que ver con un incomprensible rumbo de colisión, que con la oportunidad de reinventar el negocio, y ya no hablemos de la industria a la que pertenece.

Creo que fue Winston Churchill el que pronunció la célebre frase de «nunca desaproveches una buena crisis…», y sin embargo parece que algunos estén esperando a sufrir tres seguidas para tomar nota de lo que esto significa. Culpables hay muchos, yo diría que tantos como medios de comunicación quieras escuchar. Pero sin ánimo de entrar en «quienes», que aquí cada uno tiene los suyos, dejadme que tire de pura filantropía para intentar darle la vuelta a lo que se nos viene encima, antes de que sea demasiado tarde.

La realidad en el Valle de Arán es altamente preocupante. En resumen y según fuentes de la Generalitat de Catalunya publicadas a través de dadescovid.cat. Su riesgo de rebrote a 24 de febrero, el ya popular (iEPG), es de 2031… (Permitidme un inciso… Si, efectivamente es ese que la Generalitat estima que debería estar por debajo de 100 para no preocuparnos y que otros países de nuestro entorno aprovechan para tomar medidas drásticas en cuanto supera los 75 por cada 100.000 habitantes), pero continúo… El número de personas vacunadas con la segunda dosis es de 261, aproximadamente un 2.5% de la población censada, y el 95% de los nuevos casos detectados están originados por la famosa cepa Británica. Aprovecho, y os adjunto una imagen que dicen, vale más que mil palabras…

Para mi encontrar este gráfico ha sido bastante revelador y como a muchos, me surgen innumerables dudas sobre cual es el criterio para tomar medidas drásticas en marzo del 2020 y obviarlas en noviembre 2020, por ejemplo. También me queda claro que aunque la apertura de la estación no haya ayudado a controlar la Pandemia, es obvio que entre los 339.01 del 2 de enero y los 3669.75 del 20 de ese mismo mes, existen otros muchos motivos y causas, además de los 18 días y el funcionamiento de un recurso. Quizás tengan que ver mucho más con la movilidad y la relajación de todo tipo de medidas en periodos vacacionales, que la mera puesta en marcha de una actividad económica.

Al hilo de esto, algunos medios de comunicación aprovecharon los datos tras las Navidades para escribir artículos en los que culpaban directamente a los negocios y habitantes del Valle de Arán de poco menos que de ser los causantes de sus propios males. Me voy a guardar mi opinión aunque creo que desperdiciaron una excelente ocasión de llamar a la responsabilidad individual de cada uno de nosotros, y sucumbieron a la tentación de erigirse en «justicieros» de causas cada día más alejadas de la realidad rural.

En cualquier caso, esto desde luego no ayuda a la imagen y el esfuerzo que se realiza por parte de los profesionales e instituciones afincadas en el territorio, y desde un punto de vista exclusivamente estratégico lo que de verdad debería preocuparnos, no es solo llegar al final de un maltrecho invierno que pasará con más pena que gloria, y que ha dejado descontento a la mayoría. Sino como encaramos la recuperación de nuestro destino para un futuro próximo y que riesgos estamos dispuestos a correr de no hacerlo.

Un servidor se teme que la falta de entendimiento y la ausencia de liderazgo institucional, denunciadas desde algunos medios locales, casan mal con la toma de medidas más drásticas, que además, deberían ir acompañadas de una buena campaña de imagen para recuperar en lo esencial la marca y los valores del territorio.

Esta semana están apareciendo diversas encuestas que apuntan a una tímida recuperación turística de la que España podría salir favorecida. Sin embargo, el hecho de que Creta haya pasado por delante de Mallorca en la intención de viaje de los clientes del Touroperador Alemán TUI, no debería dejarnos indiferentes, por lo que explicaba la semana pasada Pau Solanilla en la revista Hosteltur. Y es que el Valle corre el mismo riesgo de sufrir lo que actualmente están sufriendo destinos como Mallorca, y no es otro que el hecho de estar haciendo promesas de valor que no se ajustarán a la realidad. Lo que en el lenguaje de la calle viene siendo… «que no te crea ni Dios…».

Para poder darle la vuelta a esta situación no podemos confiar ni en la llegada de las vacunas, ni en el pasaporte de vacunación, ni siquiera en la subida de temperaturas. Porque al final, todas estas son medidas que nos vendrán impuestas desde fuera y no serán exclusivas para el Valle, es más, nuestra falta de reacción va a colocar por delante a otros destinos que hoy en día tienen menos problemas que nosotros, y por lo tanto, una mayor credibilidad e imagen como destinos seguros.

La buena noticia es que nuestro cliente mayoritario no es alemán, y el cliente español no nos va a exigir bajar a un ratio de 30 para poder atreverse a venir. De hecho algunos, han seguido viniendo saltándose confinamientos, restricciones y todo tipo de medidas establecidas por la administración, aprovechando para celebrar sus macro reuniones familiares aquí y poniendo en riesgo al resto de la población residente. Aquí lo que cabe preguntarse es si de verdad queremos ese tipo de turista, o debemos aspirar a algo más.

Coincido con la idea general expresada en este caso por Pau de que debemos trabajar seriamente, con discreción y humildad, sin perder de vista lo que de verdad es nuestro principal activo que es la naturaleza y el valor de la salud que la acompaña. Este verano la salud y seguridad del turista todavía van a ser el principal reclamo para atraer visitantes. Es ya una realidad hoy, que el nuevo turista va a premiar a aquellos destinos más naturales, sostenibles y comprometidos con su población local. Lugares que no estén masificados, donde pueda estar en contacto con la naturaleza y a ser posible, donde tenga la sensación de contribuir de manera positiva con el entorno. Pero de momento y durante este verano, deberán ir acompañados inexorablemente de una buena imagen de salud y seguridad.

A falta de una mayor diligencia y valentía institucional, yo no descartaría aparecer como el primer territorio que se autoconfina de manera voluntaria durante 15 días, un año más tarde del estallido de la Pandemia en nuestro país. Dicho queda…