Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Análisis de la Temporada de Verano 2024 en el Valle de Arán.

El verano de 2024 ha marcado un año destacado en el turismo del Valle de Arán, confirmando su posición como uno de los destinos de montaña más importantes en España. Con cifras de visitantes que se han consolidado por tercer año consecutivo como una de las mejores de los últimos 15 años y una evolución clara en las preferencias de alojamiento y consume. Esta temporada ha ofrecido una visión de las fortalezas y desafíos para el sector turístico en el Pirineo y en el resto de Europa. Revelando no solo revela datos clave, sino invitando también a una reflexión sobre cómo podemos continuar potenciando nuestro atractivo natural y cultural, posicionando al Valle de Arán como un referente turístico en el futuro próximo.

A pesar de que este verano, entre junio y septiembre, el Valle de Arán registró un descenso del 6% en visitantes comparado con el mismo periodo de 2023, ha conseguido consolidar una oferta muy atractiva frente a otros destinos, atrayendo un gran número de visitantes lo que subraya el creciente interés por el turismo de naturaleza y aventura en España. Este crecimiento está en línea con lo observado en otros destinos de montaña como el Pallars, la Ribagorza o Andorra. En Andorra, por ejemplo, el turismo de Francia, Italia y Bélgica ha sido predominante debido a su oferta de compras y eventos de ocio únicos, aprovechando el atractivo de los impuestos reducidos y el enfoque en experiencias culturales.

Destaca el potencial de Arán para diversificar su oferta y atraer turistas de diferentes nacionalidades. Nuestra identidad única y la conservación de nuestro entorno natural nos diferencian y podrían ser un factor determinante en nuestro atractivo como destino sostenible y de calidad.

Nuevas Preferencias en Alojamiento: Flexibilidad y Comodidad

El perfil del visitante que elige el Valle de Arán está cambiando. Mientras que los hoteles en el Valle mantuvieron una ocupación ligeramente inferior a la del año pasado, según datos de la Generalitat de Catalunya fueron los apartamentos turísticos los que experimentaron un aumento del 8% en la demanda. Este crecimiento muestra una clara tendencia hacia opciones de alojamiento que ofrezcan mayor flexibilidad, privacidad y comodidad, especialmente para grupos y familias. Este tipo de alojamiento permite que los visitantes disfruten de estancias personalizadas, un elemento que responde a la demanda actual de experiencias más auténticas y cercanas.

El turismo de autocaravanas y campings también ha visto un notable aumento del 12% en usuarios en el Valle, una tendencia impulsada por el auge del ‘viaje en ruta’. Esto debería hacer plantearnos la necesidad de ampliar nuestras infraestructuras para dar cabida a esta demanda en crecimiento. A diferencia de destinos como el Pallars y Andorra, que han adaptado áreas de servicios específicas para autocaravanas, el Valle de Arán tiene aún margen de crecimiento en este aspecto. Adaptarnos a esta tendencia podría posicionarnos de manera competitiva dentro de los destinos de montaña en la Península Ibérica.

El Gasto Medio y la Comparación con los Alpes y el Tirol

Uno de los datos más interesantes de la temporada es el gasto medio diario en el Valle de Arán, que oscila alrededor de los 150 euros, según un reciente informe de la UdL, una cifra significativamente menor en comparación con destinos como los Alpes franceses o el Tirol en Austria, donde el gasto diario es un 20% mayor. Este dato es fundamental para entender cómo nuestros visitantes distribuyen su presupuesto y cuáles son las áreas que podemos mejorar para incentivar un mayor gasto en nuestro destino.
En lugares como el Tirol, el turismo se asocia a actividades de alto valor añadido, desde rutas de aventura con guías especializados hasta experiencias gastronómicas exclusivas. La oportunidad para el Valle de Arán podría centrarse en ampliar su oferta de actividades y servicios de calidad, fomentando no solo el gasto en alojamiento y restauración, sino también en actividades complementarias como excursiones guiadas, eventos culturales y deportes de aventura.

Desestacionalización: Oportunidades de Crecimiento Fuera de los Meses de Verano

Si bien julio y agosto han mantenido su liderazgo en ocupación, septiembre mostró un crecimiento del 6% en el Valle de Arán, impulsado principalmente por turistas de proximidad que optan por escapadas de fin de semana y estancias más cortas.  Sin embargo, otros destinos de montaña, como el Valle de Aosta en Italia, han logrado extender la temporada hasta octubre mediante estrategias de ‘slow tourism’ y eventos de temática cultural y gastronómica.

Esta tendencia nos ofrece un modelo interesante para adaptarnos a la desestacionalización en el Valle de Arán. Con una planificación adecuada, podemos desarrollar actividades atractivas que mantengan el flujo turístico fuera de los meses de verano, permitiendo que los visitantes experimenten el Valle en momentos de menor afluencia y con una mayor conexión con el entorno.

Impacto Económico y el Potencial de la Gastronomía Local

La economía local se ha visto beneficiada esta temporada con un aumento del 7% en el ticket medio en comercios y restaurantes, lo que confirma el interés por la gastronomía y los productos regionales del Valle de Arán, tal como apuntan desde  la Cámara de Comercio de Lleida. Sin embargo, este porcentaje aún está por debajo de los registros en el Pirineo francés, donde eventos gastronómicos y festivales locales logran atraer a un perfil de turista interesado en experiencias culinarias únicas. Potenciar la gastronomía local puede ser clave para aumentar la competitividad del Valle en el ámbito de la restauración. Iniciativas como los festivales gastronómicos, rutas gastronómicas, talleres de cocina regional y degustaciones de productos locales podrían aumentar el interés de los visitantes, permitiéndoles explorar y apreciar la riqueza cultural de nuestro destino a través de su cocina.

Un Futuro Basado en la Innovación y la Autenticidad

El análisis de esta temporada muestra un panorama optimista para el Valle de Arán como destino turístico de montaña. Los datos reflejan un crecimiento estable a partir del año de la Pandemia y un interés creciente en las ofertas de alojamiento flexible, experiencias personalizadas y gastronomía local. Sin embargo, para que este crecimiento sea sostenible, debemos estar dispuestos a innovar y adaptarnos a las nuevas demandas del mercado sin perder la autenticidad que define nuestro Valle.

Inspiremos nuestro futuro en los éxitos de otros destinos, como los Alpes o Andorra, que han sabido equilibrar el desarrollo turístico con la conservación de su entorno. El futuro del Valle de Arán no solo depende de nuestra capacidad para atraer visitantes, sino de cómo cuidamos y potenciamos nuestros recursos para las generaciones futuras. Con una visión clara y estrategias adaptadas a nuestra realidad, podemos asegurar que el Valle de Arán se mantendrá como un destino líder en el turismo de montaña en Europa.


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Otoño en el Valle de Arán: Un Refugio de Colores y Sabores.

El Valle de Arán es un rincón mágico en los Pirineos catalanes que se transforma en un auténtico paraíso durante el otoño. Con sus montañas cubiertas de hojas doradas y su aire fresco y crujiente, este valle invita a una escapada que despierta todos los sentidos. En este post, te llevaré a descubrir la belleza del otoño en el Valle de Arán, reflexionaremos sobre su importancia en nuestras vidas, exploraremos encantadores pueblos y entornos naturales, y nos deleitaremos con la rica gastronomía local. ¡Prepárate para una escapada inolvidable!

La Magia del Otoño

El otoño es una estación de transición, un momento perfecto para reflexionar sobre lo que hemos vivido durante el año y prepararnos para lo que está por venir. En el Valle de Arán, esta época se siente especialmente intensa. Los árboles se visten con tonos cálidos: amarillos, naranjas y rojos que contrastan con el azul del cielo. Este espectáculo natural no solo es un deleite visual; también nos recuerda la belleza del cambio y la impermanencia.

La llegada del otoño nos invita a detenernos, recogernos y apreciar lo que tenemos. Es un tiempo para reconectar con nosotros mismos, disfrutar de la naturaleza y compartir momentos con nuestros seres queridos. Al igual que los árboles sueltan sus hojas, nosotros también podemos dejar ir lo que ya no nos sirve: viejas preocupaciones, hábitos o relaciones que han cumplido su ciclo. Este proceso de soltar puede ser liberador y transformador. En este sentido, una escapada al Valle de Arán puede ser la oportunidad perfecta para desconectar del bullicio diario y sumergirse en un entorno donde la tranquilidad reina.

Pueblos Encantadores

El Valle de Arán alberga varios pueblos que parecen sacados de un cuento. Uno de ellos es Vielha, la capital del valle. Aquí puedes pasear por sus calles empedradas, visitar la iglesia de Sant Miqueu y disfrutar de un paseo entre sus calles para después vistar su museo etnográfico y acabar la jornada entre los pinchos de sus numerosos bares y restaurantes.

Otro pueblo que no puedes perderte es Bagergue, conocido por su arquitectura típica aranesa y su ambiente acogedor. Este pequeño pueblo ofrece unas vistas impresionantes del valle y es ideal para realizar caminatas por senderos cercanos. Además se trata de unos de los pueblos certificados como los más bonitos de España. Aquí podrás disfrutar de la paz absoluta mientras contemplas el paisaje.

Finalmente, te recomiendo visitar Arties, un pueblo que destaca por su encanto y su rica historia. Sus calles estrechas y empedradas te transportan a tiempos pasados, y la iglesia de Santa María es una joya arquitectónica que merece una visita. Arties también es conocido por sus tradiciones y festividades, así que si tienes la suerte de coincidir con alguna celebración local, ¡no dudes en participar!

Entornos Naturales

El Valle de Arán no solo se compone de encantadores pueblos; también está rodeado de impresionantes paisajes naturales. Durante el otoño, los senderos se convierten en pasarelas de colores donde cada paso es un deleite para los sentidos. Una ruta muy recomendada es la Ruta del Bosque de Carlac, que te llevará a través de frondosos bosques llenos de vida. Aquí podrás escuchar el crujir de las hojas bajo tus pies y disfrutar del aire fresco mientras te rodeas de la belleza natural.

Si eres amante del senderismo, no puedes dejar de explorar el Circ de colomers, junto al Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio. Este paraje ofrece rutas adaptadas a todos los niveles y, en otoño, los lagos reflejan los colores del entorno, creando un espectáculo visual impresionante. La combinación de montañas, lagos y bosques hace que este lugar sea ideal para desconectar y recargar energías.

Gastronomía: Un Festín para los Sentidos

Una escapada al Valle de Arán no estaría completa sin disfrutar de su deliciosa gastronomía. La cocina aranesa es rica en sabores y tradiciones, con platos que reflejan la cultura local. Uno de los platos más desconocidos son sus «civet», un guiso elaborado con carne de caza que se sirve caliente y reconfortante, perfecto para los días frescos del otoño. El ambiente acogedor y la atención al detalle de casi todos sus restaurantes hacen que cada comida sea una experiencia memorable. Existen un sinfín de platos y delicias encabezadas por la famosa “Olla aranesa” pero conviene no olvidarse de probar cualquiera de las especialidades culinarias basadas en el pato, en especial el foie, reflejo de la influencia francesa en esta zona fronteriza. Los amantes de los dulces, pueden disfrutar de los “crespettes”, es un postre que no puedes dejar de probar y que mejora con ingredientes locales como las mermeladas de frutos silvestres o la miel, y que son el cierre perfecto para una comida en el Valle de Arán.

En resumen, el otoño en el Valle de Arán es una experiencia única que combina belleza natural, cultura y gastronomía en un entorno que invita a la reflexión y al disfrute. Cada rincón del valle cuenta una historia, cada plato es un homenaje a la tradición, y cada sendero es una oportunidad para reconectar con la naturaleza y contigo mismo. Así que, si estás buscando una escapada revitalizante, no dudes en considerar el Valle de Arán como tu destino. Permítete perderte entre sus paisajes de ensueño, saborear su deliciosa comida y sumergirte en la calidez de su gente. El otoño es el momento perfecto para disfrutar de todo lo que este mágico lugar tiene para ofrecer.  Recuerda que cada estación trae consigo su propia magia, pero el otoño nos regala una paleta de colores y sabores que despiertan nuestros sentidos y nos invitan a reflexionar sobre nuestras vidas. Así que haz las maletas, reúne a tus seres queridos y ven a descubrir el Valle de Arán en esta hermosa época del año. ¡Te aseguro que volverás renovado y lleno de recuerdos inolvidables!


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San Juan en el Valle de Arán

El inicio del verano cuenta con sus propias celebraciones y tradiciones. Una de las más importantes nos llega cada año en la noche del 23 al 24 de junio. Es, en este momento, cuando se celebra la tan conocida como esperada,  Noche de San Juan.

En numerosos puntos de nuestro territorio se produce esta fiesta en la que las hogueras cuentan con un gran protagonismo. Las comunidades autónomas bañadas por el Mediterráneo como Cataluña o la Comunidad Valenciana viven de una forma especialmente intensa esta jornada, en la que el fuego, es uno de los puntos clave sobre los que se sustenta dicha festividad marcada en rojo en todos los calendarios de nuestro país, en Cataluña además, los petardos y las cocas de “llardons” son los complementos ideales de un ambiente festivo para la noche más corta del año.

Aunque actualmente la noche del 23 al 24 de junio es una noche de fiesta entre amigos y familia, su origen inicial era diferente al de ahora. Se trata de una celebración pagana, cuyo origen está en la llegada del solsticio de verano. El fuego purifica y quema simbólicamente lo viejo y malo, con el fin de dejar espacio a nuevas oportunidades y deseos.

Los dos elementos básicos de esta celebración son el fuego y el Sol, y el hecho de encender las hogueras es una vieja costumbre de un antiguo culto al Sol. Se prendían para darle fuerza y para seguir iluminando el resto del año, a la vez que se pedía a los dioses un futuro próspero.

Más tarde, el cristianismo la trasladó a la fecha en la que la Biblia data el nacimiento de San Juan Bautista, cuya víspera de nacimiento se conmemora con hogueras y fuegos simbolizando la luz que San Juan trajo al mundo según los creyentes.

 Si bien es cierto que esta festividad tiene un marcado carácter Mediterráneo y que en algunos lugares se celebra con baños nocturnos en el mar.  En los Pirineos y Pre-Pirineos (en Catalunya, Aragón, Andorra y Francia) la fiesta de las fallas se celebra en más de sesenta pueblos y está considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. La localidad de Isil, en particular, recupera una celebración que se realiza desde tiempos inmemoriales. La celebración empieza por la tarde, si bien el momento culminante es por la noche, con la encendida de la Falla Mayor y el inicio de la bajada hasta llegar, sobre la medianoche, al pueblo, donde se encienden las hogueras y se realizan bailes tradicionales.

En otro de los destinos históricos de referencia como son las localidades de  Alàs y Cerc en el Alt Urgell, la bajada de las falles se celebra condicionada por las exigencias contemporáneas en un contexto de alto riesgo de incendios. Para minimizar sus efectos, no se encenderá el faro en la sierra de Les Peces y los falleros bajarán las fallas apagadas, iluminando el camino con medios alternativos como frontales o leds. Una vez dentro del núcleo urbano, y siempre que las condiciones lo permitan, se encenderán las fallas y se hará un recorrido urbano antes de encender la hoguera en la plaza Major. En la edición de este año de la bajada de las fallas de Alàs se prevé la participación de un total de 50 falleros y varios voluntarios que velarán por el cumplimiento de todas las medidas necesarias.

Pero sin duda uno de los lugares donde se puede vivir esta festividad de dos formas muy diferentes y en dos localidades muy próximas entre sí, es en el Valle de Arán. En concreto en las localidades de Arties y Les.

Fuente: Aran Nau

En la localidad de Les, el escenario del ritual es la Plaça deth Haro, donde sobre las 10 de la noche llega la procesión al ritmo de las danzas tradicionales de Es Corbilhuèrs de Les. Tras la bendición y encendido del haro por parte del sacerdote del pueblo, se le prende fuego y se procede a la quema de les “halhes”, una especie de antorchas fabricadas con corteza de cerezo que se hacen girar describiendo círculos, danzando y simulando una lucha para purificar y quemar los malos espíritus. La ceremonia finaliza con un baile alrededor del haro encendido, un tronco de abeto de más de 10 metros de altura mientras en la plaza se sirve el “vin caud”, vino caliente con azúcar, ron y fruta que se toma junto a la tradicional coca de Sant Joan.

En la vecina localidad de Arties, llegado el día, eth Taro se enciende y arrastra por sus calles y plazas, acompañado de música y de los vítores de los asistentes, en un recorrido que se detiene regularmente, para que los más atrevidos se atrevan a atravesar las llamas saltándolo por encima. Eso si, bajo un estricto código de buenas prácticas y normas de cortesía que garantizan la ausencia de accidentes indeseados. El ritual se prolonga hasta altas horas de la madrugada y termina delante de la casa del alcalde, donde se deja, totalmente carbonizado. Según la tradición, las cenizas de Eth Taro protegen, purifican y fertilizan, por lo que al esparcirlas por todo el pueblo alejan a los malos espíritus.

Aunque el final del “Taro” o “Haro” es el inevitable en ambas localidades. Su elección se vive con una ritualidad y festividad absolutamente afables. Aproximadamente un mes antes de la fiesta tiene lugar la llamada “Tallada deth Taro”. Una expedición de hombres sale a buscar el taro -el tronco que puede llegar a medir más de 10 metros- lo cargan hacia el pueblo y lo preparan para su exposición y quema un año más tarde.

Es resto de la experiencia os recomiendo que la viváis personalmente el próximo 23 de junio por la noche en cualquiera de estas bonitas localidades…!!!


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El «Shirin Yoku» o los baños de bosque.

Alguna vez os he comentado que vivo en uno de esos lugares privilegiados que parecieran tocados por una inteligencia divina, llenos de belleza, sensibilidad y donde el paso del tiempo se deja notar a través del cambiante paisaje que dibujan las diferentes estaciones del año. Es un lugar que debo confesar me inspira y reta a partes iguales y donde su energía a llegado a darme tanta paz como vitalidad en momentos de lo más variopintos que la vida de una persona pueda atravesar. En todos ellos un largo paseo por el bosque ha sido siempre la receta mágica tanto para activar, reflexionar o incluso sanar momentos y situaciones de todo tipo.

De lo que no era consciente hasta hace poco es que esa actividad tan natural y necesaria en mi caso, era compartida desde la otra punta del planeta por más de 5 millones de personas cada año. En Japón recurren al Shinrin-yoku (que puede traducirse como baño o cura de bosque) para tratar dolencias tan serias como la ansiedad y la hipertensión.

Los ‘baños de bosque’ o Shinrin Yoku tienen su origen, como tantas otras terapias, en Japón y su significado literal es ‘absorber la atmósfera del bosque’, concepto acuñado en los años ochenta cuando técnicos de la Agencia Forestal de Japón se marcaron dos objetivos: poner en valor los bosques del país, que el país del sol naciente cubren el 67% de su superficie, y promover el contacto con la naturaleza en una población urbana que presentaba un elevadísimo nivel de estrés y ansiedad asociados al trabajo.

Después de leer un poco sobre esto debo advertiros que esta no es una actividad para frikis del bosque o hipermotivados de la naturaleza, esto no va de aullarle a la luna o abrazar arboles en pelotas. Tampoco es exactamente lo mismo que el siempre apetecible paseito de domingueo campestre y por supuesto quedan descartados los runners con deseos de medir la intensidad de dicho contacto en Km. recorridos y metros de desnivel.

Esto es lo más parecido a dejarse llevar y no hacer nada mientras te pierdes con los cinco sentidos bien despiertos por en medio del bosque. La condición irrenunciable es dejar de lado la prisa. El objetivo no es, ni recorrer una distancia determinada, ni tampoco realizar un determinado esfuerzo físico. De hecho en ocasiones ni siquiera es llegar a un sitio en concreto. Aquí de lo que va es de caminar poco a poco, en silencio, y vagar dejando que la intuición guíe los pasos y te lleven de un lado a otro. Y aunque en eso, a ratos, me declaro todo un experto, ahí van cuatro apuntes por si queréis practicarlo basados en los consejos del profesor e inmunólogo Qing Li, reconocido experto en Medicina del Bosque

Para experimentar el poder curativo de los bosques deberemos plantearnos un mínimo de tiempo ya que esta es una actividad sin prisa pero en la que el tiempo resulta importante. Cualquier persona puede beneficiarse de tomar un baño de bosque y es altamente recomendable cuando uno se siente estresado, aunque os aseguro que no es necesario esperar a atravesar una crisis existencial para obtener resultados significativos.

Qing Li recomienda realizar un paseo por un entorno boscoso de unas dos horas de duración. Propone no caminar más de 2,5 kilómetros y si se dispone de 4 horas se pueden recorrer 4 kilómetros. Para conseguir un fortalecimiento inmunitario aconseja una estancia mínima de 3 días en una región boscosa. Se pueden hacer pausas para evitar la fatiga. La competición, la consecución de marcas no tienen lugar. La sed se debe combatir con agua o té.

Mientras se descansa se puede aspirar la esencia de una hoja de pino, ciprés o alguna planta aromática.Si un lugar te llama la atención especialmente, si allí te encuentras muy bien, puedes detenerte a meditar, leer o simplemente gozar del paisaje. Y por supuesto, se debe olvidar en casa el móvil o el mp3.

La densidad de terpenos, (compuestos orgánicos), con propiedades anticancerígenas que se encuentran en la atmósfera del bosque varía en el transcurso de las estaciones. Aumenta drásticamente en abril y mayo, y en agosto alcanza su punto máximo. Se reduce un poco durante el otoño y en invierno llega al mínimo. Lo ideal es realizar los paseos todo el año con la mayor frecuencia posible. La cura de bosque es sobre todo una medida preventiva, un hábito que nos beneficia en muchos sentidos. Es deseable que el bosque no presente pendientes, que sea seguro, y que ofrezca una diversidad de ambientes: claros, sendas, rocas, zonas húmedas, diversidad de especies…

Ya sea en su versión más oriental o en la nuestra, parece un hecho probado que el contacto con la naturaleza se relaciona con un riesgo menor de sufrir trastornos emocionales y psicológicos, enfermedades cardiovasculares, músculo-esqueléticas, neurológicas, mentales y respiratorias, obesidad, diabetes y cáncer, entre otros problemas de salud.

En el Valle de Arán existen extensiones boscosas idóneas para poder practicar el Shirin Yoku como el Bosque de Carlac, el de Varicauba, el de Conangles, Montgarri o el del Portilhon. Todos ellos con pequeños tesoros de la fauna y la flora Pirenaica y capaces de proporcionar una experiencia superlativa.


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Hallowen vs Castañera, ¿dos tradiciones enfrentadas…? .

La fiesta de Todos los Santos tiene su origen en una celebración pagana para recordar a los que ya no están entre nosotros. Lo más interesante de esta celebración es que a pesar  de celebrarse en varios lugares del mundo de maneras muy diferentes, todas ellas tienen un origen muy antiguo, y contrariamente a lo que en nuestra cultura pudiera parecer, resulta que la más antigua de ellas es la que a priori nos parece más trivial y comercial. Y es que como veréis, la otoñal lucha entre la castaña y la calabaza viene cargada de más patrimonio cultural de lo que a priori pudiera parecer. Pero, ¿cuál es el origen de ambas tradiciones?

LA CASTAÑERA.

 Si vives en Cataluña, Aragón, Valencia o las Islas Baleares, la castañera es el símbolo por excelencia de esta época del año donde no solo abundan las castañas, sino también los tradicionales boniatos o panallets. Esta mujer es la representante de una de las fiestas más populares de estas regiones, la conocida Castanyada.

Tal como decíamos, la Castanyada proviene de una fiesta funeraria de hace muchos años relacionada con cultos paganos. Es una comida donde las castañas son el producto principal, pero los boniatos, la fruta confitada y los populares “panellets”, se acompañan con el tradicional moscatel, un vino dulce para postres que tiene su máximo protagonismo en estas fechas.

Su origen se remonta a del siglo XVIII derivada de los banquetes funerarios donde se comían legumbres o frutos secos. En el plano más espiritual este rito funerario perseguía una simbólica comunión con el alma de los difuntos. Siendo el proceso de asar las castañas, en concreto, el momento de mayor introspección en el que simultáneamente se rezaban las tres partes del rosario. El ritual perdió significado a lo largo de los años, pero no desterró de nuestra memoria la tradicional figura de la Castañera asando sus castañas en plazas o esquinas por toda nuestra geografía. Otra de las explicaciones que se derivan del origen de la Castanyada es que, durante la gélida víspera del Día de Todos los Santos, los campaneros se pasaban la noche haciendo sonar todas las campanas de las iglesias en los pueblos. Como era una tarea donde se necesitaba mucha energía, se comían castañas, panellets y boniatos para poder aguantar toda la noche y se regaba con un vino moscatel que era de gran ayuda para aliviar los rigores climatológicos de esas frías veladas.

Las castañas se comían asadas gracias a un entrañable personaje de estas fiestas, la castañera. Un símbolo sin precedentes a la que se representa con un abrigado traje tradicional y cuyo atuendo sigue existiendo a día de hoy, como vestimenta prioritaria de ese día en colegios y fiestas infantiles, donde niños y niñas van disfrazados con el mencionado traje tradicional.

HALLOWEN.

Halloween, es una festividad de origen druida, deriva de la expresión “Hallows’ evening” que significa justamente víspera de Todos los Santos. Según la Universidad de Oxford, sus orígenes se remontan a hace más de 3.000 años, cuando los pueblos celtas de Europa celebraban su año nuevo, llamado Samhain, en el que hoy consideramos el día 1 de noviembre. En la víspera de este festival de la cosecha gaélico se creía que los espíritus caminaban por la Tierra mientras viajaban al más allá, junto con otras criaturas, como hadas y demonios. Este ritual servía para despedir el dios del Sol, y dar la bienvenida a las noches cortas y frías que traía consigo el otoño. En estos rituales además de sacrificar animales a los dioses y reunirse alrededor de hogueras, los celtas llevaban disfraces, probablemente pieles de animales para confundir a los espíritus, o quizá para evitar que los poseyeran.

El concepto de la actual fiesta de Hallowen proviene de las costumbres exportadas a Estados Unidos a partir del año 1840 por inmigrantes fundamentalmente irlandeses. Estos difundieron una de las costumbres que sin duda se ha convertido en el gran icono de esta fiesta en Estados Unidos y Canadá, que no es otra que la costumbre de tallar los jack-o’-lantern, las calabazas gigantes huecas con una vela dentro.  A partir de entonces esta fiesta quedó arraigada pero no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921, cuando se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota. Su internacionalización definitiva se produjo a finales de los años 1970 y principios de los 1980 gracias al cine y a las series de televisión, especialmente cuando en 1979 se estrenó Halloween, de John Carpenter, una referencia del cine de terror.  El atractivo del siempre misterioso mundo oculto, la adrenalina generada por los sustos y el márqueting hicieron el resto.

Si en la tradición más Mediterránea la influencia cristiana y los productos típicos del otoño son los protagonistas, en la tradición anglosajona tallar calabazas, los famosos dulces de Halloween, el truco o trato, los disfraces fantasmagóricos, visitar atracciones embrujadas, contar historias de miedo o ver películas de terror son las actividades por excelencia.

En el Valle de Arán la localidad que mejor a sabido conjugar ambos mundos ha sido Tredós con un nutrido programa de fiestas donde se han conjugado por igual magia, sustos y tradición.

Será fruto de la globalización, pero un servidor este año ha celebrado la castanyada por la mañana en el colegio, ha disfrazado a los niños de monstruos para recorrer las calles del pueblo al grito de “truco o trato” por la tarde y después se ha ido de fiesta disfrazado de Catrina.

 Menos mal que me he guardado un par de panellets de piñones para reconciliarme conmigo mismo mañana en el desayuno.


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Costa Rica… ¡¡¡ Pura Vida !!!

Recién aterrizado en San José, el principal aeropuerto del país, recibía de un asistente de vuelo el que sería el mantra más repetido durante toda mi estancia en Costa Rica:

– ¿Las Maletas…?

– Al fondo.

– Gracias.

– Pura Vida…

Reconozco que no caí en la coletilla hasta pasadas un par de horas y la escuché por tercera o cuarta vez, en esta ocasión, ya entrando en el hotel. En aquel momento me pareció que toda aquella amable gente se había aprendido muy bien el eslogan de un país que aspira, sino lidera ya, uno de los modelos de turismo responsable y conservacionista más importantes del planeta. Hoy, doce días más tarde, me parece una declaración de intenciones llena de energía, positivismo y confianza en la humanidad, cuya comparación probablemente, tan solo es capaz de sostener el popular y espiritual “Namasté”.

Con “Pura Vida…”, lo mismo te saludan, te despiden, te agradecen o te muestran admiración. Pero sobretodo lo que logran con este famoso lema es tu conversión a una filosofía y forma de ver el mundo basadas en la paz y el respeto. Si desde el Himalaya reconocen lo mejor que hay en tu interior, los Ticos, te lo comparten y empapan sin mesura, como si de uno de sus aguaceros tropicales se tratasen.

Costa Rica es un país con un 26% de su territorio protegido y una clara apuesta por la conservación ambiental y por la biodiversidad como principal reclamo turístico. Pero además es uno de los pocos países del mundo sin ejército, la prohibición del mismo como institución permanente está recogida en su propia Carta Magna, el presupuesto que destinaría a mantenerlo se destina a necesidades de carácter social entre las que destaca la educación. Actualmente Costa Rica está realizando una clara apuesta por colocar al talento humano como base de su industrialización y los resultados parecen darles la razón, ya que en apenas 30 años han pasado de tener como principal producto de exportación, a los dispositivos médicos en lugar del café.

Este pequeño país con una superficie de 51.100 km2., algo menos que la suma de las comunidades de Cataluña y Valencia juntas, reúne en su territorio hasta un 6% de la biodiversidad de todo el planeta y con más de 500.000 ejemplares distintos no se descarta que sus selvas escondan aún nuevas especies. Uno de los secretos de esta fiesta de la naturaleza, se explica por su espectacular geografía y su ubicación intertropical. Costa Rica está bañada por dos mares, el Caribe al Este y el Océano Pacífico al Oeste, y sus montañas van desde el nivel del mar hasta los 3821 m de su techo, el Cerro Chirripó, en el Parque Nacional que le da nombre. Esta exuberancia no deja indiferente a nadie, ni siquiera a sus habitantes, que desde 1963 crearon la primera reserva natural y una red de observatorios biológicos. Actualmente su Organización para Estudios Tropicales agrupa más de 63 instituciones científicas y universitarias de América Latina, Estados Unidos y Australia. El ejemplo de la importancia que se le da al tesoro más preciado de Costa Rica llega hasta su propia organización administrativa y ministerial, el órgano encargado de gestionar su red de parques nacionales, el SINAC que fué creado en 1994; es un departamento del Ministerio del Ambiente y Energía encargado del mantenimiento, organización y planificación estratégica de todas las áreas protegidas del territorio. Poner los recursos energéticos en la misma cartera que el medioambiente ha hecho, por ejemplo, que a pesar de la riqueza de su subsuelo, Costa Rica no haya explotado nunca la extracción de mineral como una de sus fuentes de riqueza. Una bocanada de esperanza frente a los constantes ataques en favor de los beneficios, y un claro ejemplo de que se puede conseguir la tan ansiada prosperidad sin renunciar al bienestar de nuestro entorno.

Con un entorno natural semejante, son muchos los atractivos turísticos que ofrece un país como Costa Rica. En mi opinión los principales se concentran en la visita a espacios naturales, las actividades de aventura y sus playas, frontera natural entre el mar y la selva. Además, la calidez de sus gentes y su carácter hospitalario hacen que sea un destino bastante seguro si se toman unas mínimas precauciones. Aunque escoger siempre es difícil y dependerá de los días que tengas, ahí va lo que creo que no te deberías perder en el país Tico.

1.- Parque nacional de Tortuguero.

Esta es una de las áreas silvestres de mayor diversidad biológica de Costa Rica y ofrece uno de los paisajes más exuberantes del país. Posee un bosque tropical muy húmedo. Estas condiciones climáticas favorecen la existencia de poco más de 400 especies de árboles y alrededor de 2200 especies de otras plantas, así como más de 400 especies de aves, 60 especies de anfibios, 30 especies de peces de agua dulce y diferentes mamíferos en peligro de extinción: dantas, monos, manigordos, jaguares, manatíes, perezosos y otros. En Tortuguero son característicos los canales, lagunas y ríos de gran belleza escénica y que pueden ser recorridos por botes, canoas y kayaks para disfrutar de su maravilloso paisaje. Además de la tortuga verde otras tres especies de quelonios desovan en las playas del parque.

2.- Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja.

Se encuentra ubicado en la provincia de Guanacaste, considerada la cuna del folklore de Costa Rica. Este parque nacional comprende al macizo donde se ubica el Volcán Rincón de la Vieja. Tiene una extensión de 14.083 ha. y presenta dos sectores: Las Pailas y Santa María. Cuenta con nueve conos, una laguna, diversos cráteres y cataratas. Pero sin duda lo más característico es la visita a sus fumarolas y volcancitos de barro. Además el Rincón de la Vieja tiene su propia leyenda y es uno de los mejores lugares para disfrutar de las aguas termales del país.

3.- Parque Nacional del Volcán Arenal.

El Parque Nacional Volcán Arenal se localiza en la región noroeste de Costa Rica a 15 km de Fortuna. Es uno de los destinos más visitados de la Zona Norte, cuenta con varios senderos los cuales permiten la observación de gran parte de la flora y fauna del parque así como de restos de las coladas de lava. En la entrada del camino principal a Cerro Chato está la Catarata La Fortuna, una de las joyas del lugar con 70 metros de altura y pozas para refrescarse.

4.- Golfo de Papagayo

Costa Rica ocupa un lugar privilegiado por la riqueza de sus playas, comprende 1.228 km de litoral, de los cuales 1.016 km son de la costa del Pacífico y 212 km en el mar Caribe, ambas separadas por apenas tres horas en vehículo. Esta riqueza permite el disfrute de la playa como medio de esparcimiento, deporte y descanso. Se trata de playas arboladas, con espacios naturales y de relativa poca afluencia de turistas, las ubicadas en la zona de Guanacaste ofrecen aventura y una amplia variedad de actividades. acuáticas.

5.- Canopy, tirolinas y puentes colgantes.

Una de las actividades que ha impulsado y dado a conocer el turismo de aventura en Costa Rica, es la tirolesa o canopy como comúnmente se le llama. Esta actividad consiste en el desplazamiento a diferentes velocidades, sujetándose a cables de acero suspendidos entre plataformas que están localizadas en las copas de los árboles. Vale la pena aventurarse a un encuentro con las impresionantes estructuras de los puentes colgantes, donde apreciar más de cerca los paisajes de ríos, el dosel del bosque, la sensación de las profundidades y aprender cómo funciona la vida en las copas de los árboles. Una actividad que no deja indiferente a nadie.


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La Palma, turismo activo y consciente.

La riqueza de la isla está fuera de toda duda y en el transcurso del mismo día puedes llegar a pensar que has pasado de una selva tropical, a unas laderas alpinas y por el camino haberte perdido entre la colada de un volcán. Si encima te han acompañado las nubes en el Roque de los Muchachos, la imagen de sus telescopios te permitirá soñar incluso con haber salido de este planeta. Pero para ponerlo todo en orden y que la disfrutes como lo hice yo, paso a enumerarte lo que para mí son los imprescindibles de una isla pensada para ser caminada. Ya te avanzo que su riqueza cultural, patrimonial y paisajística no va a caber de ninguna de las maneras en un solo post.

Llega el buen tiempo y con él las ganas de viajar. Este año además, el buen ritmo de vacunaciones permite adivinar una luz al final del túnel que anima aún más a disfrutar de una libertad que reclamamos ansiosamente después de muchos meses de prohibiciones.

Personalmente creo que tras un año y medio, es también tiempo de demostrar que hemos aprendido algo más que cuatro nuevos vocablos relacionados con el mundo de la sanidad, y que la elección de nuestros destinos turísticos deberían empezar a reflejar esos nuevos propósitos de consciencia medioambiental, respeto por el planeta e interacción positiva con los ecosistemas que visitemos. No es que pretenda que todo el mundo dedique ahora sus vacaciones a realizar un voluntariado en un entorno rural, – aunque ahí dejo una idea…- eso obviamente podría saturar los pocos lugares que se dedican a ofrecer este tipo de actividades. Sobretodo porque la mayoría los demandaríamos en Julio y Agosto, -y por cierto, ahí dejo otra idea…- . Para empezar puede ser suficiente con escoger un destino que haya adquirido el compromiso de mantener el equilibrio entre la conservación de su biodiversidad, su cultura y el implacable desarrollo económico y social. Cuidando, en todo momento, la relación entre las personas y la naturaleza. Esos lugares reciben un distintivo que otorga la UNESCO y les reconoce como Reservas de la Biosfera.

La isla de la Palma, en el archipiélago de las Canarias, goza del distintivo de Reserva Mundial de la Biosfera desde el año 2002 y lo primero que llama la atención es que no ha sido un label fácil de conseguir en el que haya bastado con la tradicional gestión administrativa realizada por los representantes de un paraje precioso. Sino que ha sido el compromiso reafirmado y ampliado año tras año de toda la población desde que consiguieran su primer reconocimiento en 1983. Aquel año, las apenas 511 hectáreas de los municipios de los Sauces y San Andrés enseñaron el camino para que el el 2012 la reserva de la biosfera ya contase con 87.251 hectáreas, de las cuales, 70.832 hectáreas eran terrestres y 16.419 hectáreas marinas. Eso es la totalidad de la isla y buena parte del mar que baña su costa suroeste.

La Caldera de Taburiente.

Mirar hacia sus picos de más de 2000 mtrs. de altura desde prácticamente el nivel del mar es algo que impresiona a cualquiera, cuando te explican que lo que ves es lo que queda de un volcán que alcanzó el doble de ese tamaño es cuando te empiezas a dar cuenta de que todo lo que visitarás tiene un carácter tan colosal como épico. Actualmente es un Parque Nacional que representa a la perfección el ecosistema del pinar canario, atravesado por sus riachuelos y cascadas y con una red de senderos que te permite explorar una belleza sin límite. Si lo tuyo es hacer las fotos en sandalias, los miradores de la Cancelita, la Cumbrecita y los Brecitos te permitirán disfrutar de sus vistas sin dar un paso, aunque debo advertirte que para mí, eso limita y mucho la verdadera experiencia.

El Roque de los Muchachos.

Con sus 2426 mtrs. es el techo de la Caldera, pero además de sus impresionantes vistas y de la red de senderos que lo atraviesan se caracteriza por ser el enclave del Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos. Una de las tres baterías de telescopios más importantes del mundo. Y es que por si encontraras pocos alicientes entre sus parques y costas, mirar hacia el cielo de la Palma es una de esas experiencias garantizadas. Así lo entiende la comunidad científica internacional que ha determinado que sus cielos reúnen una de las mejores condiciones para la investigación astronómica en todo el planeta.

Volcán de San Antonio y Salinas de Fuencaliente.

Desde el centro de interpretación del Volcán de San Antonio hasta las Salinas de Fuencaliente se abre paso uno de los recorridos a pie más impactantes de la Isla. Sus panorámicas sobre las viñas incrustadas sobre la tierra negra añaden al paisaje volcánico y a las salinas junto al mar, el aliciente de disfrutar de uno de los cultivos de malvasía más ricos de nuestro país. El itinerario de unas 2-3 horas transcurre cuesta abajo siguiendo el recorrido del GR 131/E7 que atraviesa buena parte de la isla. Al final del camino puedes visitar la Salinas de Fuencaliente, toda una institución en la isla, y disfrutar de la particular estampa de sus dos faros. Imprescindible calzado apropiado para caminar, agua, crema solar y gorra.

Bosque de los Tilos.

Esta es la parte más selvática de la isla y la primera que consiguió el certificado como Reserva de la Biosfera. Ubicado en el Parque de las Nieves alberga uno de los bosques de laurisilva más importantes del archipiélago canario. Se trata de un ecosistema heredado de la época terciaria donde te llamarán la atención su frondosidad, sus helechos gigantes, y su fauna. Llama la atención que disfruta de dos especies de palomas endémicas, la turqué y la rabiche.  Su ruta más famosa y larga es la que llega hasta los Nacientes de Marcos y Cordero, pero también tienes recorridos más cortos como la que llega al Mirador del Espigón o el de las Barandas. Imprescindible acercarse a la popular cascada de los Tilos, más propia de una selva amazónica que de un bosque de nuestras latitudes.

Además de lo ya descrito, sus piscinas naturales, el pasado colonial de su capital, su gastronomía, su cultura y sus paseos por extintos caños volcánicos le han valido el conocido y merecidísimo sobrenombre de «la isla bonita».