España es uno de los mejores destinos de Europa para los aficionados a la observación de fauna, con una gran variedad de especies que van desde los cetáceos de las Canarias hasta las cuatro aves necrófagas europeas presentes en los Pirineos.
Muchas de ellas habitan en una exitosa red de parques nacionales y reservas naturales presentes a lo largo y ancho del territorio, convirtiendo a España en el segundo país con más espacios declarados Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Tenemos además nuestra particular lista de los «big five» de la fauna ibérica, formada por animales tan espectaculares como el oso pardo, el lobo, el águila imperial, el lince y el quebrantahuesos.
En el Valle de Arán encontraremos a dos de ellos, oso y quebrantahuesos, pero este pequeño territorio destaca especialmente porque buena parte de sus especies protagonistas habitan en espacios que no gozan de una protección especial, certificando de esta manera, la calidad general de sus ecosistemas formados por bosques, ríos y prados alpinos.
No en vano ha sido el primer destino de montaña en recibir la acreditación Biosphere en enero de 2014. Una distinción, que premia el medio ambiente, como uno de los grandes valores del territorio, así como su patrimonio cultural, conservado a lo largo de los siglos.

Otras especies que en mi opinión merecen un reconocimiento especial y si están presentes en el Valle son la perdiz nival y el urogallo, un ave emblemática cuyo canto y puesta en escena en la época de celo ofrecen un espectáculo fantástico.
Además de especies presentes en todo el territorio nacional como zorros, jabalíes, tejones y diversos mustélidos. Podremos observar a los grandes ungulados de la península ibérica en su hábitat más extremo. Corzos, gamos, rebecos, cabras montesas y el espectáculo de la berrea del ciervo resonando entre valles y montañas de 3000 metros.
Los ríos tienen su particular joya en forma de un pequeño pez llamado cabilhac, que comparte ecosistema con truchas y salvelinos.
El mundo de las aves está representado por innumerables rapaces encabezadas por su reina, el águila real. Acompañada en los cielos de la Val d´Arán por buitres, quebrantahuesos, halcones, milanos, perdiceras, diversos córvidos e incluso garzas que a menudo remontan el cauce del río Garona. En este sentido el Valle es un lugar de culto para muchos ornitólogos ya que a la innumerable lista de pequeñas aves forestales, de ribera y de alta montaña, se une la particularidad de que es el único lugar en España donde se han podido ver las cinco especies de pícidos ibéricos juntos, popularmente conocidos como pájaros carpinteros. Además están presentes el mochuelo boreal o pirenaico y la perdiz pardilla, que junto a los ya mencionados urogallo, picapinos y perdiz nival forman parte de las especies bio-indicadoras de la buena calidad de los hábitats de avifauna en los Pirineos.
El Conselh Generau edita una guía para facilitar la observación de la fauna en su territorio, donde informa sobre diferentes modalidades para descubrir la vida salvaje de diferentes maneras y aptas para todos los públicos, las hay para los que madrugan y para los que se retiran tarde, condiciones indispensables para poder adaptarse a los horarios de las especies silvestres. Encontramos desde rutas cortas de media jornada, estancias fotográficas en hides especializados, hasta viajes combinados de varios días que alternan la observación de la naturaleza y la fotografía de especies autóctonas.
Un consejo que me parece una regla indispensable. Disfrutarás más si vas con un guía o una empresa especializada. Aquí te dejo un link para ponértelo fácil agencias de observación de fauna y flora. Aunque si quieres algo más personalizado, existen auténticos especialistas enamorados de su trabajo que pueden hacer que tu experiencia no tenga nada que envidiar a la de otros lugares exóticos. En mi opinión dos de los mejores en observación y fotografía respectivamente son Marc Alonso y Javi Montes
Feliz visita…!!!
