Como nuestro primer post quedó un poco cojo en cuanto al papel de los distintos colectivos implicados en torno al conflicto generado por los osos. Ahí van una lista de reflexiones, desde el sentido común y con la mejor de las voluntades, para todos ellos.
Administración:
Me temo que es donde acabará recayendo gran parte del peso de las acciones de un hipotético éxito del programa. Y no es porque un servidor confíe en una visión exclusivamente intervencionista de este asunto, donde todo tenga que resolverlo de manera unilateral el estado. Es que a tenor de las declaración de objetivos del programa Piroslive, y tras 2.5 M de euros gastados, las cosas no pintan especialmente bien. Y sino, veamos que es lo que se proponían según el Dptm. de Medi Ambient de la Generalitat.
1.- Consolidar y conocer genéticamente la población.
Ya sabemos que cerca del 80% de la descendencia es de un solo ejemplar, así que en este punto me quedan dos incógnitas por despejar. La primera es: ¿se sabe realmente la densidad de osos por zonas del Pirineo?. Es evidente que no es lo mismo contar con 40 ejemplares por toda la cordillera si más de la mitad se concentran en un solo Valle… Y la segunda es, ¿el animal que sobra?, es precisamente el ejemplar que se reintrodujo para aportar más variedad genética…
2.- Diseñar una red de espacios de conectividad para el oso pardo y mejorarlas.
Dos ejemplares machos se encuentran aislados en el Pirineo Atlántico y una hembra en el Noroeste de Huesca. Así que la dispersión transversal por el Pirineo parece encontrar más problemas de los deseados, además de reflejar una destacada concentración de ejemplares en las comarcas más alpinas y próximas al macizo central.
3.- Incrementar y mejorar los espacios de coordinación internacional en relación al oso pardo.
Si esto ha influido en el hecho de ir a buscar ejemplares a Eslovenia en lugar de optar por los que ya habitan en la Cordillera Cantábrica , que aparentemente son más parecidos, es algo que se me escapa. Pero digamos que salvo que haya alguna poderosa razón científica para hacerlo. Coordinar 3 países, 7 comunidades (regiones) e innumerables ayuntamientos ya parecía ser un reto suficientemente ambicioso… ¿no?
4.- Probar que el riesgo de ataques «cero» a la ganadería y a la apicultura es posible. – Sin comentarios. –
5.- Generar un clima de aceptación y coexistencia.
Esto merece una reflexión a parte. Sospecho que alguien se ha creído que esto consiste en humanizar la cara más tierna de los osos y hacer presentaciones para un público selecto en centros culturales de grandes ciudades. El problema de Goiat es que como oso no se le puede poner ni una pega, salvo su debilidad por la carne de caballo, pero como elemento de marketing está dejando mucho que desear, el pobre. Admitámoslo, a la mayoría nos molesta su comportamiento porque no está dando la talla de humanización esperada. No atraviesa carreteras rodeado de adorables cachorros, no tiene el aspecto de un peluche ( más bien parece el eslabón perdido…), no tiene una actitud tranquila ni se deja ver pastando plácidamente en las laderas llenas de hierba, no se dedica a montar a las hembras como un machote, si aparece otro macho, normalmente sale perdiendo en la primera escaramuza, y encima va y se come el ganado. Bien mirado…, a mi este tipo, no me representa. Pero el iluso que creyó que los osos se limitarían a tener un comportamiento parecido. Menos.
Frente a esto basta con llevar a cabo cualquiera de las campañas de información recomendadas por los expertos y que hasta la fecha han sido deficientes o se han conformado con colgar un pdf en alguna página web. Conviene enseñar a la población rural a moverse por un territorio donde hay un nuevo agente que ha venido para quedarse. A no cruzar determinadas lineas de seguridad. A normalizar a través de las escuelas la presencia del oso en nuestras montañas. A pactar con todos los agentes del territorio la presencia de este o de cualquier otro predador, y a ser posible, a involucrarlos en las posibles soluciones de los conflictos que acarrean. Y por supuesto, velar porque el dinero de este tipo de proyectos llegue cuanto antes y de la manera más justa, para aliviar los posibles daños.
Tendremos más posibilidades de éxito si las subvenciones se aplican correctamente sobre el territorio que si se reparten entre asociaciones y administraciones a 150 km. del ecosistema de la fauna silvestre.
En mi opinión, eso es poner las bases de un clima de aceptación y coexistencia. Pero desgraciadamente, de todo esto no se ha visto nada. O por ser más justo, más bien poco, después de 20 años de proyecto. Desengañémonos. El éxito de los grandes parques naturales de lugares como África, no radica en la conciencia social generada en Europa, sino en la implicación de las poblaciones residentes como gestores dentro de la vida de esos espacios.

Asociaciones ecologistas.
¿Se imaginan a un foodie dando lecciones de nutrición en una aldea etíope?. Pues ese es más o menos el efecto que produce entre buena parte de la población rural, el hecho de ver a un señor que les dice como tienen que vivir mientras de fondo atraviesa la imagen un autobús metropolitano.
Muchos de los dirigentes de estas asociaciones no saben distinguir entre cuando deben utilizar su habitual tono de denuncia y cuando deben remangarse y colaborar con la realidad de los territorios , y claro, pasa lo que pasa. Que al final alguien suelta una estupidez incendiaria , eso si, envuelto en pancartas «for live» y recomendaciones para el reciclaje.
La ecología es un concepto que no entiende de adoctrinamientos bajo ningunas siglas, es un valor humano que exige ser aplicado con la máxima responsabilidad y a ser posible por expertos.
Los demás nos podemos declarar más o menos fans y obviamente tener una opinión al respecto, pero sin más. El ecologismo de moda ya hizo que a principios de los años 90 más de un agricultor encontrase sus campos pisados por familias ávidas del contacto con la naturaleza.
De verdad, para ser un buen ecologista es mejor empezar con pequeños detalles a nuestro alcance que mejoren el planeta en el día a día, que lanzarse a mega proyectos envueltos en consignas llenas de hipocresía.
La naturaleza es algo tan valioso como frágil y son precisamente la gente que habita en ella, los más concienciados y conscientes del equilibrio necesario para mantenerla. La mayor parte del paisaje que disfrutamos ha sido modificado por el hombre, tan solo los Parques Nacionales quedan exentos de esa intervención humana.
En la mayoría de sitios donde han desaparecido los rebaños las llamas se han llevado por delante miles de hectáreas, Según datos del MAPAMA , solo desde el 2001 al 2017 han ardido en España 1.85 millones de hectáreas forestales y unas 179.220 hectáreas de terrenos agrícolas, la misma superficie que las CCAA de Madrid, La Rioja y el País Vasco juntas. A estas alturas imagino que a nadie se le escapa que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de ningún tipo de ayuda, y las de los pastores y sus rebaños es primordial.
Así que seamos serios. La captura, e incluso la caza selectiva de determinados ejemplares, no solo es una posibilidad, sino que es una medida prevista y recogida en el Art. 35 del Decreto Legislativo 2/2008 del 15 de abril que se refiere precisamente a la Ley de protección de los animales.
Si esto nos parece chocante, probablemente sea porque aún nos queda mucho por aprender al respecto.
Asociaciones de ganaderos y agricultores.
Aquí como en cualquier colectivo hay de todo. Y después de hablar con algunos de ellos me han quedado claras dos cosas. La primera, que hay cierta división entre los que han entendido que el oso ha llegado para quedarse y los que no. Y la segunda, que existe un profundo malestar por parte de todos.
En el caso de sus detractores el motivo del malestar es evidente, en el caso de los segundos, muchos confiesan no entender el motivo por el cual algunos de sus colegas no han tomado ninguna de las medidas aconsejadas desde hace 20 años dentro del programa de reintroducción del oso en los Pirineos que empezó en 1996. Eso si, no esperemos que ninguno de ellos se enfrente a los primeros en ninguna asamblea, son mayoría, y en el fondo el oso les molesta tanto a unos como a otros. Además la convivencia y las relaciones de buena vecindad dificultan un debate abierto y sincero entre el colectivo.
El principal pecado capital que cometen es el de identificar su modelo de explotación del territorio como el único válido y legítimo. La mala noticia es que la mayor parte de la población europea tiene otra visión. Y claro, es mucho más popular. Por eso la plataforma «salvar a Goiat» puesta en marcha por Ipcena en change.org lleva cerca de 106.000 firmas en escasos 15 días.
La idea de «…el que quiera a los osos, que se los lleve a su casa…» es tan innecesaria como corta de miras. La mayor parte de la ciudadanía europea considera los espacios naturales precisamente, como el jardín de su casa, así que técnicamente es justo lo que están haciendo. Teniendo en cuenta el peso de la población que habita en uno y otro lugar, tomar medidas reactivas no parece lo más inteligente.
En otro orden de cosas cabe preguntarse porque existe una diferencia tan significativa entre los daños infringidos a los ganaderos y apicultores de distintas explotaciones teniendo en cuenta que muchas de ellas se encuentran dentro del territorio de los mismos ejemplares.
En resumen, me temo que hay malas noticias para aquellos que se aferran a la expulsión de los predadores como única medida viable. La realidad es que se trata de un nuevo agente de riesgo para las explotaciones ganaderas que no se va a ir. La única posibilidad de éxito consiste en conocerlo, formarse sobre ellos e intentar minimizar sus daños.
Por ejemplo, implementar un sello de calidad de la carne criada «en tierra de osos…» dotándola de mayor valor al tratarse de animales criados en libertad y sin piensos, puede ser una fórmula de aumentar la rentabilidad de los ganaderos y de aprovechar una sinergia que en principio parecería desfavorable. Pero sobretodo es una manera más inteligente de enfrentarse a una variable competencial fruto del cambio de mentalidad de la sociedad, tal como les ocurre diariamente a multitud de sectores.
Ya he explicado la importancia que en mi opinión tiene el sector primario en el mantenimiento de nuestros entornos. Pero utilizar como argumento el amor hacia sus animales, aunque sea cierto, se revela incomprensible para una sociedad que intuye que inexorablemente su destino es el sacrificio.
El sector debe ser más imaginativo y menos quejicoso en la búsqueda de soluciones frente a las pérdidas ocasionadas por los depredadores, porque el oso solo es el primero de ellos en llegar.
Si alguien no los ve necesarios que piense en los problemas que esta generando la fauna salvaje, principalmente los jabalíes, entre las explotaciones de ganado bovino de sus colegas en las comarcas del Pallars Jussá, Sobirá y Alt Urgell, donde ya hay 8 explotaciones de vacuno de carne inmovilizadas por tuberculosis, con lo que se antoja un trágico final para sus ejemplares. En lo que llevamos de año, han tenido que ser sacrificadas 112 cabezas, bastantes más kilos de carne que la que se comerán lo osos este año.
Sector Turístico.
Como este es un blog turístico y dado que el senderismo es una de las actividades principales que se desarrollan en el ecosistema en cuestión, es evidente que alguna referencia debía llevarse, ya que se ve afectado de alguna manera.
Aquí no existe unanimidad de criterio y en general las opiniones van desde los que prefieren obviar la presencia del plantígrado, a los que piden más información para poder aconsejar a sus clientes.
Tras preguntar entre distintos hoteleros de las comarcas del Valle de Arán, ninguno ha podido demostrar eventuales cancelaciones por culpa de los osos. Eso si, en general admiten tener cierta dificultad para contestar al recibir preguntas sobre este tema.
Todos sabemos que el capital, ( permitidme el atrevimiento de asignarle este papel al sector, ya que es el motor económico principal de estas comarcas…) es más bien cauto y prefiere la estabilidad. Y tal como decía un experimentado guía de montaña hace unos días, – » la gente cambia su percepción del entorno en cuanto les dices que están transitando por donde hay osos en libertad, algunos creen incluso que lo verán antes de acabar la excursión, así que si preguntan, mejor decirles que solo salen de noche…» – Pues eso. No penséis en un elefante rosa…
Otros, en cambio, abogan por generar una campaña de información y marketing a imagen de las ya existentes en los Parques Nacionales de EEUU, donde no solo te informan. Sino que te dejan claro cual es tu responsabilidad para con la fauna salvaje de la zona, y son capaces de contextualizar los riesgos de tu visita recordándote, como en el caso de Yellowstone, que las probabilidades de sufrir un ataque son de 1 entre 2.7 millones. Ver detalle
Es cierto que a lo largo de la primavera se han comenzado a ver grupos de excursionistas que han visitado las montañas con la esperanza de observarlos. En los casos con éxito, ha sido indispensable la colaboración de un guía experto en fauna que habitualmente siguen los movimientos de estos animales. Y aunque es cierto que han contribuido a desestacionalizar la demanda en algún negocio de manera puntual, el número no es aún significativo como para considerarlo una motivación de primer orden.
Desconozco el destino de Goiat, pero en cualquier caso le debemos el mérito de conseguir ponernos a unos y a otros frente al espejo de nuestra mediocridad. Haber sacudido las mentes complacidas de la tecnocracia medioambiental europea y enseñarnos a zarpazos, que no lo estamos haciendo suficientemente bien.
Será para muchos un maldito oso, pero de nosotros depende que para la mayoría se convierta en aquel bendito bicho.
