Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Análisis de la Temporada de Verano 2024 en el Valle de Arán.

El verano de 2024 ha marcado un año destacado en el turismo del Valle de Arán, confirmando su posición como uno de los destinos de montaña más importantes en España. Con cifras de visitantes que se han consolidado por tercer año consecutivo como una de las mejores de los últimos 15 años y una evolución clara en las preferencias de alojamiento y consume. Esta temporada ha ofrecido una visión de las fortalezas y desafíos para el sector turístico en el Pirineo y en el resto de Europa. Revelando no solo revela datos clave, sino invitando también a una reflexión sobre cómo podemos continuar potenciando nuestro atractivo natural y cultural, posicionando al Valle de Arán como un referente turístico en el futuro próximo.

A pesar de que este verano, entre junio y septiembre, el Valle de Arán registró un descenso del 6% en visitantes comparado con el mismo periodo de 2023, ha conseguido consolidar una oferta muy atractiva frente a otros destinos, atrayendo un gran número de visitantes lo que subraya el creciente interés por el turismo de naturaleza y aventura en España. Este crecimiento está en línea con lo observado en otros destinos de montaña como el Pallars, la Ribagorza o Andorra. En Andorra, por ejemplo, el turismo de Francia, Italia y Bélgica ha sido predominante debido a su oferta de compras y eventos de ocio únicos, aprovechando el atractivo de los impuestos reducidos y el enfoque en experiencias culturales.

Destaca el potencial de Arán para diversificar su oferta y atraer turistas de diferentes nacionalidades. Nuestra identidad única y la conservación de nuestro entorno natural nos diferencian y podrían ser un factor determinante en nuestro atractivo como destino sostenible y de calidad.

Nuevas Preferencias en Alojamiento: Flexibilidad y Comodidad

El perfil del visitante que elige el Valle de Arán está cambiando. Mientras que los hoteles en el Valle mantuvieron una ocupación ligeramente inferior a la del año pasado, según datos de la Generalitat de Catalunya fueron los apartamentos turísticos los que experimentaron un aumento del 8% en la demanda. Este crecimiento muestra una clara tendencia hacia opciones de alojamiento que ofrezcan mayor flexibilidad, privacidad y comodidad, especialmente para grupos y familias. Este tipo de alojamiento permite que los visitantes disfruten de estancias personalizadas, un elemento que responde a la demanda actual de experiencias más auténticas y cercanas.

El turismo de autocaravanas y campings también ha visto un notable aumento del 12% en usuarios en el Valle, una tendencia impulsada por el auge del ‘viaje en ruta’. Esto debería hacer plantearnos la necesidad de ampliar nuestras infraestructuras para dar cabida a esta demanda en crecimiento. A diferencia de destinos como el Pallars y Andorra, que han adaptado áreas de servicios específicas para autocaravanas, el Valle de Arán tiene aún margen de crecimiento en este aspecto. Adaptarnos a esta tendencia podría posicionarnos de manera competitiva dentro de los destinos de montaña en la Península Ibérica.

El Gasto Medio y la Comparación con los Alpes y el Tirol

Uno de los datos más interesantes de la temporada es el gasto medio diario en el Valle de Arán, que oscila alrededor de los 150 euros, según un reciente informe de la UdL, una cifra significativamente menor en comparación con destinos como los Alpes franceses o el Tirol en Austria, donde el gasto diario es un 20% mayor. Este dato es fundamental para entender cómo nuestros visitantes distribuyen su presupuesto y cuáles son las áreas que podemos mejorar para incentivar un mayor gasto en nuestro destino.
En lugares como el Tirol, el turismo se asocia a actividades de alto valor añadido, desde rutas de aventura con guías especializados hasta experiencias gastronómicas exclusivas. La oportunidad para el Valle de Arán podría centrarse en ampliar su oferta de actividades y servicios de calidad, fomentando no solo el gasto en alojamiento y restauración, sino también en actividades complementarias como excursiones guiadas, eventos culturales y deportes de aventura.

Desestacionalización: Oportunidades de Crecimiento Fuera de los Meses de Verano

Si bien julio y agosto han mantenido su liderazgo en ocupación, septiembre mostró un crecimiento del 6% en el Valle de Arán, impulsado principalmente por turistas de proximidad que optan por escapadas de fin de semana y estancias más cortas.  Sin embargo, otros destinos de montaña, como el Valle de Aosta en Italia, han logrado extender la temporada hasta octubre mediante estrategias de ‘slow tourism’ y eventos de temática cultural y gastronómica.

Esta tendencia nos ofrece un modelo interesante para adaptarnos a la desestacionalización en el Valle de Arán. Con una planificación adecuada, podemos desarrollar actividades atractivas que mantengan el flujo turístico fuera de los meses de verano, permitiendo que los visitantes experimenten el Valle en momentos de menor afluencia y con una mayor conexión con el entorno.

Impacto Económico y el Potencial de la Gastronomía Local

La economía local se ha visto beneficiada esta temporada con un aumento del 7% en el ticket medio en comercios y restaurantes, lo que confirma el interés por la gastronomía y los productos regionales del Valle de Arán, tal como apuntan desde  la Cámara de Comercio de Lleida. Sin embargo, este porcentaje aún está por debajo de los registros en el Pirineo francés, donde eventos gastronómicos y festivales locales logran atraer a un perfil de turista interesado en experiencias culinarias únicas. Potenciar la gastronomía local puede ser clave para aumentar la competitividad del Valle en el ámbito de la restauración. Iniciativas como los festivales gastronómicos, rutas gastronómicas, talleres de cocina regional y degustaciones de productos locales podrían aumentar el interés de los visitantes, permitiéndoles explorar y apreciar la riqueza cultural de nuestro destino a través de su cocina.

Un Futuro Basado en la Innovación y la Autenticidad

El análisis de esta temporada muestra un panorama optimista para el Valle de Arán como destino turístico de montaña. Los datos reflejan un crecimiento estable a partir del año de la Pandemia y un interés creciente en las ofertas de alojamiento flexible, experiencias personalizadas y gastronomía local. Sin embargo, para que este crecimiento sea sostenible, debemos estar dispuestos a innovar y adaptarnos a las nuevas demandas del mercado sin perder la autenticidad que define nuestro Valle.

Inspiremos nuestro futuro en los éxitos de otros destinos, como los Alpes o Andorra, que han sabido equilibrar el desarrollo turístico con la conservación de su entorno. El futuro del Valle de Arán no solo depende de nuestra capacidad para atraer visitantes, sino de cómo cuidamos y potenciamos nuestros recursos para las generaciones futuras. Con una visión clara y estrategias adaptadas a nuestra realidad, podemos asegurar que el Valle de Arán se mantendrá como un destino líder en el turismo de montaña en Europa.


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Viaje por las Montañas Rocosas de Canadá: Un Encuentro Íntimo con la Naturaleza

Ya sabéis de la debilidad de un servidor por visitar zonas especialmente emblemáticas relacionadas con los recursos naturales y paisajísticos del planeta. Pero de vez en cuando confieso que hay algunos que son capaces de despertarte unas sensaciones que creías olvidadas, en mi caso estoy hablando de las Rocky Mountais Canadienses. 

Cada paso que das en las Montañas Rocosas de Canadá parece acompañado de las más antiguas  historias de la Tierra, esas que durante siglos encarnaron los pueblos indígenas de toda norte américa y que en todo Canadá se conocen como Las Primeras Naciones. Una melodía ancestral que te conecta con algo más grande y más puro que cualquier cosa que hayas conocido antes. Este viaje no es solo un recorrido por un paisaje impresionante; es una conversación con la naturaleza en su estado más puro, un diálogo silencioso entre la majestuosidad de las montañas, la fuerza del agua y el susurro del viento entre los árboles. Nuestro viaje comenzó en Banff, el parque más antiguo de Canadá, donde la naturaleza se despliega con una generosidad abrumadora. Los picos nevados cubiertos de espesos glaciares se alzan como guardianes silenciosos, vigilando el ir y venir de los turistas, Algunos, como en nuestro caso, buscamos una conexión más profunda con este entorno salvaje. Por eso, desde el momento en que pusimos un pie en el parque, supimos que teníamos la oportunidad de vivir una experiencia transformadora.

Banff: El Corazón de las Rocosas

Banff es un lugar que deslumbra con su belleza, pero lo que realmente cautiva es su capacidad para hacerte sentir parte de algo más grande. Las caminatas por sus senderos nos llevaron a descubrir paisajes que parecían sacados de un sueño. Cada curva del camino revelaba un nuevo espectáculo. Como cuando nos encontramos con el azul turquesa de las aguas cristalinas del lago Louise y el reflejo de sus picos circundantes. Una de las excursiones más memorables fue la subida al lago Agnes, una travesía que ofrecía vistas panorámicas de todo el valle. A medida que ascendíamos, con la promesa de la típica taza de té en la Tea house que se encuentra a los pies del lago, el aroma de los pinos y el aire fresco de la montaña, consiguieron crear  una de esas atmósferas que revitalizan el alma. Nuestra visita a Jhonston Canyon nos enseñó que Banff es también un santuario para la fauna. Durante nuestras excursiones, tuvimos la suerte de cruzarnos con algunos de los habitantes más icónicos del parque: ciervos, ardillas y hasta una familia de osos pardos que, afortunadamente, mantuvieron una distancia respetuosa. Cada encuentro fue un recordatorio de que estas montañas no solo son hermosas, sino también un hogar vital para innumerables especies.

Jasper: La Esencia Salvaje

Desde Banff, nuestro viaje continuó hacia el norte, hacia Jasper, un parque nacional que se siente más remoto y salvaje. Aquí, la naturaleza se manifiesta en su forma más pura y a menudo indómita. Jasper es conocido por su vastedad y la sensación de aislamiento que ofrece, un lugar donde puedes perderte en la inmensidad de la naturaleza y sentirte, por un momento, como el único ser humano en la Tierra. El primer día en Jasper lo dedicamos a explorar Maligne Valley, famoso por sus impresionantes paisajes y la posibilidad de avistar vida salvaje. La caminata alrededor del lago Maligne fue un ejercicio de meditación en movimiento, con el agua serena reflejando las montañas que la rodean, creando un espejo perfecto de la realidad. En Jasper, la fauna parece ser más audaz. Aquí, nos fue posible incluso avistar a un alce atravesar el inmenso lago con una tranquilidad que solo puede provenir de la excelente adaptación de estos animales a su acuático entorno natural. Una de las experiencias más memorables fue la visita a los Columbia Icefields, el mayor campo de hielo de las Montañas Rocosas. El paisaje, dominado por glaciares que se extienden hasta donde alcanza la vista, te hace sentir pequeño e insignificante ante la grandiosidad de la naturaleza. Es un recordatorio poderoso de las fuerzas que han dado forma a nuestro planeta durante milenios.

Kootenay: Un Refugio de Tranquilidad

Después de la intensidad de Jasper, Kootenay nos recibió con una calma que era exactamente lo que necesitábamos. Este parque nacional, menos conocido que sus vecinos, es un refugio para aquellos que buscan una experiencia más íntima con la naturaleza. Aquí, los paisajes son igualmente espectaculares, pero la sensación de serenidad es más palpable. Una de las caminatas más impresionantes en Kootenay fue la subida a Stanley Glacier. El sendero serpentea a través de bosques de coníferas antes de abrirse a un anfiteatro natural, donde las cascadas alimentadas por glaciares caen por las paredes rocosas sin llegar, en algunos casos, a tocar el suelo. A medida que asciendes, puedes a ver las huellas del pasado glacial en las rocas y los valles, un testimonio del poder moldeador del hielo. En Kootenay, la vida salvaje se manifiesta en formas inesperadas. En el camino de regreso, nos encontramos con osos negros alimentándose de bayas, una escena que, aunque emocionante, nos recordó la importancia de respetar estos espacios naturales y sus habitantes. Los elks, ciervos de grandes dimensiones, perrillos de las praderas, pájaros carpinteros, diferentes tipos de ardillas y demás fauna autóctona no parecen tener miedo a los visitantes en esta zona de las rocosas y te proporcionan momentos de observación en una perfecta armonía con el entorno.

Yoho: Donde la Naturaleza Habla

El último capítulo de nuestro viaje nos llevó a Yoho, un parque que, aunque pequeño en comparación con los anteriores, es grande en experiencias. Aquí, la naturaleza parece hablarte directamente a través de sus paisajes dramáticos. El lago Esmeralda, fue una de las experiencias imperdibles de este viaje. Con sus aguas de un verde profundo, es una joya escondida en Yoho y me atrevería a decir que de las rocosas. Pasamos una mañana entera recorriendo su perímetro, deteniéndonos cada pocos pasos para admirar la claridad del agua y la forma en que el paisaje se refleja en ellas. Aquí una de las experiencias más recomendables es la de navegar en canoa por el lago, si en ese momento no te conectas inmediatamente con la naturaleza, puede que nada lo consiga en la tierra. Yoho es también un paraíso para los amantes de la paleontología. Una de las excursiones más fascinantes es la visita a los fósiles de Burgess Shale, un sitio que ofrece una ventana única al pasado distante de la Tierra. En este lugar descubierto en 1909 se han venido realizando hallazgos de manera regular hasta 1982 y hoy forma parte de la lista de patrimonios mundiales de la humanidad.

Las Montañas Rocosas de Canadá no son solo un destino turístico mundial, son además una experiencia que transforma. Cada parque, cada sendero y cada encuentro con la fauna son capaces de dejar una marca inconfundible para que solo pienses en volver. Si además quieres poner el colofón a un viaje así os recomendamos que lo hagáis coincidir con el Stampede de Calgary, el mayor espectáculo relacionado con el mundo del rodeo que se celebra en todo Canadá.


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La masificación turística ya es un tema pontificio.

Ayer, domingo 28 de abril y aprovechando su visita a la bienal de Venecia El Papa Francisco aprovechó para advertir del impacto del cambio climático y el turismo de masas en su visita a la ciudad italiana. Para ser justos con el pontífice hay que aclarar que el lugar lo exigía y este no fue el tema principal de su discurso, también habló del móvil, la importancia del arte, se reunió con las presas de una cárcel y celebró una misa en la plaza de San Marcos.  Pero como la actualidad manda… ¿Turismo y Papa?. Comprenderéis que no la podía dejar pasar…  

Como era de esperar y después de este “anuncio Papal”, se publicaron diversas noticias que abordan el tema de la masificación turística en destinos populares de todo el mundo. Como ya hemos dicho algunas veces, este fenómeno que ha ido en aumento en los últimos años, plantea desafíos importantes para la sostenibilidad y la calidad de vida de las comunidades locales.

Uno de los hechos más preocupantes sobre la masificación turística es el impacto negativo que puede tener en el medio ambiente. La llegada masiva de turistas a destinos naturales puede provocar la degradación de ecosistemas frágiles, la contaminación del aire y del agua, y la pérdida de biodiversidad. Además, la construcción descontrolada de infraestructuras turísticas puede alterar paisajes y contribuir al cambio climático.

Otro aspecto a considerar es el impacto social que tiene la masificación turística en las comunidades locales. El aumento exponencial del turismo puede generar problemas como la gentrificación, el encarecimiento de la vivienda, la saturación de servicios públicos, el agotamiento de los recursos y la pérdida de identidad cultural. Además, el turismo de masas puede provocar tensiones entre los residentes locales y los visitantes, generando conflictos sociales y culturales.

Pero a pesar de estos inconvenientes, es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. El turismo es una fuente importante de ingresos para muchas comunidades locales, generando empleo, impulsando el desarrollo económico y promoviendo la conservación del patrimonio cultural. Además, el turismo puede fomentar el intercambio cultural y contribuir al entendimiento entre diferentes culturas. Y para ser más exactos, para algunos habitantes en lugares subdesarrollados de nuestro planeta, la única oportunidad de crecimiento económico, generación de empleo, una oportunidad de autorrealización y la herramienta principal para la conservación del patrimonio cultural y natural de sus regiones. Y al que le cueste creerlo solo tiene que señalar con el dedo dos destinos relativamente cerquita en el mapa donde uno sea un destino turístico y el otro no, para darse cuenta que los niveles de seguridad, higiene, formación y servicios que exigen los primeros son más beneficiosos para la población local, de lo que pueden llegar a alcanzarse en los segundos. Y eso, unido a la oportunidad que para muchas personas aporta de escapar de la pobreza, también es una consecuencia del turismo. Aunque al parecer, ayer en Venecia no tocaba hablar de ello.  

Así que en lugar de centrarnos a modo de mantra en todo lo malo, mi propuesta seria centrarnos en buscar soluciones allí donde después del pertinente análisis se constate que realmente existen desajustes. En este sentido y a modo de ejemplo se me ocurre que algunas podrían ser las siguientes:

  1. Establecer límites de capacidad en los destinos turísticos para controlar el número de visitantes permitidos en un determinado periodo de tiempo.
  2. Implementar sistemas de reservas y turnos para acceder a lugares turísticos populares, de manera que se distribuya de forma equitativa la afluencia de visitantes.
  3. Fomentar la diversificación de la oferta turística, promoviendo la visita a destinos menos conocidos y descongestionando los lugares más masificados.
  4. Regular el desarrollo de infraestructuras turísticas, limitando la construcción descontrolada de hoteles, restaurantes y otros servicios en zonas sensibles.
  5. Promover el turismo responsable y sostenible, educando a los visitantes sobre la importancia de respetar el medio ambiente y las comunidades locales.
  6. Establecer tasas turísticas o impuestos especiales para financiar la conservación del patrimonio cultural y natural de los destinos turísticos.
  7. Incentivar la visita en temporada baja, mediante campañas promocionales y descuentos especiales para reducir la concentración de turistas en determinadas épocas del año.
  8. Mejorar la gestión del transporte público en los destinos turísticos, fomentando el uso de medios sostenibles y eficientes para reducir la congestión vehicular.
  9. Impulsar la participación activa de las comunidades locales en la toma de decisiones sobre el desarrollo turístico, garantizando su involucramiento y beneficio directo.
  10. Establecer códigos de conducta y normativas específicas para regular el comportamiento de los visitantes en espacios naturales protegidos y sitios culturales sensibles.

Estoy profundamente convencido de que para abordar los desafíos que plantea la masificación turística, es fundamental adoptar un enfoque sostenible y responsable en la gestión del turismo. Esto implica promover un turismo más equitativo y diversificado, que respete los derechos de las comunidades locales y proteja el medio ambiente. Asimismo, es necesario implementar medidas para regular el flujo turístico, controlar la capacidad de carga de los destinos y promover prácticas sostenibles en la industria turística.

En conclusión, la masificación turística es un fenómeno complejo que plantea desafíos importantes para los destinos turísticos en todo el mundo. Si bien es cierto que este fenómeno puede tener impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades locales, también es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. Para garantizar un desarrollo sostenible del sector turístico, es fundamental adoptar un enfoque responsable y equilibrado que permita conciliar los intereses de todos los actores involucrados. Y por supuesto alejarnos de los discursos simplistas que tienden a lanzar mensajes confusos sin ningún tipo de criterio ni utilidad.

Esos, mejor déjaselos a tu cuñado para la cena de Navidad…


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En que consiste el Turismo Azul.

El turismo azul es una tendencia en constante crecimiento que nos invita a descubrir y disfrutar de los recursos acuáticos de nuestro planeta. Los destinos que ofrecen lagos serenos, playas paradisíacas, estaciones termales rejuvenecedoras, ríos salvajes y cascadas impresionantes son destinos de ensueño para los amantes del agua y la naturaleza. En este artículo, exploraremos algunos de los recursos del agua que hacen que el turismo azul sea una experiencia inolvidable.

Lagos Serenos:
Los lagos son destinos de turismo azul que atraen a visitantes de todo el mundo. Lugares como el Lago Tahoe en California y Nevada, el Lago Baikal en Siberia, y el Lago di Como en Italia son ejemplos de la belleza serena de los cuerpos de agua. Los visitantes pueden disfrutar de actividades como la navegación, el kayak, la pesca y el senderismo en los alrededores. Además, los lagos a menudo ofrecen oportunidades para relajarse en playas de arena o disfrutar de un picnic con vistas panorámicas.

Playas Paradisíacas:
Nada evoca el turismo azul como las playas de arena blanca y aguas cristalinas. Lugares como las Islas Maldivas, las playas de Tailandia o las costas de Hawái son destinos populares para quienes buscan sol, mar y arena. Los viajeros pueden practicar deportes acuáticos como el surf, el buceo y el snorkel, o simplemente relajarse bajo el sol y disfrutar de las impresionantes puestas de sol.

Estaciones Termales Rejuvenecedoras:
Las estaciones termales son otra faceta del turismo azul que combina la belleza natural del agua con propiedades curativas. Destinos como Islandia, Japón y Nueva Zelanda ofrecen aguas termales naturales que prometen aliviar el estrés y rejuvenecer el cuerpo y la mente. Los viajeros pueden sumergirse en piscinas termales al aire libre y disfrutar de las vistas mientras se relajan en un entorno pintoresco.

Ríos Salvajes:
Para los amantes de la aventura, los ríos salvajes son un destino emocionante en el turismo azul. El río Colorado en el Gran Cañón, el río Amazonas en América del Sur y el río Zambeze en África son ejemplos de ríos famosos que ofrecen emocionantes experiencias de rafting y kayak. La navegación por estos ríos lleva a los viajeros a través de paisajes impresionantes y ecosistemas únicos.

Cascadas Impresionantes:
Las cascadas son maravillas naturales que atraen a los amantes del turismo azul con su belleza y poder. Cataratas del Niágara en América del Norte, las Cataratas de Iguazú en la frontera de Argentina y Brasil, y las Cataratas del Ángel en Venezuela son ejemplos de cascadas impresionantes que impresionan a los visitantes. Las oportunidades de senderismo y observación de la vida silvestre en los alrededores hacen que estos destinos sean aún más atractivos.

El turismo azul nos ofrece la oportunidad de explorar y apreciar los recursos del agua de nuestro planeta de maneras diversas y emocionantes. Ya sea que prefieras la tranquilidad de un lago, la belleza de una playa, la relajación en una estación termal, la emoción de un río salvaje o la majestuosidad de una cascada, hay un destino de turismo azul para todos. Al hacerlo, también podemos contribuir a la preservación de estos valiosos ecosistemas acuáticos, garantizando que las futuras generaciones puedan disfrutar de su belleza. ¿Estás listo para embarcarte en una aventura de turismo azul y explorar los tesoros acuáticos de nuestro planeta?

El turismo azul, que se centra en los recursos acuáticos como mares, océanos, lagos, ríos, playas y otros entornos acuáticos, ofrece numerosas ventajas tanto para los viajeros como para las comunidades locales y el medio ambiente. Aquí tienes algunas de las ventajas más destacadas del turismo azul:

Belleza natural y relajación: Los destinos turísticos acuáticos suelen ser lugares de gran belleza natural que ofrecen a los viajeros la oportunidad de relajarse y desconectar. Playas de arena blanca, aguas cristalinas y paisajes marinos impresionantes son perfectos para quienes buscan un ambiente tranquilo y sereno.

Diversidad de actividades: El turismo azul proporciona una amplia variedad de actividades para los viajeros, desde deportes acuáticos como el surf, el buceo, la navegación y la pesca, hasta actividades de aventura como el rafting en ríos y senderismo en cascadas.

Salud y bienestar: Las estaciones termales y balnearios, que son una parte importante del turismo azul, ofrecen aguas termales curativas que pueden tener beneficios para la salud, como aliviar el estrés, mejorar la circulación sanguínea y ayudar con afecciones médicas.

Estímulo económico: El turismo azul puede impulsar la economía de las comunidades locales, ya que atrae a turistas que gastan dinero en alojamiento, alimentos, actividades y souvenirs. Esto crea empleos y oportunidades comerciales en las áreas costeras y fluviales.

Conservación y conciencia ambiental: El turismo azul puede fomentar la conservación de los recursos acuáticos al aumentar la conciencia sobre la importancia de proteger estos entornos. Muchas áreas turísticas trabajan en la preservación de sus ecosistemas y promueven prácticas sostenibles.

Promoción de la cultura local: Los destinos turísticos acuáticos suelen tener una rica herencia cultural relacionada con el agua, que incluye tradiciones culinarias, artesanías y festivales. Los viajeros pueden aprender sobre la cultura local y apoyar a las comunidades autóctonas.

Desarrollo de infraestructura: El turismo azul a menudo conlleva inversiones en infraestructura, como hoteles, restaurantes, puertos deportivos y rutas de senderismo, lo que beneficia tanto a los turistas como a las comunidades locales.

Fomento de la educación y la investigación: Muchos destinos turísticos acuáticos promueven la educación ambiental y la investigación científica para comprender y proteger los ecosistemas acuáticos, lo que contribuye al conocimiento y la conservación de estos entornos.

Oportunidades de recreación al aire libre: El turismo azul brinda a las personas la oportunidad de disfrutar de la naturaleza y participar en actividades al aire libre, lo que puede mejorar la salud y el bienestar de los viajeros.

Conexión con la naturaleza: El turismo azul permite a los viajeros conectarse con la naturaleza y apreciar la importancia de los recursos acuáticos en la vida cotidiana. Esto puede generar un mayor respeto por el medio ambiente y promover un comportamiento más responsable.

En resumen, el turismo azul ofrece una amplia gama de ventajas, desde experiencias relajantes y emocionantes para los viajeros hasta beneficios económicos y ambientales para las comunidades locales y el medio ambiente. Sin embargo, es esencial que se practique de manera sostenible para garantizar la preservación a largo plazo de estos hermosos recursos acuáticos.


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Menorca, el sol y playa más sostenible.

A estas alturas ya sabéis de mi debilidad por compartir lugares y actividades turísticas que hagan gala de una especial sensibilidad por mantener la biodiversidad y ser lo más respetuosos posibles con el medioambiente y el entorno en el que se ubican.

La mayoría de ellos consiguen algún tipo de reconocimiento o distintivo que así lo acreditan, sin embargo el destino del que hoy voy a hablaros no solo tiene uno sino que podríamos decir que literalmente los colecciona a pares y además está dentro de nuestras fronteras.

A Menorca, sus playas turquesas bordeadas de pinos y la calma de sus parajes naturales, le sirvieron para ganarse el sobrenombre del “Caribe Mediterráneo”. Sin embargo, su declaración de reserva de la biosfera por parte de la UNESCO en 1993, pusieron en relieve que estábamos frente a un tesoro más valioso. Uno de los 400 a nivel mundial que merecen una mención especial por haber conseguido un envidiado equilibrio entre el desarrollo de las actividades económicas, el consumo de sus recursos, la conservación de un patrimonio y de un paisaje que ha mantenido, y sigue manteniendo hoy, una calidad excepcional.

Menorca está vertebrada en sus extremos por sus dos ciudades más importantes al abrigo de sendos puertos naturales. Ciutadella al oeste y más próxima a la Península, aún conserva un aire medieval y aristocrático, ya que fue la capital económica, cultural y verdadero centro de poder desde el que se gobernó la isla hasta que se trasladó su capital a Mahón bajo la dominación inglesa del siglo XVIII. Mahón, su actual capital, preside un puerto natural de 7 kilómetros que la han convertido desde hace siglos en un codiciado punto estratégico en la ruta del Maditerraneo prueba de ello es su abultada y convulsa historia. Pasó de manos de los ingleses a las de los franceses y posteriormente a las de los francoespañoles. No fue hasta los primeros años del siglo XIX cuando volvió a manos españolas.

Pero a pesar de la rica historia de esta isla, al parecer sus tesoros empiezan en la prehistoria, y es precisamente la riqueza y el estado de conservación de sus yacimientos lo que le ha valido a la isla ser reconocida nuevamente por la Unesco.  Que inscribió el pasado 18 de septiembre a los monumentos prehistóricos talayóticos de Menorca y su paisaje, en el listado de Patrimonio Mundial de la Humanidad en el marco de la asamblea anual que se celebró en Riad, capital de Arabia Saudí.

Según la agencia de la ONU, la Menorca Talayótica conforma un conjunto arqueológico que posee una autenticidad y un valor excepcional, y es testimonio único de una civilización pasada, presente en la isla y en su paisaje desde hace 4.000 años.

Menorca es también un lugar perfecto para llevar a cabo unas vacaciones sin entrar en conflicto con las mejores prácticas de sostenibilidad turística.

Por un lado, hay muchas rutas de senderismo y ciclismo disponibles por el Camí de Cavalls, un sendero de 185 km totalmente natural y único que rodea la isla siguiendo su antigua ruta de vigilancia y defensa. Por el otro lado, podrás disfrutar de excursiones en kayak y de buceo en reservas naturales. Menorca, al ser una isla Reserva de la Biosfera, tiene un sinfín de espacios protegidos donde admirar su rica vida marina.

En el apartado de la alimentación, la cocina de la isla se basa en el pescado y el marisco local pero sin olvidar su agricultura. En los principales mercados todavía quedan pequeños puestos de frutas y verduras cultivadas en pequeños huertos familiares y en ninguno de los mercados que visitamos encontramos alimentos producidos en masa ni procesados. En todos ellos la elaboración artesanal y la producción de Km. 0 parecen estar muy presentes. En el apartado gastronómico son imprescindibles la caldereta de langosta, la sobrasada, sus ensaimadas y una copa bien fría de Binitort, un blanco afrutado que recoge la propia esencia y frescuras de la isla.

Y aunque escoger siempre es difícil y dependerá de los días que tengas, ahí va lo que creo que no deberías perderte en la isla.

1.- Sus playas y calas.

A ver quién se atreve a decir aquí que no le gusta la playa…!!! Las hay para todos los gustos, de arena blanca, de piedra, entre acantilados, de arena rojiza, con todos los servicios o perdidas en mitad de la nada… una increíble variedad con el común denominador de sus aguas cristalinas y su riqueza subacuática. Las más conocidas son probablemente las de Macarella y Macarelleta, pero yo os aconsejaría haceros con unas gafas de snorkel y perderos por el escollo de Ferragut de la playa de Cavallería un verdadero espectáculo, eso sí, siempre que la Tramontana lo permita.

2.- La naveta dels Tudons y la Menorca Talayótica.

La naveta des Tudons, es el edificio más antiguo de Europa y sin duda el monumento más famoso de la isla. Los restos arqueológicos de las primeras comunidades que vivieron en Menorca han marcado y han caracterizado el patrimonio y el paisaje de la isla. La cultura talayótica se singulariza del resto de culturas contemporáneas del Mediterráneo occidental porque presenta unas características únicas que la diferencian del resto; de hecho, la taula es un monumento exclusivo de la isla de Menorca.

3.- Un paseo en kayak.

Es una de las actividades más increíbles de la isla y que os permitirá descubrir algunos de los lugares más bonitos de Menorca de una forma diferente, las cuevas y calas más conocidas y paradisíacas de la isla se ubican al sur pero si estáis en el norte es una actividad que podéis hacer desde Es Grau hasta la isla de Coloms y que seguro no os dejará indiferentes.

4.- Visitar Ciutadella y Mahón.

Imprescindible callejear por ellas para entender los dos momentos históricos más importantes de la isla, su posición estratégica e influencia en el Mediterráneo y porque ha sido codiciada por todas las civilizaciones que han llegado a sus costas desde tiempos inmemoriales.

5.- Perderse por las estrechas calles de Binibeca.

Su cuidada arquitectura y el blanco inmaculado de las fachadas de las viviendas recuerdan a las casas de los pueblos pesqueros de antes. Sencillo y muy tranquilo, hoy día Binibeca es un punto turístico de obligada visita si recorres la isla durante las vacaciones. Eso sí, para visitarlo numeroso carteles recuerdan que se debe respetar la tranquilidad y el silencio que el pueblo ofrece. Un insignificante sacrificio para mantener la magia y el ambiente del lugar.


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Las asignaturas pendientes del sector turístico.

No he dejado de darle vueltas a la reunión que motivó mi último post y a aquel contundente…  –  «No todo el mundo debería viajar…» – una afirmación que fue fruto de una amigable conversación improvisada y que me ha dejado claro que uno de los retos de nuestro sector para el s. XXI, se va a centrar en hacer una profunda reflexión y una amplia pedagogía a partes iguales.

De poco sirve que la mayor parte del sector por todo el mundo haya apostado de manera decidida por seguir la senda y el objetivo común del desarrollo sostenible. Así como el compromiso generalizado por parte de todo tipo de empresas relacionadas de manera directa o indirecta con la actividad turística, por cumplir con el mayor número posible de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fijados por la ONU para el 2030.

El turismo se ha convertido actualmente, según cifras de la propia OMT, en el mayor movimiento de personas de la humanidad. Y eso ha provocado errores y disfunciones en la gestión por parte de empresas y organismos tanto públicos como privados, lo que ha acabado por deteriorar la imagen de una actividad que en mi opinión, tiene muchos más aspectos positivos que negativos y cuyas culpas son en muchas ocasiones compartidas con otros sectores y servicios que poco tienen que ver con él.

La imposibilidad de vertebrar un discurso que explique las ventajas y beneficios que mayoritariamente brinda el turismo para las poblaciones receptivas, frente a ese otro relato impuesto, en ocasiones desde el desconocimiento, que magnifica sus aspectos negativos y menosprecia sus aportaciones, es sin duda, una de las grandes carencias del sector en la actualidad.

Mucho me temo que el desconocimiento y los prejuicios generados entre las poblaciones residentes, van a obligar a destinar una parte de los presupuestos dotados para la promoción exterior, a campañas de divulgación y concienciación sobre los valores y beneficios que genera una gestión ordenada del turismo. 

El peso de la actividad turística en nuestra economía no ha sido nunca motivo suficiente para tenerlo en cuenta por parte de las autoridades políticas más allá de una Secretaría de Estado y el consabido cacareo de cifras récord de llegadas de turistas anunciado en la Feria Turística de turno. Paradójicamente, ha tenido que ser la alarma producida por su supuesto impacto social lo que lo ha colocado definitivamente en la agenda de un gran número de administraciones, por lo menos, en el primer mundo. Los problemas de movilidad, de vivienda e incluso los de seguridad parecen ser ahora responsabilidades derivadas de la actividad turística, a pesar de que hablamos de disciplinas con una cartera y representación Ministerial en casi todos los países de la Unión Europea. Ministerios con un peso tan significativo como los de Transportes, Vivienda o Interior son incapaces de aportar soluciones a problemas que son de su competencia, allí donde hay una importante presencia de la actividad turística.

Tal como reza la página principal de este blog, una buena gestión turística permite extrapolar la misma de manera beneficiosa a sectores estratégicos para los habitantes de un país, tales como la sanidad, la educación, el medio ambiente, la seguridad, las infraestructuras, las comunicaciones… y así, una larga lista de materias cuya importancia incide de manera directa en el bienestar de cualquier sociedad.

 Ahora, además, podemos asegurar que ignorar la verdadera dimensión de la actividad turística o considerarla como una disciplina menor, es una fuente segura de problemas para cualquier sociedad. 

La mayoría de expertos coinciden en una nueva tendencia a nivel global sobre el aumento de viajeros originado por el deseo de viajar de las nuevas clases medias provenientes de economías emergentes y el aumento de desplazamientos anuales de aquellos que ya han interiorizado los viajes como una necesidad vinculada a su propio bienestar. Conscientes de ello, la mayoría de destinos persiguen un crecimiento con el objetivo de mejorar sus economías locales, lo que es una manera implícita de reconocimiento de la actividad turística. Sin embargo, es fundamental que este crecimiento se haga con una previa planificación en la que imperen las buenas prácticas en la gestión de los destinos, diversificando la oferta y equilibrando la demanda, creando una conciencia sobre el impacto positivo del turismo y siendo honestos acerca de lo negativo, y por supuesto, favoreciendo un crecimiento más sostenible y respetuoso con el medio ambiente y las comunidades locales.

Este, es un esfuerzo en el que deben participar todas las partes y no caer en la tentación por parte de determinados agentes, protagonistas dentro del sector público, de cargar toda la responsabilidad sobre el sector privado. Es muy fácil acusar de masificación turística la visita en determinados monumentos y a la vez, no hacer un esfuerzo por aumentar sus horarios de apertura, por ejemplo.   

Desengañémonos. A pesar de la buena voluntad y la concienciación de la mayor parte de la sociedad, la realidad es que actualmente aún hay un 54% que no renunciarán a visitar un destino a pesar de sus problemas de masificación, un 63% que no cree que la mayor presencia de turista empeore la calidad de sus viajes y un 60% no se plantea dejar de volar a pesar de los movimientos como el “fligskam”, aún siendo conscientes del aumento de la huella de carbono que eso implica

La mayoría de profesionales del sector ven de manera responsable la necesidad de escalar peldaños en torno a la sostenibilidad de sus negocios, y hay muchas muestras en el mercado que indican que eso se ha entendido y se realiza los esfuerzos para ello.  

Pero al mismo tiempo, existe un turista más preocupado por contar a amigos y familiares el famoso “yo estuve allí” que por conocer de verdad el enclave que visita. En este punto las redes sociales han jugado un papel crucial, la mayoría están más interesados en un selfi frente al monumento o paisaje de turno que por conocer realmente esos lugares. Y todos, nos hemos sorprendido haciéndonos alguna foto dándole la espalda a un recurso turístico de primer nivel en lugar de ponernos frente a él, para sencillamente disfrutar su belleza.    

Así que tal como decíamos al principio. Partamos de la necesaria reflexión, pero empecemos a concienciarnos y a reeducarnos cuanto antes. Y sobretodo, evitemos demonizar una actividad que es actualmente el sustento de una parte muy significativa de la sociedad en la que vivimos.


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12 tips para seguir apostando por una vida sostenible.

El conflicto bélico en Ucrania ha precipitado los planes de la Unión Europea hacia una transición energética que la lleve, según sus propios objetivos, a ser una economía neutra en emisiones de carbono en 2050. Las diversas estrategias energéticas diseñadas para el largo plazo -a veinte o treinta años- se han visto alteradas debido a los amenazantes cortes en el suministro a través del gaseoducto ruso.  Para hacer frente a esta situación se han acelerado las respuestas por conseguir la ansiada independencia energética europea. Sin embargo, a casi todos nos ha sorprendido que las primeras medidas que se hayan adoptado desde el Parlamento de la UE para sustituir el consumo de recursos fósiles por energías renovables autóctonas haya sido; aprobar que la energía nuclear y las centrales de gas sean consideradas como verdes.

Sin entrar en las consideraciones geopolíticas que acompañan esta decisión, que por supuesto existen, lo cierto es que a la mayoría nos deja cierta desazón pensar que la solución al menos a corto plazo no pasa precisamente por potenciar las ansiadas renovables.

En este punto admito que es fácil tirar la toalla e incluso darles algún crédito a las más ridículas teorías negacionistas sobre el cambio climático.

Así que la pregunta que surge es:  ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a frenar el cambio climático más allá de reciclar en casa…?.

Ahí va una lista de cosas que creo valen la pena tener presentes para crear tu propia receta, y es que tal y como comenté en posts anteriores cuando hablaba de tomar medidas desde tu establecimiento, lo importante es encontrar tu propia fórmula y hacerla duradera en el tiempo para que tenga el éxito deseado:

  1. Lo primero es convencerte de que puedes hacer algo al respecto. Porque puedes. Cualquier acción individual, por pequeña que sea, tiene un valor en si misma. Pero el verdadero poder radica en que ayuda a crear una conciencia colectiva y es un ejemplo maravilloso para aquellos que nos observan, especialmente los más pequeños.
  2. Si además tienes hijos y están en edad escolar, interésate por como se tratan los temas medioambientales en el colegio más allá de la consabida jornada de reciclaje. Pregunta si está presente en el día a día o se limita a las clases relacionadas con las ciencias naturales.
  3. Promueve buenas prácticas medioambientales dentro de tu empresa. Las nuevas tecnologías han abierto un mundo de posibilidades para colaborar e intercambiar conocimiento con 0 emisiones.
  4. Inscríbete a alguna revista o medio de comunicación que informe regularmente y con rigor sobre los temas relacionados con la naturaleza y el cambio climático.
  5. Participa de asociaciones con un espíritu constructivo, que aporten propuestas y nuevos enfoques de una forma respetuosa. Ya hay demasiada gente sermoneando por ahí sin un criterio ni científico ni mucho menos riguroso.
  6. Presta atención a la movilidad. Intenta desplazarte sin necesidad de recurrir a vehículos con motor, y en caso de tener que hacerlo, opta por el transporte público o colectivo. Si a pesar de ello necesitas conducir tu propio vehículo, recuerda que una conducción responsable puede ahorrar sustancialmente la factura del combustible.
  7. Cuida los temas relacionados con tu alimentación. No es obligatorio hacerse vegano, pero la reducción en ingesta de carne es algo que recomiendan todos los nutricionistas y tu salud te lo agradecerá. Consumir productos de temporada y de Km. 0 también ayuda a no depender de transportes ni industrias contaminantes.
  8. Intenta reducir el número de envoltorios de plástico comprando en lugares que ofrecen la posibilidad de hacerlo a granel o al menos en un packaging claramente reciclable y biodegradable.
  9. Infórmate sobre la posibilidad de contratar energías renovables en tu domicilio. Aunque recuerda que el principal objetivo es conseguir un mayor ahorro energético, por lo que es aconsejable tomar toda serie de medidas destinadas a reducirlo. Ajuste de temperaturas de consigna, sustitución de bombillas y electrodomésticos por los de bajo consumo, mejorar el aislamiento térmico, apagar electrodomésticos que no utilicemos, etc…
  10. Reduce tu consumo, compra lo que necesites y hazte una lista de necesidades. Intenta dar una segunda vida a tus objetos e intenta repararlos antes de sustituirlos. En el caso de la ropa, opta por tiendas de segunda mano o reciclada, si no has estado en ninguna quizás te lleves una sorpresa. Y sino recuerda que según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) lucir unos vaqueros nuevos supone un gasto de entre 2.130 y 3.078 litros de agua por pieza fabricada. Para pensárselo, vamos…
  11. Cuida tu salud y tu estado anímico. Y ojo que no es broma. Apostar por una vida en línea con los valores ambientales es bastante más exigente que dejarse llevar por algunos de los placeres más egoístas de la vida. Pero, ¿que sería de muchos de nosotros sin un propósito a la altura de los molinos de Don Quijote?. Eso si, intentemos no llevarlo al límite del fanatismo ni hagamos de cualquier postulado un dogma de fe. Recuerda que lo importante es generar una conciencia común que sea adoptada por el mayor numero de gente posible y a la mayoría no nos seducen ni los totalitarismos ni las verdades absolutas. Si podemos trasladar nuestras ideas con un puntito de humor… mejor.
  12. Vota en consecuencia. Si lo se… parece obvio. Pero a pesar de ser un tema de rabiosa actualidad, casi nadie se ha leído el programa en materia medioambiental y climática de ningún partido y son los que van a ocupar los máximos puestos de responsabilidad en las administraciones encargadas de llevar a cabo las medidas.

En fin, aunque confieso que a mí también se me quedó cara de bobo tras escuchar la resolución del parlamento Europeo…, ¡¡¡ Ánimo!!!, que no se diga que no tenemos recursos a nuestro alcance para contribuir a un mundo mejor y seguir viviendo con un propósito digno.


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La crisis que se avecina, la gran oportunidad para la revolución cultural.

En plena fiebre por “graduarnos” en esto de la sostenibilidad, en el sector turístico al menos, no dejamos de asistir a debates entre aquellos que la defienden acaloradamente y los que directamente tiran de tópicos para desistir en el intento.  Vivir en un país que merezca de verdad una etiqueta de sostenible, o al menos aspire a ella, no requiere de nosotros que volvamos a la época de las cavernas, pero desde luego nos exige un cambio de mentalidad y de modelo de bienestar que muy pocos se han planteado.

Seamos claros. Por muchas medidas que hayamos tomado para reducir la huella de carbono, son muy pocos los que entienden que eso no son más que los gestos mínimos que hay que hacer para iniciar el proceso de sostenibilidad de cualquier actividad. La mayoría de nosotros le estamos pidiendo a nuestros gobiernos que le den la vuelta al calcetín cuando nosotros no estamos dispuestos a realizar más que pequeños cambios en nuestra vida.

Pondré dos ejemplos fruto de dos datos que me llamaron poderosamente la atención tras mi visita a Costa Rica, uno de esos países que se acercan bastante y del que ya os hablé en un post anterior. 

El primero hace referencia a la convivencia con la fauna salvaje. Según palabras de un guía del Parque Nacional de Tortuguero, la vuelta del jaguar a esta zona ha hecho que hayan desaparecido siete perros de dicha la localidad en el último año fruto de los ataques de este animal. Si en muchas de nuestras zonas rurales nos escandalizamos cuando algún depredador ataca al ganado, no me quiero imaginar lo que podría pasar si los sorprendiéramos entrando en nuestras localidades. Pongámonos por un momento en su lugar, ¿Te imaginas que tu mascota desapareciese de tu jardín una noche cualquiera…? Porque la tendencia es pensar que atacan a pequeños animales desprotegidos de zonas remotas, pero la red está llena de videos de estos animales saltando verjas o persiguiéndolas por las calles. Aunque, dicho sea de paso, la realidad es que en los últimos años tan solo se hayan registrado tres ataques a humanos en toda Centroamérica.

Otro dato que te resultará mucho más cercano tiene que ver con la ingesta de carne. Si, esa de la que ya ha hablado algún ministro y ha acabado por banalizar el propio presidente del gobierno. Sin entrar en cómo les gusta la carne a ninguno de ellos, lo que si es una realidad es que la ingesta de carne en el país Tico es, según CORFOGA, la principal corporación ganadera del país, de 13.25 Kg anuales por habitante, 7.75 menos que los que recomienda la OMS que sitúa esta cifra en 21 Kg. En España según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, superamos los 50 Kg, y, por si fuera poco una tercera parte de ella es procesada. Si, la mayoría deberíamos plantearnos algo más que un ligero cambio en nuestra dieta.

A raíz de esto, yo también me hecho la misma pregunta, ¿significa que debemos adoptar el nivel de vida de Costa Rica?

Lo primero que se me ocurre es ir a comparar los últimos datos de la OCDE aportados a través de su Better Live Index. Algunos de los más significativos, son los siguientes;

ESPAÑACOSTA RICA
Ingreso familiar disponible per cápita,27155 USD16517 USD
Personas de 15 a 64 años con empleo remunerado62%55%
Empleados con horario de trabajo considerado muy largo2%22%
Adultos de 25 a 64 años con educación media superior63%43%
Esperanza de vida84 años81 años
Satisfacción general ante la vida (sobre 10)6,56,3

Viendo esto no parece que sea un buen negocio, al menos para los españoles, aunque Costa Rica figure entre los tres mejores países para jubilarse recomendados por la revista International Living, que recoge datos como el coste de la vida, la gobernanza, los beneficios para jubilados, el clima o la atención médica entre otros.

Sin embargo, está claro que acercarnos a niveles de equilibrio entre naturaleza y civilización semejantes implicaría apretar el botón rojo de la desaceleración y ya sabemos que todo lo que no sea crecer en el primer mundo, significa romper con cualquier lógica del funcionamiento socioeconómico. Algo para lo que el mundo desarrollado no está preparado ya que, paradójicamente, ni siquiera tiene conciencia de ello. Nuestra única esperanza es que las próximas generaciones sean capaces de entender mejor que nosotros esta urgencia y desarrollen un ideario de vida mucho más racional.    

El colapso climático en forma de tsunami arrasando las grandes ciudades del primer mundo todavía nos resulta excesivamente cinematográfico y lejos de la realidad. Pero si entendemos por colapso las consecuencias de la falta de energía y otros recursos básicos, así como la completa incapacidad de los gobiernos para satisfacer las necesidades de la población. A estas alturas ya no hay ciudadano europeo al que no le parezca un escenario más verosímil. Y aunque muchos aseguren que este “bache” solo se debe a la guerra de Ucrania, mi sensación es que se va a abrir un nuevo orden mundial y en nuestro caso, una oportunidad para una auténtica revolución cultural. Si como auguran algunas fuentes económicas los españoles seremos entre un 15% y un 20% más pobres en el 2024, fruto de ese decrecimiento impuesto a golpe de inflación, ¿Por qué no aprovecharlo para construir un nuevo imaginario colectivo donde el ideal sea una vida más austera y a la vez más consciente?

Que no se asuste nadie. Una vida austera, pero a la vez estimulante, más placentera y como digo, consciente. Donde nos demos tiempo para parar de vez en cuando y valorar las relaciones interpersonales y no solo recurramos a la meditación como un producto más del esnobismo. Donde le demos un papel más relevante a la salud, el deporte o simplemente el juego como herramienta de sociabilización y bienestar, donde la buena alimentación adquiera categoría de asignatura troncal en los colegios, donde se premie la creatividad y la cultura en cualquiera de sus formas y donde la tecnología se ponga al servicio de la calidad de vida con mayúsculas.

¿Utópico…?. Quizás. Pero el que tenga una idea mejor, le sugiero que no tarde demasiado en compartirla. A mi aún me acompañan las imágenes de una naturaleza recuperándose de manera milagrosa en cuanto nos encerramos en casa, y sin llegar a esos extremos. ¿No seria hora de aliviar un poquito esa presión?

Buscando dar respuesta a algunas de las propuestas que acabo de escribir, a mi se me han ocurrido un par de ideas para avanzar en ese camino, prometo compartirlas en el próximo post.


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Costa Rica… ¡¡¡ Pura Vida !!!

Recién aterrizado en San José, el principal aeropuerto del país, recibía de un asistente de vuelo el que sería el mantra más repetido durante toda mi estancia en Costa Rica:

– ¿Las Maletas…?

– Al fondo.

– Gracias.

– Pura Vida…

Reconozco que no caí en la coletilla hasta pasadas un par de horas y la escuché por tercera o cuarta vez, en esta ocasión, ya entrando en el hotel. En aquel momento me pareció que toda aquella amable gente se había aprendido muy bien el eslogan de un país que aspira, sino lidera ya, uno de los modelos de turismo responsable y conservacionista más importantes del planeta. Hoy, doce días más tarde, me parece una declaración de intenciones llena de energía, positivismo y confianza en la humanidad, cuya comparación probablemente, tan solo es capaz de sostener el popular y espiritual “Namasté”.

Con “Pura Vida…”, lo mismo te saludan, te despiden, te agradecen o te muestran admiración. Pero sobretodo lo que logran con este famoso lema es tu conversión a una filosofía y forma de ver el mundo basadas en la paz y el respeto. Si desde el Himalaya reconocen lo mejor que hay en tu interior, los Ticos, te lo comparten y empapan sin mesura, como si de uno de sus aguaceros tropicales se tratasen.

Costa Rica es un país con un 26% de su territorio protegido y una clara apuesta por la conservación ambiental y por la biodiversidad como principal reclamo turístico. Pero además es uno de los pocos países del mundo sin ejército, la prohibición del mismo como institución permanente está recogida en su propia Carta Magna, el presupuesto que destinaría a mantenerlo se destina a necesidades de carácter social entre las que destaca la educación. Actualmente Costa Rica está realizando una clara apuesta por colocar al talento humano como base de su industrialización y los resultados parecen darles la razón, ya que en apenas 30 años han pasado de tener como principal producto de exportación, a los dispositivos médicos en lugar del café.

Este pequeño país con una superficie de 51.100 km2., algo menos que la suma de las comunidades de Cataluña y Valencia juntas, reúne en su territorio hasta un 6% de la biodiversidad de todo el planeta y con más de 500.000 ejemplares distintos no se descarta que sus selvas escondan aún nuevas especies. Uno de los secretos de esta fiesta de la naturaleza, se explica por su espectacular geografía y su ubicación intertropical. Costa Rica está bañada por dos mares, el Caribe al Este y el Océano Pacífico al Oeste, y sus montañas van desde el nivel del mar hasta los 3821 m de su techo, el Cerro Chirripó, en el Parque Nacional que le da nombre. Esta exuberancia no deja indiferente a nadie, ni siquiera a sus habitantes, que desde 1963 crearon la primera reserva natural y una red de observatorios biológicos. Actualmente su Organización para Estudios Tropicales agrupa más de 63 instituciones científicas y universitarias de América Latina, Estados Unidos y Australia. El ejemplo de la importancia que se le da al tesoro más preciado de Costa Rica llega hasta su propia organización administrativa y ministerial, el órgano encargado de gestionar su red de parques nacionales, el SINAC que fué creado en 1994; es un departamento del Ministerio del Ambiente y Energía encargado del mantenimiento, organización y planificación estratégica de todas las áreas protegidas del territorio. Poner los recursos energéticos en la misma cartera que el medioambiente ha hecho, por ejemplo, que a pesar de la riqueza de su subsuelo, Costa Rica no haya explotado nunca la extracción de mineral como una de sus fuentes de riqueza. Una bocanada de esperanza frente a los constantes ataques en favor de los beneficios, y un claro ejemplo de que se puede conseguir la tan ansiada prosperidad sin renunciar al bienestar de nuestro entorno.

Con un entorno natural semejante, son muchos los atractivos turísticos que ofrece un país como Costa Rica. En mi opinión los principales se concentran en la visita a espacios naturales, las actividades de aventura y sus playas, frontera natural entre el mar y la selva. Además, la calidez de sus gentes y su carácter hospitalario hacen que sea un destino bastante seguro si se toman unas mínimas precauciones. Aunque escoger siempre es difícil y dependerá de los días que tengas, ahí va lo que creo que no te deberías perder en el país Tico.

1.- Parque nacional de Tortuguero.

Esta es una de las áreas silvestres de mayor diversidad biológica de Costa Rica y ofrece uno de los paisajes más exuberantes del país. Posee un bosque tropical muy húmedo. Estas condiciones climáticas favorecen la existencia de poco más de 400 especies de árboles y alrededor de 2200 especies de otras plantas, así como más de 400 especies de aves, 60 especies de anfibios, 30 especies de peces de agua dulce y diferentes mamíferos en peligro de extinción: dantas, monos, manigordos, jaguares, manatíes, perezosos y otros. En Tortuguero son característicos los canales, lagunas y ríos de gran belleza escénica y que pueden ser recorridos por botes, canoas y kayaks para disfrutar de su maravilloso paisaje. Además de la tortuga verde otras tres especies de quelonios desovan en las playas del parque.

2.- Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja.

Se encuentra ubicado en la provincia de Guanacaste, considerada la cuna del folklore de Costa Rica. Este parque nacional comprende al macizo donde se ubica el Volcán Rincón de la Vieja. Tiene una extensión de 14.083 ha. y presenta dos sectores: Las Pailas y Santa María. Cuenta con nueve conos, una laguna, diversos cráteres y cataratas. Pero sin duda lo más característico es la visita a sus fumarolas y volcancitos de barro. Además el Rincón de la Vieja tiene su propia leyenda y es uno de los mejores lugares para disfrutar de las aguas termales del país.

3.- Parque Nacional del Volcán Arenal.

El Parque Nacional Volcán Arenal se localiza en la región noroeste de Costa Rica a 15 km de Fortuna. Es uno de los destinos más visitados de la Zona Norte, cuenta con varios senderos los cuales permiten la observación de gran parte de la flora y fauna del parque así como de restos de las coladas de lava. En la entrada del camino principal a Cerro Chato está la Catarata La Fortuna, una de las joyas del lugar con 70 metros de altura y pozas para refrescarse.

4.- Golfo de Papagayo

Costa Rica ocupa un lugar privilegiado por la riqueza de sus playas, comprende 1.228 km de litoral, de los cuales 1.016 km son de la costa del Pacífico y 212 km en el mar Caribe, ambas separadas por apenas tres horas en vehículo. Esta riqueza permite el disfrute de la playa como medio de esparcimiento, deporte y descanso. Se trata de playas arboladas, con espacios naturales y de relativa poca afluencia de turistas, las ubicadas en la zona de Guanacaste ofrecen aventura y una amplia variedad de actividades. acuáticas.

5.- Canopy, tirolinas y puentes colgantes.

Una de las actividades que ha impulsado y dado a conocer el turismo de aventura en Costa Rica, es la tirolesa o canopy como comúnmente se le llama. Esta actividad consiste en el desplazamiento a diferentes velocidades, sujetándose a cables de acero suspendidos entre plataformas que están localizadas en las copas de los árboles. Vale la pena aventurarse a un encuentro con las impresionantes estructuras de los puentes colgantes, donde apreciar más de cerca los paisajes de ríos, el dosel del bosque, la sensación de las profundidades y aprender cómo funciona la vida en las copas de los árboles. Una actividad que no deja indiferente a nadie.


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La Palma, turismo activo y consciente.

La riqueza de la isla está fuera de toda duda y en el transcurso del mismo día puedes llegar a pensar que has pasado de una selva tropical, a unas laderas alpinas y por el camino haberte perdido entre la colada de un volcán. Si encima te han acompañado las nubes en el Roque de los Muchachos, la imagen de sus telescopios te permitirá soñar incluso con haber salido de este planeta. Pero para ponerlo todo en orden y que la disfrutes como lo hice yo, paso a enumerarte lo que para mí son los imprescindibles de una isla pensada para ser caminada. Ya te avanzo que su riqueza cultural, patrimonial y paisajística no va a caber de ninguna de las maneras en un solo post.

Llega el buen tiempo y con él las ganas de viajar. Este año además, el buen ritmo de vacunaciones permite adivinar una luz al final del túnel que anima aún más a disfrutar de una libertad que reclamamos ansiosamente después de muchos meses de prohibiciones.

Personalmente creo que tras un año y medio, es también tiempo de demostrar que hemos aprendido algo más que cuatro nuevos vocablos relacionados con el mundo de la sanidad, y que la elección de nuestros destinos turísticos deberían empezar a reflejar esos nuevos propósitos de consciencia medioambiental, respeto por el planeta e interacción positiva con los ecosistemas que visitemos. No es que pretenda que todo el mundo dedique ahora sus vacaciones a realizar un voluntariado en un entorno rural, – aunque ahí dejo una idea…- eso obviamente podría saturar los pocos lugares que se dedican a ofrecer este tipo de actividades. Sobretodo porque la mayoría los demandaríamos en Julio y Agosto, -y por cierto, ahí dejo otra idea…- . Para empezar puede ser suficiente con escoger un destino que haya adquirido el compromiso de mantener el equilibrio entre la conservación de su biodiversidad, su cultura y el implacable desarrollo económico y social. Cuidando, en todo momento, la relación entre las personas y la naturaleza. Esos lugares reciben un distintivo que otorga la UNESCO y les reconoce como Reservas de la Biosfera.

La isla de la Palma, en el archipiélago de las Canarias, goza del distintivo de Reserva Mundial de la Biosfera desde el año 2002 y lo primero que llama la atención es que no ha sido un label fácil de conseguir en el que haya bastado con la tradicional gestión administrativa realizada por los representantes de un paraje precioso. Sino que ha sido el compromiso reafirmado y ampliado año tras año de toda la población desde que consiguieran su primer reconocimiento en 1983. Aquel año, las apenas 511 hectáreas de los municipios de los Sauces y San Andrés enseñaron el camino para que el el 2012 la reserva de la biosfera ya contase con 87.251 hectáreas, de las cuales, 70.832 hectáreas eran terrestres y 16.419 hectáreas marinas. Eso es la totalidad de la isla y buena parte del mar que baña su costa suroeste.

La Caldera de Taburiente.

Mirar hacia sus picos de más de 2000 mtrs. de altura desde prácticamente el nivel del mar es algo que impresiona a cualquiera, cuando te explican que lo que ves es lo que queda de un volcán que alcanzó el doble de ese tamaño es cuando te empiezas a dar cuenta de que todo lo que visitarás tiene un carácter tan colosal como épico. Actualmente es un Parque Nacional que representa a la perfección el ecosistema del pinar canario, atravesado por sus riachuelos y cascadas y con una red de senderos que te permite explorar una belleza sin límite. Si lo tuyo es hacer las fotos en sandalias, los miradores de la Cancelita, la Cumbrecita y los Brecitos te permitirán disfrutar de sus vistas sin dar un paso, aunque debo advertirte que para mí, eso limita y mucho la verdadera experiencia.

El Roque de los Muchachos.

Con sus 2426 mtrs. es el techo de la Caldera, pero además de sus impresionantes vistas y de la red de senderos que lo atraviesan se caracteriza por ser el enclave del Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos. Una de las tres baterías de telescopios más importantes del mundo. Y es que por si encontraras pocos alicientes entre sus parques y costas, mirar hacia el cielo de la Palma es una de esas experiencias garantizadas. Así lo entiende la comunidad científica internacional que ha determinado que sus cielos reúnen una de las mejores condiciones para la investigación astronómica en todo el planeta.

Volcán de San Antonio y Salinas de Fuencaliente.

Desde el centro de interpretación del Volcán de San Antonio hasta las Salinas de Fuencaliente se abre paso uno de los recorridos a pie más impactantes de la Isla. Sus panorámicas sobre las viñas incrustadas sobre la tierra negra añaden al paisaje volcánico y a las salinas junto al mar, el aliciente de disfrutar de uno de los cultivos de malvasía más ricos de nuestro país. El itinerario de unas 2-3 horas transcurre cuesta abajo siguiendo el recorrido del GR 131/E7 que atraviesa buena parte de la isla. Al final del camino puedes visitar la Salinas de Fuencaliente, toda una institución en la isla, y disfrutar de la particular estampa de sus dos faros. Imprescindible calzado apropiado para caminar, agua, crema solar y gorra.

Bosque de los Tilos.

Esta es la parte más selvática de la isla y la primera que consiguió el certificado como Reserva de la Biosfera. Ubicado en el Parque de las Nieves alberga uno de los bosques de laurisilva más importantes del archipiélago canario. Se trata de un ecosistema heredado de la época terciaria donde te llamarán la atención su frondosidad, sus helechos gigantes, y su fauna. Llama la atención que disfruta de dos especies de palomas endémicas, la turqué y la rabiche.  Su ruta más famosa y larga es la que llega hasta los Nacientes de Marcos y Cordero, pero también tienes recorridos más cortos como la que llega al Mirador del Espigón o el de las Barandas. Imprescindible acercarse a la popular cascada de los Tilos, más propia de una selva amazónica que de un bosque de nuestras latitudes.

Además de lo ya descrito, sus piscinas naturales, el pasado colonial de su capital, su gastronomía, su cultura y sus paseos por extintos caños volcánicos le han valido el conocido y merecidísimo sobrenombre de «la isla bonita».