Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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El Freeride Word Tour llegó a Baqueira Beret

La semana del 22 al 28 de enero se celebró en la estación de Baqueira Beret, ubicada en el en el Valle de Arán la primera prueba del Freeride World Tour (FWT) 2022, un circuito internacional en el que el sábado, pudimos ver en acción a los mejores freeriders del mundo. Para los que no sepáis en que consiste pero habéis esquiado alguna vez, os diré que es como ponerte en la pista más difícil que recuerdes, no esa no, la que aún no te has atrevido a bajar tu solito, ahora súmale la nieve en polvo, unas piedras y algún salto por en medio… no, saltito no, algo que tengas que salvar de más de 3 metros… ¿lo tienes?. Bueno pues eso es la pista de calentamiento. La línea que probablemente escogerán los riders del circuito, como se conoce a estos esquiadores extremos, tendrá zonas insalvables con saltos de 10 metros y alguna pirueta inverosímil sobre pendientes donde ni las cabras se mantienen erguidas. Pura adrenalina para los atletas y el público que asiste a verlo, un espectáculo con emociones a la altura de cualquier otro tipo de campeonato mundial que se te pueda ocurrir. Aunque eso si, aún minoritario. En lo estrictamente técnico el término freeride se refiere a un descenso muy pronunciado realizado fuera de pista, en una zona de la montaña que no está señalizada con balizas ni que tampoco se ha adaptado con máquinas pisanieves, y que a menudo presenta una orografía complicada. En la prueba aranesa, la organización limitó un espacio de descenso y los riders tuvieron que elegir una ruta determinada, puntuando la dificultad del trazado y las piruetas.

En Baqueira participaron atletas de 14 países entre los que se encuentran cuatro campeones del mundo, el sueco Kristofer Turdell (esquí masculino), la suiza Elisabeth Gerritzen (esquí femenino), el francés Victor De Le Rue (snowboard masculino) y la también francesa Marion Haerty (snowboard femenino). Aunque las verdaderas sorpresas vinieron de la mano de jóvenes promesas. En especial del sueco Max Palm y de los españoles Abel Moga (esquí masculino) y Núria Castán (snowboard femenino). Mención especial merecen los riders locales del Valle de Arán, Abel Moga por su excelente resultado y Aimar Navarro por ponernos a todos en pie intentando una vía casi imposible que de llegar a salirle, hubiera puesto el nivel del fuera pista en Baqueira fuera del planeta.

Para que os hagáis una idea de lo que sienten estos atletas os dejo el siguiente video, y aunque las comparaciones son odiosas, luego podéis compararlo con cualquier otro grabado desde el casco de cualquier otro deporte de riesgo.

Los organizadores preveían una prueba bastante exitosa y el público en Baqueira respondió a la cita con entusiasmo, dado que las potenciales zonas de competición ya gozaban de excelentes condiciones de nieve y la destacada participación de los deportistas locales ya mencionados.

Tras el evento inaugural en Baqueira Benet, el tour se trasladará a Ordino Arcalís (Andorra), del 30 de enero al 5 de febrero; al Kicking Horse Golden BC (Canadá), del 12 al 17 febrero; a Fieberbrunn (Austria), del 15 al 20 de marzo, y a Verbier (Suiza), del 26 de marzo al 3 de abril, donde tendrá lugar la final.

Las dos últimas pruebas puntuarán más que las tres primeras por lo que es previsible que los riders sean más bien «conservadores», si se puede ser conservador es este deporte, para llegar con el máximo de opciones a Austria y Suiza

La prueba aranesa del Freeride World Tour ha contado con el apoyo de la Diputación de Lleida, el Ayuntamiento de Naut Aran, el Conselh Generau d’Aran y la Generalitat de Catalunya.

Sobre la estación que acogió esta primera prueba os diré que está situada entre la Val d’Aran y el Pallars Sobirà, Baqueira Beret tiene 2.273 hectáreas y más de 160 kilómetros esquiables, y es un referente a nivel estatal e internacional del mundo del esquí. La infraestructura invernal tiene la mayor capacidad de esquiadores y permite acoger unos 18.567 de forma simultánea y 61.363 por hora, además ofrece una gama amplísima de servicios. Tanto dentro de la estación como a lo largo y ancho del Valle, que van desde lujosos hoteles de 5 estrellas con SPA, hasta cómodos alojamientos rurales con un marcado ambiente familiar.

Un argumento más para una escapada activa a la nieve, ya que la organización de la prueba ya ha anunciado la programación de una prueba en Baqueira para el 2023.


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Campeonato de España de Mushing en Baqueira Beret.

El próximo fin de semana del 7 y 8 de marzo a las 10:00 de la mañana los amantes de los animales y los deportes de invierno tienen cita en el Pla de Beret para ver uno de los espectáculos más fascinantes de la temporada invernal. Se trata del Campeonato de España de trineo de perros sobre nieve, conocido popularmente como mushing.

De un increíble atractivo estético, esta es una actividad que ya de por sí aúna un montón de valores interesantes a la práctica deportiva.  Si te gusta el contacto con la naturaleza, la convivencia con los perros y tienes cierto espíritu de aventura, este es un deporte que te cautivará.

Además es uno de los pocos deportes que posee su propia carrera legendaria e histórica, que casi me atrevería a comparar con la de Maratón.  Veamos de que va este deporte…

Un poco de historia…

Si bien es cierto que el mushing tiene su origen como medio de transporte de algunas  tribus árticas. No está claro si los primeros fueron los Inuit,  los Yupiks o algunos asentamientos en la actual Laponia, en lo que si parece haber consenso es en que para estos habitantes su invención fue anterior al uso de la rueda y que la raza de perros a la que se tendió a domesticar fue la kamutik, descendiente directo del lobo ártico. Para poder manejarlos se tendió al mestizaje con otras razas más dóciles e igualmente robustas lo que dio lugar a los antecesores de los actuales huskys.

Como deporte su origen se sitúa muchos años después, a principios del siglo XX, como distracción de los aburridos días en los salvajes pueblos habitados por mineros de Alaska y Canadá en plena fiebre por el oro. En aquellos días se realizaban por igual pruebas de fuerza y de velocidad. No obstante se tiende a situar el origen del deporte en 1925 en Nome, Alaska, debido al legendario  transporte al que se tuvo que recurrir para el avituallamiento de medicinas y víveres mediante trineos tirados por perros.

Y es en este contexto histórico es en el que se produciría una de las mayores hazañas que tiene como protagonistas a hombres y animales. Tras la llamada de auxilio del médico de Nome frente a los numerosos casos de difteria que se propagaban por el municipio y el estado de aislamiento en el que se encontraba la ciudad, los equipos de mushers y trineos tuvieron que recorrer  los cerca de 1.600 km. que los separaban de la ciudad de Nenana donde acababa la vía férrea para transportar las medicinas, a través de la ruta conocida como Iditarod. En esta aventura extrema por la Alaska invernal de 1925 destacó un hombre cuyo arrojo fué definitivo para el éxito de la expedición.

El 31 de enero, las condiciones meteorológicas empeoraron. Una tormenta de nieve y viento  redujo la temperatura hasta casi los -60ºC, y la visibilidad se volvió prácticamente nula. En esa tesitura, tomó el relevo Lehonard Sheppala, un noruego nacionalizado norteamericano a quién se le había asignado la etapa más larga y complicada de todo el recorrido, el cruce de la Bahía de Norton. Sheppala tomó el relevo en el pueblo de Shaktoolik (en la triste memoria de todos los aficionados a la naturaleza ya que en ese lugar moriría sesenta y cinco años más tarde Félix Rodriguez de la Fuente, grabando precisamente una etapa de dicha carrera). Recorrió los 65 kilómetros tan rápidamente que llegó a Nulato un día antes de lo esperado, por lo que su relevo todavía no estaba allí. Sin haber podido descansar, Sheppala decidió continuar durante 146 km, que incluyeron la subida y bajada de un monte de 1.500 m de altura. Todo ello en plena noche, y con un clima adverso con vientos de 120 Km/h.

mushing

Si bien Sheppala es el nombre más conocido entre los humanos, los cánidos tienen a su propio héroe en la figura de Balto, el perro guía de Kaasen, quién fué el que finalmente entró con la medicina en Nome. Gracias a los medios de comunicación su nombre quedó en la memoria colectiva, hasta el punto de que ese mismo año se colocó en Central Park una estatua en su honor. En honor a la verdad de este deporte, soy de los que piensan que ese título le correspondía a Togo, quién lideró la mítica etapa de su musher, Sheppala. Como conmemoración de este hecho se instauró la prueba Iditarod,  la más larga y dura del mundo,que se repite cada año desde entonces y es el máximo referente de este deporte a nivel mundial.

Años más tarde, en Europa, Suiza empieza a celebrar pruebas de mushing, en torno a 1965  y estas se extienden rápidamente por todo el continente, especialmente en los países Escandinavos donde adquiere una enorme popularidad. Esta disciplina también se desarrolla en España, en Madrid la Asociación Española de Trineos de Perros ve la vida en 1986, aunque tiene un carácter más lúdico y amistoso entre personass que comparten la misma afición que meramente competitivo. La Federación Catalana de Deportes de Invierno es la primera en reconocer las ligas que se celebran desde 1981 de manera oficial como deporte de invierno. Posteriormente y durante dos décadas se organiza y celebra la prueba por etapas más larga y con mayores desniveles de Europa, la popular Pirena que recorre de punta a punta los Pirineos a través de los tres países que los integran, y que celebró su última edición en 2013. A lo largo de su historia participaron gran cantidad de equipos representantes de más de 20 países y la presencia de algunos de los mejores mushers del continente contribuyendo a la popularidad de este deporte y de las razas de perros nórdicas.

Dinámica de la competición.

El mushing es en apariencia fácil, consiste en deslizarse sobre el hielo o la nieve con un trineo provisto de patines o esquís tirado por un número distinto de perros según la categoría. Además permite que su práctica sea de las más longevas entre los deportes, Joe Redington Jr, llegó a correr su última Iditaros con 80 años y el sueco Karsten Grönas ganó una Pirena con 60, compitiendo contra corredores 40 años más jóvenes que él.

Las distintas categorías van en función del número de perros que conforman la linea de tiro y las disciplinas van del skijoring y la pulka con un solo perro, hasta los 10; los tiros por encima de ese número se reservan para pruebas de larga distancia o exhibiciones. El primero que llega gana. Y ya esta… es así de fácil.

Así de fácil,  sino fuera porque la fuerza motriz de este deporte tiene criterio propio, claro. Un tiro de perros aúna tantas identidades diferentes como individuos lo forman y conocerlos, entrenarlos e incluso motivarlos es lo que hace que este deporte sea tan especial.

Si queréis ver a los mejores de nuestro país tenéis una cita el próximo fin de semana del 7 y 8 de marzo. Aquí os dejo el calendario.

 

 


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El cambio climático exigirá en breve, reinventar el turismo en el Pirineo.

Dicen que hablar del tiempo, es perder el tiempo…

Pero cuando un grupo de científicos se juntan para analizar sus datos, lo someten a estudio y te lanzan sus conclusiones en forma del impacto que tendrá en tu vida en pocos años. Te das cuenta de que jamás volverás a sacar el tema tan frívolamente en un ascensor…

Y es que después de leer los resultados del estudio sobre el cambio climático en los Pirineos, elaborado por cerca de 100 científicos y expertos de ambos lados del Pirineo, descubres que a la tradicional despoblación,  la falta de relevo generacional y al abandono de determinados oficios, les ha salido un catalizador de proporciones planetarias.

El informe asegura que cogiendo el valor medio anual de temperaturas máximas entre los años 1961 y 1990, que no fue precisamente un periodo glacial, el valor medio anual en el 2030 subirá entre + 1ºC y +2.7 ºC, pero es que en el 2050 estarán entre +2 ºC y +4ºC.

Vale, no parece mucho. Pero vamos a pensar que necesitamos +/- 0 ºC para que nos nieve en un sitio privilegiado como es una pista de esquí a unos 1800-1900 mtrs. Lo que significa que en un futuro necesitaremos una temperatura de -4 ºC para poder empezar a innivar las pistas.

¿Sabéis cuantos días hemos tenido esa temperatura mínima desde Diciembre al 10 de Marzo de este año en una cota de 2228 m.,  en la estación meteorológica de Sasseuva, en el Valle de Arán?  Tan solo 28 días. Y recordemos que hablamos de mínimas registradas, lo que no significa que se garanticen largos periodos de producción de nieve.

¿A que ahora si que empieza a dar miedo…? Sobretodo porque en cuanto a la evolución futura de las precipitaciones no se han obtenido cambios significativos, de manera que en esa misma lógica, podríamos tener muchos más días de agua que de nieve.

En resumen, los primeros resultados del proyecto CLIMPY son apabullantes. En el Pirineo Central y  a 1800 m. el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050 según la referencia actual, mientras que el periodo de permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes. Si solapamos estos datos sobre un calendario como el de esta temporada 2018-2019 no cuesta hacerse a la idea del escenario que le espera a los aficionados al deporte blanco en escasos 30 años.

En lugares como Baqueira la temporada habría empezado hacia el 27 de enero y el espesor máximo seria de 125 cm, pero otros como la Molina se irían hasta el 3 de febrero con un máximo de de 50 cm de espesor y a principios de marzo tendrían seriamente comprometida su continuidad.  Otras en cotas más bajas ni siquiera tendrán ocasión de abrir.

A los que trabajamos en estas zonas del Pirineo esto empieza a sonarnos familiar, y para aquellos que puedan pensar que el escenario es algo alarmista hay que recordarles que ya se ha constatado que la temperatura ha subido en +1.2ºC entre el 1949 y el 2010 y que la progresión en los próximos años se prevé que será geométrica.

aneto glaciar

Pero por si esto no fuese ya un dato preocupante, el estudio profundiza además en diversos aspectos que afectarán a la actual biodiversidad, los ecosistemas, los recursos hídricos y a la propia generación de energía eléctrica.

Volviendo al tema del turismo. Uno de los aspectos que se pone de manifiesto claramente, es que el Pirineo podría perder atractivo turístico invernal en muchos de los actuales enclaves de las estaciones de esquí. En los últimos años ya se ha visto reducido el número de días esquiables, es decir aquellos con una acumulación de nieve de unos 30 cm, que es la que permite esquiar con normalidad en la mayoría de estaciones.

Sin embargo, los destinos turísticos de nieve sienten cada vez una mayor presión por ofrecer paisajes idílicos y espesores casi polares durante centenares de kilómetros para poder atraer el interés de los esquiadores. Esto hace que muchas de ellas realicen fuertes inversiones para equiparse de sistemas de innivación artificial que a la postre ponen en riesgo su propia viabilidad económica, ya de por si, mayoritariamente frágil.

Si alguna entidad pública está pensando en reflotar activos turísticos invernales debería tener en cuenta que de los años 60 hasta el 2010, los días por debajo del famoso límite de los 30 cm han aumentado del 5 al 70% en estaciones de cotas bajas y entre el 4 y el 20% en las de cotas más altas,  según los años.

Igualmente la fecha de inicio de las temporadas, si solo se dependiera de la nieve natural, ha sufrido retrasos que han llegado hasta los 30 o 55 días según la cota de cada estación.

En cuanto al atractivo paisajístico, este también puede verse afectado negativamente al perder algunos de los elementos más importantes del mismo, ya que muchos de sus atributos alpinos como glaciares, ibones y turberas podrían verse seriamente afectados.

Entre 1984 y el año 2016 han desaparecido más de la mitad de los glaciares Pirenaicos y los que quedan están en un alarmante estado de retroceso.

Estos desajustes también generan otro tipo de inestabilidad en el territorio, como inundaciones, avenidas en los ríos, o corrimientos  de tierras ligados a ciclos de hielo y deshielo… Son estos riesgos naturales los que pueden amenazar más seriamente la integridad de infraestructuras turísticas y la propia seguridad de habitantes y turistas. Para tomar consciencia de esto, solo hay que darse una vuelta por las diversos pueblecitos de la cordillera y ver cuantos se sitúan bajo peñas, morrenas o peñascos de todo tipo, o cuantos se sustentan sobre cortados y acantilados relativamente cercanos.

Con el elevado estrés y la presión a la que sometemos a nuestro entorno, ni siquiera el clásico » – Lleva ahí siglos…!!!- «, suena ya como garantía de nada.

La única consecuencia positiva que se extrae del estudio es que dicho calentamiento traerá consigo temporadas más suaves en el Pirineo en estaciones como la primavera y el otoño, lo que podría derivar en una prolongación de la temporada turística de verano en la alta montaña, con menos días de lluvia y frío que los actuales.

Además si dicho calentamiento se produce, como es previsible en toda la península, este podría poner a los destinos de montaña como un lugar muchísimo más atractivo frente a otros con temperaturas que en el futuro serán excesivamente elevadas.

El infalible recurso de márqueting acuñado por el inconsciente colectivo pirenaico de:  « – cuando se cansen de la playa y no puedan dormir, ya subirán, ya…» parece que reclamará más fechas disponibles en el futuro calendario de verano.

La lista de recomendaciones que arroja el estudio para hacer frente en este sentido a la nueva situación que se avecina, tiene más el carácter de un plan de protección civil que de uno destinado a la profunda y necesaria remodelación de un sector.

Asegurar la integridad física de las personas frente a los peligros hidrometeorológicos y climáticos que puedan verse agravados por el cambio de modelos climáticos.  Promover una gestión equilibrada de los recursos hídricos y reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras frente al posible incremento de riesgos hidrológicos, geológicos y climáticos. Son inquietantemente primordiales para los autores del estudio.

Por supuesto, rediseñar el modelo turístico para hacer frente a la disminución del número de días esquiables, evitar nuestra presión ambiental, y potenciar otras actividades emergentes del turismo de montaña y naturaleza van a conformar una necesaria hoja de ruta tan urgente como inexorable para buena parte del Pirineo.

En esta linea será clave la calidad de la biodiversidad, el paisaje y el propio ecosistema de cada zona para poder presentarse en las mejores condiciones de competitividad en un breve espacio de tiempo.