Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Análisis de la Temporada de Verano 2024 en el Valle de Arán.

El verano de 2024 ha marcado un año destacado en el turismo del Valle de Arán, confirmando su posición como uno de los destinos de montaña más importantes en España. Con cifras de visitantes que se han consolidado por tercer año consecutivo como una de las mejores de los últimos 15 años y una evolución clara en las preferencias de alojamiento y consume. Esta temporada ha ofrecido una visión de las fortalezas y desafíos para el sector turístico en el Pirineo y en el resto de Europa. Revelando no solo revela datos clave, sino invitando también a una reflexión sobre cómo podemos continuar potenciando nuestro atractivo natural y cultural, posicionando al Valle de Arán como un referente turístico en el futuro próximo.

A pesar de que este verano, entre junio y septiembre, el Valle de Arán registró un descenso del 6% en visitantes comparado con el mismo periodo de 2023, ha conseguido consolidar una oferta muy atractiva frente a otros destinos, atrayendo un gran número de visitantes lo que subraya el creciente interés por el turismo de naturaleza y aventura en España. Este crecimiento está en línea con lo observado en otros destinos de montaña como el Pallars, la Ribagorza o Andorra. En Andorra, por ejemplo, el turismo de Francia, Italia y Bélgica ha sido predominante debido a su oferta de compras y eventos de ocio únicos, aprovechando el atractivo de los impuestos reducidos y el enfoque en experiencias culturales.

Destaca el potencial de Arán para diversificar su oferta y atraer turistas de diferentes nacionalidades. Nuestra identidad única y la conservación de nuestro entorno natural nos diferencian y podrían ser un factor determinante en nuestro atractivo como destino sostenible y de calidad.

Nuevas Preferencias en Alojamiento: Flexibilidad y Comodidad

El perfil del visitante que elige el Valle de Arán está cambiando. Mientras que los hoteles en el Valle mantuvieron una ocupación ligeramente inferior a la del año pasado, según datos de la Generalitat de Catalunya fueron los apartamentos turísticos los que experimentaron un aumento del 8% en la demanda. Este crecimiento muestra una clara tendencia hacia opciones de alojamiento que ofrezcan mayor flexibilidad, privacidad y comodidad, especialmente para grupos y familias. Este tipo de alojamiento permite que los visitantes disfruten de estancias personalizadas, un elemento que responde a la demanda actual de experiencias más auténticas y cercanas.

El turismo de autocaravanas y campings también ha visto un notable aumento del 12% en usuarios en el Valle, una tendencia impulsada por el auge del ‘viaje en ruta’. Esto debería hacer plantearnos la necesidad de ampliar nuestras infraestructuras para dar cabida a esta demanda en crecimiento. A diferencia de destinos como el Pallars y Andorra, que han adaptado áreas de servicios específicas para autocaravanas, el Valle de Arán tiene aún margen de crecimiento en este aspecto. Adaptarnos a esta tendencia podría posicionarnos de manera competitiva dentro de los destinos de montaña en la Península Ibérica.

El Gasto Medio y la Comparación con los Alpes y el Tirol

Uno de los datos más interesantes de la temporada es el gasto medio diario en el Valle de Arán, que oscila alrededor de los 150 euros, según un reciente informe de la UdL, una cifra significativamente menor en comparación con destinos como los Alpes franceses o el Tirol en Austria, donde el gasto diario es un 20% mayor. Este dato es fundamental para entender cómo nuestros visitantes distribuyen su presupuesto y cuáles son las áreas que podemos mejorar para incentivar un mayor gasto en nuestro destino.
En lugares como el Tirol, el turismo se asocia a actividades de alto valor añadido, desde rutas de aventura con guías especializados hasta experiencias gastronómicas exclusivas. La oportunidad para el Valle de Arán podría centrarse en ampliar su oferta de actividades y servicios de calidad, fomentando no solo el gasto en alojamiento y restauración, sino también en actividades complementarias como excursiones guiadas, eventos culturales y deportes de aventura.

Desestacionalización: Oportunidades de Crecimiento Fuera de los Meses de Verano

Si bien julio y agosto han mantenido su liderazgo en ocupación, septiembre mostró un crecimiento del 6% en el Valle de Arán, impulsado principalmente por turistas de proximidad que optan por escapadas de fin de semana y estancias más cortas.  Sin embargo, otros destinos de montaña, como el Valle de Aosta en Italia, han logrado extender la temporada hasta octubre mediante estrategias de ‘slow tourism’ y eventos de temática cultural y gastronómica.

Esta tendencia nos ofrece un modelo interesante para adaptarnos a la desestacionalización en el Valle de Arán. Con una planificación adecuada, podemos desarrollar actividades atractivas que mantengan el flujo turístico fuera de los meses de verano, permitiendo que los visitantes experimenten el Valle en momentos de menor afluencia y con una mayor conexión con el entorno.

Impacto Económico y el Potencial de la Gastronomía Local

La economía local se ha visto beneficiada esta temporada con un aumento del 7% en el ticket medio en comercios y restaurantes, lo que confirma el interés por la gastronomía y los productos regionales del Valle de Arán, tal como apuntan desde  la Cámara de Comercio de Lleida. Sin embargo, este porcentaje aún está por debajo de los registros en el Pirineo francés, donde eventos gastronómicos y festivales locales logran atraer a un perfil de turista interesado en experiencias culinarias únicas. Potenciar la gastronomía local puede ser clave para aumentar la competitividad del Valle en el ámbito de la restauración. Iniciativas como los festivales gastronómicos, rutas gastronómicas, talleres de cocina regional y degustaciones de productos locales podrían aumentar el interés de los visitantes, permitiéndoles explorar y apreciar la riqueza cultural de nuestro destino a través de su cocina.

Un Futuro Basado en la Innovación y la Autenticidad

El análisis de esta temporada muestra un panorama optimista para el Valle de Arán como destino turístico de montaña. Los datos reflejan un crecimiento estable a partir del año de la Pandemia y un interés creciente en las ofertas de alojamiento flexible, experiencias personalizadas y gastronomía local. Sin embargo, para que este crecimiento sea sostenible, debemos estar dispuestos a innovar y adaptarnos a las nuevas demandas del mercado sin perder la autenticidad que define nuestro Valle.

Inspiremos nuestro futuro en los éxitos de otros destinos, como los Alpes o Andorra, que han sabido equilibrar el desarrollo turístico con la conservación de su entorno. El futuro del Valle de Arán no solo depende de nuestra capacidad para atraer visitantes, sino de cómo cuidamos y potenciamos nuestros recursos para las generaciones futuras. Con una visión clara y estrategias adaptadas a nuestra realidad, podemos asegurar que el Valle de Arán se mantendrá como un destino líder en el turismo de montaña en Europa.


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La masificación turística ya es un tema pontificio.

Ayer, domingo 28 de abril y aprovechando su visita a la bienal de Venecia El Papa Francisco aprovechó para advertir del impacto del cambio climático y el turismo de masas en su visita a la ciudad italiana. Para ser justos con el pontífice hay que aclarar que el lugar lo exigía y este no fue el tema principal de su discurso, también habló del móvil, la importancia del arte, se reunió con las presas de una cárcel y celebró una misa en la plaza de San Marcos.  Pero como la actualidad manda… ¿Turismo y Papa?. Comprenderéis que no la podía dejar pasar…  

Como era de esperar y después de este “anuncio Papal”, se publicaron diversas noticias que abordan el tema de la masificación turística en destinos populares de todo el mundo. Como ya hemos dicho algunas veces, este fenómeno que ha ido en aumento en los últimos años, plantea desafíos importantes para la sostenibilidad y la calidad de vida de las comunidades locales.

Uno de los hechos más preocupantes sobre la masificación turística es el impacto negativo que puede tener en el medio ambiente. La llegada masiva de turistas a destinos naturales puede provocar la degradación de ecosistemas frágiles, la contaminación del aire y del agua, y la pérdida de biodiversidad. Además, la construcción descontrolada de infraestructuras turísticas puede alterar paisajes y contribuir al cambio climático.

Otro aspecto a considerar es el impacto social que tiene la masificación turística en las comunidades locales. El aumento exponencial del turismo puede generar problemas como la gentrificación, el encarecimiento de la vivienda, la saturación de servicios públicos, el agotamiento de los recursos y la pérdida de identidad cultural. Además, el turismo de masas puede provocar tensiones entre los residentes locales y los visitantes, generando conflictos sociales y culturales.

Pero a pesar de estos inconvenientes, es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. El turismo es una fuente importante de ingresos para muchas comunidades locales, generando empleo, impulsando el desarrollo económico y promoviendo la conservación del patrimonio cultural. Además, el turismo puede fomentar el intercambio cultural y contribuir al entendimiento entre diferentes culturas. Y para ser más exactos, para algunos habitantes en lugares subdesarrollados de nuestro planeta, la única oportunidad de crecimiento económico, generación de empleo, una oportunidad de autorrealización y la herramienta principal para la conservación del patrimonio cultural y natural de sus regiones. Y al que le cueste creerlo solo tiene que señalar con el dedo dos destinos relativamente cerquita en el mapa donde uno sea un destino turístico y el otro no, para darse cuenta que los niveles de seguridad, higiene, formación y servicios que exigen los primeros son más beneficiosos para la población local, de lo que pueden llegar a alcanzarse en los segundos. Y eso, unido a la oportunidad que para muchas personas aporta de escapar de la pobreza, también es una consecuencia del turismo. Aunque al parecer, ayer en Venecia no tocaba hablar de ello.  

Así que en lugar de centrarnos a modo de mantra en todo lo malo, mi propuesta seria centrarnos en buscar soluciones allí donde después del pertinente análisis se constate que realmente existen desajustes. En este sentido y a modo de ejemplo se me ocurre que algunas podrían ser las siguientes:

  1. Establecer límites de capacidad en los destinos turísticos para controlar el número de visitantes permitidos en un determinado periodo de tiempo.
  2. Implementar sistemas de reservas y turnos para acceder a lugares turísticos populares, de manera que se distribuya de forma equitativa la afluencia de visitantes.
  3. Fomentar la diversificación de la oferta turística, promoviendo la visita a destinos menos conocidos y descongestionando los lugares más masificados.
  4. Regular el desarrollo de infraestructuras turísticas, limitando la construcción descontrolada de hoteles, restaurantes y otros servicios en zonas sensibles.
  5. Promover el turismo responsable y sostenible, educando a los visitantes sobre la importancia de respetar el medio ambiente y las comunidades locales.
  6. Establecer tasas turísticas o impuestos especiales para financiar la conservación del patrimonio cultural y natural de los destinos turísticos.
  7. Incentivar la visita en temporada baja, mediante campañas promocionales y descuentos especiales para reducir la concentración de turistas en determinadas épocas del año.
  8. Mejorar la gestión del transporte público en los destinos turísticos, fomentando el uso de medios sostenibles y eficientes para reducir la congestión vehicular.
  9. Impulsar la participación activa de las comunidades locales en la toma de decisiones sobre el desarrollo turístico, garantizando su involucramiento y beneficio directo.
  10. Establecer códigos de conducta y normativas específicas para regular el comportamiento de los visitantes en espacios naturales protegidos y sitios culturales sensibles.

Estoy profundamente convencido de que para abordar los desafíos que plantea la masificación turística, es fundamental adoptar un enfoque sostenible y responsable en la gestión del turismo. Esto implica promover un turismo más equitativo y diversificado, que respete los derechos de las comunidades locales y proteja el medio ambiente. Asimismo, es necesario implementar medidas para regular el flujo turístico, controlar la capacidad de carga de los destinos y promover prácticas sostenibles en la industria turística.

En conclusión, la masificación turística es un fenómeno complejo que plantea desafíos importantes para los destinos turísticos en todo el mundo. Si bien es cierto que este fenómeno puede tener impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades locales, también es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. Para garantizar un desarrollo sostenible del sector turístico, es fundamental adoptar un enfoque responsable y equilibrado que permita conciliar los intereses de todos los actores involucrados. Y por supuesto alejarnos de los discursos simplistas que tienden a lanzar mensajes confusos sin ningún tipo de criterio ni utilidad.

Esos, mejor déjaselos a tu cuñado para la cena de Navidad…


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¿Necesitamos una nueva ley de apartamentos turísticos?.

Tengo que deciros que estoy muy contento de la aceptación que tuvo el último post advirtiendo sobre el error que estaba cometiendo la administración, fundamentalmente la catalana, al promulgar una ley como la de los apartamentos turísticos de la manera de la que lo estaba haciendo.  No han sido pocas las personas que me han hecho llegar su apoyo y han aprobado este mismo punto de vista, motivo por el que les estoy muy agradecido.

Si algo pretendía mi post era generar un sano debate y sobretodo llamar a una reflexión previa de las medidas que en ocasiones se promulgan desde las administraciones dando la espalda al sector y que en ocasiones generan un ruido y un desequilibrio innecesario.

Entre el conjunto mayoritario de mensajes, llamadas, y debates varios que apoyan la idea de que las cosas hay que verlas en toda su complejidad, se ha colado alguno que me atrevería a decir cariñosamente que se nos ha “hipermotivado” y ha llegado a pensar, al más puro estilo de Adam Smith, que la manera correcta de regular el apartamento turístico es la plena liberalización del mercado. De entre todos estos, me llamó poderosamente la atención uno cuyo razonamiento podía resumirse en algo así como:

–  “…dejemos que hayan todos los apartamentos turísticos que se quieran porque solo los buenos y de calidad serán lo suficientemente atractivos para los turistas y el resto al final tendrán que resignarse con los rendimientos del alquiler residencial…” –

Y a partir de aquí, me quedó claro que esto lo teníamos que explicar mejor… Porque si pensar que la solución al problema de la vivienda era una ley basada en “el café para todos”, era ingenuo. Creer que la ausencia de regulación va a equilibrar el mercado porque se regulará solo, es además de ingenuo, suicida.

El porqué creo que es la peor forma de abordar el problema y es necesaria su regulación, os lo cuento a continuación:

1.- Cada día habrá más turistas.

No lo digo yo, de verdad, lo dice la OMT. El turismo mundial cerró 2023 con 1.300 millones de viajeros, pero es que este mismo organismo prevé que en 2030 haya entre 1.700 y 1.900 millones de viajeros. Pueden parecer pocos, pero saber que en escasamente 7 años habrá por el mundo un 46% de población más de los que ya somos ahora, me indica que la oferta debería crecer en la misma proporción y eso en una escala constructiva no parece planteable y menos aún, después de la tristemente célebre burbuja inmobiliaria del 2008. Así que es que o mucho me equivoco, o mas pronto que tarde nos vamos a ver obligados a proteger de alguna manera el uso residencial de las viviendas.

2.- Sin un plan de desarrollo turístico claro. Los Municipios no deberían arriesgarse a conceder ni una sola licencia turística más.

Después de saber que tenemos un 46% más de turistas de camino, deberíamos empezar a preocuparnos por qué tipo de personas queremos que nos visiten. Sería más que recomendable que países, ciudades y por definición cualquier territorio que sea un destino turístico, tengan, al igual que tienen las empresas, un plan que defina su estrategia para saber qué quieren ser de mayores, hacia dónde quieren ir, qué tipo de turismo quieren y cómo fomentarlo. Si apuestan por un turismo de calidad de alto poder adquisitivo que gasta en el entorno, o por un low cost puro con grandes volúmenes de visitantes y un impacto económico discreto. En este sentido el fenómeno de los vuelos low cost y el del crecimiento descontrolado de las viviendas turísticas debido a su facilidad para ser explotadas, al amparo de una más que cuestionable “economía colaborativa”, han sido clave en provocar la masificación de determinados destinos, fundamentalmente urbanos. A pesar de que en muchos casos no ha afectado a los rendimientos de los Hoteles ubicados en esos destinos ya que estos han seguido creciendo y mejorando sus resultados, no podemos obviar que en muchos casos han tensionado determinados espacios urbanos hasta el punto de desplazar a los propios habitantes de las ciudades con el peligro de pérdida de identidad que ello conlleva.    

3.- Son muchas las voces del sector que reclaman un marco de protección orientado directamente a mejorar la experiencia del cliente.

Por citar un ejemplo. En opinión de Ramón Aragonés, CEO de NH, “…o se ponen los medios para solucionarlo o se va a convertir en un grandísimo problema para la calidad de vida los ciudadanos y para los turistas, porque nuestras ciudades se convertirán en destinos poco amables para ser visitados. Y para ello lo que hay que hacer es copiar las mejores prácticas de ciudades que ya lo están regulando con éxito, como San Sebastián, Amsterdam o Nueva York, con medidas regulatorias que beneficien a sus habitantes y mejoren la experiencia para el visitante”. Pues lo dicho… nada más que añadir.

4.- La entrada de grandes fondos, en el mercado del alquiler de viviendas turísticas.

El gran peligro que existe para mantener el precio de la vivienda en márgenes razonables, es que además de un particular, sean los inversores, socimis, fondos, family offices y similares… los que se sientan atraídos por entrar en este sector, esto puede provocar una hiperinflación de la oferta y en consecuencia dificultades para mejorar la vida de las personas. Los procesos de gentrificación que todos conocemos pueden quedar en un juego de niños frente a las operaciones especulativas a medio y largo plazo sobre activos situados en la prime line de los principales destinos turísticos mundiales. Porque si bien es cierto que un activo hotelero busca la rentabilidad fundamentalmente a través de la explotación y para eso, necesita que se lleve a cabo una actividad de intercambio entre personas y servicios. Los balances de muchos fondos soportan bien los espacios vacíos a la espera de recalificaciones y amortizaciones, para las que no necesitan de ningún tipo de actividad ni de presencia humana. Algo que me atrevería a añadir, que amenaza directamente a nuestro sector donde la clave de nuestra competitividad se está ligando cada día más a la calidad de nuestros equipos, y de las personas que lo integran.

5.-  La ausencia de regulación es terreno abonado a la picaresca.

Os traslado un dato que me ha llamado poderosamente la atención en una de mis lecturas matinales…

“Un total de 9,74 millones de turistas extranjeros que viajaron a España en 2023 se alojaron en viviendas de alquiler y otros 9,78 millones de viajeros internacionales pernoctaron en viviendas de familiares y amigos, según la encuesta Frontur del INE. La segunda cifra da que pensar y levanta sospechas sobre si realmente somos uno de los países más acogedores del mundo o si existe un agujero negro de economía sumergida de proporciones siderales.”

En fin…!!! Esto es España, así que yo casi que me arriesgaría a decir que la respuesta correcta es… Que si. Que necesitamos una ley de viviendas turísticas. A ser posible, una muy buena Ley.


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Porque no nos gusta la nueva normativa sobre apartamentos turísticos… a pesar de ser hoteleros.

¿Recuerdan aquella máxima de todo por el pueblo, pero sin el pueblo? Pues la nueva ley sobre los apartamentos turísticos tiene un tufillo que me recuerda mucho a ello. La idea de que una administración tome medidas en nombre del pueblo, pero sin tener en cuenta sus opiniones o intereses, al menos la de los municipios sobre las que mayor impacto va a tener esta nueva normativa, recuerda mucho a esta expresión tan conocida cuyas raíces se sitúan en el despotismo ilustrado del siglo XVIII.

Si, lo sé, a algunos les parecerá exagerado y este es el primer motivo por el que no me gusta esta ley. Porque en realidad está basada en un intervencionismo sin ninguna clase de complejos y una idea paternalista del estado que desgraciadamente cada día resulta más familiar para los ciudadanos. Últimamente parece que basta con rebozar la normativa de un problema social que afecte a la mayoría para tener patente de corso y hacer cualquier cosa.  Personalmente creo que la idea de que para legislar ya no haga falta ni siquiera un estudio previo del impacto que generará una ley, es ya de por si bastante aterradora.  

Pero no desesperemos, voy a ver si consigo explicar porque considero que es una ley trampa que no ha venido para acabar con el problema de la vivienda.

  1. En primer lugar, pone el foco en la actividad turística como la única causante de los problemas de vivienda, y aunque es cierto que en ocasiones la actividad turística contribuye a tensionar el mercado residencial en algunos lugares. No es menos cierto que el problema de la ausencia de vivienda no obedece únicamente a esta circunstancia. La absoluta ausencia de una política estructural de vivienda pública que se destine a alquileres regulados bajo el control de la administración y la nula promoción de vivienda social en los últimos 15 años en lugares como el Pirineo también tienen mucho que ver.
  2. Ignora el tejido empresarial y económico que ha surgido en torno a este tipo de alojamientos desde su aprobación en el 2015. Hoy ni siquiera los propios hoteleros dudan de que limpiadoras, empresas de mantenimiento, gestoras, supermercados y ofertas de restauración también han venido aportando riqueza al territorio y han ayudado a fijar población en zonas donde no siempre es tan evidente que se pueda crear otro tipo de oferta de empleo. Lo explicaré de otra manera, en muchas zonas del Pirineo está claro que si eliminamos el turismo sobrarán viviendas. Viviendas y personas.
  3. La idea de que eliminando el alojamiento turístico aflorarán automáticamente viviendas para el mercado residencial o de alquiler, es de una ingenuidad que roza lo infantil. No es que no pueda pasar en algún caso aislado pero lo más probable es que la mayoría de esas viviendas que se ubiquen en lugares turísticos pasarán a engrosar la lista de segundas residencias vacías, esas que acaban por generar urbanizaciones fantasmas incapaces de aportar nada al municipio más allá de la tasa del IBI.  
  4. Ignora los problemas reales de la gente para poder acceder a una vivienda. Como si la accesibilidad financiera, la ausencia de ayudas, la falta de un marco que proteja a arrendadores y arrendatarios, la falta de promociones con viviendas a precios accesibles, la constante especulación inmobiliaria sin ningún tipo de regulación y en ocasiones fomentada desde las administraciones, (como cuando se decidió incentivar el mercado entre compradores extranjeros otorgándoles la residencia a cambio de invertir en bienes inmuebles 500.000 €), la ausencia de un desarrollo urbano sostenible con suficientes infraestructuras y servicios en barrios periféricos donde el alojamiento es más barato, la falta de incentivos fiscales para promover el alquiler y la vivienda residencial, y un largo etcétera que seguro que también se te han ocurrido a ti, no tuvieran nada que ver en ello.
  5. Traiciona la idea de que el éxito de una política de vivienda depende de la comprensión y la consideración de múltiples factores y distintos agentes. Su implementación exige la colaboración entre diferentes administraciones, el sector privado y la sociedad civil.
  6. La Ley no recoge ni una sola medida para hacer frente a la verdadera lacra del sector de la Hostelería que son los alojamientos ilegales. A pesar de tener las competencias y de las quejas históricas de los hosteleros, la Generalitat se ha mostrado absolutamente ineficaz en la lucha contra esta competencia desleal.  El nuevo Decreto, sorprendentemente, ignora esta circunstancia.
  7. Vende la equivocada idea de que la solución a los problemas más complejos de la sociedad se basa en el “café para todos”, e ignora las consecuencias de aplicar recetas muy sencillas a problemas que en realidad son muy complejos.    
  8. El enfoque contribuye a una turismofobia que enfrenta a personas que forman parte de la misma comunidad. La idea de que hay empresas multinacionales que gestionan los recursos inmobiliarios de fondos buitres y que expulsan a los vecinos de sus casas quizás sea muy vendible en las grandes capitales, de hecho, es probable que allí sea cierta. Aunque en las grandes ciudades no se vean obligados a aplicar esta ley, debido a la alta densidad de población que habita en relación con los alojamientos turísticos. Pero os puedo asegurar que choca, y mucho, con la realidad de infinidad de municipios turísticos donde la multinacional es en realidad una persona con un contrato temporal y una vivienda como únicos ahorros y/o plan de pensiones para complementar sus ingresos.       

Dejo al margen el hecho de que ni dentro de las mismas formaciones políticas existe unanimidad en cuanto a este tema. El decreto tiene fans y detractores dentro de los mismos partidos por igual, lo que es una muestra de lo relevante que resulta para las economías locales y los municipios afectados ya que ni siquiera en aquellos lugares donde podría formar parte de la solución, lo hace respetando la autonomía y la administración locales. Mal comienzo para un consenso que debería ser mayoritario ya que de lo que se trata es de poner remedio al problema del acceso a la vivienda y buena parte de las políticas que deben acompañar esta medida surgen precisamente del ámbito municipal.

En resumen, ¿un punto de partida…?. Quizás.

 ¿Una solución por sí sola…? Desde luego que no.


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El nuevo Decreto sobre alojamiento Turistico en Cataluña: Followers vs Hatters (2)

Al hilo de la controversia generada por el proyecto de ley de pisos turísticos en Cataluña, entidades y entes locales del Alt Pirineu y Aran han elaborado un manifiesto para dar apoyo al decreto ley aprobado en noviembre por el Govern para regular los pisos turísticos. Denuncian que las Viviendas de Uso Turístico (HUT) se han multiplicado por cuatro en los últimos ocho años y han pasado de 1.298 en el 2015 en 4.719 a mediados de 2023. Eso ha provocado a su juicio una grave crisis de vivienda, ya que cada vez hay menos casas disponibles y las que hay tienen unos precios de alquiler que ya superan el «máximo histórico» o están a punto de hacerlo.  El manifiesto da de esta manera apoyo al decreto ley para limitar las viviendas turísticas que el Govern aprobó en noviembre.  Consideran que la nueva normativa tiene que servir para «reequilibrar» la oferta de viviendas de uso permanente, que en los últimos años ha caído en contraposición con la de apartamentos turísticos, que no ha parado de crecer. También ayudará, dicen, a regular los precios de compra y alquiler, que actualmente son inasumibles para mucha de la gente que vive en el territorio.

Hay que entender que el número de Viviendas de Uso Turístico (HUT) en el Alt Pirineu y Aran se ha multiplicado por cuatro desde su regulación el año 2015. Se ha pasado de 1.298 a 4.719 a mediados del 2023. A modo de ejemplo, los pisos turísticos de la Val d’Aran podrían alojar el 80% de su población. En el caso del Alta Ribagorça se alojaría al 63% y en el Pallars Sobirà, el 55% de la gente que vive allí.

La falta de vivienda ha ido acompañada de un incremento sin traba de los precios de alquiler, que ya superan, según el documento, «el máximo histórico en precios de alquiler o están a punto de hacerlo». Por ejemplo, un piso en la Val d’Aran que hace 8 años valía 600 euros en el mes hoy cuesta, «mínimo», unos 1.200 euros, ha dicho al vicepresidente de la Diputación de Lleida, Juan Antonio Serrano.

Esta situación provoca situaciones «completamente dramáticas» en el territorio. «Pisos con sobreocupación, trabajadores viviendo en autocaravanas, familias arraigades en el territorio que ven cómo no los renuevan el contrato de alquiler porque quieren transformarlo en pisos turísticos, una dificultad añadida para encontrar profesionales sanitarios y de todo tipo, e incluso, estafas en internet» de ofertas falsas, ha citado al vicepresidente Serrano.

Por su parte, Joan Talarn, actual Presidente de la Diputació de Lleida,  se ha mostrado favorable a «todas aquellas herramientas que sirvan para que la gente tenga una vivienda» y ha dicho que eso es compatible con la capacidad turística del territorio. «Es fácil entender que se pueden complementar las dos sin que una duela a la otra y con la capacidad que haya proyectos de vida justamente porque hay una oferta de trabajo y la gente se puede quedar, pero que también tengan vivienda», ha incidido.

En el resto de Cataluña las viviendas turísticas están ubicadas principalmente en las provincias de Barcelona, Girona y Tarragona, lo que representa apenas el 2,5% del parque residencial de toda la comunidad autónoma. En el caso de Barcelona, el peso es todavía más bajo (un 1,14% del parque, con 9.470 viviendas de uso turístico sobre las 827.000 viviendas totales). A pesar de ello, desde Apartur aseguran que los apartamentos turísticos generan el 6% del PIB de Cataluña. “Es mucho empleo, mucha actividad y muchos servicios sociales que se pagan con los impuestos que se recaudan”, según Enrique Alcántara-García, presidente de APARTUR.

La asociación calcula que, solo en la capital catalana, cada piso turístico genera más de 1.500 euros en impuestos al mes. Y que empresas de diferente índole trabajan de forma directa en el sector: gestoras de apartamentos, empresas de reformas y mantenimiento, decoradores, empresas de ‘software’, lavanderías, empresas de servicios de limpieza…

Desde las principales asociaciones también recuerdan que las viviendas turísticas suponen el 46% de la oferta de alojamientos vacacionales, con más de medio millón de plazas, y que estas cifras se han alcanzado gracias a la elevada demanda. Una demanda en la que cada vez pesan más los perfiles jóvenes, las familias y mayores de 65 años.

Así lo manifestaba también un estudio reciente de Fevitur, la patronal del sector en España, que cifraba en más de 20.000 millones de euros la aportación económica de las viviendas vacacionales en el conjunto del país durante 2022, incluyendo el gasto en alojamiento y en otros como la restauración, las compras o el ocio. 

Desde la Federación Catalana de Apartamentos Turísticos (FEDERATUR) lamentan que, a pesar de todo ello, este sector esté en el foco de las propuestas políticas. “Nos están usando para algo que no sirve. Hay una crisis de vivienda, pero atribuirnos el problema no va a salir bien. Hay que tener en cuenta las preferencias de los usuarios. Somos una opción real que tiene que existir en el mercado”, concluye el presidente de FEDERATUR.


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Turismofobia y otras imprecisiones propias de las modas.

Hoy he visto en la prensa, la enésima polémica veraniega en cuanto a los problemas generados por el turismo a propósito del gran número de visitantes que reciben muchos de los pueblecitos que se encuentran repartidos por la geografía española. 

En esta ocasión una señora con un aspecto muy de aquí, se quejaba amargamente de que otros señores con un aspecto no menos nacional y sintiéndose también en su casa, que no en su pueblo…, invadían la totalidad de la población e interferían en su día a día…

  • Ni aparcar se puede – Se quejaba amargamente.
  • Pero el dinerito que traemos, bien lo quieren… – replicaba una supuesta forastera.
  • El municipio multiplica por ocho sus habitantes habituales y a pesar de haber reforzado los servicios no son suficientes, – explicaba su alcaldesa.
  • En una localidad vecina a dicho municipio otro alcalde ponía el foco en el insuficiente número de médicos para dar cobertura a los servicios sanitarios más básicos, ahora que además debían compartirlo con otras dos entidades municipales vecinas.

Esta vez el pueblecito en cuestión no era un destino turístico habitual, ni siquiera uno de esos que presumen de Iglesia, paraje natural o fiesta singular. Era sencillamente, uno de esos a los que volvemos para escapar de la rutina de la gran ciudad y donde la alameda, la piscina y el frescor de la noche tienen sabor a vacaciones.   

Tan solo dos alojamientos aparecen en la página de Booking, un hotelito de tres estrellas y una posada. Sin cruceristas, ni autocares, ni masificación hotelera, ni aparentemente, ningún desorden urbanístico que lamentar causado por apartamentos turísticos o exceso de segundas residencias.

La cantinela no es nueva pero esta me ha llamado poderosamente la atención por la sensación de rechazo que transmite frente a visitantes que poco tienen que ver con esa imagen de turista depredador del que hemos hablado en otras ocasiones. Cierto es que cada día salimos más y que la Pandemia ha hecho que redescubramos destinos de dentro de nuestras fronteras, pero este tipo de noticias me reafirman en la idea de que es necesaria cierta pedagogía para seguir siendo el país abierto y hospitalario que presumimos ser.

Que nadie se confunda, no estoy diciendo que ignoremos los problemas generados por la saturación y menos en aquellos lugares en los que esta sea una realidad. No cabe duda del sobrecoste que deben asumir algunos destinos turísticos debido al incremento del uso de sus recursos, servicios e infraestructuras en determinadas épocas del año. Lo que digo es que deberíamos ser capaces de generar unos mecanismos de equilibrio que compensasen ese flujo de población de lugares residenciales a vacacionales y por supuesto ser capaces de hacer partícipes de ello a las poblaciones de acogida.

La mayoría de municipios consideran que la riqueza que generan no se ve compensada con la redistribución tributaria y vienen reclamando desde hace tiempo una mejora de su financiación, ya que la cuantía que reciben tiene en cuenta solo la población censada, pero no la flotante y esta es en ocasiones, de cuatro a ocho veces mayor, además de concentrarse en periodos muy cortos y concretos del año.

En este sentido existen mil teorías y propuestas. Por existir, existe incluso la teoría de que la masificación no es mala, siempre que esté debidamente planificada.  Sus defensores contraponen los modelos de ciudades como Benidorm, frente a los de Barcelona y Venecia. En el caso de las dos últimas ninguna de ellas se ha construido con el fin de ser un destino turístico, pero a lo largo de los años han alcanzado tal grado de popularidad e interés y en consecuencia han acabado por recibir millones de turistas. Una situación que ha terminado por provocar una reacción negativa de buena parte de la población local que considera que solo recibe los costes y no los beneficios. Por el contrario, en el caso de la primera, sus defensores sostienen que ha sido diseñada y planificada para recibir un turismo de masas. Además, su población recibe y sobretodo “percibe” un beneficio directo precisamente de ese turista al que en otros sitios no querrían.  Sea por un motivo o por otro la realidad es que en el segundo caso no parecen haber conflictos ni turismofobia.

Esto desgraciadamente no es la receta para acabar con las tensiones generadas por la sobrecarga turística. En primer lugar, es muy probable que la mayoría de la población lo considere Benidorm como un lugar muy atractivo para vivir. Y además, el comportamiento que tenemos como sociedad hace difícil, sino imposible, encasillar las distintas tendencias turísticas en una sola motivación. Más bien al contrario. Si por un lado se radicaliza la actitud de parte de la población residente, también lo hace algunas de las experiencias demandadas por los turistas y fruto de ello llega el que ha venido a denominarse como “turismo de última oportunidad” que no es otra cosa que viajar a aquellos lugares con peligro de desaparecer como consecuencia principalmente del cambio climático. La gran barrera de Coral o el Ártico se han convertido en destinos muy atractivos para sumergirse o aventurarse a ver osos polares bajo el reclamo de lo que los sociólogos denominan “distinción social”. Es decir, la idea de permitirse un lujo difícilmente alcanzable, sin importar cual.

Habrá quién piense que es algo superfluo, casi inmoral si me permitís. Pero la realidad es que nuestra sociedad actual participa diariamente de actividades que son fruto de un capitalismo global y que se ha instaurado en nuestro comportamiento del día a día. En mi modesta opinión por delante del turismo se sitúan otros sectores como la ropa, el comercio o la alimentación, por ejemplo, aunque casi nadie hable de ellos.

No me negareis que hace falta cierta dosis de hipocresía para criticar a nuestro sector mientras algunos renuevan parte de su armario cada temporada, exigen tener un artículo proveniente de la última punta del planeta en menos de 48 horas o les importa un rábano la situación en la que se encuentra el ciclista que les acaba de traer la comida a casa con tal de no tener que bajar al restaurante.

Pues eso. Los viajes low cost son más de lo mismo. Solo que al menos en nuestro sector existen varios documentos que intentan poner algo de cordura en todo este mar de desatinos. La Declaración de Barcelona, El Manifiesto del Viajero Responsable o el Decálogo para Viajeros de la organización Biosphere Turismo, son algunas de las lecturas que recomiendo antes de lanzarse a participar de este mundo y a criticar a los demás.      


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Febrero consolida las nuevas tendencias para los viajes en 2023.

Estamos ya en Febrero y me merece una reflexión sobre las predicciones para la hostelería realizadas a finales del 2022, ahora que vamos camino de terminar el primer trimestre. De las macro tendencias apuntadas a finales del año pasado para el sector hotelero, hay unas que tienen pinta de quedarse en el apartado de los futuribles, pero sin embargo hay otras que van camino de materializarse y a marcar la gestión de los próximos meses.

Entre las que me parecen más destacables están las siguientes:

La recuperación es un hecho.

Ni guerras, ni crisis, ni inflación… para nuestra sociedad postpandémica el deseo de viajar es ya considerada una forma de vivir momentos de felicidad y de desconexión para contrarrestar el peso del día a día e incluso como una manifestación vital. Es decir, una necesidad de primer orden cuya única duda que suscita es la de saber en que grado y segmento va a producirse la mayor demanda. Y es que según un reciente informe de Skyscanner solo el 6% tiene previsto ir menos de vacaciones que en el 2022.

Todo gira en torno a la experiencia

No se trata del destino, sino de la experiencia, o para ser más exactos de la experiencia en el destino. Las vacaciones experienciales son una de las grandes tendencias del turismo, y mucha gente elige “experiencias” singulares, a menudo vinculadas a empresas locales, en lugar del turismo de masas. Antes, sólo los hoteles de lujo atendían al “nicho de las experiencias”, presentándose como una experiencia en sí misma. Algunos por cierto de una manera algo torpe, basada en una pretendida exclusividad. Pero desde entonces las “experiencias” se han democratizado gracias a una nueva forma de entender la vida y al deseo de relevancia que nos ha invadido como sociedad tras el Covid-19

La falta de personal es la gran amenaza para la rentabilidad.

¿Más que la inflación y los tipos de interés…? Pues si, más. Y fruto de ese miedo son las numerosas llamadas que los equipos de recursos humanos que los hoteles de costas e islas están realizando ya sobre el personal que está realizando la campaña de invierno. El sector no está realizando los deberes que pasan no solo por la mejor remuneración de los puestos, que en la práctica ya le están costando más a los empresarios, sino sobretodo por la orientación y dignificación de una profesión que tiene más valor que el que se le otorga a nivel social. Además muchos negocios van a tener dificultades para encontrar personal y cubrir puestos básicos que permitan poner en marcha la actividad y por tanto incidirá negativamente en la primera línea de sus cuentas de explotación. En este sentido ya hay quién apunta que la mejor manera de contratar es la de capacitar al personal interno.

La inflación, los tipos de interés y la subida de la energía.

Si la falta de personal tendrá un impacto directo sobre los ingresos de la actividad, las tres circunstancias que acabamos de apuntar lo tendrán sobre la estructura de costes. La conocida crisis de suministros que afecta directamente en la subida del precio de la energía, los problemas para conseguir algunas mercancías y productos básicos, que ahora se fabrican bajo pedido y el coste de las materias primas, en especial de la alimentación van a poner muy difícil llevarse directamente el mismo porcentaje de ingresos que venía siendo habitual, a la línea del GOP del Hotel.

El miedo a la crisis por parte de un numero elevado de la población.

En cuanto a los consumidores, y por lo tanto potenciales clientes, la subida de precios, la tan temida inflación que les resta poder adquisitivo y que hace que deban destinar más dinero a la devolución de su endeudamiento por la subida consiguiente de los tipos de interés. Así como una lógica tendencia a protegerse y a incrementar sus ahorros, serán lo que defina la principal consecuencia negativa a la que deberemos hacer frente a pesar de las buenas expectativas que recoge la mayor parte del sector en este primer trimestre del año. Y es que podemos volver a ver aquella tendencia que ya se vio tras la crisis del 2008, con usuarios optando por destinos más cercanos, más asequibles y que les permitan descubrir lugares y experiencias sin necesidad de desembolsar mucho.

Más ecos, más verdes y más socialmente conscientes.

La mayoría de alojamientos han iniciado un camino que ya no tiene vuelta atrás en su afán de convertirse en establecimientos más sostenibles, una demanda que llega directamente de la sociedad y de sus propios viajeros, que buscan viajar dejando un impacto positivo a su paso. La sostenibilidad involucra todo tipo de medidas destinadas a cuidar el medioambiente, pero también tiene una vertiente social, que en el turismo se refleja especialmente con la cooperación entre proyectos locales y con la necesidad de saber que contribuimos al bienestar de los destinos turísticos de acogida.

Prepárate para acoger al nuevo cliente estrella…, ya todos somos nómadas digitales.!!!

Hasta la fecha, turismo y trabajo estaban básicamente vinculados con los viajes de negocio. El «bleissure» era la última de esas palabras destinadas a segmentar un tipo de viajero . Pero una de las nuevas tendencias es la del nomadismo digital, con personas que tienen un trabajo que les permite ir cambiando de lugar de residencia en cortos periodos de tiempo, o bien personas con posibilidades de teletrabajo que buscan disfrutar de periodos de descanso más allá de los convencionales. Como quiera que sea su condición lo cierto es que el que más y el que menos se ha apuntado a esta moda de los conocidos como “nómadas digitales”, y ya no se limitan al rango de empleos relacionados con la tecnología o la creatividad, sino que ahora cualquiera puede bajar a la recepción de tu hotel a pedirte por un lugar tranquilo donde tomar un café y conectarse a una videoconferencia cualquiera.


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12 tips para seguir apostando por una vida sostenible.

El conflicto bélico en Ucrania ha precipitado los planes de la Unión Europea hacia una transición energética que la lleve, según sus propios objetivos, a ser una economía neutra en emisiones de carbono en 2050. Las diversas estrategias energéticas diseñadas para el largo plazo -a veinte o treinta años- se han visto alteradas debido a los amenazantes cortes en el suministro a través del gaseoducto ruso.  Para hacer frente a esta situación se han acelerado las respuestas por conseguir la ansiada independencia energética europea. Sin embargo, a casi todos nos ha sorprendido que las primeras medidas que se hayan adoptado desde el Parlamento de la UE para sustituir el consumo de recursos fósiles por energías renovables autóctonas haya sido; aprobar que la energía nuclear y las centrales de gas sean consideradas como verdes.

Sin entrar en las consideraciones geopolíticas que acompañan esta decisión, que por supuesto existen, lo cierto es que a la mayoría nos deja cierta desazón pensar que la solución al menos a corto plazo no pasa precisamente por potenciar las ansiadas renovables.

En este punto admito que es fácil tirar la toalla e incluso darles algún crédito a las más ridículas teorías negacionistas sobre el cambio climático.

Así que la pregunta que surge es:  ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a frenar el cambio climático más allá de reciclar en casa…?.

Ahí va una lista de cosas que creo valen la pena tener presentes para crear tu propia receta, y es que tal y como comenté en posts anteriores cuando hablaba de tomar medidas desde tu establecimiento, lo importante es encontrar tu propia fórmula y hacerla duradera en el tiempo para que tenga el éxito deseado:

  1. Lo primero es convencerte de que puedes hacer algo al respecto. Porque puedes. Cualquier acción individual, por pequeña que sea, tiene un valor en si misma. Pero el verdadero poder radica en que ayuda a crear una conciencia colectiva y es un ejemplo maravilloso para aquellos que nos observan, especialmente los más pequeños.
  2. Si además tienes hijos y están en edad escolar, interésate por como se tratan los temas medioambientales en el colegio más allá de la consabida jornada de reciclaje. Pregunta si está presente en el día a día o se limita a las clases relacionadas con las ciencias naturales.
  3. Promueve buenas prácticas medioambientales dentro de tu empresa. Las nuevas tecnologías han abierto un mundo de posibilidades para colaborar e intercambiar conocimiento con 0 emisiones.
  4. Inscríbete a alguna revista o medio de comunicación que informe regularmente y con rigor sobre los temas relacionados con la naturaleza y el cambio climático.
  5. Participa de asociaciones con un espíritu constructivo, que aporten propuestas y nuevos enfoques de una forma respetuosa. Ya hay demasiada gente sermoneando por ahí sin un criterio ni científico ni mucho menos riguroso.
  6. Presta atención a la movilidad. Intenta desplazarte sin necesidad de recurrir a vehículos con motor, y en caso de tener que hacerlo, opta por el transporte público o colectivo. Si a pesar de ello necesitas conducir tu propio vehículo, recuerda que una conducción responsable puede ahorrar sustancialmente la factura del combustible.
  7. Cuida los temas relacionados con tu alimentación. No es obligatorio hacerse vegano, pero la reducción en ingesta de carne es algo que recomiendan todos los nutricionistas y tu salud te lo agradecerá. Consumir productos de temporada y de Km. 0 también ayuda a no depender de transportes ni industrias contaminantes.
  8. Intenta reducir el número de envoltorios de plástico comprando en lugares que ofrecen la posibilidad de hacerlo a granel o al menos en un packaging claramente reciclable y biodegradable.
  9. Infórmate sobre la posibilidad de contratar energías renovables en tu domicilio. Aunque recuerda que el principal objetivo es conseguir un mayor ahorro energético, por lo que es aconsejable tomar toda serie de medidas destinadas a reducirlo. Ajuste de temperaturas de consigna, sustitución de bombillas y electrodomésticos por los de bajo consumo, mejorar el aislamiento térmico, apagar electrodomésticos que no utilicemos, etc…
  10. Reduce tu consumo, compra lo que necesites y hazte una lista de necesidades. Intenta dar una segunda vida a tus objetos e intenta repararlos antes de sustituirlos. En el caso de la ropa, opta por tiendas de segunda mano o reciclada, si no has estado en ninguna quizás te lleves una sorpresa. Y sino recuerda que según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) lucir unos vaqueros nuevos supone un gasto de entre 2.130 y 3.078 litros de agua por pieza fabricada. Para pensárselo, vamos…
  11. Cuida tu salud y tu estado anímico. Y ojo que no es broma. Apostar por una vida en línea con los valores ambientales es bastante más exigente que dejarse llevar por algunos de los placeres más egoístas de la vida. Pero, ¿que sería de muchos de nosotros sin un propósito a la altura de los molinos de Don Quijote?. Eso si, intentemos no llevarlo al límite del fanatismo ni hagamos de cualquier postulado un dogma de fe. Recuerda que lo importante es generar una conciencia común que sea adoptada por el mayor numero de gente posible y a la mayoría no nos seducen ni los totalitarismos ni las verdades absolutas. Si podemos trasladar nuestras ideas con un puntito de humor… mejor.
  12. Vota en consecuencia. Si lo se… parece obvio. Pero a pesar de ser un tema de rabiosa actualidad, casi nadie se ha leído el programa en materia medioambiental y climática de ningún partido y son los que van a ocupar los máximos puestos de responsabilidad en las administraciones encargadas de llevar a cabo las medidas.

En fin, aunque confieso que a mí también se me quedó cara de bobo tras escuchar la resolución del parlamento Europeo…, ¡¡¡ Ánimo!!!, que no se diga que no tenemos recursos a nuestro alcance para contribuir a un mundo mejor y seguir viviendo con un propósito digno.


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El turismo frente al conflicto armado de Ucrania.

Justo cuando el sector turístico de media Europa veía esperanzado la posibilidad de dejar atrás la crisis generada por la Pandemia del Covid-19, encarando una primavera con un claro síntoma de recuperación. El pasado 23 de Febrero la administración rusa que comanda Vladimir Putin, decidió traer la guerra al corazón de la vieja Europa, nada más y nada menos que invadiendo la soberanía de su vecina Ucrania.

Pensar que este conflicto afectará solo a aquellos destinos receptores de clientes rusos o ucranianos es tan ingenuo como erróneo, la guerra que se está librando a tan solo 3.400 kilómetros de nuestras fronteras no sólo supone una absoluta catástrofe humanitaria. También afectará, como cualquier otro conflicto bélico, a las actividades económicas y el turismo es una de ellas. Una a la que no solo le afecta el encarecimiento de la energía o la escasez de materias primas, sino que además, vive necesariamente de la movilidad de las personas.

Si esto no se complica más de lo habitual, ya que hay que recordar que hablamos de una de las grandes potencias nucleares del planeta con la guerra a las puertas de su casa. Estas son, por lo menos, algunas de las amenazas con las que vamos a tener que convivir fruto de este nuevo conflicto armado:

  • El aumento del precio de la energía. Especialmente el de la electricidad, condicionado en parte por el precio del gas, del que Rusia es uno de los principales exportadores a nivel mundial.
  • El fantasma de la inflación, ya que al subir el precio de los suministros, aumentará a su vez el coste de producir cualquier producto o servicio.
  • La perdida de ingresos en sectores como el agroalimentario con una balanza que era mayoritariamente favorable a las empresas de nuestro país.
  • El aumento del precio del petróleo, y por lo tanto, el encarecimiento de los transportes y de los viajes.
  • La desaparición de las ganas de viajar, independientemente de que tu país no esté en guerra, esta demostrado que existe una lógica reticencia fruto del miedo y la incertidumbre.
  • El cierre de espacios aéreos, que en la práctica complicarán y encarecerán las actuales rutas aéreas.
  • La escasez de materias primas derivada del miedo a no encontrarlas o a no poder importarlas.
  • La guerra también tiene un plano financiero y la banca se vuelve más cauta reduciendo las posibilidades de acceder a créditos y otros tipos de financiación.  
  • El aumento de la desconfianza entre oriente y occidente, junto a cierta autarquía por parte de algunos países ya reacios a los intercambios derivados de la globalización.
  • El éxodo y los movimientos masivos de refugiados que huyen para ponerse a salvo de la guerra con la consiguiente presión sobre los paises de acogida.

Francamente, después de revisar brevemente los distintos problemas que pueden derivarse de este conflicto, el hecho de que no vengan a llenar la Costa del Sol este verano me parece el menor de ellos. Los conflictos bélicos generan de manera inmediata rechazo por parte de los turistas, así como impactos económicos y daños a las infraestructuras, recursos y equipamientos turísticos en el país que los sufre. Pero también despiertan los más básicos instintos de precaución y supervivencia, que son antagónicos a la curiosidad y las ganas de descubrir, motivaciones fundamentales en el proceso del viaje.

Hasta la reciente invasión de Ucrania por parte de Rusia la mayoría de los conflictos armados se desarrollaban en los países subdesarrollados, paradójicamente los mismos que tendrían en el turismo una herramienta para solventar sus crisis económicas, es por todos conocido que las guerras y los conflictos geopolíticos son los principales factores disuasivos del turismo en una región, puesto que la seguridad es uno de los elementos fundamentales para los turistas en el momento de emprender un viaje.

Habrá que ver como encaran los ciudadanos europeos un conflicto que en esta ocasión no se produce lejos de sus fronteras ni por etnias que pudieran serles distantes, sino que en esta ocasión los afectados son los habitantes de ciudades con un día a día y un nivel de vida muy parecido al suyo.


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Reputación, credibilidad e imagen, lo que nos jugamos esta primavera en el Valle de Arán… y en otros destinos.

No os voy a esconder que uno siente cierta contradicción al comprobar que todas las reflexiones que se hacían apenas hace un año en torno a lo que deberíamos aprender de esta pandemia se han visto relegadas a la urgencia de tener que poner remedio a una situación que tiene más que ver con un incomprensible rumbo de colisión, que con la oportunidad de reinventar el negocio, y ya no hablemos de la industria a la que pertenece.

Creo que fue Winston Churchill el que pronunció la célebre frase de «nunca desaproveches una buena crisis…», y sin embargo parece que algunos estén esperando a sufrir tres seguidas para tomar nota de lo que esto significa. Culpables hay muchos, yo diría que tantos como medios de comunicación quieras escuchar. Pero sin ánimo de entrar en «quienes», que aquí cada uno tiene los suyos, dejadme que tire de pura filantropía para intentar darle la vuelta a lo que se nos viene encima, antes de que sea demasiado tarde.

La realidad en el Valle de Arán es altamente preocupante. En resumen y según fuentes de la Generalitat de Catalunya publicadas a través de dadescovid.cat. Su riesgo de rebrote a 24 de febrero, el ya popular (iEPG), es de 2031… (Permitidme un inciso… Si, efectivamente es ese que la Generalitat estima que debería estar por debajo de 100 para no preocuparnos y que otros países de nuestro entorno aprovechan para tomar medidas drásticas en cuanto supera los 75 por cada 100.000 habitantes), pero continúo… El número de personas vacunadas con la segunda dosis es de 261, aproximadamente un 2.5% de la población censada, y el 95% de los nuevos casos detectados están originados por la famosa cepa Británica. Aprovecho, y os adjunto una imagen que dicen, vale más que mil palabras…

Para mi encontrar este gráfico ha sido bastante revelador y como a muchos, me surgen innumerables dudas sobre cual es el criterio para tomar medidas drásticas en marzo del 2020 y obviarlas en noviembre 2020, por ejemplo. También me queda claro que aunque la apertura de la estación no haya ayudado a controlar la Pandemia, es obvio que entre los 339.01 del 2 de enero y los 3669.75 del 20 de ese mismo mes, existen otros muchos motivos y causas, además de los 18 días y el funcionamiento de un recurso. Quizás tengan que ver mucho más con la movilidad y la relajación de todo tipo de medidas en periodos vacacionales, que la mera puesta en marcha de una actividad económica.

Al hilo de esto, algunos medios de comunicación aprovecharon los datos tras las Navidades para escribir artículos en los que culpaban directamente a los negocios y habitantes del Valle de Arán de poco menos que de ser los causantes de sus propios males. Me voy a guardar mi opinión aunque creo que desperdiciaron una excelente ocasión de llamar a la responsabilidad individual de cada uno de nosotros, y sucumbieron a la tentación de erigirse en «justicieros» de causas cada día más alejadas de la realidad rural.

En cualquier caso, esto desde luego no ayuda a la imagen y el esfuerzo que se realiza por parte de los profesionales e instituciones afincadas en el territorio, y desde un punto de vista exclusivamente estratégico lo que de verdad debería preocuparnos, no es solo llegar al final de un maltrecho invierno que pasará con más pena que gloria, y que ha dejado descontento a la mayoría. Sino como encaramos la recuperación de nuestro destino para un futuro próximo y que riesgos estamos dispuestos a correr de no hacerlo.

Un servidor se teme que la falta de entendimiento y la ausencia de liderazgo institucional, denunciadas desde algunos medios locales, casan mal con la toma de medidas más drásticas, que además, deberían ir acompañadas de una buena campaña de imagen para recuperar en lo esencial la marca y los valores del territorio.

Esta semana están apareciendo diversas encuestas que apuntan a una tímida recuperación turística de la que España podría salir favorecida. Sin embargo, el hecho de que Creta haya pasado por delante de Mallorca en la intención de viaje de los clientes del Touroperador Alemán TUI, no debería dejarnos indiferentes, por lo que explicaba la semana pasada Pau Solanilla en la revista Hosteltur. Y es que el Valle corre el mismo riesgo de sufrir lo que actualmente están sufriendo destinos como Mallorca, y no es otro que el hecho de estar haciendo promesas de valor que no se ajustarán a la realidad. Lo que en el lenguaje de la calle viene siendo… «que no te crea ni Dios…».

Para poder darle la vuelta a esta situación no podemos confiar ni en la llegada de las vacunas, ni en el pasaporte de vacunación, ni siquiera en la subida de temperaturas. Porque al final, todas estas son medidas que nos vendrán impuestas desde fuera y no serán exclusivas para el Valle, es más, nuestra falta de reacción va a colocar por delante a otros destinos que hoy en día tienen menos problemas que nosotros, y por lo tanto, una mayor credibilidad e imagen como destinos seguros.

La buena noticia es que nuestro cliente mayoritario no es alemán, y el cliente español no nos va a exigir bajar a un ratio de 30 para poder atreverse a venir. De hecho algunos, han seguido viniendo saltándose confinamientos, restricciones y todo tipo de medidas establecidas por la administración, aprovechando para celebrar sus macro reuniones familiares aquí y poniendo en riesgo al resto de la población residente. Aquí lo que cabe preguntarse es si de verdad queremos ese tipo de turista, o debemos aspirar a algo más.

Coincido con la idea general expresada en este caso por Pau de que debemos trabajar seriamente, con discreción y humildad, sin perder de vista lo que de verdad es nuestro principal activo que es la naturaleza y el valor de la salud que la acompaña. Este verano la salud y seguridad del turista todavía van a ser el principal reclamo para atraer visitantes. Es ya una realidad hoy, que el nuevo turista va a premiar a aquellos destinos más naturales, sostenibles y comprometidos con su población local. Lugares que no estén masificados, donde pueda estar en contacto con la naturaleza y a ser posible, donde tenga la sensación de contribuir de manera positiva con el entorno. Pero de momento y durante este verano, deberán ir acompañados inexorablemente de una buena imagen de salud y seguridad.

A falta de una mayor diligencia y valentía institucional, yo no descartaría aparecer como el primer territorio que se autoconfina de manera voluntaria durante 15 días, un año más tarde del estallido de la Pandemia en nuestro país. Dicho queda…