Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Las Branded Residences: Una Nueva Forma de Vivir

Introducción

En los últimos años, el concepto de «branded residences» ha ganado popularidad en el sector inmobiliario. Estas propiedades combinan la experiencia de vivir en un hogar privado con los servicios y la reputación de reconocidas marcas de la hostelería. En este informe, exploraremos qué son las branded residences, su origen, las empresas que las desarrollan, el perfil de sus clientes, los mercados más atractivos y su rentabilidad.

¿Qué son las Branded Residences?

Las branded residences son propiedades residenciales que están asociadas a una marca reconocida, generalmente del sector hotelero o de lujo. Estas viviendas ofrecen a sus propietarios no solo un espacio para vivir, sino también acceso a una serie de servicios y comodidades que suelen estar disponibles en hoteles de alta gama. Esto puede incluir desde servicio de limpieza y mantenimiento hasta acceso a instalaciones como gimnasios, spas y restaurantes.

La idea detrás de las branded residences es proporcionar un estilo de vida exclusivo y cómodo, donde los residentes pueden disfrutar de la calidad y el prestigio que conlleva vivir bajo una marca reconocida. Este modelo ha evolucionado para atraer tanto a compradores como a inversores que buscan no solo un hogar, sino también una inversión sólida y un elevado nivel de servicios.

Origen del Concepto

El concepto de branded residences comenzó a tomar forma en la década de 1980, cuando algunas cadenas hoteleras comenzaron a ofrecer propiedades residenciales junto a sus complejos turísticos. Sin embargo, fue en la década de 1990 cuando este modelo se consolidó realmente. Marcas como Four Seasons y Ritz-Carlton fueron pioneras en este ámbito al desarrollar proyectos que combinaban la experiencia hotelera con la propiedad privada.

A medida que el mercado inmobiliario global se expandía y evolucionaba, más marcas comenzaron a ver el potencial en este nicho. Hoy en día, muchas empresas del sector hotelero han diversificado su oferta para incluir branded residences como parte integral de su estrategia comercial.

Principales Empresas en el Sector

Varios actores importantes han emergido en el mercado de las branded residences. Algunas de las principales empresas incluyen:

  • Four Seasons: Conocida por su lujo y atención al detalle, Four Seasons ha desarrollado múltiples proyectos residenciales alrededor del mundo.
  • Ritz-Carlton: Esta marca icónica ofrece experiencias exclusivas tanto en sus hoteles como en sus residencias y forman parte de la oferta más lujosa del Marriott.
  • Marriott International: A través de su marca The Luxury Collection y Residence Inn, Marriott ha incursionado en el mercado de las branded residences, ofreciendo propiedades que combinan la elegancia con la comodidad del hogar.
  • Hilton: Con su marca Waldorf Astoria, Hilton ha desarrollado residencias que reflejan el lujo y la sofisticación de sus hoteles.
  • Banyan Tree: Esta cadena hotelera se especializa en resorts y villas de lujo, y ha expandido su oferta a branded residences en destinos exóticos.
  • Mandarin Oriental: Conocida por su enfoque en el bienestar y el servicio excepcional, Mandarin Oriental también ofrece residencias que permiten a los propietarios disfrutar de un estilo de vida lujoso.

Estas empresas no solo aportan su reputación al proyecto, sino que también garantizan un nivel de calidad y servicio que atrae a compradores e inversores.

Perfil del Cliente

Las branded residences están destinadas principalmente a un público de alto poder adquisitivo. Los clientes típicos incluyen:

  • Inversores: Aquellos que buscan diversificar su cartera con propiedades que ofrecen tanto un lugar para vivir como una inversión potencialmente rentable.
  • Compradores internacionales: Personas que buscan una segunda residencia en destinos turísticos o urbanos atractivos.
  • Familias adineradas: Que desean un estilo de vida cómodo y exclusivo, con acceso a servicios premium.
  • Profesionales ejecutivos: Que valoran la conveniencia y el lujo, especialmente aquellos que viajan frecuentemente por trabajo.

Este perfil de cliente busca no solo una propiedad, sino también un estilo de vida asociado a marcas prestigiosas.

Mercados Más Interesantes

El interés por las branded residences ha crecido en diversas regiones del mundo. Algunos de los mercados más atractivos se ubican en destinos turísticos de primer orden entre los que estan:

  • Estados Unidos: Ciudades como Nueva York, Miami y Los Ángeles son hotspots para este tipo de propiedades debido a su atractivo turístico y económico.
  • Europa: Destinos como Londres, París y Mónaco han visto un aumento en la demanda por branded residences, impulsada por compradores internacionales.
  • Asia-Pacífico: Ciudades como Hong Kong, Singapur y Bangkok están experimentando un crecimiento significativo en este sector, gracias al aumento del turismo y la inversión extranjera.
  • Medio Oriente: Dubái se ha convertido en un centro importante parabranded residences, atrayendo a compradores de todo el mundo que buscan lujo y exclusividad en un entorno vibrante y cosmopolita.
  • América Latina: Ciudades como Ciudad de México y São Paulo están comenzando a ver un interés creciente en branded residences, impulsado por la clase alta emergente y la inversión extranjera.

Estos mercados son atractivos no solo por su potencial de revalorización, sino también por la calidad de vida que ofrecen, lo que los convierte en destinos deseables para vivir e invertir.

Rentabilidad de las Branded Residences

La rentabilidad de las branded residences puede ser considerablemente alta, aunque varía según la ubicación, la marca y el tipo de propiedad. Algunos factores que influyen en su rentabilidad incluyen:

Valor de reventa: Las propiedades asociadas a marcas reconocidas tienden a mantener o incluso aumentar su valor con el tiempo. Esto se debe a la reputación de la marca y al atractivo del estilo de vida que ofrecen.

Alquileres: Muchos propietarios optan por alquilar sus residencias cuando no las utilizan. Las branded residences suelen atraer inquilinos dispuestos a pagar una prima por los servicios y comodidades que ofrecen, lo que puede generar ingresos significativos.

Demanda constante: La demanda por este tipo de propiedades ha ido en aumento, especialmente entre compradores internacionales y aquellos que buscan una segunda residencia. Esto asegura un mercado activo tanto para la compra como para el alquiler.

Servicios premium: Los servicios adicionales que ofrecen estas residencias pueden justificar precios más altos tanto en ventas como en alquileres, aumentando así la rentabilidad general.

Otras Consideraciones Interesantes

Además de los aspectos económicos, hay otros factores interesantes sobre las branded residences:

Estilo de vida exclusivo: Vivir en una branded residence no solo implica tener un hogar lujoso; también significa formar parte de una comunidad selecta con acceso a eventos exclusivos y redes sociales.

Sostenibilidad: Muchas marcas están comenzando a incorporar prácticas sostenibles en sus desarrollos, lo que atrae a un segmento creciente de compradores preocupados por el medio ambiente.

Innovación tecnológica: Las branded residences suelen estar equipadas con tecnología avanzada para mejorar la experiencia del residente, desde sistemas de seguridad hasta automatización del hogar.

Flexibilidad: Algunas marcas están explorando modelos híbridos que ofrecen a los propietarios la opción de utilizar sus residencias como espacios de alquiler a corto plazo, lo que les permite maximizar su inversión y generar ingresos adicionales cuando no están en uso.

Experiencias personalizadas: Las branded residences suelen ofrecer servicios personalizados que van más allá de lo habitual. Esto puede incluir desde chefs privados y entrenadores personales hasta servicios de concierge que pueden ayudar con cualquier necesidad, desde reservas en restaurantes hasta la organización de eventos.

Redes globales: Al ser parte de una marca reconocida, los propietarios de branded residences pueden beneficiarse de las redes globales de la marca, lo que puede facilitar el acceso a otros servicios y propiedades en diferentes partes del mundo.

En definitiva, las llamadas branded residences representan una tendencia creciente en el mercado inmobiliario y porque no decirlo, también en el del hospedaje, combinando el lujo y la exclusividad con la comodidad del hogar. Este modelo ha evolucionado para atraer a un público diverso, ofreciendo no solo un lugar para vivir, sino también un estilo de vida asociado a marcas prestigiosas.  Con mercados emergentes en diversas regiones del mundo y una rentabilidad atractiva, las branded residences se han convertido en una opción interesante tanto para compradores como para inversores. A medida que el interés por este tipo de propiedades continúa creciendo, es probable que veamos aún más innovación y desarrollo en este sector.

Para aquellos que buscan una experiencia residencial única y lujosa, las branded residences ofrecen una oportunidad excepcional para disfrutar de un estilo de vida exclusivo mientras se realiza una inversión sólida. En un mundo donde la calidad y la reputación son cada vez más valoradas, estas propiedades están bien posicionadas para seguir siendo relevantes y deseables en el futuro.


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Análisis de la Temporada de Verano 2024 en el Valle de Arán.

El verano de 2024 ha marcado un año destacado en el turismo del Valle de Arán, confirmando su posición como uno de los destinos de montaña más importantes en España. Con cifras de visitantes que se han consolidado por tercer año consecutivo como una de las mejores de los últimos 15 años y una evolución clara en las preferencias de alojamiento y consume. Esta temporada ha ofrecido una visión de las fortalezas y desafíos para el sector turístico en el Pirineo y en el resto de Europa. Revelando no solo revela datos clave, sino invitando también a una reflexión sobre cómo podemos continuar potenciando nuestro atractivo natural y cultural, posicionando al Valle de Arán como un referente turístico en el futuro próximo.

A pesar de que este verano, entre junio y septiembre, el Valle de Arán registró un descenso del 6% en visitantes comparado con el mismo periodo de 2023, ha conseguido consolidar una oferta muy atractiva frente a otros destinos, atrayendo un gran número de visitantes lo que subraya el creciente interés por el turismo de naturaleza y aventura en España. Este crecimiento está en línea con lo observado en otros destinos de montaña como el Pallars, la Ribagorza o Andorra. En Andorra, por ejemplo, el turismo de Francia, Italia y Bélgica ha sido predominante debido a su oferta de compras y eventos de ocio únicos, aprovechando el atractivo de los impuestos reducidos y el enfoque en experiencias culturales.

Destaca el potencial de Arán para diversificar su oferta y atraer turistas de diferentes nacionalidades. Nuestra identidad única y la conservación de nuestro entorno natural nos diferencian y podrían ser un factor determinante en nuestro atractivo como destino sostenible y de calidad.

Nuevas Preferencias en Alojamiento: Flexibilidad y Comodidad

El perfil del visitante que elige el Valle de Arán está cambiando. Mientras que los hoteles en el Valle mantuvieron una ocupación ligeramente inferior a la del año pasado, según datos de la Generalitat de Catalunya fueron los apartamentos turísticos los que experimentaron un aumento del 8% en la demanda. Este crecimiento muestra una clara tendencia hacia opciones de alojamiento que ofrezcan mayor flexibilidad, privacidad y comodidad, especialmente para grupos y familias. Este tipo de alojamiento permite que los visitantes disfruten de estancias personalizadas, un elemento que responde a la demanda actual de experiencias más auténticas y cercanas.

El turismo de autocaravanas y campings también ha visto un notable aumento del 12% en usuarios en el Valle, una tendencia impulsada por el auge del ‘viaje en ruta’. Esto debería hacer plantearnos la necesidad de ampliar nuestras infraestructuras para dar cabida a esta demanda en crecimiento. A diferencia de destinos como el Pallars y Andorra, que han adaptado áreas de servicios específicas para autocaravanas, el Valle de Arán tiene aún margen de crecimiento en este aspecto. Adaptarnos a esta tendencia podría posicionarnos de manera competitiva dentro de los destinos de montaña en la Península Ibérica.

El Gasto Medio y la Comparación con los Alpes y el Tirol

Uno de los datos más interesantes de la temporada es el gasto medio diario en el Valle de Arán, que oscila alrededor de los 150 euros, según un reciente informe de la UdL, una cifra significativamente menor en comparación con destinos como los Alpes franceses o el Tirol en Austria, donde el gasto diario es un 20% mayor. Este dato es fundamental para entender cómo nuestros visitantes distribuyen su presupuesto y cuáles son las áreas que podemos mejorar para incentivar un mayor gasto en nuestro destino.
En lugares como el Tirol, el turismo se asocia a actividades de alto valor añadido, desde rutas de aventura con guías especializados hasta experiencias gastronómicas exclusivas. La oportunidad para el Valle de Arán podría centrarse en ampliar su oferta de actividades y servicios de calidad, fomentando no solo el gasto en alojamiento y restauración, sino también en actividades complementarias como excursiones guiadas, eventos culturales y deportes de aventura.

Desestacionalización: Oportunidades de Crecimiento Fuera de los Meses de Verano

Si bien julio y agosto han mantenido su liderazgo en ocupación, septiembre mostró un crecimiento del 6% en el Valle de Arán, impulsado principalmente por turistas de proximidad que optan por escapadas de fin de semana y estancias más cortas.  Sin embargo, otros destinos de montaña, como el Valle de Aosta en Italia, han logrado extender la temporada hasta octubre mediante estrategias de ‘slow tourism’ y eventos de temática cultural y gastronómica.

Esta tendencia nos ofrece un modelo interesante para adaptarnos a la desestacionalización en el Valle de Arán. Con una planificación adecuada, podemos desarrollar actividades atractivas que mantengan el flujo turístico fuera de los meses de verano, permitiendo que los visitantes experimenten el Valle en momentos de menor afluencia y con una mayor conexión con el entorno.

Impacto Económico y el Potencial de la Gastronomía Local

La economía local se ha visto beneficiada esta temporada con un aumento del 7% en el ticket medio en comercios y restaurantes, lo que confirma el interés por la gastronomía y los productos regionales del Valle de Arán, tal como apuntan desde  la Cámara de Comercio de Lleida. Sin embargo, este porcentaje aún está por debajo de los registros en el Pirineo francés, donde eventos gastronómicos y festivales locales logran atraer a un perfil de turista interesado en experiencias culinarias únicas. Potenciar la gastronomía local puede ser clave para aumentar la competitividad del Valle en el ámbito de la restauración. Iniciativas como los festivales gastronómicos, rutas gastronómicas, talleres de cocina regional y degustaciones de productos locales podrían aumentar el interés de los visitantes, permitiéndoles explorar y apreciar la riqueza cultural de nuestro destino a través de su cocina.

Un Futuro Basado en la Innovación y la Autenticidad

El análisis de esta temporada muestra un panorama optimista para el Valle de Arán como destino turístico de montaña. Los datos reflejan un crecimiento estable a partir del año de la Pandemia y un interés creciente en las ofertas de alojamiento flexible, experiencias personalizadas y gastronomía local. Sin embargo, para que este crecimiento sea sostenible, debemos estar dispuestos a innovar y adaptarnos a las nuevas demandas del mercado sin perder la autenticidad que define nuestro Valle.

Inspiremos nuestro futuro en los éxitos de otros destinos, como los Alpes o Andorra, que han sabido equilibrar el desarrollo turístico con la conservación de su entorno. El futuro del Valle de Arán no solo depende de nuestra capacidad para atraer visitantes, sino de cómo cuidamos y potenciamos nuestros recursos para las generaciones futuras. Con una visión clara y estrategias adaptadas a nuestra realidad, podemos asegurar que el Valle de Arán se mantendrá como un destino líder en el turismo de montaña en Europa.


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Viaje por las Montañas Rocosas de Canadá: Un Encuentro Íntimo con la Naturaleza

Ya sabéis de la debilidad de un servidor por visitar zonas especialmente emblemáticas relacionadas con los recursos naturales y paisajísticos del planeta. Pero de vez en cuando confieso que hay algunos que son capaces de despertarte unas sensaciones que creías olvidadas, en mi caso estoy hablando de las Rocky Mountais Canadienses. 

Cada paso que das en las Montañas Rocosas de Canadá parece acompañado de las más antiguas  historias de la Tierra, esas que durante siglos encarnaron los pueblos indígenas de toda norte américa y que en todo Canadá se conocen como Las Primeras Naciones. Una melodía ancestral que te conecta con algo más grande y más puro que cualquier cosa que hayas conocido antes. Este viaje no es solo un recorrido por un paisaje impresionante; es una conversación con la naturaleza en su estado más puro, un diálogo silencioso entre la majestuosidad de las montañas, la fuerza del agua y el susurro del viento entre los árboles. Nuestro viaje comenzó en Banff, el parque más antiguo de Canadá, donde la naturaleza se despliega con una generosidad abrumadora. Los picos nevados cubiertos de espesos glaciares se alzan como guardianes silenciosos, vigilando el ir y venir de los turistas, Algunos, como en nuestro caso, buscamos una conexión más profunda con este entorno salvaje. Por eso, desde el momento en que pusimos un pie en el parque, supimos que teníamos la oportunidad de vivir una experiencia transformadora.

Banff: El Corazón de las Rocosas

Banff es un lugar que deslumbra con su belleza, pero lo que realmente cautiva es su capacidad para hacerte sentir parte de algo más grande. Las caminatas por sus senderos nos llevaron a descubrir paisajes que parecían sacados de un sueño. Cada curva del camino revelaba un nuevo espectáculo. Como cuando nos encontramos con el azul turquesa de las aguas cristalinas del lago Louise y el reflejo de sus picos circundantes. Una de las excursiones más memorables fue la subida al lago Agnes, una travesía que ofrecía vistas panorámicas de todo el valle. A medida que ascendíamos, con la promesa de la típica taza de té en la Tea house que se encuentra a los pies del lago, el aroma de los pinos y el aire fresco de la montaña, consiguieron crear  una de esas atmósferas que revitalizan el alma. Nuestra visita a Jhonston Canyon nos enseñó que Banff es también un santuario para la fauna. Durante nuestras excursiones, tuvimos la suerte de cruzarnos con algunos de los habitantes más icónicos del parque: ciervos, ardillas y hasta una familia de osos pardos que, afortunadamente, mantuvieron una distancia respetuosa. Cada encuentro fue un recordatorio de que estas montañas no solo son hermosas, sino también un hogar vital para innumerables especies.

Jasper: La Esencia Salvaje

Desde Banff, nuestro viaje continuó hacia el norte, hacia Jasper, un parque nacional que se siente más remoto y salvaje. Aquí, la naturaleza se manifiesta en su forma más pura y a menudo indómita. Jasper es conocido por su vastedad y la sensación de aislamiento que ofrece, un lugar donde puedes perderte en la inmensidad de la naturaleza y sentirte, por un momento, como el único ser humano en la Tierra. El primer día en Jasper lo dedicamos a explorar Maligne Valley, famoso por sus impresionantes paisajes y la posibilidad de avistar vida salvaje. La caminata alrededor del lago Maligne fue un ejercicio de meditación en movimiento, con el agua serena reflejando las montañas que la rodean, creando un espejo perfecto de la realidad. En Jasper, la fauna parece ser más audaz. Aquí, nos fue posible incluso avistar a un alce atravesar el inmenso lago con una tranquilidad que solo puede provenir de la excelente adaptación de estos animales a su acuático entorno natural. Una de las experiencias más memorables fue la visita a los Columbia Icefields, el mayor campo de hielo de las Montañas Rocosas. El paisaje, dominado por glaciares que se extienden hasta donde alcanza la vista, te hace sentir pequeño e insignificante ante la grandiosidad de la naturaleza. Es un recordatorio poderoso de las fuerzas que han dado forma a nuestro planeta durante milenios.

Kootenay: Un Refugio de Tranquilidad

Después de la intensidad de Jasper, Kootenay nos recibió con una calma que era exactamente lo que necesitábamos. Este parque nacional, menos conocido que sus vecinos, es un refugio para aquellos que buscan una experiencia más íntima con la naturaleza. Aquí, los paisajes son igualmente espectaculares, pero la sensación de serenidad es más palpable. Una de las caminatas más impresionantes en Kootenay fue la subida a Stanley Glacier. El sendero serpentea a través de bosques de coníferas antes de abrirse a un anfiteatro natural, donde las cascadas alimentadas por glaciares caen por las paredes rocosas sin llegar, en algunos casos, a tocar el suelo. A medida que asciendes, puedes a ver las huellas del pasado glacial en las rocas y los valles, un testimonio del poder moldeador del hielo. En Kootenay, la vida salvaje se manifiesta en formas inesperadas. En el camino de regreso, nos encontramos con osos negros alimentándose de bayas, una escena que, aunque emocionante, nos recordó la importancia de respetar estos espacios naturales y sus habitantes. Los elks, ciervos de grandes dimensiones, perrillos de las praderas, pájaros carpinteros, diferentes tipos de ardillas y demás fauna autóctona no parecen tener miedo a los visitantes en esta zona de las rocosas y te proporcionan momentos de observación en una perfecta armonía con el entorno.

Yoho: Donde la Naturaleza Habla

El último capítulo de nuestro viaje nos llevó a Yoho, un parque que, aunque pequeño en comparación con los anteriores, es grande en experiencias. Aquí, la naturaleza parece hablarte directamente a través de sus paisajes dramáticos. El lago Esmeralda, fue una de las experiencias imperdibles de este viaje. Con sus aguas de un verde profundo, es una joya escondida en Yoho y me atrevería a decir que de las rocosas. Pasamos una mañana entera recorriendo su perímetro, deteniéndonos cada pocos pasos para admirar la claridad del agua y la forma en que el paisaje se refleja en ellas. Aquí una de las experiencias más recomendables es la de navegar en canoa por el lago, si en ese momento no te conectas inmediatamente con la naturaleza, puede que nada lo consiga en la tierra. Yoho es también un paraíso para los amantes de la paleontología. Una de las excursiones más fascinantes es la visita a los fósiles de Burgess Shale, un sitio que ofrece una ventana única al pasado distante de la Tierra. En este lugar descubierto en 1909 se han venido realizando hallazgos de manera regular hasta 1982 y hoy forma parte de la lista de patrimonios mundiales de la humanidad.

Las Montañas Rocosas de Canadá no son solo un destino turístico mundial, son además una experiencia que transforma. Cada parque, cada sendero y cada encuentro con la fauna son capaces de dejar una marca inconfundible para que solo pienses en volver. Si además quieres poner el colofón a un viaje así os recomendamos que lo hagáis coincidir con el Stampede de Calgary, el mayor espectáculo relacionado con el mundo del rodeo que se celebra en todo Canadá.


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La masificación turística ya es un tema pontificio.

Ayer, domingo 28 de abril y aprovechando su visita a la bienal de Venecia El Papa Francisco aprovechó para advertir del impacto del cambio climático y el turismo de masas en su visita a la ciudad italiana. Para ser justos con el pontífice hay que aclarar que el lugar lo exigía y este no fue el tema principal de su discurso, también habló del móvil, la importancia del arte, se reunió con las presas de una cárcel y celebró una misa en la plaza de San Marcos.  Pero como la actualidad manda… ¿Turismo y Papa?. Comprenderéis que no la podía dejar pasar…  

Como era de esperar y después de este “anuncio Papal”, se publicaron diversas noticias que abordan el tema de la masificación turística en destinos populares de todo el mundo. Como ya hemos dicho algunas veces, este fenómeno que ha ido en aumento en los últimos años, plantea desafíos importantes para la sostenibilidad y la calidad de vida de las comunidades locales.

Uno de los hechos más preocupantes sobre la masificación turística es el impacto negativo que puede tener en el medio ambiente. La llegada masiva de turistas a destinos naturales puede provocar la degradación de ecosistemas frágiles, la contaminación del aire y del agua, y la pérdida de biodiversidad. Además, la construcción descontrolada de infraestructuras turísticas puede alterar paisajes y contribuir al cambio climático.

Otro aspecto a considerar es el impacto social que tiene la masificación turística en las comunidades locales. El aumento exponencial del turismo puede generar problemas como la gentrificación, el encarecimiento de la vivienda, la saturación de servicios públicos, el agotamiento de los recursos y la pérdida de identidad cultural. Además, el turismo de masas puede provocar tensiones entre los residentes locales y los visitantes, generando conflictos sociales y culturales.

Pero a pesar de estos inconvenientes, es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. El turismo es una fuente importante de ingresos para muchas comunidades locales, generando empleo, impulsando el desarrollo económico y promoviendo la conservación del patrimonio cultural. Además, el turismo puede fomentar el intercambio cultural y contribuir al entendimiento entre diferentes culturas. Y para ser más exactos, para algunos habitantes en lugares subdesarrollados de nuestro planeta, la única oportunidad de crecimiento económico, generación de empleo, una oportunidad de autorrealización y la herramienta principal para la conservación del patrimonio cultural y natural de sus regiones. Y al que le cueste creerlo solo tiene que señalar con el dedo dos destinos relativamente cerquita en el mapa donde uno sea un destino turístico y el otro no, para darse cuenta que los niveles de seguridad, higiene, formación y servicios que exigen los primeros son más beneficiosos para la población local, de lo que pueden llegar a alcanzarse en los segundos. Y eso, unido a la oportunidad que para muchas personas aporta de escapar de la pobreza, también es una consecuencia del turismo. Aunque al parecer, ayer en Venecia no tocaba hablar de ello.  

Así que en lugar de centrarnos a modo de mantra en todo lo malo, mi propuesta seria centrarnos en buscar soluciones allí donde después del pertinente análisis se constate que realmente existen desajustes. En este sentido y a modo de ejemplo se me ocurre que algunas podrían ser las siguientes:

  1. Establecer límites de capacidad en los destinos turísticos para controlar el número de visitantes permitidos en un determinado periodo de tiempo.
  2. Implementar sistemas de reservas y turnos para acceder a lugares turísticos populares, de manera que se distribuya de forma equitativa la afluencia de visitantes.
  3. Fomentar la diversificación de la oferta turística, promoviendo la visita a destinos menos conocidos y descongestionando los lugares más masificados.
  4. Regular el desarrollo de infraestructuras turísticas, limitando la construcción descontrolada de hoteles, restaurantes y otros servicios en zonas sensibles.
  5. Promover el turismo responsable y sostenible, educando a los visitantes sobre la importancia de respetar el medio ambiente y las comunidades locales.
  6. Establecer tasas turísticas o impuestos especiales para financiar la conservación del patrimonio cultural y natural de los destinos turísticos.
  7. Incentivar la visita en temporada baja, mediante campañas promocionales y descuentos especiales para reducir la concentración de turistas en determinadas épocas del año.
  8. Mejorar la gestión del transporte público en los destinos turísticos, fomentando el uso de medios sostenibles y eficientes para reducir la congestión vehicular.
  9. Impulsar la participación activa de las comunidades locales en la toma de decisiones sobre el desarrollo turístico, garantizando su involucramiento y beneficio directo.
  10. Establecer códigos de conducta y normativas específicas para regular el comportamiento de los visitantes en espacios naturales protegidos y sitios culturales sensibles.

Estoy profundamente convencido de que para abordar los desafíos que plantea la masificación turística, es fundamental adoptar un enfoque sostenible y responsable en la gestión del turismo. Esto implica promover un turismo más equitativo y diversificado, que respete los derechos de las comunidades locales y proteja el medio ambiente. Asimismo, es necesario implementar medidas para regular el flujo turístico, controlar la capacidad de carga de los destinos y promover prácticas sostenibles en la industria turística.

En conclusión, la masificación turística es un fenómeno complejo que plantea desafíos importantes para los destinos turísticos en todo el mundo. Si bien es cierto que este fenómeno puede tener impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades locales, también es importante reconocer los beneficios que aporta el turismo a nivel económico y social. Para garantizar un desarrollo sostenible del sector turístico, es fundamental adoptar un enfoque responsable y equilibrado que permita conciliar los intereses de todos los actores involucrados. Y por supuesto alejarnos de los discursos simplistas que tienden a lanzar mensajes confusos sin ningún tipo de criterio ni utilidad.

Esos, mejor déjaselos a tu cuñado para la cena de Navidad…


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Turistas vs rentabilidad. La asignatura de cada septiembre.

Estamos entrando en época de presupuestos, o como mínimo, al que más o al que menos le habrán pedido ya una proyección de como acabaremos el año. En estas fechas tan relajadas para la mayor parte de la población, a muchos colegas se les ha hecho más difícil el sueño y no precisamente por la ola de calor que estamos sufriendo.

Estamos ya a principios de agosto y según todos los pronósticos la mayoría de destinos van a volver a superar expectativas en cuanto a precio y a número de visitantes. Tanto es así que en escasos dos meses, hemos pasado de fijarnos los resultados “prepandemicos” como un objetivo, a tener claro que debemos situarlos en las tasas de mínimos.

Los precios de alojamientos han ido en aumento, con algunos al doble y el triple de hace un año. Igualmente, los vuelos no solo han subido considerablemente de precio, sino que muchas de las rutas aéreas vacacionales más conocidas han cambiado los aparatos que venían operando regularmente por modelos de aeronaves más grandes y con mayor capacidad de pasajeros. Tal como me confesaba hace escasos días un amigo comandante de una línea aérea de lujo.  “ –  En estos últimos veinte años, nunca se había visto tanta gente en el aeropuerto –“.

Los expertos auguran para el sector hotelero un 16% de incremento de precio y hasta un 11% más en ventas que niveles prepandemia.

Y a pesar de eso. Muchos responsables de negocios, en este caso hoteleros, asisten entre la frustración y la incredulidad a la tiranía de la última línea de su cuenta de resultados,

 – No, da…!!!-

¿Me habré equivocado en el Budget…?, ¿Habremos gestionado peor este año…? ¿Cómo es posible que no me lleve el aumento de ventas a la última línea del beneficio operacional…?

Lo que están descubriendo muchos colegas en su día a día es que, a pesar de ser un año récord de ventas, lo será previsiblemente también en cuanto al coste de prestar esos servicios. Los hoteleros calculan que entre el 12% y el 15% más de lo previsto debido a la inflación y el aumento de los precios de materias primas y suministros.

El problema no solo afecta a la explotación del Hotel. Para el turista el precio también será más alto por lo que muchas personas acortarán sus vacaciones o bien directamente no saldrán de viaje. Esto al menos, lo que puede hacer es aumentar el consumo de la habitual cesta de la compra, ya que, aunque sin excesos, la mayoría nos damos un capricho si tenemos más tiempo libre.

El aumento de precios, más que por parte del mercado nacional, que probablemente pinche en destinos interiores, se está produciendo gracias a la entrada de turistas extranjeros con mayor poder adquisitivo y que no sufre la inflación local. Obviamente una buena parte del turista español no puede hacer frente a los aumentos de IPC que los establecimientos trasladan a sus clientes ya que en muchos sectores, los salarios no se han visto modificados. Lo cual es muy difícil, debido a la reducción generalizada de márgenes del que os hablaba hace unos segundos. El coste de operación hace que no haya posibilidad de aumentar sueldos, e incluso algunos pequeños empresarios se están viendo obligados a reducir plantillas en plena temporada alta.

En nuestro país, vivimos actualmente una clara polarización entre el turismo de lujo y el que lucha por sobrevivir con costes cada día más altos. Recuerdo como hace pocos años parte del sector hotelero de un país como Andorra acabó luchando por pagar solo los suministros para poder seguir con la actividad mientras esperaba una mejora de la demanda que aumentase su rentabilidad. Como consecuencia de aquello muchos establecimientos quebraron, cambiaron de manos y parte del equilibrio en la oferta de alojamiento se rompió. Creedme si os digo que eso no es bueno y menos en un país como el nuestro donde existen un número muy elevado de Pymes y autónomos relacionados con el sector turístico. El 13% del PIB nacional está formado por todo tipo de turismo y no pueden haber dos velocidades dentro del tejido empresarial y menos aún con direcciones tan diferentes que acaben polarizándose.

La receta del fracaso es muy evidente si no se tiene garantizada la rentabilidad.  Menor productividad y eficiencia de los negocios, traslado de los costes a los consumidores, disminución de las ventas, falta de inversión y además falta de competitividad frente a otros mercados.

Ya intuiréis que lo que os voy a decir es la conveniencia de abordar el discurso turístico desde otros términos más allá del número de turistas que llegan a nuestro país, para no perder de vista la realidad de nuestro sector. Facturar más no es sinónimo de rentabilidad y supervivencia y el turismo es crucial hasta que no se estimulen otros sectores productivos. Genera empleo, muchos directos y muchísimos más indirectos. Es una entrada de divisas que equilibra la balanza de pagos y además ayuda al desarrollo local a través de inversiones para servicios que de otra forma serian difícilmente justificables.

Las soluciones para aumentar la rentabilidad con el panorama actual, no son fáciles…

Una mayor innovación tecnológica y de las inversiones, el rediseño de los servicios tradicionales y la mejora en las condiciones de contratación de suministros para mejorar la rentabilidad, no parecen soluciones fáciles de abordar en el corto plazo y menos aún con una renegociación de los convenios colectivos del sector a la vuelta de la esquina.

Por otro lado, ya nadie esconde que el turismo como tejido productivo tiene sus peligros. Sobretodo la volatilidad que tiene como actividad a veces sujeta a algo tan caprichoso como el clima. La sobreexplotación de recursos en lugares donde no se ha diseñado bien su impacto y el aumento del coste de la vida para los residentes en aquellos lugares que son destinos de primer orden.  Por eso no nos cansaremos de reclamar una visión lo más transversal y amplia de los datos que se facilitan públicamente.

Por cierto, otro dato confuso fruto de su estacionalidad es la distorsión de las cifras del paro ya que ahora se consideran fijos discontinuos a personas que están paradas esperando la temporada de trabajo. Algo que a priori no reduce el coste de los subsidios al acabar la temporada turística.

En resumen. Si la inflación es superior como todo parece indicar al aumento de los ingresos, entonces el teórico crecimiento resulta que no es tal. Y esto puede convertirse en la peor noticia en lo que va de año.

Que el turismo se recupere es bueno. Que la lectura de su crecimiento sea sesgada no lo es…,

Pero que los profesionales del sector participemos de esa euforia sin el más elemental de los análisis, es simplemente catastrófico.


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Turismofobia y otras imprecisiones propias de las modas.

Hoy he visto en la prensa, la enésima polémica veraniega en cuanto a los problemas generados por el turismo a propósito del gran número de visitantes que reciben muchos de los pueblecitos que se encuentran repartidos por la geografía española. 

En esta ocasión una señora con un aspecto muy de aquí, se quejaba amargamente de que otros señores con un aspecto no menos nacional y sintiéndose también en su casa, que no en su pueblo…, invadían la totalidad de la población e interferían en su día a día…

  • Ni aparcar se puede – Se quejaba amargamente.
  • Pero el dinerito que traemos, bien lo quieren… – replicaba una supuesta forastera.
  • El municipio multiplica por ocho sus habitantes habituales y a pesar de haber reforzado los servicios no son suficientes, – explicaba su alcaldesa.
  • En una localidad vecina a dicho municipio otro alcalde ponía el foco en el insuficiente número de médicos para dar cobertura a los servicios sanitarios más básicos, ahora que además debían compartirlo con otras dos entidades municipales vecinas.

Esta vez el pueblecito en cuestión no era un destino turístico habitual, ni siquiera uno de esos que presumen de Iglesia, paraje natural o fiesta singular. Era sencillamente, uno de esos a los que volvemos para escapar de la rutina de la gran ciudad y donde la alameda, la piscina y el frescor de la noche tienen sabor a vacaciones.   

Tan solo dos alojamientos aparecen en la página de Booking, un hotelito de tres estrellas y una posada. Sin cruceristas, ni autocares, ni masificación hotelera, ni aparentemente, ningún desorden urbanístico que lamentar causado por apartamentos turísticos o exceso de segundas residencias.

La cantinela no es nueva pero esta me ha llamado poderosamente la atención por la sensación de rechazo que transmite frente a visitantes que poco tienen que ver con esa imagen de turista depredador del que hemos hablado en otras ocasiones. Cierto es que cada día salimos más y que la Pandemia ha hecho que redescubramos destinos de dentro de nuestras fronteras, pero este tipo de noticias me reafirman en la idea de que es necesaria cierta pedagogía para seguir siendo el país abierto y hospitalario que presumimos ser.

Que nadie se confunda, no estoy diciendo que ignoremos los problemas generados por la saturación y menos en aquellos lugares en los que esta sea una realidad. No cabe duda del sobrecoste que deben asumir algunos destinos turísticos debido al incremento del uso de sus recursos, servicios e infraestructuras en determinadas épocas del año. Lo que digo es que deberíamos ser capaces de generar unos mecanismos de equilibrio que compensasen ese flujo de población de lugares residenciales a vacacionales y por supuesto ser capaces de hacer partícipes de ello a las poblaciones de acogida.

La mayoría de municipios consideran que la riqueza que generan no se ve compensada con la redistribución tributaria y vienen reclamando desde hace tiempo una mejora de su financiación, ya que la cuantía que reciben tiene en cuenta solo la población censada, pero no la flotante y esta es en ocasiones, de cuatro a ocho veces mayor, además de concentrarse en periodos muy cortos y concretos del año.

En este sentido existen mil teorías y propuestas. Por existir, existe incluso la teoría de que la masificación no es mala, siempre que esté debidamente planificada.  Sus defensores contraponen los modelos de ciudades como Benidorm, frente a los de Barcelona y Venecia. En el caso de las dos últimas ninguna de ellas se ha construido con el fin de ser un destino turístico, pero a lo largo de los años han alcanzado tal grado de popularidad e interés y en consecuencia han acabado por recibir millones de turistas. Una situación que ha terminado por provocar una reacción negativa de buena parte de la población local que considera que solo recibe los costes y no los beneficios. Por el contrario, en el caso de la primera, sus defensores sostienen que ha sido diseñada y planificada para recibir un turismo de masas. Además, su población recibe y sobretodo “percibe” un beneficio directo precisamente de ese turista al que en otros sitios no querrían.  Sea por un motivo o por otro la realidad es que en el segundo caso no parecen haber conflictos ni turismofobia.

Esto desgraciadamente no es la receta para acabar con las tensiones generadas por la sobrecarga turística. En primer lugar, es muy probable que la mayoría de la población lo considere Benidorm como un lugar muy atractivo para vivir. Y además, el comportamiento que tenemos como sociedad hace difícil, sino imposible, encasillar las distintas tendencias turísticas en una sola motivación. Más bien al contrario. Si por un lado se radicaliza la actitud de parte de la población residente, también lo hace algunas de las experiencias demandadas por los turistas y fruto de ello llega el que ha venido a denominarse como “turismo de última oportunidad” que no es otra cosa que viajar a aquellos lugares con peligro de desaparecer como consecuencia principalmente del cambio climático. La gran barrera de Coral o el Ártico se han convertido en destinos muy atractivos para sumergirse o aventurarse a ver osos polares bajo el reclamo de lo que los sociólogos denominan “distinción social”. Es decir, la idea de permitirse un lujo difícilmente alcanzable, sin importar cual.

Habrá quién piense que es algo superfluo, casi inmoral si me permitís. Pero la realidad es que nuestra sociedad actual participa diariamente de actividades que son fruto de un capitalismo global y que se ha instaurado en nuestro comportamiento del día a día. En mi modesta opinión por delante del turismo se sitúan otros sectores como la ropa, el comercio o la alimentación, por ejemplo, aunque casi nadie hable de ellos.

No me negareis que hace falta cierta dosis de hipocresía para criticar a nuestro sector mientras algunos renuevan parte de su armario cada temporada, exigen tener un artículo proveniente de la última punta del planeta en menos de 48 horas o les importa un rábano la situación en la que se encuentra el ciclista que les acaba de traer la comida a casa con tal de no tener que bajar al restaurante.

Pues eso. Los viajes low cost son más de lo mismo. Solo que al menos en nuestro sector existen varios documentos que intentan poner algo de cordura en todo este mar de desatinos. La Declaración de Barcelona, El Manifiesto del Viajero Responsable o el Decálogo para Viajeros de la organización Biosphere Turismo, son algunas de las lecturas que recomiendo antes de lanzarse a participar de este mundo y a criticar a los demás.      


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Las asignaturas pendientes del sector turístico.

No he dejado de darle vueltas a la reunión que motivó mi último post y a aquel contundente…  –  «No todo el mundo debería viajar…» – una afirmación que fue fruto de una amigable conversación improvisada y que me ha dejado claro que uno de los retos de nuestro sector para el s. XXI, se va a centrar en hacer una profunda reflexión y una amplia pedagogía a partes iguales.

De poco sirve que la mayor parte del sector por todo el mundo haya apostado de manera decidida por seguir la senda y el objetivo común del desarrollo sostenible. Así como el compromiso generalizado por parte de todo tipo de empresas relacionadas de manera directa o indirecta con la actividad turística, por cumplir con el mayor número posible de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fijados por la ONU para el 2030.

El turismo se ha convertido actualmente, según cifras de la propia OMT, en el mayor movimiento de personas de la humanidad. Y eso ha provocado errores y disfunciones en la gestión por parte de empresas y organismos tanto públicos como privados, lo que ha acabado por deteriorar la imagen de una actividad que en mi opinión, tiene muchos más aspectos positivos que negativos y cuyas culpas son en muchas ocasiones compartidas con otros sectores y servicios que poco tienen que ver con él.

La imposibilidad de vertebrar un discurso que explique las ventajas y beneficios que mayoritariamente brinda el turismo para las poblaciones receptivas, frente a ese otro relato impuesto, en ocasiones desde el desconocimiento, que magnifica sus aspectos negativos y menosprecia sus aportaciones, es sin duda, una de las grandes carencias del sector en la actualidad.

Mucho me temo que el desconocimiento y los prejuicios generados entre las poblaciones residentes, van a obligar a destinar una parte de los presupuestos dotados para la promoción exterior, a campañas de divulgación y concienciación sobre los valores y beneficios que genera una gestión ordenada del turismo. 

El peso de la actividad turística en nuestra economía no ha sido nunca motivo suficiente para tenerlo en cuenta por parte de las autoridades políticas más allá de una Secretaría de Estado y el consabido cacareo de cifras récord de llegadas de turistas anunciado en la Feria Turística de turno. Paradójicamente, ha tenido que ser la alarma producida por su supuesto impacto social lo que lo ha colocado definitivamente en la agenda de un gran número de administraciones, por lo menos, en el primer mundo. Los problemas de movilidad, de vivienda e incluso los de seguridad parecen ser ahora responsabilidades derivadas de la actividad turística, a pesar de que hablamos de disciplinas con una cartera y representación Ministerial en casi todos los países de la Unión Europea. Ministerios con un peso tan significativo como los de Transportes, Vivienda o Interior son incapaces de aportar soluciones a problemas que son de su competencia, allí donde hay una importante presencia de la actividad turística.

Tal como reza la página principal de este blog, una buena gestión turística permite extrapolar la misma de manera beneficiosa a sectores estratégicos para los habitantes de un país, tales como la sanidad, la educación, el medio ambiente, la seguridad, las infraestructuras, las comunicaciones… y así, una larga lista de materias cuya importancia incide de manera directa en el bienestar de cualquier sociedad.

 Ahora, además, podemos asegurar que ignorar la verdadera dimensión de la actividad turística o considerarla como una disciplina menor, es una fuente segura de problemas para cualquier sociedad. 

La mayoría de expertos coinciden en una nueva tendencia a nivel global sobre el aumento de viajeros originado por el deseo de viajar de las nuevas clases medias provenientes de economías emergentes y el aumento de desplazamientos anuales de aquellos que ya han interiorizado los viajes como una necesidad vinculada a su propio bienestar. Conscientes de ello, la mayoría de destinos persiguen un crecimiento con el objetivo de mejorar sus economías locales, lo que es una manera implícita de reconocimiento de la actividad turística. Sin embargo, es fundamental que este crecimiento se haga con una previa planificación en la que imperen las buenas prácticas en la gestión de los destinos, diversificando la oferta y equilibrando la demanda, creando una conciencia sobre el impacto positivo del turismo y siendo honestos acerca de lo negativo, y por supuesto, favoreciendo un crecimiento más sostenible y respetuoso con el medio ambiente y las comunidades locales.

Este, es un esfuerzo en el que deben participar todas las partes y no caer en la tentación por parte de determinados agentes, protagonistas dentro del sector público, de cargar toda la responsabilidad sobre el sector privado. Es muy fácil acusar de masificación turística la visita en determinados monumentos y a la vez, no hacer un esfuerzo por aumentar sus horarios de apertura, por ejemplo.   

Desengañémonos. A pesar de la buena voluntad y la concienciación de la mayor parte de la sociedad, la realidad es que actualmente aún hay un 54% que no renunciarán a visitar un destino a pesar de sus problemas de masificación, un 63% que no cree que la mayor presencia de turista empeore la calidad de sus viajes y un 60% no se plantea dejar de volar a pesar de los movimientos como el “fligskam”, aún siendo conscientes del aumento de la huella de carbono que eso implica

La mayoría de profesionales del sector ven de manera responsable la necesidad de escalar peldaños en torno a la sostenibilidad de sus negocios, y hay muchas muestras en el mercado que indican que eso se ha entendido y se realiza los esfuerzos para ello.  

Pero al mismo tiempo, existe un turista más preocupado por contar a amigos y familiares el famoso “yo estuve allí” que por conocer de verdad el enclave que visita. En este punto las redes sociales han jugado un papel crucial, la mayoría están más interesados en un selfi frente al monumento o paisaje de turno que por conocer realmente esos lugares. Y todos, nos hemos sorprendido haciéndonos alguna foto dándole la espalda a un recurso turístico de primer nivel en lugar de ponernos frente a él, para sencillamente disfrutar su belleza.    

Así que tal como decíamos al principio. Partamos de la necesaria reflexión, pero empecemos a concienciarnos y a reeducarnos cuanto antes. Y sobretodo, evitemos demonizar una actividad que es actualmente el sustento de una parte muy significativa de la sociedad en la que vivimos.


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No todo el mundo puede viajar.

Ayer, día de elecciones municipales y autonómicas, andaba un servidor disfrutando de una de esas comidas con amigos que se dilatan tanto como una jornada laboral, llenas de risas, complicidades, buenos deseos y mejor vino, cuando al hilo de los comentarios de una reciente experiencia de «glamping» en un bonito lugar de la costa catalana, del que ahorraré los detalles por no ser estos relevantes, una de mis queridas amigas espetó un contundente:

– ¡¡¡…perdona, hay gente que no debería viajar jamás, el low cost ha hecho mucho daño…!!!-

Reconozco que me estallaron los oídos y de paso, el cerebro un poquito también.

Mi amiga es una alta ejecutiva de unos importantes laboratorios farmacéuticos, ha vivido y trabajado en cuatro paises a ambos lados del océano, se ha recorrido innumerables veces un planeta al que ha convertido en su particular terreno de juego y por si fuera poco, con la ayuda de su marido, han sacado adelante una familia de lo más multicultural. Es abierta, brillante, tolerante y forma parte de ese reducido grupo de personas con una inteligencia superior capaces de reírse de si mismas sin ningún tipo de tapujos ni complejos. Por eso, y por la indisimulada admiración que le tengo, su comentario me acababa de dejar estupefacto.

El caso es que habíamos llegado a semejante conclusión después de hablar de lo bonito que esta esto, lo instructivo que era para los niños aquello y las maravillosas vacaciones en familia que podías pasar en aquel otro lugar… Cierto es, que en la conversación se nos colaron los cruceristas por Barcelona y la presión que podían llegar a sufrir los vecinos, pero nada que no se viera replicado con más o menos fortuna en cualquier rincón turístico del planeta. Y dejando al margen las consabidas coletillas de propaganda política propias de estas fechas, todos entendemos los beneficios que puede aportar el turismo tanto para el que viaja, como para la población local que los recibe.

Por si se nos había olvidado, se me ocurrió esgrimir el infalible, y al menos para mi incuestionable argumento, del valor que el turismo tiene como catalizador de la tolerancia, la empatía y la aceptación entre las distintas culturas del mundo. Tal como descubrió hace cerca de 300 años Carlo Goldoni, «El que no sale nunca de su tierra está lleno de prejuicios«, y eso, es algo a mi juicio poco recomendable para encarar un futuro cada día más colaborativo y globalizado en el que acciones que pueden parecernos muy sencillas y cercanas tienen su origen en la otra punta del planeta. En fin, algo perfectamente argumentado e irrenunciable que creo que junto con las principios básicos de la economía, debería incluirse en los programas de formación educacional desde la más temprana edad… Estaba yo navegando felizmente en mi realidad multicolor, cuando mi amiga me hizo volver a la suya con la misma sutilidad con la que te despertaría una bofetada de una siesta vespertina…

– ¿…y me puedes decir que hay de todo eso en un grupo de inglesas de despedida de soltera, paseando de bar en bar por las Ramblas con una diadema en forma de polla en la cabeza…? –

Y de pronto me vinieron a la mente las borracheras en Magalluf, el turismo sexual en Tailandia o las toneladas de basura en las costas de Bali. Ese tipo de turismo, que también lo es, carente de cualquier motivación o valor más allá del estrictamente económico y que tan poco aporta a la sociedad. Ese turismo del que honestamente, la humanidad podría prescindir sin remordimientos.

Aunque muchos de los que abogan por un turismo más sostenible y social no son conscientes de lo que es en realidad y lo practican envueltos en contradicciones, afortunadamente, entre la mayoría de la población crece una consciencia más solidaria y menos depredadora de los lugares visitados. Y eso, junto con el respeto más básico de las normas de convivencia, es al menos un buen comienzo.

En este punto tengo que darle la razón a mi amiga, irónicamente, el low cost que democratiza el desplazamiento de un gran número de personas a lugares lejanos. Es lo que les distancia de tener la oportunidad de disfrutar de una experiencia auténtica y me atrevería a decir que de verdadero lujo. Sin entrar a definir lo que es un viaje de lujo, esto me lo guardo para otro post, si que os adelanto que no tiene nada que ver con un viaje caro o de alto standing, sino que tiene que ver mucho más, con la carga experiencial y la actitud del propio turista, que con tomarte la clásica botella de champán en la suite del mejor cinco estrellas de la ciudad de moda.

Curiosamente, la gente con mayor poder adquisitivo del mundo ha entendido que la ostentación, los excesos y el derroche, les alejan de realizar viajes con la capacidad de abstraerles de su vida cotidiana y que les garanticen unas experiencias a la altura de sus expectativas. Y eso. Que depende más de una actitud viajera que del clásico turisteo, resulta que también es lujo, probablemente, el verdadero lujo.

Desde luego, entender esto es un plus, porque si antes de salir de casa no estas dispuesto a ser lo más respetuoso y cívico que puedas, a interactuar de manera amigable y honesta con las culturas y costumbres que visites y afrontar los imprevistos que pueden surgir en cualquier viaje desde la calma y la comprensión. Lo cierto es que estas poniéndole muy fácil a algunos de tus futuros anfitriones que puedan pensar aquello de que: «allá donde vayas,… no hacías ninguna falta».

Así que por no quitarle toda la razón a mi amiga y seguir siendo honesto conmigo mismo, me temo que no me queda más remedio que admitir con cierta amargura que:

– Desgraciadamente, hoy en día, no todo el mundo está para viajar… –


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Febrero consolida las nuevas tendencias para los viajes en 2023.

Estamos ya en Febrero y me merece una reflexión sobre las predicciones para la hostelería realizadas a finales del 2022, ahora que vamos camino de terminar el primer trimestre. De las macro tendencias apuntadas a finales del año pasado para el sector hotelero, hay unas que tienen pinta de quedarse en el apartado de los futuribles, pero sin embargo hay otras que van camino de materializarse y a marcar la gestión de los próximos meses.

Entre las que me parecen más destacables están las siguientes:

La recuperación es un hecho.

Ni guerras, ni crisis, ni inflación… para nuestra sociedad postpandémica el deseo de viajar es ya considerada una forma de vivir momentos de felicidad y de desconexión para contrarrestar el peso del día a día e incluso como una manifestación vital. Es decir, una necesidad de primer orden cuya única duda que suscita es la de saber en que grado y segmento va a producirse la mayor demanda. Y es que según un reciente informe de Skyscanner solo el 6% tiene previsto ir menos de vacaciones que en el 2022.

Todo gira en torno a la experiencia

No se trata del destino, sino de la experiencia, o para ser más exactos de la experiencia en el destino. Las vacaciones experienciales son una de las grandes tendencias del turismo, y mucha gente elige “experiencias” singulares, a menudo vinculadas a empresas locales, en lugar del turismo de masas. Antes, sólo los hoteles de lujo atendían al “nicho de las experiencias”, presentándose como una experiencia en sí misma. Algunos por cierto de una manera algo torpe, basada en una pretendida exclusividad. Pero desde entonces las “experiencias” se han democratizado gracias a una nueva forma de entender la vida y al deseo de relevancia que nos ha invadido como sociedad tras el Covid-19

La falta de personal es la gran amenaza para la rentabilidad.

¿Más que la inflación y los tipos de interés…? Pues si, más. Y fruto de ese miedo son las numerosas llamadas que los equipos de recursos humanos que los hoteles de costas e islas están realizando ya sobre el personal que está realizando la campaña de invierno. El sector no está realizando los deberes que pasan no solo por la mejor remuneración de los puestos, que en la práctica ya le están costando más a los empresarios, sino sobretodo por la orientación y dignificación de una profesión que tiene más valor que el que se le otorga a nivel social. Además muchos negocios van a tener dificultades para encontrar personal y cubrir puestos básicos que permitan poner en marcha la actividad y por tanto incidirá negativamente en la primera línea de sus cuentas de explotación. En este sentido ya hay quién apunta que la mejor manera de contratar es la de capacitar al personal interno.

La inflación, los tipos de interés y la subida de la energía.

Si la falta de personal tendrá un impacto directo sobre los ingresos de la actividad, las tres circunstancias que acabamos de apuntar lo tendrán sobre la estructura de costes. La conocida crisis de suministros que afecta directamente en la subida del precio de la energía, los problemas para conseguir algunas mercancías y productos básicos, que ahora se fabrican bajo pedido y el coste de las materias primas, en especial de la alimentación van a poner muy difícil llevarse directamente el mismo porcentaje de ingresos que venía siendo habitual, a la línea del GOP del Hotel.

El miedo a la crisis por parte de un numero elevado de la población.

En cuanto a los consumidores, y por lo tanto potenciales clientes, la subida de precios, la tan temida inflación que les resta poder adquisitivo y que hace que deban destinar más dinero a la devolución de su endeudamiento por la subida consiguiente de los tipos de interés. Así como una lógica tendencia a protegerse y a incrementar sus ahorros, serán lo que defina la principal consecuencia negativa a la que deberemos hacer frente a pesar de las buenas expectativas que recoge la mayor parte del sector en este primer trimestre del año. Y es que podemos volver a ver aquella tendencia que ya se vio tras la crisis del 2008, con usuarios optando por destinos más cercanos, más asequibles y que les permitan descubrir lugares y experiencias sin necesidad de desembolsar mucho.

Más ecos, más verdes y más socialmente conscientes.

La mayoría de alojamientos han iniciado un camino que ya no tiene vuelta atrás en su afán de convertirse en establecimientos más sostenibles, una demanda que llega directamente de la sociedad y de sus propios viajeros, que buscan viajar dejando un impacto positivo a su paso. La sostenibilidad involucra todo tipo de medidas destinadas a cuidar el medioambiente, pero también tiene una vertiente social, que en el turismo se refleja especialmente con la cooperación entre proyectos locales y con la necesidad de saber que contribuimos al bienestar de los destinos turísticos de acogida.

Prepárate para acoger al nuevo cliente estrella…, ya todos somos nómadas digitales.!!!

Hasta la fecha, turismo y trabajo estaban básicamente vinculados con los viajes de negocio. El «bleissure» era la última de esas palabras destinadas a segmentar un tipo de viajero . Pero una de las nuevas tendencias es la del nomadismo digital, con personas que tienen un trabajo que les permite ir cambiando de lugar de residencia en cortos periodos de tiempo, o bien personas con posibilidades de teletrabajo que buscan disfrutar de periodos de descanso más allá de los convencionales. Como quiera que sea su condición lo cierto es que el que más y el que menos se ha apuntado a esta moda de los conocidos como “nómadas digitales”, y ya no se limitan al rango de empleos relacionados con la tecnología o la creatividad, sino que ahora cualquiera puede bajar a la recepción de tu hotel a pedirte por un lugar tranquilo donde tomar un café y conectarse a una videoconferencia cualquiera.


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Hallowen vs Castañera, ¿dos tradiciones enfrentadas…? .

La fiesta de Todos los Santos tiene su origen en una celebración pagana para recordar a los que ya no están entre nosotros. Lo más interesante de esta celebración es que a pesar  de celebrarse en varios lugares del mundo de maneras muy diferentes, todas ellas tienen un origen muy antiguo, y contrariamente a lo que en nuestra cultura pudiera parecer, resulta que la más antigua de ellas es la que a priori nos parece más trivial y comercial. Y es que como veréis, la otoñal lucha entre la castaña y la calabaza viene cargada de más patrimonio cultural de lo que a priori pudiera parecer. Pero, ¿cuál es el origen de ambas tradiciones?

LA CASTAÑERA.

 Si vives en Cataluña, Aragón, Valencia o las Islas Baleares, la castañera es el símbolo por excelencia de esta época del año donde no solo abundan las castañas, sino también los tradicionales boniatos o panallets. Esta mujer es la representante de una de las fiestas más populares de estas regiones, la conocida Castanyada.

Tal como decíamos, la Castanyada proviene de una fiesta funeraria de hace muchos años relacionada con cultos paganos. Es una comida donde las castañas son el producto principal, pero los boniatos, la fruta confitada y los populares “panellets”, se acompañan con el tradicional moscatel, un vino dulce para postres que tiene su máximo protagonismo en estas fechas.

Su origen se remonta a del siglo XVIII derivada de los banquetes funerarios donde se comían legumbres o frutos secos. En el plano más espiritual este rito funerario perseguía una simbólica comunión con el alma de los difuntos. Siendo el proceso de asar las castañas, en concreto, el momento de mayor introspección en el que simultáneamente se rezaban las tres partes del rosario. El ritual perdió significado a lo largo de los años, pero no desterró de nuestra memoria la tradicional figura de la Castañera asando sus castañas en plazas o esquinas por toda nuestra geografía. Otra de las explicaciones que se derivan del origen de la Castanyada es que, durante la gélida víspera del Día de Todos los Santos, los campaneros se pasaban la noche haciendo sonar todas las campanas de las iglesias en los pueblos. Como era una tarea donde se necesitaba mucha energía, se comían castañas, panellets y boniatos para poder aguantar toda la noche y se regaba con un vino moscatel que era de gran ayuda para aliviar los rigores climatológicos de esas frías veladas.

Las castañas se comían asadas gracias a un entrañable personaje de estas fiestas, la castañera. Un símbolo sin precedentes a la que se representa con un abrigado traje tradicional y cuyo atuendo sigue existiendo a día de hoy, como vestimenta prioritaria de ese día en colegios y fiestas infantiles, donde niños y niñas van disfrazados con el mencionado traje tradicional.

HALLOWEN.

Halloween, es una festividad de origen druida, deriva de la expresión “Hallows’ evening” que significa justamente víspera de Todos los Santos. Según la Universidad de Oxford, sus orígenes se remontan a hace más de 3.000 años, cuando los pueblos celtas de Europa celebraban su año nuevo, llamado Samhain, en el que hoy consideramos el día 1 de noviembre. En la víspera de este festival de la cosecha gaélico se creía que los espíritus caminaban por la Tierra mientras viajaban al más allá, junto con otras criaturas, como hadas y demonios. Este ritual servía para despedir el dios del Sol, y dar la bienvenida a las noches cortas y frías que traía consigo el otoño. En estos rituales además de sacrificar animales a los dioses y reunirse alrededor de hogueras, los celtas llevaban disfraces, probablemente pieles de animales para confundir a los espíritus, o quizá para evitar que los poseyeran.

El concepto de la actual fiesta de Hallowen proviene de las costumbres exportadas a Estados Unidos a partir del año 1840 por inmigrantes fundamentalmente irlandeses. Estos difundieron una de las costumbres que sin duda se ha convertido en el gran icono de esta fiesta en Estados Unidos y Canadá, que no es otra que la costumbre de tallar los jack-o’-lantern, las calabazas gigantes huecas con una vela dentro.  A partir de entonces esta fiesta quedó arraigada pero no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921, cuando se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota. Su internacionalización definitiva se produjo a finales de los años 1970 y principios de los 1980 gracias al cine y a las series de televisión, especialmente cuando en 1979 se estrenó Halloween, de John Carpenter, una referencia del cine de terror.  El atractivo del siempre misterioso mundo oculto, la adrenalina generada por los sustos y el márqueting hicieron el resto.

Si en la tradición más Mediterránea la influencia cristiana y los productos típicos del otoño son los protagonistas, en la tradición anglosajona tallar calabazas, los famosos dulces de Halloween, el truco o trato, los disfraces fantasmagóricos, visitar atracciones embrujadas, contar historias de miedo o ver películas de terror son las actividades por excelencia.

En el Valle de Arán la localidad que mejor a sabido conjugar ambos mundos ha sido Tredós con un nutrido programa de fiestas donde se han conjugado por igual magia, sustos y tradición.

Será fruto de la globalización, pero un servidor este año ha celebrado la castanyada por la mañana en el colegio, ha disfrazado a los niños de monstruos para recorrer las calles del pueblo al grito de “truco o trato” por la tarde y después se ha ido de fiesta disfrazado de Catrina.

 Menos mal que me he guardado un par de panellets de piñones para reconciliarme conmigo mismo mañana en el desayuno.