Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Grandes rutas del Valle de Arán, senderismo de otro nivel.

Muchas veces me preguntan qué se puede hacer en el Valle de Arán aparte de esquiar.  Desde mi punto de vista no hay nada mejor que una actividad tan básica como la vida misma y que no requiere de más inversión que el tiempo que le dediques: caminar.

La frescura del aire libre, la contemplación de la naturaleza, la satisfacción personal de vencer retos y la salud que nos reporta ejercitar nuestro cuerpo de la forma más natural posible, tienen en el Valle de Arán un escenario con una belleza y unas sensaciones tan inspiradoras que son imposibles de pasar por alto.

Con estos atributos, es lógico que la pasión por la montaña y el senderismo cada vez esté ganando más seguidores en toda España. Y es que esta actividad se puede practicar en infinidad de sitios. Pero en el Valle de Arán, además de encuadrarse en un marco de cuento de hadas lleno de intrínsecos senderos, carreteras panorámicas, pueblecitos increíbles, iglesias románicas y…muchísimo más. Lo han llevado a un nivel superlativo que va desde los paseos dominicales alrededor del pueblo, hasta las mega rutas más alpinas de varios días y miles de metros de desnivel.  

¿Qué se necesita? Pues en esencia muy poco, además de nosotros mismos y nuestra mejor disposición. Un poco de equipamiento, un camino y las ganas de pasarlo bien.  

Aunque como vivimos en plena era de culto a los “awesome”, (en castellano “personas asombrosas”), permitidme que me apunte a ella y que coincidiendo con la nueva oferta de grandes rutas que La Val d’Aran ofrecerá a partir de la primavera de 2024. Os adelante la información de los nuevos itinerarios que permitirán adentrarse en los rincones más bellos y emblemáticos del territorio de la forma más extrema. Unas rutas llenas de paisajes con sus cascadas, lagos, montañas, bosques, y en definitiva, naturaleza en estado puro, pero con unos itinerarios, desniveles y características que las convierten en casi épicas.

REFUS D’ARAN

Como os vais a adentrar en una actividad de montaña alpina no exenta de cierto riesgo lo recomendable es que contrates los servicios de profesionales, las rutas descritas en este artículo son facilitadas por las siguientes agencias especializadas: Una nueva travesía para conocer en 7 etapas de Alta Montaña, toda la Val d’Aran. La remodelación y puesta en marcha del Refugio de la Honeria en la Val de Toran, hará posible realizar este año el TOUR DE LA VAL DE ARAN® de forma completa, pasando por los 7 refugios guardados del valle a través de un recorrido de 128 km con 7.500 m de desnivel. Descubriréis lugares emblemáticos como la Artiga de Lin, la Val de Toran, el Lago de Liat, la Val de Ruda y los lagos de Saboredo, los lagos de Colomèrs, la ribera de Valarties con los lagos de Restanca, Mar, Rius y, por último, el camino histórico del Pòrt de Vielha, desde la boca sur del túnel hasta Vielha.

RUTA DETH TARO

El pueblo de Arties es el origen de una nueva travesía circular de montaña: la RUTA DETH TARO, que se enmarca en el programa de CAMINS VIUS® que discurre por los caminos históricos del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Una travesía para realizar en 5 etapas, con 75 km de recorrido y un desnivel de 4.500 m, que permite conocer los lugares de mayor belleza del Parque Nacional, entre ellos el Circo Lacustre de Colomèrs, la mayor concentración de lagos de Europa. La última etapa desde el Refugio de Colomèrs a Arties es inolvidable, recorriendo el Camino del Agua, uno de los senderos más espectaculares de la Val d’Aran.

BALCONES DE ARAN

Una ruta de 4 días que transcurre por los 4 mejores miradores de la Val d’Aran a través del Camin Reiau. Nos permite conocer 26 pueblos, entre los que se encuentran algunos catalogados en la lista de “Pueblos más bonitos de España”, como Bagergue, Arties o Garòs. Con alojamiento itinerante en hoteles, disfrutaremos de las mejores vistas panorámicas que ofrecen los miradores de Beret, el de la Santeta de Mont, el del Aneto desde Vilamòs y el de la Val de Toran desde Canejan. Senderismo, cultura, patrimonio y gastronomía en un recorrido fantástico por la Val d’Aran.

ARAN/COMMINGES – “LA ÚLTIMA FRONTERA”.

Una travesía circular con salida y llegada en Bossòst. Ruta transfronteriza de 5 etapas con 87 km de recorrido y más de 5.000 m de desnivel que atraviesa 4 collados de alta montaña, que hacen frontera entre la Val d’Aran y Francia pasando por lugares mágicos como el Còth de Baretja hacia el valle francés de Luchon, con bosques primarios perfectamente conservados. Un nuevo circuito para descubrir montañas como el Bacanera 2.193 m, el Pic de Crabere 2.629 m en la zona del Refugio del Estany d’Araing y el Tuc de Serra Nauta 2.713 m en el lago de Liat.

EL TOUR DEL ANETO

El TOUR DEL ANETO® cumple este año su décimo aniversario. Desde que comenzó en 2015, esta travesía organizada de senderismo alrededor del pico más alto de los Pirineos se ha convertido en una de las tres más concurridas de España. Y para celebrarlo estrena nuevo recorrido por los pueblos que lo rodean: Vielha, Bossòst, Luchon y Benasque. Esta nueva modalidad del Tour, denominada El MIRADOR DEL ANETO, tendrá 5 etapas de recorrido gracias a la recuperación de un nuevo camino histórico que une los pueblos de Bossòst y Luchon por el Puerto del Portilhon.

Como os vais a adentrar en una actividad de montaña alpina no exenta de cierto riesgo, lo recomendable es que contrates los servicios de profesionales. Las rutas descritas en este artículo son facilitadas por las siguientes agencias especializadas:

Y sobretodo recuerda. Lo importante de las montañas no solo es que te desafían físicamente, también te enseñan lecciones de humildad y gratitud.


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El «Shirin Yoku» o los baños de bosque.

Alguna vez os he comentado que vivo en uno de esos lugares privilegiados que parecieran tocados por una inteligencia divina, llenos de belleza, sensibilidad y donde el paso del tiempo se deja notar a través del cambiante paisaje que dibujan las diferentes estaciones del año. Es un lugar que debo confesar me inspira y reta a partes iguales y donde su energía a llegado a darme tanta paz como vitalidad en momentos de lo más variopintos que la vida de una persona pueda atravesar. En todos ellos un largo paseo por el bosque ha sido siempre la receta mágica tanto para activar, reflexionar o incluso sanar momentos y situaciones de todo tipo.

De lo que no era consciente hasta hace poco es que esa actividad tan natural y necesaria en mi caso, era compartida desde la otra punta del planeta por más de 5 millones de personas cada año. En Japón recurren al Shinrin-yoku (que puede traducirse como baño o cura de bosque) para tratar dolencias tan serias como la ansiedad y la hipertensión.

Los ‘baños de bosque’ o Shinrin Yoku tienen su origen, como tantas otras terapias, en Japón y su significado literal es ‘absorber la atmósfera del bosque’, concepto acuñado en los años ochenta cuando técnicos de la Agencia Forestal de Japón se marcaron dos objetivos: poner en valor los bosques del país, que el país del sol naciente cubren el 67% de su superficie, y promover el contacto con la naturaleza en una población urbana que presentaba un elevadísimo nivel de estrés y ansiedad asociados al trabajo.

Después de leer un poco sobre esto debo advertiros que esta no es una actividad para frikis del bosque o hipermotivados de la naturaleza, esto no va de aullarle a la luna o abrazar arboles en pelotas. Tampoco es exactamente lo mismo que el siempre apetecible paseito de domingueo campestre y por supuesto quedan descartados los runners con deseos de medir la intensidad de dicho contacto en Km. recorridos y metros de desnivel.

Esto es lo más parecido a dejarse llevar y no hacer nada mientras te pierdes con los cinco sentidos bien despiertos por en medio del bosque. La condición irrenunciable es dejar de lado la prisa. El objetivo no es, ni recorrer una distancia determinada, ni tampoco realizar un determinado esfuerzo físico. De hecho en ocasiones ni siquiera es llegar a un sitio en concreto. Aquí de lo que va es de caminar poco a poco, en silencio, y vagar dejando que la intuición guíe los pasos y te lleven de un lado a otro. Y aunque en eso, a ratos, me declaro todo un experto, ahí van cuatro apuntes por si queréis practicarlo basados en los consejos del profesor e inmunólogo Qing Li, reconocido experto en Medicina del Bosque

Para experimentar el poder curativo de los bosques deberemos plantearnos un mínimo de tiempo ya que esta es una actividad sin prisa pero en la que el tiempo resulta importante. Cualquier persona puede beneficiarse de tomar un baño de bosque y es altamente recomendable cuando uno se siente estresado, aunque os aseguro que no es necesario esperar a atravesar una crisis existencial para obtener resultados significativos.

Qing Li recomienda realizar un paseo por un entorno boscoso de unas dos horas de duración. Propone no caminar más de 2,5 kilómetros y si se dispone de 4 horas se pueden recorrer 4 kilómetros. Para conseguir un fortalecimiento inmunitario aconseja una estancia mínima de 3 días en una región boscosa. Se pueden hacer pausas para evitar la fatiga. La competición, la consecución de marcas no tienen lugar. La sed se debe combatir con agua o té.

Mientras se descansa se puede aspirar la esencia de una hoja de pino, ciprés o alguna planta aromática.Si un lugar te llama la atención especialmente, si allí te encuentras muy bien, puedes detenerte a meditar, leer o simplemente gozar del paisaje. Y por supuesto, se debe olvidar en casa el móvil o el mp3.

La densidad de terpenos, (compuestos orgánicos), con propiedades anticancerígenas que se encuentran en la atmósfera del bosque varía en el transcurso de las estaciones. Aumenta drásticamente en abril y mayo, y en agosto alcanza su punto máximo. Se reduce un poco durante el otoño y en invierno llega al mínimo. Lo ideal es realizar los paseos todo el año con la mayor frecuencia posible. La cura de bosque es sobre todo una medida preventiva, un hábito que nos beneficia en muchos sentidos. Es deseable que el bosque no presente pendientes, que sea seguro, y que ofrezca una diversidad de ambientes: claros, sendas, rocas, zonas húmedas, diversidad de especies…

Ya sea en su versión más oriental o en la nuestra, parece un hecho probado que el contacto con la naturaleza se relaciona con un riesgo menor de sufrir trastornos emocionales y psicológicos, enfermedades cardiovasculares, músculo-esqueléticas, neurológicas, mentales y respiratorias, obesidad, diabetes y cáncer, entre otros problemas de salud.

En el Valle de Arán existen extensiones boscosas idóneas para poder practicar el Shirin Yoku como el Bosque de Carlac, el de Varicauba, el de Conangles, Montgarri o el del Portilhon. Todos ellos con pequeños tesoros de la fauna y la flora Pirenaica y capaces de proporcionar una experiencia superlativa.


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La Palma, turismo activo y consciente.

La riqueza de la isla está fuera de toda duda y en el transcurso del mismo día puedes llegar a pensar que has pasado de una selva tropical, a unas laderas alpinas y por el camino haberte perdido entre la colada de un volcán. Si encima te han acompañado las nubes en el Roque de los Muchachos, la imagen de sus telescopios te permitirá soñar incluso con haber salido de este planeta. Pero para ponerlo todo en orden y que la disfrutes como lo hice yo, paso a enumerarte lo que para mí son los imprescindibles de una isla pensada para ser caminada. Ya te avanzo que su riqueza cultural, patrimonial y paisajística no va a caber de ninguna de las maneras en un solo post.

Llega el buen tiempo y con él las ganas de viajar. Este año además, el buen ritmo de vacunaciones permite adivinar una luz al final del túnel que anima aún más a disfrutar de una libertad que reclamamos ansiosamente después de muchos meses de prohibiciones.

Personalmente creo que tras un año y medio, es también tiempo de demostrar que hemos aprendido algo más que cuatro nuevos vocablos relacionados con el mundo de la sanidad, y que la elección de nuestros destinos turísticos deberían empezar a reflejar esos nuevos propósitos de consciencia medioambiental, respeto por el planeta e interacción positiva con los ecosistemas que visitemos. No es que pretenda que todo el mundo dedique ahora sus vacaciones a realizar un voluntariado en un entorno rural, – aunque ahí dejo una idea…- eso obviamente podría saturar los pocos lugares que se dedican a ofrecer este tipo de actividades. Sobretodo porque la mayoría los demandaríamos en Julio y Agosto, -y por cierto, ahí dejo otra idea…- . Para empezar puede ser suficiente con escoger un destino que haya adquirido el compromiso de mantener el equilibrio entre la conservación de su biodiversidad, su cultura y el implacable desarrollo económico y social. Cuidando, en todo momento, la relación entre las personas y la naturaleza. Esos lugares reciben un distintivo que otorga la UNESCO y les reconoce como Reservas de la Biosfera.

La isla de la Palma, en el archipiélago de las Canarias, goza del distintivo de Reserva Mundial de la Biosfera desde el año 2002 y lo primero que llama la atención es que no ha sido un label fácil de conseguir en el que haya bastado con la tradicional gestión administrativa realizada por los representantes de un paraje precioso. Sino que ha sido el compromiso reafirmado y ampliado año tras año de toda la población desde que consiguieran su primer reconocimiento en 1983. Aquel año, las apenas 511 hectáreas de los municipios de los Sauces y San Andrés enseñaron el camino para que el el 2012 la reserva de la biosfera ya contase con 87.251 hectáreas, de las cuales, 70.832 hectáreas eran terrestres y 16.419 hectáreas marinas. Eso es la totalidad de la isla y buena parte del mar que baña su costa suroeste.

La Caldera de Taburiente.

Mirar hacia sus picos de más de 2000 mtrs. de altura desde prácticamente el nivel del mar es algo que impresiona a cualquiera, cuando te explican que lo que ves es lo que queda de un volcán que alcanzó el doble de ese tamaño es cuando te empiezas a dar cuenta de que todo lo que visitarás tiene un carácter tan colosal como épico. Actualmente es un Parque Nacional que representa a la perfección el ecosistema del pinar canario, atravesado por sus riachuelos y cascadas y con una red de senderos que te permite explorar una belleza sin límite. Si lo tuyo es hacer las fotos en sandalias, los miradores de la Cancelita, la Cumbrecita y los Brecitos te permitirán disfrutar de sus vistas sin dar un paso, aunque debo advertirte que para mí, eso limita y mucho la verdadera experiencia.

El Roque de los Muchachos.

Con sus 2426 mtrs. es el techo de la Caldera, pero además de sus impresionantes vistas y de la red de senderos que lo atraviesan se caracteriza por ser el enclave del Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos. Una de las tres baterías de telescopios más importantes del mundo. Y es que por si encontraras pocos alicientes entre sus parques y costas, mirar hacia el cielo de la Palma es una de esas experiencias garantizadas. Así lo entiende la comunidad científica internacional que ha determinado que sus cielos reúnen una de las mejores condiciones para la investigación astronómica en todo el planeta.

Volcán de San Antonio y Salinas de Fuencaliente.

Desde el centro de interpretación del Volcán de San Antonio hasta las Salinas de Fuencaliente se abre paso uno de los recorridos a pie más impactantes de la Isla. Sus panorámicas sobre las viñas incrustadas sobre la tierra negra añaden al paisaje volcánico y a las salinas junto al mar, el aliciente de disfrutar de uno de los cultivos de malvasía más ricos de nuestro país. El itinerario de unas 2-3 horas transcurre cuesta abajo siguiendo el recorrido del GR 131/E7 que atraviesa buena parte de la isla. Al final del camino puedes visitar la Salinas de Fuencaliente, toda una institución en la isla, y disfrutar de la particular estampa de sus dos faros. Imprescindible calzado apropiado para caminar, agua, crema solar y gorra.

Bosque de los Tilos.

Esta es la parte más selvática de la isla y la primera que consiguió el certificado como Reserva de la Biosfera. Ubicado en el Parque de las Nieves alberga uno de los bosques de laurisilva más importantes del archipiélago canario. Se trata de un ecosistema heredado de la época terciaria donde te llamarán la atención su frondosidad, sus helechos gigantes, y su fauna. Llama la atención que disfruta de dos especies de palomas endémicas, la turqué y la rabiche.  Su ruta más famosa y larga es la que llega hasta los Nacientes de Marcos y Cordero, pero también tienes recorridos más cortos como la que llega al Mirador del Espigón o el de las Barandas. Imprescindible acercarse a la popular cascada de los Tilos, más propia de una selva amazónica que de un bosque de nuestras latitudes.

Además de lo ya descrito, sus piscinas naturales, el pasado colonial de su capital, su gastronomía, su cultura y sus paseos por extintos caños volcánicos le han valido el conocido y merecidísimo sobrenombre de «la isla bonita».


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El cambio climático exigirá en breve, reinventar el turismo en el Pirineo.

Dicen que hablar del tiempo, es perder el tiempo…

Pero cuando un grupo de científicos se juntan para analizar sus datos, lo someten a estudio y te lanzan sus conclusiones en forma del impacto que tendrá en tu vida en pocos años. Te das cuenta de que jamás volverás a sacar el tema tan frívolamente en un ascensor…

Y es que después de leer los resultados del estudio sobre el cambio climático en los Pirineos, elaborado por cerca de 100 científicos y expertos de ambos lados del Pirineo, descubres que a la tradicional despoblación,  la falta de relevo generacional y al abandono de determinados oficios, les ha salido un catalizador de proporciones planetarias.

El informe asegura que cogiendo el valor medio anual de temperaturas máximas entre los años 1961 y 1990, que no fue precisamente un periodo glacial, el valor medio anual en el 2030 subirá entre + 1ºC y +2.7 ºC, pero es que en el 2050 estarán entre +2 ºC y +4ºC.

Vale, no parece mucho. Pero vamos a pensar que necesitamos +/- 0 ºC para que nos nieve en un sitio privilegiado como es una pista de esquí a unos 1800-1900 mtrs. Lo que significa que en un futuro necesitaremos una temperatura de -4 ºC para poder empezar a innivar las pistas.

¿Sabéis cuantos días hemos tenido esa temperatura mínima desde Diciembre al 10 de Marzo de este año en una cota de 2228 m.,  en la estación meteorológica de Sasseuva, en el Valle de Arán?  Tan solo 28 días. Y recordemos que hablamos de mínimas registradas, lo que no significa que se garanticen largos periodos de producción de nieve.

¿A que ahora si que empieza a dar miedo…? Sobretodo porque en cuanto a la evolución futura de las precipitaciones no se han obtenido cambios significativos, de manera que en esa misma lógica, podríamos tener muchos más días de agua que de nieve.

En resumen, los primeros resultados del proyecto CLIMPY son apabullantes. En el Pirineo Central y  a 1800 m. el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050 según la referencia actual, mientras que el periodo de permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes. Si solapamos estos datos sobre un calendario como el de esta temporada 2018-2019 no cuesta hacerse a la idea del escenario que le espera a los aficionados al deporte blanco en escasos 30 años.

En lugares como Baqueira la temporada habría empezado hacia el 27 de enero y el espesor máximo seria de 125 cm, pero otros como la Molina se irían hasta el 3 de febrero con un máximo de de 50 cm de espesor y a principios de marzo tendrían seriamente comprometida su continuidad.  Otras en cotas más bajas ni siquiera tendrán ocasión de abrir.

A los que trabajamos en estas zonas del Pirineo esto empieza a sonarnos familiar, y para aquellos que puedan pensar que el escenario es algo alarmista hay que recordarles que ya se ha constatado que la temperatura ha subido en +1.2ºC entre el 1949 y el 2010 y que la progresión en los próximos años se prevé que será geométrica.

aneto glaciar

Pero por si esto no fuese ya un dato preocupante, el estudio profundiza además en diversos aspectos que afectarán a la actual biodiversidad, los ecosistemas, los recursos hídricos y a la propia generación de energía eléctrica.

Volviendo al tema del turismo. Uno de los aspectos que se pone de manifiesto claramente, es que el Pirineo podría perder atractivo turístico invernal en muchos de los actuales enclaves de las estaciones de esquí. En los últimos años ya se ha visto reducido el número de días esquiables, es decir aquellos con una acumulación de nieve de unos 30 cm, que es la que permite esquiar con normalidad en la mayoría de estaciones.

Sin embargo, los destinos turísticos de nieve sienten cada vez una mayor presión por ofrecer paisajes idílicos y espesores casi polares durante centenares de kilómetros para poder atraer el interés de los esquiadores. Esto hace que muchas de ellas realicen fuertes inversiones para equiparse de sistemas de innivación artificial que a la postre ponen en riesgo su propia viabilidad económica, ya de por si, mayoritariamente frágil.

Si alguna entidad pública está pensando en reflotar activos turísticos invernales debería tener en cuenta que de los años 60 hasta el 2010, los días por debajo del famoso límite de los 30 cm han aumentado del 5 al 70% en estaciones de cotas bajas y entre el 4 y el 20% en las de cotas más altas,  según los años.

Igualmente la fecha de inicio de las temporadas, si solo se dependiera de la nieve natural, ha sufrido retrasos que han llegado hasta los 30 o 55 días según la cota de cada estación.

En cuanto al atractivo paisajístico, este también puede verse afectado negativamente al perder algunos de los elementos más importantes del mismo, ya que muchos de sus atributos alpinos como glaciares, ibones y turberas podrían verse seriamente afectados.

Entre 1984 y el año 2016 han desaparecido más de la mitad de los glaciares Pirenaicos y los que quedan están en un alarmante estado de retroceso.

Estos desajustes también generan otro tipo de inestabilidad en el territorio, como inundaciones, avenidas en los ríos, o corrimientos  de tierras ligados a ciclos de hielo y deshielo… Son estos riesgos naturales los que pueden amenazar más seriamente la integridad de infraestructuras turísticas y la propia seguridad de habitantes y turistas. Para tomar consciencia de esto, solo hay que darse una vuelta por las diversos pueblecitos de la cordillera y ver cuantos se sitúan bajo peñas, morrenas o peñascos de todo tipo, o cuantos se sustentan sobre cortados y acantilados relativamente cercanos.

Con el elevado estrés y la presión a la que sometemos a nuestro entorno, ni siquiera el clásico » – Lleva ahí siglos…!!!- «, suena ya como garantía de nada.

La única consecuencia positiva que se extrae del estudio es que dicho calentamiento traerá consigo temporadas más suaves en el Pirineo en estaciones como la primavera y el otoño, lo que podría derivar en una prolongación de la temporada turística de verano en la alta montaña, con menos días de lluvia y frío que los actuales.

Además si dicho calentamiento se produce, como es previsible en toda la península, este podría poner a los destinos de montaña como un lugar muchísimo más atractivo frente a otros con temperaturas que en el futuro serán excesivamente elevadas.

El infalible recurso de márqueting acuñado por el inconsciente colectivo pirenaico de:  « – cuando se cansen de la playa y no puedan dormir, ya subirán, ya…» parece que reclamará más fechas disponibles en el futuro calendario de verano.

La lista de recomendaciones que arroja el estudio para hacer frente en este sentido a la nueva situación que se avecina, tiene más el carácter de un plan de protección civil que de uno destinado a la profunda y necesaria remodelación de un sector.

Asegurar la integridad física de las personas frente a los peligros hidrometeorológicos y climáticos que puedan verse agravados por el cambio de modelos climáticos.  Promover una gestión equilibrada de los recursos hídricos y reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras frente al posible incremento de riesgos hidrológicos, geológicos y climáticos. Son inquietantemente primordiales para los autores del estudio.

Por supuesto, rediseñar el modelo turístico para hacer frente a la disminución del número de días esquiables, evitar nuestra presión ambiental, y potenciar otras actividades emergentes del turismo de montaña y naturaleza van a conformar una necesaria hoja de ruta tan urgente como inexorable para buena parte del Pirineo.

En esta linea será clave la calidad de la biodiversidad, el paisaje y el propio ecosistema de cada zona para poder presentarse en las mejores condiciones de competitividad en un breve espacio de tiempo.