Turismo Transversal

" El turismo como actividad clave para vertebrar el desarrollo de las regiones."


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Cosas que (debería) aprender de la penúltima crisis turística… (I)

Las primeras noticias sobre la actual crisis nos sorprendieron empezando una de las mejores temporadas turísticas de la historia, con un mes de enero espectacular y con unas inmejorables expectativas para el primer trimestre del año.

Por eso, con las primeras noticias de la posible crisis que empezaba a aflorar en China, un servidor fue de los que pensó que esta sería la enésima circunstancia a la que hacer frente en un sector en el que desde que me incorporé allá por los años 90, las diferentes crisis que nos han afectado, incluida la del 2008, sonaban más a la consabida canción del verano que al ruido de sables que finalmente nos vemos obligados a afrontar.

Se que a toro pasado esto puede parecer frívolo, pero no me avergüenza reconocer que un virus con una mortaldad de un 0.06% a 9000 km. de distancia me pareció bastante menos amenazador que uno con una tasa de casi el 70% a 4000 km.  Aquel año del ébola, en 2014, nuestro país recibió 65 millones de turistas, el mayor aumento en los 14 años precedentes. Desde luego en Enero de este año, la situación parecía mucho menos peligrosa que la que planteaban la crisis económica del 93, o los cambios geopolíticos que hemos venido viviendo hasta la consolidación de la globalización y su estallido en la crisis del 2008. Donde por cierto, fué el turismo el que se alzó con el título de la locomotora que nos sacó de una situación a todas luces crítica.

Hace escasamente un mes estábamos centrados en una superioridad sobre las circunstancias, los elementos y con la única obsesión de ser la mejor versión de nosotros mismos. Nos habíamos llegado a convencer de que con la formación, el trabajo, la dedicación, y unas ciertas dosis de pasión. No había crisis que no se pudiera salvar.  Con nuevos productos y formas de turismo nacidas de la primera crisis, muy consolidadas ya; y con empresas con estructuras de costes fijos más ligeras, con balances más sólidos,  y mucho más líquidas y saneadas que en el 2008. La única pregunta que nos hacíamos en serio, es si valía la pena volver a batir el récord de turistas o apostábamos decididamente por conseguir uno que dejase mayores ingresos.

Por eso a diferencia de en otras ocasiones, no lo vimos venir. Y por eso, esta vez, me parece indispensable escribir lo que a mi modo de ver debería aprender definitivamente de esta crisis.

  • El turismo no es una necesidad indispensable. Y teniendo en cuenta mi vocación conste que he renegado de esta idea insistentemente. Pero de hecho se está demostrando que ninguna nueva actividad económica desarrollada en los últimos 2000 años lo es realmente. Frente a un problema vital, en que la humanidad se enfrenta a un peligro en el que necesita de una conciencia de especie amenazada para resolverlo, el resultado de momento es que la parte social es la que pasa por encima de la económica. La organiza, la paraliza, y redistribuye un poder que jamás debían haber perdido ni la ciencia y ni el conocimiento.
  • El ser humano es más vulnerable de lo que el mismo sospechaba.  Resulta que de pronto nos hemos dado cuenta de la importancia de la ciencia para la humanidad. Que de pronto somos más solidarios y que en la soledad de nuestras casas hemos descubierto lo mejor, y en algún caso lo peor, de nuestros vecinos. Según el filósofo Javier Gómez, el individuo en sí es débil y la solidaridad es una forma de fortalecernos gracias a la socialización que lleva implícita. Una prueba de ello es que la inmensa mayoría de empresas están pensando en como vencerán el miedo inicial y conseguirán aportarnos seguridad ya que  la inmensa mayoría no seremos capaces de gestionar correctamente nuestras emociones. En definitiva el común denominador de las campañas de comunicación de casi todas las empresas es transmitirnos seguridad, ya que vamos a necesitar tener la sensación de que alguien vela por nosotros mismos.

periodico el mundo esta cambiando

  • Hay que estar preparado para lo inesperado siempre. Esto no significa que te construyas un bunker en el jardín y lo llenes de latas de comida. Se trata más bien de armarte con todas aquellas herramientas que en un momento puedan fortalecer tu resiliencia. Tanto a nivel personal como profesional. La vieja táctica de hacer girar la rueda ya no es una opción porque ha quedado demostrado que otros pueden detenerla en seco por tí.
  • La humanidad pedía a gritos un nuevo renacimiento y el individuo seguía a lo suyo. Entendiendo la humanidad con el significado más filantrópico del término y como portador de los mejores atributos de nuestra especie. Hace tiempo que empezábamos a ser conscientes de que los grandes problemas que nos amenazan como especie no estaban siendo abordados, el cambio climático, las crisis sanitarias o la desigualdad social. Y sin embargo la mayoría no tomábamos una actitud lo suficientemente activa frente a estos temas, escudados en nuestras obligaciones diarias. Y no, desengañémonos,  viralizarlos no era ni es suficiente.
  • Es posible detener el mundo tal como lo conocíamos y encima eso es beneficioso para el planeta y para nosotros mismos. Una de las imágenes más impactantes que nos deja esta crisis es lo diferente que se ve el planeta y la atmósfera una vez hemos detenido la producción en masa de diversos países. Desde las imágenes de fauna salvaje merodeando por zonas urbanas, hasta los bajos niveles de contaminación de algunas aguas y los saludables índices de la calidad del aire en algunas ciudades, nos demuestran que no era tan difícil alcanzar algunas de las recomendaciones que se venían haciendo en las cumbres por la sostenibilidad del planeta que se habían celebrando hasta la fecha.
  • Muy pocos estaban preparado realmente para hacer frente a una disrupción en mayúsculas. La tecnología ya existía pero aún así nadie pensaba en aplicarla realmente. Lo más extraño de esto es la cantidad de gente a la que le cuesta aceptar que deberíamos aprovechar para realizar cambios sustanciales en nuestras vidas. A pesar de que hay muchas personas intentando adivinar como se comportará este o aquel sector cuando acabe el confinamiento, la mayoría están centrados en pensar como adaptarán lo que se venia haciendo hasta la fecha pero teniendo en cuenta las nuevas normas que, por supuesto, esperamos nos sean impuestas. Son pocos los que se planteaban realmente reinventar el futuro, y por supuesto, muchos menos los que estaban preparados para ello.

Hay más reflexiones relacionadas aquí.

 


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Volver más fuertes…, o más valientes. Reflexiones que nos deja el Covid-19

De todos los mensajes que se pueden leer estos días hay uno que se repite de manera recurrente a modo de mantra motivacional que no deja de parecerme un tanto inquietante.  Se trata del famoso «volveremos con más fuerza…».

Entiendo el mensaje de esperanza que se esconde detrás del mismo, sobretodo teniendo en cuenta la cantidad de miedos e incertidumbre que se está generando, así como el dolor y sufrimiento que está provocando en aquellas familias afectadas por la enfermedad o aquellas cuya situación económica es, o se volverá más precaria en los próximos meses.

Sin embargo cada vez que lo leo me pregunto lo mismo. Con más fuerza… ¿para que…?

¿ Acaso no es la ambición desmedida y el crecimiento insostenible parte del problema que nos han llevado hasta aquí?. ¿No es esa visión de un mundo global hipercompetitivo y superconectado  lo que de verdad está amenazado…?  ¿No será que de lo que se trata en realidad es de volver más reflexivos, más empáticos, más solidarios. En definitiva menos egoístas y esclavos de nuestro «progreso…»?

La crisis del Covid-19 está cambiando nuestra percepción del estado del bienestar y nuestra falsa sensación de seguridad de una manera tan simple como despiadada. El miedo se ha convertido en la gran arma de destrucción masiva capaz de presionar gobiernos, detener intereses multinacionales y paralizar la famosa economía de la globalización. Ironía del destino, resulta que en plena época de la universalización del comercio, ha quedado demostrado que  sin el supermercado, en muchos casos el pequeño supermercado,  de barrio. No subsistimos.

No es la única paradoja que desnuda la actual crisis sanitaria. El mundo de ricos y pobres,  de norte y sur que hemos construido, está siendo barrido de manera transversal por un virus que no conoce de clases ni de creencias. Hay quién ya ve una ley del karma interplanetaria que nos advierte sobre el escaso valor que la humanidad en general, le da al tiempo al que ya solo medimos en concepto de productividad. O a las relaciones entre semejantes, ahora limitadas a unos prudenciales dos metros de distancia. Resulta que a una sociedad construida sobre el individualismo y el éxito personal, se le está imponiendo como única cura posible la responsabilidad, la solidaridad y la aceptación implícita de que pertenecemos a un colectivo mayor y que la corresponsabilidad que ejerzamos y otros ejerzan hacia nosotros,  es la única terapia conocida a falta de que se encuentre una cura.

Se trata de poner en su justo valor todos aquellas logros que nos hemos concedido gracias al avance tecnológico, en lugar de convertirlos en simples objetos de consumo. Tenemos la comunicación garantizada. Pero no podemos disponer del último móvil del mercado de forma inmediata y nos da la sensación de que no podremos comunicarnos.

Lo triste es que ha causado más malestar la visión extendida de no poder hacer lo que se nos antoja, que la propia vida humana. Porque no nos engañemos. Si fuese por la vida, en mayúsculas, hubiéramos reaccionado frente a las pandemias que han venido asolando África desde hace años. Si fuese por las especies que extinguimos a diario, hubiéramos clamado contra la tala de bosques o la caza de ballenas. Si fuese por el planeta hubiéramos reaccionado en masa ante la contaminación de los océanos o la desforestación del amazonas.

Pero seamos honestos, para todo eso, la mayoría teníamos una rutina inaplazable con la que cumplir.

Uno tiene la sensación de que nada será como antes, más bien, nada debería ser como antes. Deberíamos cambiar el concepto de «más fuerte…», por el de volver siendo la mejor versión posible de nosotros mismos. Esa debería ser, de ahora en adelante, nuestra principal obsesión.

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En el sector turístico se ha parado un todo, el 100% de uno de los principales motores del PIB, con un 15% del empleo y un 14% de la producción dependiendo de él. La locomotora que nos sacó de la pasada crisis, está seriamente amenazada y tan solo mantiene equipos de retén a la espera de volver a la actividad a la más mínima ocasión. Después de la orden ministerial  257/2020 del pasado 19 de marzo, su capacidad de generar  riqueza ha quedado relegada a la incierta  capacidad de la hostelería para elaborar «comida a domicilio».

Me pregunto sino estamos en manos de una oligarquía tan ciega como grotesca, tan incapaz para entender la magnitud de la tragedia como negligente en la gestión de las soluciones.

Si haces lo mismo, obtienes lo mismo. Es una máxima por todo el mundo aceptada que admite poca discusión. Y sin embargo hemos vuelto a recurrir a un capital que habrá que devolver o restituir vía impuestos, ya que el principal avalista es el estado. Hasta ahí un daño colateral aceptable teniendo en cuenta lo que se juega la sociedad Española. Pero lo peor es que a fecha de hoy, a parte de poner de manifiesto diferencias entre ministerios, los avales siguen bloqueados, ninguna empresa ha podido acogerse aún a las prometidas medidas y estas  tienen una materialización  y un destino  inciertos.  Lo diré de otro modo, a la vista está que sin el beneplácito de nuestros queridos socios – acreedores en este país no tenemos ni para mascarillas.

En su día pensé que la famosa crisis de consumo en la que derivamos en 2008 hubiera sido mucho más llevadera para las familias si se les hubieran inyectado los 65.000 millones que finalmente fagocitó masivamente la banca. Por aquel entonces nos convencieron de que se trataba del corazón y el riego sanguíneo del sistema. Pues bien, el sistema ha entrado, o está a punto de hacerlo, en un absoluto colapso  y los cuidados paliativos deberían ir destinados a aliviar a los trabajadores y autónomos afectados durante los próximos dos o tres meses. Su pérdida de poder adquisitivo puede ser un golpe mortal especialmente  para el sector servicios del que vivimos mayoritariamente en este país. El binomio dinero-tiempo, tan necesario para que la industria turística funcione está siendo, en el mejor de los casos, consumido como moneda de cambio para poder mantener el puesto de trabajo. A la mayoría de los trabajadores o les están dando vacaciones sin movilidad, o los incluyen en un plan de regulación de empleo.

La receta para hacer frente a lo que se avecina no parece ser del gusto de todos. Se estima que en España hay unos 20 millones de personas ocupadas. Garantizar sus nóminas e ingresos durante los próximos dos o tres meses, evitar así la necesidad de realizar los ERTE´s por parte de las empresas, contribuir al ahorro de una parte de sus nóminas fruto de la inmovilidad provocada por el confinamiento decretado. A esto añádanle la moratoria del pago de determinados servicios básicos como agua, luz, hipotecas, alquileres etc…

 Son un paquete de medidas que se me antojan, sin lugar a dudas, como un punto de partida mucho más favorable para iniciar el ascenso de la cacareada recuperación en V. Y calculadora en mano, además cabe la posibilidad de que nos salga más barato.

¿Una locura?.  Después del discurso a la nación del presidente de  El Salvador Nayib Bukele, con una batería de medidas entre las que incluía un bonus de gratificación a los equipos sanitarios de 150$,  medidas de control del precio de productos básicos para evitar la especulación y la inflación mientras dure la crisis. La suspensión además, de la deuda energética y de los créditos al consumo  por un periodo de tres meses, y el prorrateo de las obligaciones derivadas de alquileres e hipotecas en su país a lo largo de la vida de los contratos con un mínimo de dos años. Cualquier cosa que me recuerde a viejas soluciones ya aplicadas me parece más descabellada.

Habrá que ver, al final, quién estaba más cerca de la solución y de conseguir la victoria económica y social frente a una crisis que no solo era sanitaria.  Si los fuertes,  o los valientes…


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Campeonato de España de Mushing en Baqueira Beret.

El próximo fin de semana del 7 y 8 de marzo a las 10:00 de la mañana los amantes de los animales y los deportes de invierno tienen cita en el Pla de Beret para ver uno de los espectáculos más fascinantes de la temporada invernal. Se trata del Campeonato de España de trineo de perros sobre nieve, conocido popularmente como mushing.

De un increíble atractivo estético, esta es una actividad que ya de por sí aúna un montón de valores interesantes a la práctica deportiva.  Si te gusta el contacto con la naturaleza, la convivencia con los perros y tienes cierto espíritu de aventura, este es un deporte que te cautivará.

Además es uno de los pocos deportes que posee su propia carrera legendaria e histórica, que casi me atrevería a comparar con la de Maratón.  Veamos de que va este deporte…

Un poco de historia…

Si bien es cierto que el mushing tiene su origen como medio de transporte de algunas  tribus árticas. No está claro si los primeros fueron los Inuit,  los Yupiks o algunos asentamientos en la actual Laponia, en lo que si parece haber consenso es en que para estos habitantes su invención fue anterior al uso de la rueda y que la raza de perros a la que se tendió a domesticar fue la kamutik, descendiente directo del lobo ártico. Para poder manejarlos se tendió al mestizaje con otras razas más dóciles e igualmente robustas lo que dio lugar a los antecesores de los actuales huskys.

Como deporte su origen se sitúa muchos años después, a principios del siglo XX, como distracción de los aburridos días en los salvajes pueblos habitados por mineros de Alaska y Canadá en plena fiebre por el oro. En aquellos días se realizaban por igual pruebas de fuerza y de velocidad. No obstante se tiende a situar el origen del deporte en 1925 en Nome, Alaska, debido al legendario  transporte al que se tuvo que recurrir para el avituallamiento de medicinas y víveres mediante trineos tirados por perros.

Y es en este contexto histórico es en el que se produciría una de las mayores hazañas que tiene como protagonistas a hombres y animales. Tras la llamada de auxilio del médico de Nome frente a los numerosos casos de difteria que se propagaban por el municipio y el estado de aislamiento en el que se encontraba la ciudad, los equipos de mushers y trineos tuvieron que recorrer  los cerca de 1.600 km. que los separaban de la ciudad de Nenana donde acababa la vía férrea para transportar las medicinas, a través de la ruta conocida como Iditarod. En esta aventura extrema por la Alaska invernal de 1925 destacó un hombre cuyo arrojo fué definitivo para el éxito de la expedición.

El 31 de enero, las condiciones meteorológicas empeoraron. Una tormenta de nieve y viento  redujo la temperatura hasta casi los -60ºC, y la visibilidad se volvió prácticamente nula. En esa tesitura, tomó el relevo Lehonard Sheppala, un noruego nacionalizado norteamericano a quién se le había asignado la etapa más larga y complicada de todo el recorrido, el cruce de la Bahía de Norton. Sheppala tomó el relevo en el pueblo de Shaktoolik (en la triste memoria de todos los aficionados a la naturaleza ya que en ese lugar moriría sesenta y cinco años más tarde Félix Rodriguez de la Fuente, grabando precisamente una etapa de dicha carrera). Recorrió los 65 kilómetros tan rápidamente que llegó a Nulato un día antes de lo esperado, por lo que su relevo todavía no estaba allí. Sin haber podido descansar, Sheppala decidió continuar durante 146 km, que incluyeron la subida y bajada de un monte de 1.500 m de altura. Todo ello en plena noche, y con un clima adverso con vientos de 120 Km/h.

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Si bien Sheppala es el nombre más conocido entre los humanos, los cánidos tienen a su propio héroe en la figura de Balto, el perro guía de Kaasen, quién fué el que finalmente entró con la medicina en Nome. Gracias a los medios de comunicación su nombre quedó en la memoria colectiva, hasta el punto de que ese mismo año se colocó en Central Park una estatua en su honor. En honor a la verdad de este deporte, soy de los que piensan que ese título le correspondía a Togo, quién lideró la mítica etapa de su musher, Sheppala. Como conmemoración de este hecho se instauró la prueba Iditarod,  la más larga y dura del mundo,que se repite cada año desde entonces y es el máximo referente de este deporte a nivel mundial.

Años más tarde, en Europa, Suiza empieza a celebrar pruebas de mushing, en torno a 1965  y estas se extienden rápidamente por todo el continente, especialmente en los países Escandinavos donde adquiere una enorme popularidad. Esta disciplina también se desarrolla en España, en Madrid la Asociación Española de Trineos de Perros ve la vida en 1986, aunque tiene un carácter más lúdico y amistoso entre personass que comparten la misma afición que meramente competitivo. La Federación Catalana de Deportes de Invierno es la primera en reconocer las ligas que se celebran desde 1981 de manera oficial como deporte de invierno. Posteriormente y durante dos décadas se organiza y celebra la prueba por etapas más larga y con mayores desniveles de Europa, la popular Pirena que recorre de punta a punta los Pirineos a través de los tres países que los integran, y que celebró su última edición en 2013. A lo largo de su historia participaron gran cantidad de equipos representantes de más de 20 países y la presencia de algunos de los mejores mushers del continente contribuyendo a la popularidad de este deporte y de las razas de perros nórdicas.

Dinámica de la competición.

El mushing es en apariencia fácil, consiste en deslizarse sobre el hielo o la nieve con un trineo provisto de patines o esquís tirado por un número distinto de perros según la categoría. Además permite que su práctica sea de las más longevas entre los deportes, Joe Redington Jr, llegó a correr su última Iditaros con 80 años y el sueco Karsten Grönas ganó una Pirena con 60, compitiendo contra corredores 40 años más jóvenes que él.

Las distintas categorías van en función del número de perros que conforman la linea de tiro y las disciplinas van del skijoring y la pulka con un solo perro, hasta los 10; los tiros por encima de ese número se reservan para pruebas de larga distancia o exhibiciones. El primero que llega gana. Y ya esta… es así de fácil.

Así de fácil,  sino fuera porque la fuerza motriz de este deporte tiene criterio propio, claro. Un tiro de perros aúna tantas identidades diferentes como individuos lo forman y conocerlos, entrenarlos e incluso motivarlos es lo que hace que este deporte sea tan especial.

Si queréis ver a los mejores de nuestro país tenéis una cita el próximo fin de semana del 7 y 8 de marzo. Aquí os dejo el calendario.

 

 


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BAGERGUE. Primer pueblo de Cataluña incluido en la red de los pueblos más bonitos de España.

El pueblo de Bagergue, en la Vall d’Aran, fue galardonado el pasado sábado 27 de julio como uno de los pueblos más bonitos de España.

Según la asociación Los Pueblos más Bonitos de España, Bagergue es la única localidad catalana que ha ingresado en esta entidad, y que engloba a pueblos de menos de 15.000 habitantes bajo su exclusiva marca de calidad. Y es que según nos confirmaron desde la propia asociación, nacida en Barcelona, es precisamente la ausencia de subvenciones públicas lo que garantiza la total independencia de los galardones que tan solo obedecen a criterios estrictamente cualitativos.

Al acto de reconocimiento acudieron la delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera; el subdelegado del Gobierno en Lleida, José Crespín, así como el alcalde de Bagergue, Marc Tarrau, y el presidente de la asociación, Francisco Mestre.

Este último manifestó su satisfacción por tener por primera vez un pueblo catalán en la lista de los más bonitos de España. Y aprovechó para explicar la importancia que tiene para esta privilegiada localidad formar parte de este grupo de localidades y el impacto y proyección que generará a nivel turístico.

Para celebrar la jornada, se realizó un visionado del vídeo de la Ruta Romántica de Arán y la proyección del vídeo de los once nuevos pueblos más Bonitos de España 2019. A continuación, tuvo lugar una muestra de bailes tradicionales a cargo dels Gripets deth Naut Aran, una visita por las calles de Bagergue, y una degustación de productos locales, a manos de productores y restauradores del pueblo, que puso de manifiesto el alto nivel que alberga esta pequeña localidad de tan solo 107 habitantes a 1419 mts de altitud. El más alto de la Val d’Aran.

Cualquier época del año en Bagergue es espectacular, los inviernos con nieve abundante, la primavera con flores que cubren todos los prados, en verano con la vida que abunda en todas sus montañas y en otoño, cuando podemos asistir a un festival de colores, gentileza de la exuberante naturaleza que lo rodea.

Bagergue ostenta además la máxima distinción que otorga la asociación Viles Florides, por tercer año consecutivo con cuatro Flores de Honor. Este movimiento quiere mostrar y poner en valor la riqueza natural y paisajística del territorio mediante el reconocimiento público de todos aquellos proyectos de ajardinamiento, ornamentación floral, mobiliario urbano y espacios lúdicos que, tanto en el ámbito público como privado, son un ejemplo a seguir.

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Pero… ¿como se llega a formar parte de esta asociación?.

Los requisitos técnicos parecen a priori muy sencillos. Tener menos de 15.000 habitantes y un patrimonio natural o arquitectónico certificado es algo al alcance de muchas poblaciones de nuestra geografía. Y recibir una petición del pleno del Ayuntamiento para ingresar en tan selecto grupo, no parece muy complicado de negociar a cambio de alimentar, en el menor de los casos, el orgullo de pertenencia a una localidad galardonada. Lo verdaderamente meritorio viene después, a la hora de cumplir con la carta de calidad que impone la propia asociación.

Los criterios de calidad urbanística, arquitectónica, así como la existencia de diversos servicios como el de alojamiento, restauración, o incluso los meramente lúdicos y comerciales hacen indispensable la implicación de todos los vecinos y sectores para poder optar a presumir de pueblo.

Se trata de vertebrar el bienestar de la población residente a través de aportar servicios como por ejemplo zonas verdes, un parquing, una zona peatonal, un servicio de limpieza eficiente, etc… y convertir así, el día a día de sus gentes, en un recurso turístico merecedor de un reconocimiento. Dándole el valor que se merece al tremendo esfuerzo que llevan a cabo todos ellos por mantener sus negocios, actividades y su patrimonio cultural en contra de los intereses y el frenético patrón de vida actual.

Servidor tiene la sospecha de que lejos de la equivocada idea de que las zonas rurales deben convertirse en los nuevos parques temáticos,  de una cada vez más distante población urbanita, los habitantes e Bagergue ya sabían que tenían uno de los pueblos más bonitos de España. En realidad este galardón sirve sobretodo para que nos enteremos los demás.

Y es que, según apunta su Exmo. Alcalde MArc Tarrau, ser de pueblo esta de moda, Y a partir de ahora los habitantes de Bagergue se han ganado por derecho propio, poder decir que:

– Son de pueblo…

– …de pueblo bonito!!!!

Felicidades a todos ellos.

 

 


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¿Conoces a alguien…? La temida pregunta del verano.

La falta de mano de obra para cubrir los puestos de trabajo empieza a ser un problema recurrente para los gestores de empresas de servicios.  Pero desde hace ya unos años, el problema se acrecenta cada vez que se acerca la temporada de verano en la práctica totalidad de los destinos turísticos.

A los motivos intrínsecos a la actividad, principalmente en el caso de la hostelería, que no la convierten precisamente en una profesión de las más demandadas en los planes de estudio de los jóvenes. Le ha salido además la imposibilidad de conseguir remuneraciones que permitan compensar tales esfuerzos. Y es que hasta ahora, los inconvenientes producidos por la dureza de los horarios de trabajo, la ausencia de fines de semana o festivos con que conciliar mínimamente la vida familiar, o el propio desgaste que genera la constante atención al cliente, se veían mayoritariamente sufragados en el momento de recibir la nómina a final de mes.

Por cierto, si alguien piensa que esto es una exageración debería saber que la OMS ya ha reconocido como enfermedad el coloquial «burnout», es decir el síndrome del desgaste profesional. Y que ninguna de las situaciones anteriores ayudan a mitigarla.

Que no se entienda mal. Desde luego, nadie esta a favor de plantear un marco donde se fomenten los abusos ni la picaresca para defraudar al fisco. Y aunque seguramente todos hemos oído hablar de casos en este sentido, queda claro que este tipo de prácticas están muy lejos de la mayoría de empresarios responsables que forman parte del tejido empresarial turístico de este país.

De lo que se trata es de acompañar la nueva normativa con la posibilidad de aumentar en determinados casos ese numero de horas dentro del marco de determinados convenios colectivos. La actual regulación que acota aún más la posibilidad de poder realizar ese  máximo de 80 horas extras, ya ha dado al traste con el interés de muchos trabajadores de temporada que cuentan con ese sobre-ingreso para poder volver a sus casas con un colchón económico suficiente con que pasar los meses de inactividad hasta la próxima temporada dado que en sus lugares de residencia no existen ofertas de trabajo suficientes. Aclaro. Sencillamente no existen.  Ni estas,  ni otras.

Dicho de otro modo, con la posibilidad de ingresar por un importe aproximado de 2 semanas más de trabajo (80 hrs) no se sostienen familias durante los 4 o 5 meses restantes, en el mejor de los casos.

El boom de las VUT tampoco ayuda a crear oportunidades reales para ganarse la vida. Los precios de algunos apartamentos ocupados tradicionalmente por trabajadores han llegado a triplicar sus precios. Y el colmo del surrealismo, se produce en aquellos complejos donde el propio empresario ha puesto a la venta alojamientos que antes destinaba como habitaciones para albergar a sus empleados. Es el caso de algunos negocios ubicados en auténticos «prime line» que ahora confían en que sus plantillas se puedan costear algo cuatro calles más arriba…

Con este panorama no es de extrañar que la búsqueda de personal en algunos lugares este llegando a enfrentar a los propios empresarios, ya que muchos trabajadores «sacrifican» su lealtad por pura necesidad.

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En esta tesitura sorprende que el grabe problema de la falta de mano de obra no entre como una prioridad básica en los planes estratégicos de desarrollo turístico de las comunidades autónomas o del gobierno.

En el caso de las primeras recordemos que tanto turismo, como educación y empleo son materias traspasadas a cada una de ellas. Y entre las tres conforman un trípode perfecto en el que apoyar las bases de una política seria que facilite la incorporación de cualquier tipo de colectivo al mercado laboral.

Ya sabemos que el sector sufre de la estacionalidad como una auténtica espada de Damocles, pero precisamente por eso, no tiene mucho sentido perpetuarse en los planes de estudio que no faciliten la incorporación al mercado laboral de los más jóvenes, o las prácticas de empresa de una manera más decidida y útil para el trabajador y el empresario, por ejemplo.

En el plano de la ocupación, lo más parecido que se ha hecho para ayudar al sector fue precisamente reconvertir a trabajadores provenientes de una construcción en crisis, en personal para la hostelería. Aumentando así el carácter de sector refugio de empleo. Pero sin darle continuidad con una apuesta clara por la calidad y especialización de sus profesionales. Y por supuesto sin planes de ayuda tal como ocurre en otros sectores como la agricultura, la automoción o en su momento el ya mencionado de la construcción, que llegó incluso a disponer de fondos europeos para ello.

Con este escenario no es de extrañar que buena parte del sector esté esperando que la robótica irrumpa de manera efectiva como la gran solución a los problemas de la mano de obra actuales.  Mi opinión es que el trabajador de la hostelería tal como lo conocemos actualmente va camino de desaparecer, y paradójicamente, no por la irrupción de nuevas tecnologías y hábitos de consumo, que también… Sino sobretodo, por la problemática que plantea su dependencia y escasez en momentos determinados de la temporada.

En su lugar, serán aquellas personas con una marcada vocación, capaces de trasmitir emociones, historias y de empatizar de manera natural con los clientes y sus propios compañeros,  los que a la postre,  formarán parte de esta industria turística.

Harán bien los empresarios en empezar a buscar entre sus plantillas a personas que reúnan este tipo de valores, en especial  la de adaptación al cambio, para ganar competitividad en un futuro próximo. Y abstenerse, de la tentación de aplicar políticas cortoplacistas enfocadas a valorar a los trabajadores sola y exclusivamente por su peso en una cuenta de explotación.

Pero de momento y hasta que llegue ese día. Urge, de manera casi agónica, una mayor profesionalización de los empleados del sector, y no precisamente elitista, sino centrada especialmente en aquellos que ocupan puestos base en nuestras organizaciones, como una de las pocas medidas para aumentar la rentabilidad de sus puestos y porque no,  su remuneración.

 

 

 

 


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El cambio climático exigirá en breve, reinventar el turismo en el Pirineo.

Dicen que hablar del tiempo, es perder el tiempo…

Pero cuando un grupo de científicos se juntan para analizar sus datos, lo someten a estudio y te lanzan sus conclusiones en forma del impacto que tendrá en tu vida en pocos años. Te das cuenta de que jamás volverás a sacar el tema tan frívolamente en un ascensor…

Y es que después de leer los resultados del estudio sobre el cambio climático en los Pirineos, elaborado por cerca de 100 científicos y expertos de ambos lados del Pirineo, descubres que a la tradicional despoblación,  la falta de relevo generacional y al abandono de determinados oficios, les ha salido un catalizador de proporciones planetarias.

El informe asegura que cogiendo el valor medio anual de temperaturas máximas entre los años 1961 y 1990, que no fue precisamente un periodo glacial, el valor medio anual en el 2030 subirá entre + 1ºC y +2.7 ºC, pero es que en el 2050 estarán entre +2 ºC y +4ºC.

Vale, no parece mucho. Pero vamos a pensar que necesitamos +/- 0 ºC para que nos nieve en un sitio privilegiado como es una pista de esquí a unos 1800-1900 mtrs. Lo que significa que en un futuro necesitaremos una temperatura de -4 ºC para poder empezar a innivar las pistas.

¿Sabéis cuantos días hemos tenido esa temperatura mínima desde Diciembre al 10 de Marzo de este año en una cota de 2228 m.,  en la estación meteorológica de Sasseuva, en el Valle de Arán?  Tan solo 28 días. Y recordemos que hablamos de mínimas registradas, lo que no significa que se garanticen largos periodos de producción de nieve.

¿A que ahora si que empieza a dar miedo…? Sobretodo porque en cuanto a la evolución futura de las precipitaciones no se han obtenido cambios significativos, de manera que en esa misma lógica, podríamos tener muchos más días de agua que de nieve.

En resumen, los primeros resultados del proyecto CLIMPY son apabullantes. En el Pirineo Central y  a 1800 m. el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050 según la referencia actual, mientras que el periodo de permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes. Si solapamos estos datos sobre un calendario como el de esta temporada 2018-2019 no cuesta hacerse a la idea del escenario que le espera a los aficionados al deporte blanco en escasos 30 años.

En lugares como Baqueira la temporada habría empezado hacia el 27 de enero y el espesor máximo seria de 125 cm, pero otros como la Molina se irían hasta el 3 de febrero con un máximo de de 50 cm de espesor y a principios de marzo tendrían seriamente comprometida su continuidad.  Otras en cotas más bajas ni siquiera tendrán ocasión de abrir.

A los que trabajamos en estas zonas del Pirineo esto empieza a sonarnos familiar, y para aquellos que puedan pensar que el escenario es algo alarmista hay que recordarles que ya se ha constatado que la temperatura ha subido en +1.2ºC entre el 1949 y el 2010 y que la progresión en los próximos años se prevé que será geométrica.

aneto glaciar

Pero por si esto no fuese ya un dato preocupante, el estudio profundiza además en diversos aspectos que afectarán a la actual biodiversidad, los ecosistemas, los recursos hídricos y a la propia generación de energía eléctrica.

Volviendo al tema del turismo. Uno de los aspectos que se pone de manifiesto claramente, es que el Pirineo podría perder atractivo turístico invernal en muchos de los actuales enclaves de las estaciones de esquí. En los últimos años ya se ha visto reducido el número de días esquiables, es decir aquellos con una acumulación de nieve de unos 30 cm, que es la que permite esquiar con normalidad en la mayoría de estaciones.

Sin embargo, los destinos turísticos de nieve sienten cada vez una mayor presión por ofrecer paisajes idílicos y espesores casi polares durante centenares de kilómetros para poder atraer el interés de los esquiadores. Esto hace que muchas de ellas realicen fuertes inversiones para equiparse de sistemas de innivación artificial que a la postre ponen en riesgo su propia viabilidad económica, ya de por si, mayoritariamente frágil.

Si alguna entidad pública está pensando en reflotar activos turísticos invernales debería tener en cuenta que de los años 60 hasta el 2010, los días por debajo del famoso límite de los 30 cm han aumentado del 5 al 70% en estaciones de cotas bajas y entre el 4 y el 20% en las de cotas más altas,  según los años.

Igualmente la fecha de inicio de las temporadas, si solo se dependiera de la nieve natural, ha sufrido retrasos que han llegado hasta los 30 o 55 días según la cota de cada estación.

En cuanto al atractivo paisajístico, este también puede verse afectado negativamente al perder algunos de los elementos más importantes del mismo, ya que muchos de sus atributos alpinos como glaciares, ibones y turberas podrían verse seriamente afectados.

Entre 1984 y el año 2016 han desaparecido más de la mitad de los glaciares Pirenaicos y los que quedan están en un alarmante estado de retroceso.

Estos desajustes también generan otro tipo de inestabilidad en el territorio, como inundaciones, avenidas en los ríos, o corrimientos  de tierras ligados a ciclos de hielo y deshielo… Son estos riesgos naturales los que pueden amenazar más seriamente la integridad de infraestructuras turísticas y la propia seguridad de habitantes y turistas. Para tomar consciencia de esto, solo hay que darse una vuelta por las diversos pueblecitos de la cordillera y ver cuantos se sitúan bajo peñas, morrenas o peñascos de todo tipo, o cuantos se sustentan sobre cortados y acantilados relativamente cercanos.

Con el elevado estrés y la presión a la que sometemos a nuestro entorno, ni siquiera el clásico » – Lleva ahí siglos…!!!- «, suena ya como garantía de nada.

La única consecuencia positiva que se extrae del estudio es que dicho calentamiento traerá consigo temporadas más suaves en el Pirineo en estaciones como la primavera y el otoño, lo que podría derivar en una prolongación de la temporada turística de verano en la alta montaña, con menos días de lluvia y frío que los actuales.

Además si dicho calentamiento se produce, como es previsible en toda la península, este podría poner a los destinos de montaña como un lugar muchísimo más atractivo frente a otros con temperaturas que en el futuro serán excesivamente elevadas.

El infalible recurso de márqueting acuñado por el inconsciente colectivo pirenaico de:  « – cuando se cansen de la playa y no puedan dormir, ya subirán, ya…» parece que reclamará más fechas disponibles en el futuro calendario de verano.

La lista de recomendaciones que arroja el estudio para hacer frente en este sentido a la nueva situación que se avecina, tiene más el carácter de un plan de protección civil que de uno destinado a la profunda y necesaria remodelación de un sector.

Asegurar la integridad física de las personas frente a los peligros hidrometeorológicos y climáticos que puedan verse agravados por el cambio de modelos climáticos.  Promover una gestión equilibrada de los recursos hídricos y reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras frente al posible incremento de riesgos hidrológicos, geológicos y climáticos. Son inquietantemente primordiales para los autores del estudio.

Por supuesto, rediseñar el modelo turístico para hacer frente a la disminución del número de días esquiables, evitar nuestra presión ambiental, y potenciar otras actividades emergentes del turismo de montaña y naturaleza van a conformar una necesaria hoja de ruta tan urgente como inexorable para buena parte del Pirineo.

En esta linea será clave la calidad de la biodiversidad, el paisaje y el propio ecosistema de cada zona para poder presentarse en las mejores condiciones de competitividad en un breve espacio de tiempo.